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Como forma de comunicación social es un proceso objeti- vamente necesario de información (en su sentido más amplio) entre distintas personas y grupos o grupos de la correspondiente formación social. A través de ella se establece entre sus actores un contacto social ideal, marcado por las relaciones dominan- tes de clase, contacto que debe capacitarlos para coordinar sus acciones:

es unidireccional, esto es, irreversible; 1)

va dirigida a y consumida por un público disperso. 2)

Por su esencia, la comunicación de masas es un pro- ceso social de comprensión. En este proceso, los emisores (productores, comunicadores), en cuanto representantes ideológicos de una clase, partido o grupo determinados, establecen relaciones sociales ideales con el mayor número posibles de receptores (consumidores, audiencias) a través de los medios de masas. El objetivo de estas relaciones estriba, como ya se ha dicho, en crear en los receptores las formas de pensamiento y conducta que sirven para impo- ner los intereses de las fuerzas dominantes y estabilizar el correspondiente sistema social.

La vinculación de clase de esta forma de comunicación se revela en estos componentes principales:

a) el emisor es miembro de una clase o aparece como expo- nente ideológico suyo.

b) Los medios de masas son propiedad de una clase que, en consecuencia, dispone de ellos y decide sus contenidos. La comunicación de masas no es idéntica ni debe reducirse

al periodismo. Aunque sea su campo más significativo, el periodismo no es más que una de las formas de realizar la comunicación de masas.

niños. Esto es preocupante sobre todo para el grupo de los niños. No hay ningún indicio de que los niños que hoy se socializan a través de la televisión y del ordenador se vuelvan alguna vez hacia el libro, medio con el que apenas están familiarizados.

Cierto, ni el libro ni el periódico van a desaparecer. Pero en una sociedad de la pantalla que se autodenomina so ciedad de la información se irá reduciendo la comunicación impresa hasta el punto de que tal vez vuelva a ser minorita ria y elitista, a pesar de todas las posibilidades actuales de educación. Si a medio y largo plazo se desmorona la cultura escrita desaparecerá también una forma especial de fantasía: la fantasía imaginaria y la comprensión de la realidad que en ella se basa. Esta circunstancia repercutirá a su vez en el gremio de escritores, y así sucesivamente.

En suma, el ordenador y los nuevos medios presentan un potencial de racionalización en varios sentidos. Estos medios terciarios racionalizan el proceso laboral en el plano mate rial y espiritual; racionalizan la vida cotidiana y el acceso a los produc- tos de la creación artística e intelectual. Por otro lado, fomentan la homogeneidad cultural al mismo tiempo que la fragmentación y la comercialización. En comparación con estos efectos prima- rios, las posibilidades adicionales de desarrollo que ofrecen estas nuevas tecnologías para los gru pos mayoritarios de la población, para los trabajadores, pa recen tener un valor secundario. Los efectos primarios que ofuscan el trabajo, la vida cotidiana y el tiempo libre deben comprenderse y analizarse desde una pers- pectiva global si se quiere contrarrestarlos y ofrecer alternativas más enriquece doras para el progreso humano. El predominio de los medios terciarios en la vida cotidiana parece traducirse en el menos cabo de los primarios, lo que resalta la importancia de éstos. De ahí que valga la pena detenerse en éstos y reivindicar su necesidad para el desarrollo multilateral del ser humano.

Una de las consecuencias de la concentración es el control del lenguaje, la facultad de poder definir la realidad y el acontecer para los demás. La producción masiva de comunicación supone, asimismo, la estandarización de sus mensajes. Los individuos y grupos aislados no tienen posibilidad de articular y desarrollar en el lenguaje institucional sus experiencias y deseos.

Ritualización

Desde el punto de vista de las necesidades y conflictos in- dividuales, las investigaciones efectuadas demuestran que, en las sociedades desarrolladas, el consumo de medios se ha convertido en un ritual para la mayoría de los consumidores.68

La clave de la ritualización de millones de personas está en la cronología occidental. Se remonta a Egipto, pero no fue en Alejandría, sino en Nürenberg donde se construyó el reloj de bolsillo, y con él el apremio de los plazos, la pun tualidad, la conciencia del tiempo en minutos y segundos que constituye hoy la violencia simbólica suprema.

La necesidad de obtener gratificaciones bajo la forma de distensión, prestigio social o seguridad, denuncia al mismo tiempo la inseguridad y la angustia existencial del individuo que generan esta sociedad del tardocapitalismo. Por eso, los contenidos de la comunicación de masas pretenden transmitir el sentimiento de defensa y orden del propio entorno.

Quien quiera realizar estrategias innovadoras contra la mentalidad de consumo, la explotación y la represión, debe tener en cuenta estos problemas. Pero el conocimiento mediatizado, parcial e interesado de la realidad transmitido por los medios de comunicación de masas no puede sustituir la acción y expe- 68. Cf. Pross, H.: La violencia de los símbolos sociales, loc. cit.

El análisis dialéctico de la comunicación de masas implica: a) Analizar la comunicación bajo una perspectiva histórico-

concreta. No basta la definición abstracta de sus elementos más simples. También hay que analizarla en su determi- nación histórico-concreta dentro del sistema sociocultural en que se efectúa.

b) Descubrir en qué forma influye el modo de producción respectivo en la comunicación de masas.

Estudiar las relaciones sociales específicas de los actores c)

de la comunicación entre sí como relaciones mediadas por su posición en la praxis social, así como la determinación de estas relaciones para las condiciones sociales.

Si la comunicación de masas se efectúa bajo las condiciones de lo que se llama sociedad de libre mercado, esto es, del capitalismo, habrá que estudiar:

La producción de noticias y entretenimiento como mer- 1.

cancías.

La dependencia de los medios respecto del reclamo, de 2.

la publicidad comercial.

La dependencia de los medios respecto de la política de 3.

la clase dominante,

Por último, todo estudio de la comunicación de masas 4.

implica el análisis de la situación real de las masas, su posición objetiva en el proceso comunicacional.

Cuestiones como el hecho de que los receptores (consu- midores) parezcan aplaudir su propia manipulación, la “depau- peración mental” de la población, la relación existente entre los procesos de producción, socialización y comunicación, etc., son imprescindibles para todo estudio serio y profundo de la comunicación de masas.

de valor simbolizadas por el cristianismo, así como las origi narias de los pueblos y grupos étnicos que lo adoptaron.

El moralista Montaigne hablaba de la “corrupción del siglo” en referencia a la profusión de mediciones de los tex tos antiguos merced al invento de Gutenberg. Y eso antes de que la prensa periódica y mucho antes de los medios au diovisuales. Reforma y contrarreforma se combatían mutua mente. España, la potencia mundial de entonces, marcaba la moda, con sus trajes cortesanos, igual que lo hacen hoy los EEUU con los vaqueros, la camiseta y la cazadora. Pero mientras que en tiempos de Montaigne el público estaba limi tado a Europa y, si se prescin- de de la minoría que sabía leer, dependía esencialmente de los contactos elementales, Holly wood dispone hoy de un público mundial donde quiera que haya electricidad.