3. INCLUSION DEVELOPMENT PROGRAMME
3.4 The impact of the IDP
El desarrollo de esta investigación fue un ejercicio interesante para profundizar en el ejercicio de la crítica cinematográfica en el país y en su relación con la industria fílmica. El estudio de la revista Kinetoscopio como un documento histórico y crítico sobre el cine, y los testimonios de colaboradores, críticos y realizadores colombianos sobre su ejercicio, aportaron elementos de discusión a un tema del que existe poca documentación.
Los hallazgos de la investigación y las conclusiones que se derivan de ella están centrados en dos enfoques principalmente. Por una parte, el papel de la revista como espacio de difusión de la crítica en Colombia, y por otra parte el papel de la crítica cinematográfica en el país como elemento de discusión para la consolidación de una industria fílmica sólida.
La revista Kinetoscopio es una publicación que tiene un lugar especial en la historia cultural del país. Dentro de sus más importantes logros está su continuidad, el haberse opuesto a la desaparición a la que parecen estar condenadas las publicaciones culturales en Colombia, y en general en el mundo. Esto es producto de un apoyo incondicional del Centro Colombo Americano de Medellín, pero también del compromiso con el que sus colaboradores, gestores, directores y editores mantienen vigente la revista y su contenido.
La constancia con la que la revista se ha mantenido en circulación la posicionan como una publicación de divulgación cultural importante a nivel nacional y latinoamericano. Esto se complementa con el hecho de contar con críticos nacionales certificados como miembros de importantes asociaciones internacionales, y con colaboradores de Argentina y España que también publican en medios especializados de sus países.
Pero hay un factor que puede ser motivo de debate y es la frecuencia con la que sale la revista. Su periodicidad ha sido la misma desde su origen, y cada tres meses se publica un nuevo número de la revista. Esto mismo ha posibilitado el hecho de que la revista no tenga que ceñirse a las carteleras y a la inmediatez de los estrenos, sino que sus páginas pueden ser espacio para reflexiones más profundas y amplias sobre el cine en el país y en el mundo. No obstante, el tiempo que pasa entre números hace que las prioridades editoriales varíen y se pueda dejar de lado información importante y relevante sobre el cine colombiano.
Sobre este tema vale recordar las apreciaciones que hacía Oswaldo Osorio, quien es el encargado de la sección de Cine Colombiano. Aun cuando el cine nacional es importante para el comité editorial, la
revista no tiene un enfoque exclusivamente colombiano, y el contenido no se limita tampoco al cine que se produce en el país. Por esta razón, la producción cinematográfica colombiana tiene su espacio en la sección exclusiva, y a pesar de que no sea la más amplia, su coordinador ha buscado que sean páginas valiosas para la construcción de la memoria del cine en el país y del fortalecimiento del debate sobre el mismo.
Con respecto a esta situación, el cambio de formato que está experimentando la revista en la actualidad pueda ser entendido como una forma de responder a estas dificultades. Si, como lo esperan su editor y algunos de los críticos, el formato digital permite disminuir el período entre número y número de la revista, es posible que el contenido sea mayor y cumpla con las expectativas de los lectores. Sin embargo, este tema es apenas producto de las especulaciones, y habrá que esperar algún tiempo para ver si este nuevo formato se traduce en más atención al cine nacional y a sus desarrollos.
Otra situación que se destacó a lo largo de la investigación fue el hecho mismo de que Kinetoscopio es la única revista especializada de cine en Colombia. A pesar de que esto pueda ser un motivo de orgullo, es también un hecho desalentador que no existan más espacios críticos sobre cine que vayan más allá de la inmediatez y superficialidad de las reseñas con motivo de los estrenos. La crítica, como ya se ha explicado, ha sido en otros países motor e impulsora de renovaciones y cambios en la forma de entender y ver el cine. A través de la crítica se ha transformado la forma de ver cine y con ella los intereses del público. Con esto, los realizadores, directores, productores, etc., han visto la necesidad de buscar nuevas formas para transmitir sus ideas y llegar al público, lo que ha desencadenado avances y cambios en las cinematografías de países como Francia, Italia, Alemania y Estados Unidos. Entonces, ¿no podríamos esperar algo similar del cine en Colombia? Críticos, los hay; espacios de debate, aunque pocos, también los hay. Lo que hace falta es lograr que el debate sea entendido como herramienta de construcción y como aporte para el nacimiento de la industria cinematográfica que tantas veces han vaticinado pero que aún no se consolida.
Esto último lleva a una reflexión más amplia sobre el estado del contexto cinematográfico en el país. La crítica de cine del país ha mostrado también especial interés por las condiciones legales, sociales, culturales y estatales en que se hace cine en Colombia. Las iniciativas estatales sobre cine son temas recurrentes en las reflexiones que, por ejemplo, se publican en Kinetoscopio y que defienden sus críticos y colaboradores. Pero dichas deliberaciones, aparentemente, no generan un ruido mayor por fuera de la publicación o del círculo crítico. Las consideraciones críticas sobre, por ejemplo, la Ley de Cine en el país puede ser un aporte a su fortalecimiento y actualización.
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Pero, unido a lo anterior, el apoyo estatal en cuanto a la difusión cultural no es muy fuerte. Si bien el Ministerio de Cultura propone como objetivo dentro de sus políticas sobre la cinematografía la formación de públicos, el panorama de las publicaciones culturales de divulgación y crítica es todavía desalentador. Son muchos los nombres de iniciativas, pero muy pocos los que permanecen vigentes y como referentes. Entonces, desde las instancias estatales superiores hay un interés por el fortalecimiento de la cinematografía, pero solo las empresas privadas y esporádicas son las que se encargan de llevar a cabo este objetivo.
Con respecto al contenido de Kinetoscopio , cabe resaltar que en la sección de Cine Colombiano se encuentra parte de la historia reciente del cine en el país. Aunque este no es su objetivo principal, el contenido es crónica de lo que sucede en el ámbito cinematográfico, los aciertos, desaciertos y proyectos para la construcción de una industria fílmica sólida. Las entrevistas, ensayos, análisis, dossiers, e incluso las críticas son material de reflexión sobre lo que sucede en Colombia con respecto al cine.
De esta forma, es posible afirmar que la revista y la sección Cine Colombiano cumplen con la labor de documentar el proceso del cine en el país, y el análisis que de éste se deriva es un factor relevante para el fortalecimiento del debate sobre la industria cinematográfica colombiana. Si bien los escritos son opiniones, estas son documentadas y orientadas por el deseo de ver cine con cada vez mayor calidad.
Sin embargo, el alcance real de este contenido es todavía un punto de discusión. Los críticos de la revista reconocen que dentro de su público no están los realizadores colombianos, hecho que lamentan pero que no los sorprende. Y reconocen que tal vez pueda servir de material para generar un debate que dinamice el escenario cinematográfico del país. Pero no es claro aún si pueda hablarse de una influencia en la consolidación de una industria cinematográfica.
Lo que sí queda claro es que el material de la revista es fuente de información para cinéfilos, curiosos y amantes del cine, y que la labor investigativa y analítica de los críticos y colaboradores de la sección ha sido importante para reconstruir una historia cinematográfica dispersa y con pocos títulos rigurosos. Como su editor, Juan Carlos González, reconoce, Kinetoscopio sirve como material de consulta para esta y las futuras generaciones que quieran conocer más sobre la actividad cinematográfica del país.
Si bien el cine colombiano ha estado dentro de sus prioridades editoriales desde los primeros números, el debate que se puede generar a raíz de la publicación y su posterior efecto en el mundo del cine local no ha tenido un fuerte eco. Por una parte, como ya se mencionó, el público de la revista, según lo reconocen los mismos críticos y realizadores, no incluye al grueso de quienes participan en la realización de cine. Esta aparente apatía tiene que ver con lo que los realizadores sienten con respecto a la labor crítica como expresión de opiniones sin mayor validez. Pero esto no es necesariamente así. La crítica cinematográfica seria, la que se consigna en revistas especializadas, si bien es opinión, es una opinión argumentada y no tiene como objeto demeritar el trabajo de los realizadores, sino al contrario resaltar y destacar los logros y debatir sobre los desaciertos. La crítica cinematográfica moderna, desde los años 60, busca ser espacio de debate, generar opinión y buscar formas de aportar al desarrollo de la cinematografía. Pero este interés quizá no se transmite efectivamente o no es entendido por completo por parte de los realizadores, razón por la cual sigue siendo un oficio que no goza del prestigio que tiene en otros países.
Esto lleva a preguntarse si, entonces, la crítica de cine es un género que ha perdido su sentido. Tal vez, en el caso colombiano, a pesar de que existen personas interesadas y comprometidas con el cine, su historia y desarrollo, aún no tienen un lugar de respeto entre el medio cinematográfico. En el país, la crítica de cine no cuenta con el estatus profesional que otros géneros de la crítica sí tienen, lo que afecta el sentido de validez a las opiniones de quienes la practican. Por esta razón, algunos críticos de la revista Kinetoscopio han buscado en agremiaciones internacionales la forma de defender y validar su trabajo.
Esta discusión tiene un factor adicional y es el papel que juega en la actualidad internet. La investigación demostró que esta plataforma ha cambiado la forma en la que se entiende la crítica de cine, no solo en Colombia sino en el resto del mundo. Es allí donde se encuentra, actualmente, el grueso de la crítica, y donde los interesados pueden buscar información y obtenerla gratuita y rápidamente. Sin embargo, los críticos reconocen que la cantidad no es sinónimo de calidad.
En este sentido, la existencia de la crítica certificada puede ser valiosa al convertirse en referente y guía para comprender la información que está disponible. Pero, sin duda, la crítica cinematográfica, y específicamente la que se publica en Kinetoscopio debe trascender el análisis fílmico y abordar más temas de contexto e historia con el fin de seguir siendo un espacio de reconstrucción y discusión sobre el estado actual del cine en Colombia.
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Luego de haber realizado este trabajo de investigación y de haber estado en contacto con críticos y realizadores, vale proponer algunas recomendaciones para investigadores y curiosos que deseen profundizar en este tema. Por una parte, aunque hay disposición por parte de los entrevistados para responder a las preguntas, sus múltiples compromisos personales y profesionales son un reto para poder acordar entrevistas. En el caso particular de esta investigación, debe sumársele el hecho de que la mayoría de críticos viven en Medellín. No obstante, ellos mostraron interés por la investigación y por la posibilidad de hablar sobre su oficio y en el contexto nacional. Esto es importante en cuanto a que da cuenta de la posibilidad de seguir abordando el tema de la crítica, del cual hay muy poca información escrita, desde distintos ángulos.
Un tema sobre el que podría profundizarse aún más es el de los críticos más importantes en la historia del país. Su vida, sus esfuerzos, pero sobre todo su compromiso con la difusión de la cultura son elementos que aportan a la historia cultural y social de sus ciudades y del país entero. Ellos, además de críticos, eran gestores culturales que se dedicaron a acercar el arte a las personas, y su obra puede verse en espacios como cineclubes, cinematecas e incluso Festivales. Para esto, el periodismo es una herramienta valiosa en tanto que puede reunir testimonios, documentos e información para reconstruir sus vidas y aportes a la cultura.
Otro tema que estuvo ligado a la investigación pero sobre el cual no se profundizó es la Ley 814 de 2003, mejor conocida como Ley del Cine. Sobre el tema ha habido investigaciones y análisis en su contexto legal y práctico, pero no hay un estudio amplio a manera de balance de los diez años que lleva la ley en vigencia. Sobre esto hay opiniones de todo tipo y desde todos los ámbitos del contexto cinematográfico nacional. Parte de las discusiones se encuentran en los textos de críticos, directores, realizadores, etc., pero como en todo lo referente al cine del país están dispersas entre revistas, dossiers y artículos. Nuevamente, el periodismo puede aportar a este tema la reunión de testimonios y documentos con una visión crítica, y las discusiones que se puedan generar a partir de dicho ejercicio podrían nutrir las consideraciones sobre la Ley y sus alcances. Todo esto con el fin de lograr los objetivos que se plantearon la Ley y sus impulsores.
La realización de esta investigación fue una oportunidad para acercarme al cine colombiano desde otro lugar. El material disponible sobre cine se enfoca en la realización, la producción y en la labor misma de hacer cine, pero se dejan de lado otras actividades como la crítica que de todas formas son formas de reflexión. Considero que este estudio es un ejercicio relevante para el campo del periodismo en tanto que profundiza en la actividad de una revista colombiana que ha permanecido en circulación por veintitrés años, tiempo extraordinario para las publicaciones culturales no solo
en el país sino en general en el mundo. La recolección de testimonios y las discusiones que se puedan generar a partir del material obtenido es un ejercicio de memoria histórica que, como el cine, hace parte de la construcción de identidad social y cultural.
En un ámbito más personal, fue un ejercicio interesante para poner a prueba los conocimientos adquiridos a lo largo de la carrera. Desde las metodologías para obtener la información, hasta el análisis de los hallazgos, pasando por la sistematización de la información haciendo uso de las herramientas y géneros periodísticos, la investigación fue una forma de llevar a la práctica mi conocimiento. Sin duda alguna, el tiempo siempre juega en contra de los objetivos, y a medida que se profundiza en el tema surgen nuevas aristas que podrían ser objeto de nuevos estudios. Sin embargo, es valioso saber que los hallazgos pueden aportar a la reconstrucción de la memoria de una actividad que no ha sido estudiada a profundidad en el país. Ejemplos internacionales demuestran que el ejercicio crítico puede ser un factor impulsor de la industria cinematográfica, pero en el país aún no se le considera como tal. Y, si el propósito es consolidar finalmente una industria cinematográfica que pueda competir con otras en el mundo, es válido tener en cuenta todos los elementos que hacen parte de esta actividad.
El aporte de esta investigación puede ser pequeño si se toma en consideración el hecho de que el cine tiene más de cien años y que Kinetoscopio no es el único ejemplo de revista especializada. Pero, de todas formas, es un punto de partida y un referente para abordar el ejercicio de la crítica en el país. Ejercicio que, creo, se mantendrá vigente mientras el cine sigue existiendo.
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