práctica de los docentes es saber qué es y qué implica formar al docente en y para la práctica profesional. Los futuros profesores deben adquirir, durante su etapa de formación, los conocimientos y capacidades profesionales que les permitan afrontar adecuadamente los problemas prácticos que se les pueden presentar en su futura
actividad profesional y les facilite la toma de decisiones de forma racional. Para formar a un profesional con este perfil es necesaria una formación inicial del profesor como “un profesional cuyo conocimiento y capacidades le posibilite seleccionar, organizar y elaborar la información que le permita ir evolucionando en la planificación y desarrollo de su labor profesional como docente. (Azcárate, 1997, p. 107)
La práctica en la formación no se relaciona sólo con el contexto en que los futuros docentes desarrollarán su trabajo, sino también con la necesidad de que, a través del contacto con la realidad de la enseñanza y con las instituciones educativas, comiencen a construir y a desarrollar su pensamiento práctico, el cual será en el futuro el encargado de orientar y dirigir tanto la interpretación de la realidad como la intervención
educativa.
El conocimiento que se le proporciona al alumno durante su formación debe servirle para entender la realidad y para orientar su práctica, por lo que siempre debe hacerse referencia a ella y permitirle análisis y reflexiones sobre la misma.
El futuro profesor, a diferencia del experto, no posee un pensamiento práctico elaborado desde la propia experiencia profesional, sino que sus concepciones iniciales son fruto de su experiencia como alumno y de la información teórica recibida. Esto hace necesario que conozca la problemática real de las instituciones educativas y de las aulas y que desarrollen procesos constructivos sobre la planificación de su futura acción docente.
El aprender a enseñar es un proceso continuo y construido socialmente que requiere transformaciones dinámicas en las prácticas educativas de los docentes, a las que sólo se puede llegar cuestionando la propia práctica y reflexionando desde ella.
La complejidad y dificultad de la práctica docente viene determinada para Fierro, Fortoul y Rosas (1999, p.89) por las múltiples relaciones o dimensiones que contiene:
1. Una dimensión personal, ya que la práctica docente es una práctica esencialmente humana.
2. Una dimensión institucional, porque se desarrolla en el seno de una organización, la escolar, y da a la tarea docente un carácter colectivo.
3. Una dimensión interpersonal, por la que la tarea del docente en la institución
escolar se fundamenta en las relaciones entre todas las personas que participan en el proceso educativo: alumnos, maestros y padres.
4. Una dimensión social, porque el trabajo docente se desarrolla en un entorno histórico, político, social, cultural y económico concreto, que le imprime ciertas exigencias y marca el entorno más inmediato de su labor.
5. Una dimensión didáctica, que hace referencia al papel del docente en los procesos de enseñanza, a través de los que toma un conjunto de decisiones y guía el
aprendizaje de sus alumnos.
6. Una dimensión valoral [sic], en cuanto que el proceso educativo nunca es neutral. La acción docente es intencional, está dirigida al logro de unos fines educativos y contiene un conjunto de valores.
En base a estas dimensiones que tiene la docencia, la formación práctica del futuro profesor debe tener unas características fundamentales que les permita a los profesionales enfrentarse a su labor en todas las dimensiones o ámbitos en los que desarrollarán su tarea.
Formación académica y su relación con el estudio de la Biblia
Van, (2010, p, 33-36) señala que (Smith, 2001) ha escrito describiendo las seis formas diferentes en que se puede utilizar la Biblia para fundamentar lo que se lleva a cabo en las escuelas.
La primera forma en que utilizamos la Biblia es para enseñarla como un contenido educativo. Particularmente en las escuelas cristianas, la Biblia funciona como un objeto y un campo de estudio de la Biblia y se analiza el significado del texto mismo, ayuda al estudiante a comprender y responder a la historia de la creación de Dios, el pecado y la redención de Jesucristo. Esto enriquece su comprensión del propósito y significado de Dios para su vida.
Segunda forma, los valores y normas éticas de la Biblia proveen un marco al carácter y acciones de los maestros cristianos (Smith, 2001) llama a esto el “Énfasis encarnado” de la Biblia. Por ejemplo, por medio de la oración y contemplando los pasajes bíblicos, los maestros pueden nutrir la bondad, paciencia, dominio propio, humildad y amor en sus propias vidas y en la vida de sus estudiantes (Gálatas 5: 22-26).
En tercer lugar, existen principios bíblicos que guían hacia declaraciones de verdad acerca de la vida en el mundo y la ida en la escuela y en el aula, debemos ser
cuidadosos en cómo interpretamos y aplicamos los principios bíblicos.
La cuarta forma, sugiere que se puede usar la Biblia en la educación donde las historias o las narrativas que contamos en nuestro currículo reflejan la cosmovisión Bíblica. Cuando se enseña la probabilidad en matemática, puede enseñar como una historia en que la vida está llena de cambios impredecibles, la probabilidad trata con patrones consistentes de la realidad de Dios en las cuales. El sustento la mecánica cuántica, así como regeneración genética.
Pedagogía de Jesús.
Jesús desarrolló una pedagogía revolucionaria, transformadora y sanadora en su misterio pedagógico muchas personas fueron trasformados intelectualmente,
Lebar, (2009, p. 58). Cristo Jesús fue el maestro por excelencia porque el
personificó perfectamente la verdad, comprendió perfectamente a sus discípulos y usó perfectos métodos para transformar a las personas. El mismo era el camino, la verdad y la vida (Jn. 14:6).
Brumelem, (2010, p. 47) señal que la Biblia llama a Jesús el gran Maestro, Pastor o Guía, un pastor guía a sus ovejas usando su vara y su callado para enderezarla en la vida correcta la intencionalidad de tal guía es que las ovejas usando su vara y su callado para enderezarlas en la vida correcta la intencionalidad de tal guíen es que las ovejas vayan en la dirección donde hay alimento y están a salvo del peligro, ahora Dios llama a que los maestros guíen a sus estudiantes en el camino de la sabiduría, los pastores buscadores de sendas, mentores, entrenadores y consejeros. Guiando a los estudiantes a desarrollar sus dones. Van Dyke (1987) creó un modelo similar sin estructuras la dimensión.
GUIANDO
DESPLEGANDO ESTRUCTURANDO
Mensaje de: Mensaje de:
- Unidad y diversidad - Respeto y amor
de creación. - Autenticidad
- Sentido de la vida y - Reconciliación
potencial - Valor
- Poder del pecado - Excelencia
redención. - Comunidad
CAPACITANDO
- Ejecutando el compromiso
- Cumpliendo responsabilidades
- Ejercitando el discipulado Figura 2. Componentes de la enseñanza cristiana
CONTENIDO
PEDAGOGÍA
CONTEXTO PERSONA
El conocimiento de Jesús y su ministerio educativo nos ayuda:
- Acercarnos con mayor profundidad al entendimiento del ministerio pedagógico del Jesús histórico.
- Permite el análisis del contenido curricular central de su propuesta pedagógica investigar sus temas generadores con miras a formular una filosofía de la educación cristiana.
- Identifica las fuentes y rasgos distintivos de la didáctica de Jesús con la idea de adoptar modelos de enseñanza aprendizaje basados en los supuestos teóricos de la pedagogía de Jesús.
Figura 3. Componentes de la enseñanza cristiana
Acogen su vida y ministerio el reino de Dios a la vez que se enseña a los demás a vivir su signo de esperanza. No fue parte de ninguna escuela rabínica ni de las
estructuras pedagógicas oficiales ni estudió con un maestro prestigioso. Sus enseñanzas son polémicas y tienen un carácter marcado al cuestionar los postulados religiosos convencionales. Invita constantemente a ir de la observación rigurosa de los postulados religiosos convencionales a la vida centrada en los valores del reino.
Su enseñanza tenía las siguientes características:
- Enseñaba con autoridad.
- Rechaza el autoritarismo pedagógico.
- Anima a la gente a pensar.
- Vive sus enseñanzas.
Jesús proclama la llegada del reino de Dios esperando una respuesta de los oyentes. Ante el mensaje del Evangelio no se puede ser indiferente.
Su enseñanza tenía las siguientes cualidades:
- Comienza sus enseñanzas ganando la atención de los oyentes al centrarse en sus intereses y estableciendo un punto de contacto.
- Basa sus enseñanzas en problemas y situaciones que afectan a sus oyentes. - Utilizó el método de preguntas y respuestas para estimular la autoexpresión,
deseando provocar la convicción en lugar de la persuasión.
- Utiliza la técnica del discurso en diferentes escenarios y ante diversas audiencias. - Emplea el método narrativo para acentuar puntos clave de enseñanza y provoca la
reflexión.
- Aprovecha el acercamiento de las personas para clasificar ideas y conceptos que guían la vida.
- Utilizó el principio de contraste para representar una verdad o exponer el significado de nuevos conceptos a través de ejemplos concretos.
- Hace uso de la asociación de ideas, la enseñanza individualista y aprendizaje asociado.
- Resume su enseñanza en sentencias breves. - Emplea refranes populares.
Modelo educativo hebreo, según el Dr. Christian Overman
- Ante el decaimiento ético y moral de la educación en los Estados Unidos de Norteamérica, planteo que los educadores busquen modelos educativos que produzcan frutos.
- El modelo educativo hebreo da énfasis al contexto familiar donde el padre y la madre en base a un amor mutuo reciban a sus hijos para criarlos y todos juntos vivan en la obediencia a DIOS, cuando los padres se separan, las escuelas fracasan. - Los estudiantes se educan en base al respeto a sus maestros, prójimos, compañeros
y ejercen el autocontrol y sabiduría de DIOS.
- El modelo educativo basado en la santa palabra de DIOS. 2.2.2.7Calidad educativa
Concepto de calidad.
La calidad se ha convertido en la palabra clave en la meta, el horizonte. En suma, en la diana del discurso político. La calidad significa “grado de excelencia’ y abarca dos aspectos: el juicio de valor y el juicio de posición, en una escala implícita de bueno y malo, por eso afirmamos que un servicio o un programa es mejor o peor que otro”. (Juste y López 2 008 p.9).
El objetivo de la educación para todos y, a unos niveles cada vez más elevados, va ahora acompañado de conseguir la máxima eficacia y eficiencia de los sistemas
educativos. Alcanzar LA CALIDAD sin olvidar LA EQUIDAD. Una escuela será
equitativa si es eficaz, es decir, si por su buen funcionamiento contribuye a compensar las diferencias socioeconómicas y socioculturales, es a propiciar que esta calidad llegue a todos, no sólo a unos pocos. Una educación de calidad debe apuntar a los resultados, pero tener muy en cuenta el proceso. Atender a la diversidad de contextos de partida de los estudiantes, prestar atención a los factores de exclusión y fomentar actitudes inclusivas, tener en cuenta a todos los alumnos, en todos los contextos y variedad de situaciones. Desde esta óptica una escuela de calidad es para Mortinore (1991, p. 10) «aquélla que promueve el progreso de los estudiantes en una amplia gama de logros intelectuales, sociales, morales y emocionales, teniendo en cuenta su nivel socioeconómico, su medio
familiar y su aprendizaje previo. Un sistema escolar eficaz es el que maximiza la capacidad de las escuelas para alcanzar esos resultados.
Calidad de la Educación
Desde su inicio aborda el aspecto de calidad bajo las consideraciones de dos autores: M. Vela y Maslow (1963 p. 13) de satisfacción de las necesidades y logro de nuevas metas, de modo que conjuga el planteamiento de Vela en el que habla de la necesidad que siente la persona de superarse a sí misma, de avanzar, de ampliar constantemente el ámbito de sus necesidades, junto con la afirmación de Maslow al situar en la parte superior de su escala la necesidad de self-actualization, o tendencia a hacer actuales todas las potencias o posibilidades, el deseo de llegar a ser, cada vez más, lo que uno es. Al mismo tiempo, y de modo realista señala cómo el aspecto en torno a la calidad de la educación en nuestro país comienza a plantearse bajo el concepto de Educación, entendida como “Servicio”, según el cual las organizaciones encargadas de administrarlo se preocuparán en ganar clientes, mantenerlos y ofrecer servicios y bienes cada vez mejores, cada vez de más calidad.
Aparece de este modo, el término COMPETENCIA entre Instituciones, y, de otra parte, las demandas puramente cuantitativas, más escuelas y universidades, más recursos, más profesores, que, una vez satisfechas, facilitan la aparición de demandas de carácter más elevado, esto es, de naturaleza cualitativa.
Siguiendo esta idea, el artículo de R. Pérez Yuste (2008, p.21) aborda como el concepto de calidad es tan utilizado en nuestros días de manera confusa y ambigua debido al aspecto de multi dimensionalidad del propio término. Como consecuencia, plantea a continuación cuatro grandes enfoques del término: EFQM, CWQC, CALIDAD TOTAL, NORMAS ISO referidos a la toma o no, en consideración de la naturaleza y entidad misma de las metas; o bien en el tercero de los señalados referido al integrado como visión más profunda y completa, o finalmente, en el cuarto referido a los enfoques de lo que podemos
denominar movimientos de calidad, y que sería conveniente integrar en los anteriores cuando sea posible Todos estos aspectos son recogidos para señalar su propio concepto de Calidad en la Educación, la cual reside, antes que en cualquier otro aspecto —medios recursos, procesos o resultados— en la entidad misma de las metas que se persiguen.
El análisis de este concepto, así entendido, nos lleva a plantear ciertos criterios que nos permitan identificar planteamientos educativos dotados o no de calidad como son: “la totalidad”, “integralidad”, “adaptación», “armonía’ y “coherencia”. (Juste y López 2 008 p.24-26). Estos aspectos nos permitirán valorar una educación cuyo objetivo es formar personas autónomas, capaces de darse un proyecto personal de vida valioso y de llevarlo libremente a la práctica.
La educación en valores como exponente de la Educación de calidad Desde la concepción hasta su muerte el ser humano vive una constante
correspondencia con su ambiente, mediante una interacción de influencia mutua. Tal interacción se produce en su relación con el cosmos, la naturaleza y con la sociedad de la cual forma parte. De ésta, la persona recibe las normas y los valores sociales; los asimila de acuerdo con sus inclinaciones y los utiliza para enriquecer y/o modificar su propio comportamiento, de acuerdo a sus principios personales. Todo ello se enmarca en lo que se conoce como educación. Este concepto que puede catalogarse como sinónimo de
influencia, se da en forma asistemática en la familia, y grupos sociales a los que pertenece el viviente humano; pero también puede darse en forma organizada, sistemática e
institucionalizada, según planes previamente establecidos. Ambas significan la preparación de la persona para la vida y por la vida. La familia como grupo primigenio de la sociedad, juega un papel determinante en el proceso de formación de valores. Allí se gestan valores tales como: la colaboración, el compartir, la solidaridad, entre otros. De ahí la razón, por la que Moleiro, M (2008, p.50) señala que la familia es la “primera escuela de valores donde
se forman los primeros hábitos”. A su vez, la autora específica que la escuela es “un medio de formación de valores, es el lugar donde el educador debe mantener una actitud
transmisora de valores, siendo lo más importante el ejemplo coherente entre lo que el docente dice y lo que hace” (Moleiro, M, 2008, p.12). Esta sinergia entre el decir y el hacer honesto del educador, en cualquier escenario, es lo que lo dignifica ante los alumnos y lo convierte para ellos, en una persona creíble y “significativa” López, M (2001) refiere que la educación implica un proceso de relación en el que los seres humanos nacidos los unos para los otros, los eduquemos con y para los demás. Al establecer la relación con el otro, lo vemos como un ello hacia el progresivo desarrollo de un sentido humano; en las que vemos al otro como un tú, como un sujeto con la misma dignidad que nosotros. Asimismo, reconoce que la educación es un proceso por el cual se pasa progresivamente del yo – ello al yo – tú. Allí se resignifican los unos para los otros, desde el sentido egoísta de ver a los otros como seres para mí, al sentido liberador de transformarme a mí como un ser con y para los demás. Esta última idea puede considerarse como una vía pertinente para humanizarnos más como vivientes humanos, en aras de una humanidad más solidaria. Juárez, J y Moreno, A (2000, p.4) expresan que: La educación es dinámica con tendencia a nuevos procesos educativos cada cierto tiempo; por lo que adquiere diversos matices a partir de la realidad del momento, que hacen de ella un proceso renovado, es decir, regenera su estructura interna cuyo fundamento son los valores. A partir de lo expresado por los autores mencionados, coincidimos en reforzar la idea de la inexistencia de una educación ajena a los valores. Toda educación es formación en valores, pues los mismos son las directrices del mundo humano, y donde el proceso educativo es el eje central para el aprendizaje de los mismos. Garza, J y Patiño, S (2000, p. 30) al referirse a la educación específican que en esta época existen algunas tendencias de cambio como son: “De formar individualmente a educar para lo social y de desarrollar sólo la inteligencia a formar un ser
integral”. Asimismo, mencionan, que a partir de estas tendencias resulta explicable la importancia, que actualmente tiene la educación en valores, educación que trata de dar una respuesta diferente a la dada por la educación tradicional en la que sólo importa la
acumulación de conocimientos en detrimento de la formación holística del ser humano, que lo percibe como un ente afectivo, social y espiritual. Las aseveraciones precedentes permiten señalar que nuestro perfil como educadores exige considerar al estudiante como un ser biopsicosocial, poseedor de características individuales, con su propia escala de valores a la que hay que respetar y esto exige que el docente posea conocimiento de sí mismo y de los otros para poder establecer una relación humanizante en el ámbito de la enseñanza formativa, como parte integrante del complejo proceso de socialización por el que niños, jóvenes y adultos se integran en la sociedad para ocupar su sitial en ella . Además, el ser humano vive en constante relación con el medio ambiente, en el que están incluidas otras personas de diferentes características, lo cual le exige un proceso de adaptación e implica que sea capaz de asumir una actitud ponderada y ética ante situaciones presentes en el medio externo, los cuales debe ir solucionando
interpersonalmente para la convivencia con su medio social, supeditado siempre al respeto de: reglas, normas, derechos y deberes establecidos por la sociedad, y que deben ser cumplidas por el hombre. Sin embargo, la realidad es otra, cuando vemos como día a día existe el alarmante deterioro del medio ambiente por la mano del hombre, la violencia social está a la orden del día lo que involucra la violación de los derechos humanos, a la propiedad, la ausencia de justicia social, el consumismo exagerado, hambre, guerras, el consumo de sustancias nocivas para la salud, entre otros problemas. Ante este escenario desolador, el sistema educativo no debe ni puede permanecer ajeno a esta situación y se hace imperante el fortalecimiento de la educación en valores.
Gestión Institucional: El liderazgo y sus funciones directivas
La primera idea que hoy está suficientemente clarificada es que no es lo mismo ser un buen gestor o un buen jefe que ser un líder, términos que con frecuencia se identifican.