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Implementing Corrective Measures

POTENTIAL SAMPLING LOCATION (WITH ACCESS TO FLOW):

2. For each construction material, test for one of the pollutant indicators Bolded pollutant indicates lowest analysis cost or best indicator However, the composition of the specific construction material, if known, is the first criterion for selecting which analysis to use.

5.5.3 Implementing Corrective Measures

Una muestra del retrato global que hace Charles Dickens de la violencia de género es la presencia de casos de la misma en todas las clases sociales. No se trata de un fenómeno aislado, ni provocado por la pobreza o la falta de educación. Tanto víctimas como agresores van desde la aristocracia de A Tale of Two Cities al submundo criminal de Oliver Twist. Sin embargo, no todas las relaciones violentas son iguales, puesto que varios factores, entre ellos la clase social, las afectan. El origen social de los personajes influye de dos formas diferentes: por una parte, en la clase de violencia que practican, y por otra, en la forma en la que se describe.

Sin embargo, al existir múltiples criterios para establecer divisiones entre las clases sociales, en una discusión sobre las mismas las cifras obtenidas acerca de la adscripción de personajes concretos siempre serán sólo aproximadas. La clase social depende en distinta medida de varios factores, heredados y adquiridos. Patricia Ingham documenta que el uso de adjetivos como “industrious, laborious, operative, and (un)productive” para referirse a las clases sociales, sobre todo a la obrera, revela que desde finales del siglo XVIII, la pertenencia a un grupo o clase no es ya tanto por herencia sino por ocupación (Ingham Language of Gender 7), a lo que se añade el nivel adquisitivo. Por ejemplo, Gabriel Varden, uno de los protagonistas principales de Barnaby Rudge, es un hombre respetado y de vida acomodada en su comunidad. Pero

dependiendo de la importancia que demos a su oficio de cerrajero, o a su posición como propietario de un negocio con un empleado, lo podríamos considerar obrero o de clase media. Además, hay miembros de la clase media, como oficinistas y maestros entre otros, con ingresos inferiores a los de obreros de alta cualificación como carpinteros o mecánicos (Murdoch xxi). Por lo tanto, cuanto se diga sobre el conjunto de la obra sólo puede tener un carácter aproximado por lo arbitrario de las divisiones en clases sociales, una cuestión que resultaba problemática y extremadamente llena de matices (Pool 21-22). Keating señala que las definiciones de clase social y de conflicto de clase, de gran importancia en el siglo XIX, son creaciones que surgen en aquel momento histórico y se difunden rápidamente:

In the eighteenth century the words used to describe social divisions were “rank”, “order”, “state”, “station”, or “degree”, and when referring to specific economic groups, “interests”. The lower classes in this sense did not constitute an interest, but existed as separate, occupational groups, largely isolated from each other . . . their interests were not identical and there was no theory to persuade them they were. The term “working class” (as distinct from “lower class” which had existed earlier) seems to have appeared around 1815, and by 1824 the word “class” was firmly established. (10)

La sociedad del siglo XIX era al mismo tiempo más dinámica que la de épocas anteriores, y más dada a establecer categorías humanas amplias a las que se atribuían características concretas. Los estudios varían sobre cuáles son estas categorías. Keating hace una clasificación detallada, y distingue seis tipos de personajes de clase obrera en la novela victoriana: “respectable, intellectual, poor (meant to cause pity in the reader), debased, eccentric, and criminal” (26-28). La clasificación que se ha realizado aqui es la distribución social de Pool (32-36), más sencilla que la de Keating y atiende como principal criterio al poder adquisitivo y a la ocupación, o falta de ella, de los personajes. Así se establecen pocas divisiones, sólo las imprescindibles para observar los patrones que Dickens crea en su caracterización de las clases sociales. Son solo cuatro: marginal, obrera o trabajadora, media, y clase alta o aristocrática.

La clase social marginal está compuesta por mendigos, quienes viven de la beneficencia, y criminales. A la misma pertenecen el ladrón Sikes y el perista Fagin de

Oliver Twist, pero también personajes que tienen o aparentan un nivel económico

superior, como el asesino y cazafortunas Rigaud de Little Dorrit. Esta clase se separa de las demás porque los criminales tienen suficientes características en común desde el punto de vista social, que los separan del resto, y está en línea con las teorías de finales del siglo XVIII y el XIX acerca de la naturaleza de la delincuencia. Como se indica en el segundo capítulo, desde el reinado de Jorge III (1738-1820) se pensó que los delincuentes formaban una clase social aparte.

La clase que se puede definir como obrera o trabajadora está compuesta por quienes están en los límites de la pobreza, por los trabajadores manuales o del campo, y por los sirvientes, es decir, por aquellos personajes que ni son delincuentes, ni pertenecen a la burguesía, ya sea por su nivel de ingresos, o por la naturaleza de sus ocupaciones. Por ejemplo, criados como Sam Weller en The Pickwick Papers, el ya mencionado Gabriel Varden, y el herrero Joe Gargery de Great Expectations.

La clase media la componen quienes necesitan trabajar para vivir, pero no realizan trabajo manual ni se hallan cerca de la pobreza. El rango de niveles económicos que presentan es muy amplio; el rasgo fundamental que los caracteriza no es el nivel económico sino su ocupación. Hay oficinistas como John y James Carker en

Dombey and Son, y maestros como Dr Strong, responsable de la educación del

protagonista en David Copperfield. También es la clase social de todos los religiosos, desde Stiggings de The Pickwick Papers a otros de posición elevada, como el hipócrita Reverend Chadband de Bleak House o Canon Crisparkle de The Mystery of Edwin Drood.

A esta misma clase pertenecen también quienes viven acomodadamente de sus rentas y aparentemente no necesitan trabajar, como Jarndyce, el benefactor de los protagonistas en Bleak House. Otros personajes están claramente por encima del resto de los de clase media, económica y socialmente, a pesar de que trabajen. Son personajes con más poder, normalmente por ser empresarios (como Mr Dombey), o industriales (Thomas Gradgrind de Hard Times). La conducta de los maltratadores que

pertenecen a este subgrupo, la clase media-alta, no se diferencia del retrato del conjunto de la clase media, por lo que a pesar de la separación social y económica que hay entre ellos y el resto, no es necesario realizar una división.

La clase media es tan amplia porque su naturaleza no es solo económica. El deseo de este grupo de ser identificado como un todo coherente ha sido explicado por Lynda Nead en términos de ideología doméstica: “this class coherence was established through the formation of shared notions of morality and respectability – domestic ideology and the production of clearly demarcated gender roles were central features in this process of class definition” (Myths 5). Este concepto de autodefinición de la clase media a través de principios morales no es nuevo, sino que se viene desarrollando desde Foucault, que señaló que “desde mediados del siglo XVIII, la burguesía estuvo empeñada en construirse una sexualidad que le sirviera para señalar y mantener su distinción de casta” (citado en Ruiz Castillo 51). Se ha prestado mucha atención a cómo esa creación de la sexualidad y los roles de género burgueses afectó a la feminidad burguesa y más adelante se entendió como universal para la mujer occidental, pero como veremos en este capítulo, la creación de una masculinidad específicamente de clase media afectó profundamente también al retrato de hombres en la ficción.

Los aristócratas son los personajes con títulos nobiliarios, y conforman la clase alta. Su nivel económico varía desde caballeros que mantienen un estilo de vida por encima de sus posibilidades gracias a préstamos, como Sir Mulberry Hawk en

Nicholas Nickleby, a nobleza enriquecida con amplias posesiones rurales sobre las que

ejercen poder absoluto, como los hermanos Evremonde de A Tale of Two Cities. Algunos personajes quedan fuera de la clasificación por desconocerse su clase social o cambiar ésta en el transcurso de la narración. Por ejemplo, Mr Gashford, en

Barnaby Rudge, pasa de mendigo y ladrón a secretario de Lord Gordon. La familia

Dorrit pasa de la pobreza, y en el caso de Amy Dorrit de la clase obrera debido a su trabajo como costurera, a la clase media cuando Mr Dorrit recibe la herencia que esperaba.

Existe también otra distinción importante, además de la basada en las clases sociales, que es en función del sexo. Los personajes femeninos maltratadores tienen una serie de características comunes que las diferencian de los masculinos, y un origen social más homogéneo que éstos, como veremos en el capítulo siguiente, dedicado a mujeres maltratadoras, por lo que las distinciones en función de la clase social son aplicables de una forma más clara a los personajes masculinos. Por otra parte, sería posible hacer una distinción menor entre personajes masculinos ingleses y franceses, ya que hay una pequeña proporción de personajes de origen francés cuyas características pueden explicarse en parte según las mismas premisas que definen las diferencias de clase.

La cantidad de violencia que se muestra en cada clase social influye en el retrato que se hace de las mismas en las novelas dickensianas. Hay una gran desproporción, como puede observarse en la tabla siguiente, referida sólo a las novelas. Dickens se centra ante todo en la clase media, a la que pertenecen más de la mitad de los personajes masculinos. Este reparto desigual refleja los intereses y gustos del autor y de su público más que la distribución social real de la época, en la que había muchos más trabajadores de lo que las novelas sugieren. Por otra parte, a pesar de que Dickens incluye relaciones violentas en todas las clases sociales, las que están en los extremos, alta y marginal, son desproporcionadamente violentas en comparación con las demás. Más de la tercera parte de los personajes criminales y marginales son además maltratadores. Esto tiene algo de realista; según Dutton y Golant, alrededor del 40% de los maltratadores son lo que ellos llaman “antisociales” y cometen también otros delitos (Dutton & Golant 26). Es decir, hay alguna justificación, sea por causación o por correlación, para que los hombres violentos en general sean delincuentes y al mismo tiempo agresores de sus parejas. La mayor parte de los casos de violencia en términos absolutos ocurren en la clase media, la de protagonistas como David Copperfield y Mr Pickwick, pero esto ocurre debido a la sobrerrepresentación antes mencionada. La proporción de maltratadores de clase media (12,35%) es muy parecida al porcentaje de maltratadores respecto al total de

personajes (13,53%). La situación de los aristócratas es llamativa y no tiene explicación fácil, puesto que un tercio de los que figuran en las novelas son agresores. En el apartado correspondiente se darán algunas justificaciones, relacionadas con el retrato de la aristocracia heredado del siglo anterior, y con los prejuicios ingleses contra lo francés dado que varios de estos aristócratas son franceses.

Gráfico 4. Distribución de los personajes y los agresores masculinos según su clase social.

Personajes masculinos Agresores masculinos Clase Número Porcentaje Número % de los

agresores % de su grupo Marginal 22 7,26% 8 20% 36,36% Obrera 89 29,37% 6 15% 6,74% Media 170 56,10% 21 52,25% 12,35% Alta 11 3,63% 4 10% 40% Otros 11 3,63% 2 5% Total 303 100% 41 100% 13,53%

La clase obrera es, en proporción, la menos violenta de todas, seguida de la media, pero esto no significa que el retrato general de los maltratadores de clase trabajadora esté próximo a los de la clase media en otras características. Los rasgos de la violencia en la clase obrera son más similares a los que se dan en el grupo marginal, debido a la ideología victoriana acerca de la naturaleza de la división en clases, que atribuía una forma de ser más dada a la violencia física a las clases inferiores. El retrato positivo, con personajes menos violentos incluso que entre la clase media, tiene como efecto una mayor sensación de cohesión entre la clase obrera, la menos individualista. También deberse esta ausencia a que hay pocos villanos y protagonistas de este origen social en las novelas de Dickens, sino personajes más secundarios, y una relación de maltrato entre personajes de clase obrera descrita con cierta complejidad les habría dado una importancia no deseada en una novela centrada en los intereses de la burguesía. Por último, los maltratadores de Dickens suelen ser personajes indeseables en todos los aspectos. A consecuencia de ello, un maltratador de baja extracción social tendería, por su propia naturaleza maligna a ser un criminal. Esto no les ocurre a los maltratadores de clase media por la gran distinción que el autor hace entre esta clase y las demás, como veremos a continuación.