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CHAPTER 5: CONCLUSIONS, IMPLICATIONS, AND RECOMMENDATIONS

5.4 IMPLICATIONS

Hoy día se habla de la necesidad de ofrecer incentivos a las empresas como medida clave para lograr que creen empleo. Lo hemos visto en algunas de las entrevistas. Lo hemos verificado también en alguno de los que han respondido el Delphi. Para otros, tal como hemos señalado anteriormente, el primer paso decidido debe ser dado directamente por la administración. Por tanto, es lógico preguntar sobre qué incentivos se pueden ofrecer a las empresas, desde la administración, para que aquellas creen empleo. Pero también lo es dar la oportunidad de que aparezcan las opiniones que ponen el papel de la administración en primer término.

Gráfico 18. Medidas de apoyo a la demanda

Fuente: Cuestionario Delphi (N=128)

7% 14% 28% 18% 4% 23% 4% 3% 0% Reducir los costes sociales de las empresas,

particularmente las PYMES Simplificar los trámites para la creación de una

empresa

Fortalecer el ICO para que haga fluir el crédito a las empresas

Apoyo tecnológico a las empresas que inviertan en sectores avanzados

Algún tipo de apoyo a las empresas que inviertan en cuidado de la dependencia

Creación de empleo público en enseñanza y sanidad

Subvenciones a las empresas que creen empleo estable para jóvenes

Moderar los salarios Otras

Hay varias medidas que reciben, en conjunto, más del 70% de las opciones, que suponen varias formas de apoyo a las empresas: “fortalecer el ICO para que haga fluir el crédito a las empresas; apoyar tecnológicamente a las empresas que inviertan en sectores avanzados; simplificar los trámites de creación de empresas; etc. Es importante subrayar que los expertos señalan que hoy el apoyo del Estado es fundamental, pero sin prescindir de las empresas. Hay un convencimiento de que en el momento actual muchas empresas necesitan un impulso para ser relanzadas. Con todo conviene subrayar que la propuesta principal, el fortalecimiento del ICO111, implica que los encuestados confían poco en el crédito privado, a pesar de los recursos públicos puestos en la banca así como de la reforma del sistema financiero. Pero el fortalecimiento del ICO con dinero público viene a decir justamente que parte de ese apoyo a la banca debería ir, o debería haber ido, a fortalecer el mencionado Instituto. A continuación vienen medidas de apoyo tecnológico pero en vistas a potenciar un modelo de empleo con futuro y propuestas de desburocratización del papeleo necesario para crear nuevas empresas. Una vez más, conviene subrayar la escasa confianza que se manifiesta en subvenciones a las empresas por crear empleo ni siquiera para jóvenes, quizá porque llevamos muchos años con esta política de muy escasos efectos, ya que las empresas crean empleo porque lo necesitan, no porque haya subvenciones (por más que, luego, puedan aprovecharse de la existencia de estas (Cueto B. “Las ayudas a la contratación indefinida en España”, Revista de Economía Laboral 3 (2006)).

En una situación en la que las empresas no están creando empleo, la segunda propuesta opta justamente por la alternativa, esto es, por crear empleo público directamente en los grandes sistemas como sanidad y enseñanza112, ambos reducidos en su capacidad en función de los recortes, cuando la complejidad de la sociedad debería exigir más inversión y por tanto más empleo (por ejemplo, haciendo frente al incremento de necesidades formativas derivadas de la inmigración y del abandono escolar, o provenientes del gasto sanitario que implica el aumento de la esperanza de vida). La propuesta relativa a la enseñanza, sobre todo, concuerda con otras propuestas que aparecerán a lo largo de este cuestionario y que están apoyando quienes creen que la solución de esta crisis debe ser vista no sólo a corto plazo, buscando una salida a los 6 millones de parados, sino también a largo plazo, fortaleciendo el sistema

educativo y capacitando a los trabajadores en manera que se puedan poner las bases para un modelo productivo muy distinto del actual. Dicho modelo productivo debería ser más consistente por parte de la demanda (con mayor innovación, más estabilidad, compitiendo sobre la calidad, implicando a los recursos humanos) y más competente por parte de la oferta (cualificación más alta, capacidad de adaptación y cambio, formación a lo largo de toda la vida laboral). Las medidas relativas a reducir costes del empleo, rebajando costes sociales, subvencionando a las empresas que creen empleo para jóvenes tienen poco apoyo, 11% de las respuestas. Menos aún la de moderar los salarios. Se reafirman los puntos de vista que aparecen en el apartado precedente: la reducción de salarios o beneficios sociales no es el camino para la recuperación, esto es, no es el camino que convenga a la mayoría de los trabajadores del país que debería crear empleo sea incrementar la producción de bienes y servicios sea satisfaciendo necesidades que hoy tienen categoría de servicios mínimos. En el fondo de las propuestas ampliamente mayoritarias para reactivar la demanda, privada y pública, vuelve a estar el motor de la administración, aunque ofreciendo el protagonismo a las empresas, Otro resultado relevante de la investigación: estas es una vía de incentivar el crecimiento que queda ajena a los propósitos y normativas del actual gobierno.

Tabla 37. Formas de apoyo a la demanda, en función de tipología de enfoque de las políticas de empleo Propuestas Socialdemócratas Propuestas Liberales Propuestas de Cambio Fortalecer el ICO para que haga fluir

el crédito a las empresas 41,48 46,81 35,71 Apoyo tecnológico a las empresas

que inviertan en sectores avanzados 23,70 31,91 21,43 Creación de empleo público en

enseñanza y sanidad 34,81 21,28 42,86

100 100 100

Fuente: Cuestionario Delphi (N=58)

A pesar de lo dicho anteriormente, aparecen las diferencias entre los enfoques socialdemócrata y de cambio estructural de un lado y liberal del otro (tabla 37), si tomamos en consideración las tres propuestas más citadas y que ciertamente

pueden configurar visiones diversas: los unos confían más en la intervención directa de la administración, mientras que los otros se decantan más por el apoyo de la administración a la empresa privada. Pero los tres enfoques apuestan, aunque con ciertas diferencias, por las políticas que podríamos calificar de apoyo público a las empresas, lo que probablemente pone de manifiesto la profundidad a la que ha calado la convicción de que el motor tiene que venir de la administración. Las diferencias, con todo, se mantienen cuando se trata de indicar el apoyo a la opción de creación directa de empleo por parte de la Administración. Es llamativo, por otro lado, que las dos opciones más liberales que había a disposición, moderar los salarios y reducir los costes sociales de las empresas, hayan recibido tan escaso apoyo, lo que ciertamente no significa que no exista este enfoque, sino que en este momento no se ve como posible alternativa ni por parte de los que responden al Delphi ni por parte de los entrevistados. Pero es la que aparece con más fuerza en las reformas del gobierno.

Para varios entrevistados el gran cambio que tiene que darse en las políticas de empleo está en que estas dejen de poner en primer término el mercado de trabajo –sea con reformas sea con ideologías de la activación- para concentrarse en el impulso a políticas industriales, intentando cambiar paulatinamente el modelo productivo. Se habla de diseñar esas posibles políticas industriales, pero sobre todo de facilitar el crédito y el apoyo público a empresas y sectores que presenten proyectos innovadores. Evidentemente esto no significa que no se hayan de hacer reformas en el mercado de trabajo -pactadas, señalan muchos entrevistados, en particular los sindicatos- pero “incrementar la flexibilidad del mercado de trabajo con reformas oculta que esto no ha sido acompañado nunca con políticas industriales. Además está la cuestión del empresariado, en gran parte especulador” (Entrevista a experto).

También en el ámbito de la demanda, el aumento de la productividad resulta otra cuestión de gran importancia, puesto que una corriente de opinión manifiesta que la baja productividad de la mano de obra en España pone al modelo productivo en una débil posición de competitividad y facilita la destrucción de empleo en coyunturas de estancamiento o de recesión. Esta misma corriente tiende a señalar que la productividad debe estar más fuertemente vinculada a los salarios, subiéndolos o bajándolos según la misma. Las medidas de incremento de la productividad, que ahora examinamos, no

abordan el concepto mismo de productividad, que es donde puede radicar el problema.

Gráfico 19. Las medidas más adecuadas para incrementar la productividad.

Fuente: Cuestionario Delphi (N=161)

En la pregunta formulada o los expertos del Delphi referida a la mejora de la productividad (¿puede marcar las medidas de mayor importancia para aumentar la productividad?, véase Gráfico 19), se pedían hasta tres medidas para ello, la consistencia de las cuales vamos a examinar basándonos en las respuestas señaladas. La medida que recibe la máxima aceptación (26% de las propuestas113) se refiere a “incentivar la innovación de las empresas, sea tecnológica que organizativa”. Algo que se podía completar con otra medida (16% de las propuestas) que señala la necesidad de “mejorar los canales de crédito a las empresas”. La lectura conjunta de ambas pone la pelota en el tejado de las empresas”; significa que la vía de mejora de la productividad comienza por innovar, para lo cual obviamente se requieren recursos. Pero la segunda respuesta en grado de aceptación (17% de medidas) nos indica un segundo aspecto complementario al señalado, “mejorar la cualificación de los trabajadores”. Efectivamente, es una propuesta complementaria, puesto que la innovación tecnológica y organizativa de las empresas exige y debería comportar una mejora continuada en la calificación de los trabajadores.

6% 4% 9% 17% 4% 26% 0% 0% 16% 16% 3%

Potenciar la negociación colectiva a nivel de empresa Determinar los salarios según productividad laboral Repensar a fondo los horarios laborales dándoles…

Mejorar la cualificación de los trabajadores Dar flexibilidad a la empresa por lo que se refiere a… Incentivar la innovación (tecnológica y organizacional)… Eliminar el salario mínimo Eliminar la “ultraactividad” (duración ilimitada) de los …

Mejorar los canales de crédito a las empresas Mejorar la participación en las empresas Otras

Conjuntamente, comportan la vía más potente, pero mantienen el papel de la empresa de un lado y el de los trabajadores de otro. En la situación ideal de mejora de la productividad que se deriva de la visión mayoritaria de estos expertos, se podría entender que la empresa innova y pide como contrapartida que el trabajador mejore su formación. De ello se deriva una mejora de la productividad, puesto que ambas actuaciones mejoran la calidad y la competitividad.

Pero también aparece una segunda vía, con menos apoyo que la anterior, que habla de negociar y participar como manera de obtener el incremento de la productividad: potenciar la negociación colectiva a nivel de empresa (6% de menciones) y mejorar la participación de los trabajadores en la empresa (16% de menciones). No son coincidentes las dos medidas, puesto que negociar a nivel de empresa podría suponer dar poder a ciertos trabajadores (grandes empresas) y quitárselo a otros (pequeñas empresas), pero vienen a señalar que la productividad no es una cuestión meramente técnica, sino también resultado de acuerdos y participación. Más aún, que probablemente esta debería ser la forma de incremento en este momento. Por supuesto, esta vía puede ser complementaria a la anterior, puesto que la innovación y la formación pueden ser más potentes si hay participación en la empresa, dado que supondrían una mayor implicación del trabajador, aunque con contrapartidas.

Por el contrario, la tercera vía que cifraría la mejora de la productividad en el control de los salarios por parte de las empresas (“determinar los salarios según productividad”, “que la empresa tenga capacidad para flexibilizar salarios, horarios, tiempo de trabajo”, “eliminar el salario mínimo”,” dar mayor flexibilidad a los horarios”), tiene mucho menor predicamento que las anteriores, un 17% en total. Sin embargo es, una vez más, la vía que consagra la Reforma del mercado laboral 2012, y ya había iniciado la Reforma de 2010. Es una vía de mejora de la productividad miope y sin visión de futuro. Significa no preocuparse de innovar o de mejorar e ir defendiendo los niveles de productividad sobre la espalda de los trabajadores, recortándoles los salarios o incrementando y disminuyendo las horas para que los resultados sigan siendo rentables para la empresa.

La primera vía, frente a la tercera, expresan dos extremos difícilmente conciliables. Uno equivale a incrementar la productividad incrementando la competitividad de la empresa (contando con oferta y demanda). El otro

sencillamente se basa en recortar salarios y controlar horarios; en un mundo globalizado no lleva a ningún sitio a medio plazo. Entre ambos tenemos la vía de la negociación que, sumada a la primera, podría ser en muchos casos la forma de incrementar la productividad a beneficio de empresa, trabajadores y sociedad.

Tabla 38. Como aumentar la productividad, según enfoques de políticas de empleo.

Propuesta socialdemócrata

Propuesta liberal Propuesta de cambio estructural Potenciar la negociación colectiva a

nivel de empresa 12 12 12

Dar flexibilidad a la empresa por lo que se refiere a salarios, horarios,

tiempo de trabajo 6 18 2 Incentivar la innovación (tecnológica y organizacional) en las empresas 49 53 44

Mejorar la participación en las

empresas 34 16 42

100 100 100

Fuente: Cuestionario Delphi (N=58)

La tabla 38, nos señala las formas de entender la productividad, en relación a la concepción general de la política de empleo. Las diferencias más grandes las tenemos entre “dar flexibilidad a las empresas” y “mejorar la participación en las empresas”. La primera es la vía de la propuesta liberal y la segunda los de las otras dos, particularmente de la de cambio estructural. La “negociación a nivel de empresa” es tan ambivalente –como señalábamos líneas más arriba- que las tres propuestas están igualadas. Mientras que en la” innovación” ponen el máximo peso las tres propuestas, aunque con tonalidad diferenciada.