Chapter 2 Predicting Adolescents’ Intentions to Support Victims of Bullying
2.4 Discussion
2.4.3 Implications for Future Research and Practice
El gobierno cubano ha reiterado en diversos escenarios la necesidad de modificar los valores de una cultura consumista que se promueven por los grandes grupos financieros en el mundo. A partir de 1976 el estado cubano manifestó de manera constitucional su interés por la protección del medio ambiente y posteriormente en
1981 se promulga la primera ley que favorecería, desde el orden institucional, a la organización y funcionamiento de un sistema de gestión ambiental.
Desde entonces se desarrolla una intensa labor a favor del ambiente teniendo en cuenta la relación medio ambiente y desarrollo. En tal sentido en la Estrategia Nacional de Educación Ambiental del año 2010, y vigente hasta el 2015, se identifican los principales problemas ambientales y se definen las metas y objetivos a lograr.
Desde el punto de vista legislativo la Constitución Cubana en su artículo 27, precisa cómo a partir de la propia necesidad y derecho que posee cada ciudadano de relacionarse con el ambiente, se deriva el deber de preservarlo.
Igualmente la Ley No. 81 del Medio Ambiente de 1997, tiene como objetivo establecer los principios que rigen la política ambiental y las normas básicas para regular la gestión ambiental del Estado y las acciones de los ciudadanos y la sociedad en general, a fin de proteger el medio ambiente y contribuir a alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible en el país.
En la actualidad están implementados los principales instrumentos para la gestión ambiental, se desarrollan programas ambientales, se logra una mayor incorporación de la dimensión ambiental en los programas de desarrollo económico, se trabaja en la solución de los problemas ambientales con la participación de todos los sectores y ramas, todo ello entre otras múltiples acciones que se realizan.
La gestión ambiental en Cuba es entendida como un proceso en el cual intervienen condiciones naturales, históricas, políticas y económicas que son específicas de su contexto.
Entre las problemáticas ambientales a atender a través de la gestión ambiental en el contexto cubano, y que se presentan en la Estrategia Ambiental Nacional vigente, se reconocen las siguientes: cambio climático; peligro, vulnerabilidad y riesgo; uso sostenible de los recursos hídricos; conservación y uso sostenible de la diversidad biológica; contaminación; manejo seguro de productos químicos y desechos peligrosos; manejo de la zona costera; participación ciudadana y protección del patrimonio natural y cultural. Sobre estos problemas se enfatiza que deben constituir temas priorizados en la acciones ambientales que se realicen, así como atender a los problemas que se manifiesten en las localidades, declarados por las autoridades territoriales, según la escala provincial y municipal.
En Cuba actualmente se llevan a cabo importantes transformaciones internas en función de lograr el perfeccionamiento de su sistema social, y así continuar conquistando logros en el campo de la independencia nacional, la emancipación social y la dignificación de la persona humana. Durante los años de Revolución en el poder, el pueblo cubano ha sido parte de un escenario socio-político y económico complejo, el cual ha demandado de la capacidad de nuevas iniciativas y proyectos. En medio de esta realidad la conceptualización y práctica de la gestión ambiental adquiere características especiales.
El modelo cubano, a pesar de la difícil situación económica y política que vive el mundo en la actualidad se ha consolidado, lo cual se evidencia en el desarrollo de la gestión ambiental, entendida como un proceso integrador, sistemático, coordinado desde cada territorio, descentralizado y con una activa participación social en la solución a las problemáticas ambientales.
El medio más inmediato para la comunicación con las masas populares en el escenario cubano desde su creación en 1961 son los Comités de Defensa de la Revolución, que en cada barrio han desarrollado un importante papel en el crecimiento político cultural de la sociedad. La comunicación que se ha
establecido a través de esta organización ha posibilitado ir formando el sentimiento en cada individuo de que es parte de una colectividad.
En las primeras tres décadas de revolución en el poder, la participación ciudadana se limitaba a la ejecución de actividades, en la movilización popular más que en la toma de decisiones sobre sus propias problemáticas.
A partir de la década del 90 se percibe un giro en cuanto al protagonismo asumido por la población en la solución de sus problemáticas. Se asume un enfoque comunitario con un carácter más participativo en un momento de crisis económica, en la cual las iniciativas de las personas en el barrio jugaron un papel esencial en el mejoramiento y subsistencia ante las diversas problemáticas.
El profundo carácter social del estado cubano, hace que la gestión ambiental tenga un marcado carácter popular, con la más amplia participación de todos, ya sea como parte de órganos u organismos del gobierno, organizaciones no gubernamentales, universidades, organizaciones políticas y de masas, asociaciones y otras instituciones reconocidas por la ley, hasta la actuación individual o colectiva de los ciudadanos.
En Cuba el énfasis educativo dentro del proceso de gestión ambiental es evidente, si se tiene en cuenta que se aspira no solo a mejorar las condiciones materiales de vida, sino a dinamizar la capacidad de la comunidad para que desarrolle de manera colectiva y autónoma acciones que propicien encaminar su propio destino.
Se destaca en todo el país la creación de instituciones sociales, educativas, deportivas y de salud que promueven proyectos y programas, a través de los cuales se alcanza una amplia socialización de la cultura, teniendo en cuenta la promoción de sus valores nacionales y universales. Desde el punto de vista metodológico se destaca el Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr., asociación civil cubana que desde 1995 realiza un programa de capacitación para el trabajo
en las comunidades a docentes, investigadores, psicólogos, sociólogos, arquitectos de la comunidad, médicos de la familia, delegados del poder popular, líderes eclesiales, promotores culturales; quienes constituyen por su accionar en la sociedad líderes del proceso de gestión ambiental en el contexto comunitario en Cuba.
Existe una experiencia muy positiva en el campo de la gestión ambiental y es la que desarrolla el Grupo de Trabajo Estatal para el Saneamiento, Conservación y Desarrollo de la Bahía de La Habana (GTE-BH) y su Cuenca Tributaria, en coordinación con la Oficina del Historiador de la Ciudad y organizaciones internacionales como la Agencia Suiza de Cooperación Internacional (COSUDE), el gobierno de Canadá y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), los cuales han aportado financiamiento para la ejecución de proyectos comunitarios con el fin de elevar la calidad de vida de la población asentada en el entorno de la Bahía de La Habana.
A través de este programa desarrollado por el GTE-BH se ha ofrecido capacitación a gestores ambientales lo cual repercute satisfactoriamente en el impacto de las acciones ambientales que acomete el grupo, así como se obtuvo el Diagnóstico Ambiental Participativo, importante herramienta para una favorable gestión.
En Cuba en materia de gestión ambiental como se ha venido analizando, la participación es un elemento primordial en la necesidad de alcanzar niveles de efectividad superiores a los que hoy se pueden constatar. Los grupos de trabajo comunitario conformados a nivel de cada municipio, constituyen un puente efectivo en este proceso ya que tienen la posibilidad de canalizar de forma inmediata cualquier dificultad.
Tradicionalmente en Cuba ha existido un tipo de diseño social donde prima un criterio sectorial en el tratamiento de la realidad, y se prioriza por tanto, lo que cada sector estima como prioritario. Las consecuencias negativas derivadas de
este accionar se evidencian con más fuerza en los procesos de desarrollo a nivel local.
Tales problemas son inherentes a un modelo que se caracteriza por una subordinación de los órganos locales a los niveles centrales, los cuales desempeñan el papel protagónico en la formulación de las políticas, mientras las instancias locales son concebidas como receptores más o menos homogéneos, encargados de implementarlas, según las directivas emanadas de los organismos a escala nacional.(Linares, 2003:129).
Sin embargo, en la actualidad se habla con mayor fuerza acerca de la necesidad de propiciar un mayor protagonismo de la comunidad, lo que implica no solo analizarla como beneficiaria de acciones que se diseñan centralmente, sino como actor esencial en la toma de decisiones con respecto a una determinada problemática propia de su entorno. De esta manera, los proyectos que se han ido fomentando en disímiles comunidades a todo lo largo del país, se dirigen a estimular la iniciativa local, potenciando la creatividad y el talento de las mismas.
De forma general puede plantearse que en Cuba existe un sistema organizado para la gestión ambiental en cuanto al trazado de políticas, instrumentos, la creación de instituciones y la promoción de leyes para el cuidado y la protección del medio ambiente. No obstante, persisten los problemas ambientales y los comportamientos negativos de los ciudadanos que aún no le otorgan la importancia requerida.
De ahí que a pesar de las fortalezas que se destacan en el desarrollo de la gestión ambiental en Cuba, aún se confrontan problemas y deficiencias. La Estrategia Ambiental Nacional (2010) reconoce como principales dificultades, las siguientes:
9 la insuficiente conciencia, conocimientos y educación ambiental. 9 la carencia de una mayor exigencia en la gestión.
9 la limitada introducción y generalización de los resultados de la ciencia y la tecnología
9 la aún insuficiente incorporación de la dimensión ambiental en las políticas, planes y programas de desarrollo.
9 la ausencia de un sistema jurídico lo suficientemente integrador y coherente.
Se considera que la insuficiente cultura ambiental es la causa fundamental que está incidiendo en el aumento del deterioro ambiental en el contexto cubano, lo cual impide que se realicen de manera efectiva muchos de los proyectos encaminados a la solución de determinadas problemáticas.
En consecuencia en las condiciones de Cuba para lograr una gestión ambiental más efectiva se reconoce que la educación, formación y capacitación de toda la población es esencial en el propósito de lograr actitudes responsables y respetuosas hacia el medio ambiente, así como potenciar la capacitación a los distintos tomadores de decisiones y la formación ambiental en los niveles de enseñanza con el fin de preparar a un técnico o a un profesional que en su labor logre producir sin impactar negativamente en el entorno ambiental.
En el contexto cubano son diversas las instituciones y organizaciones que pueden contribuir de una manera más efectiva a lograr la formación de una conciencia ambiental en la población a través del desarrollo de procesos de gestión ambiental con la activa participación ciudadana. En este sentido se pueden mencionar las universidades, las direcciones de Cultura, de Salud Pública, del INDER, los medios masivos de difusión y otros.
Esta labor de lograr la formación de una conciencia ambiental se centra en los problemas específicos de cada región, teniendo como base un profundo diagnóstico ambiental en el cual la propia población sea consciente de las causas que provocan el problema y encuentre soluciones para mitigarlo.
Constituye una exigencia que cada municipio en su estrategia de desarrollo contemple como parte integrante de la misma, la Estrategia Ambiental. También a nivel de Consejos Populares se promueven la realización de acciones en correspondencia a los problemas específicos de cada barrio. Las instituciones que laboran en las comunidades, dentro de su accionar social están llamadas a profundizar en la dimensión ambiental. Dentro de este proceso se debe garantizar la más amplia participación de la comunidad, siendo las distintas acciones que se realizan expresión de las principales necesidades de la población.
Sobre la base de estas particularidades, el siguiente epígrafe se adentra en el análisis del objeto de esta investigación: el proceso de gestión ambiental en la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur.
2.3 La gestión ambiental en la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio