El medio receptor por excelencia de productos audiovisuales es la televisión. Por ello, nos servirá como referencia para establecer una clasificación de los diferentes programas que tienen cabida en su programación. No haremos una distinción entre productos estrictamente cinematográficos (que finalmente acaban pasando también por televisión) y televisivos. En lo que se refiere a la planificación propia de la producción de programas, los distintos productos audiovisuales imponen sistemas de trabajo que, aun partiendo de unas nece- sidades de resolución comunes, entrañan, no obstante, notables diferencias.
La programación de una emisora es el conjunto de piezas audiovisuales que conforman la emisión diaria de un medio de comunicación.
Estas piezas son individuales, sin relación las unas con las otras, pero la programación es un continuum narrativo. Por ello existen pausas e inserciones como spots publicitarios, avances de programación y de películas, presentado- res que introducen programas, etc. Todo ello para dar continuidad a la emisión.
Hay una fuerte relación entre la programación y el ámbito de la producción, pues de su determinación con la máxima exactitud y antelación dependerá la puesta en marcha de los mecanismos precisos para su realización efectiva.
En la actualidad, el principal activo para el éxito o fracaso de una emisora de televisión radica en su programación. La lucha entablada entre emisoras competidoras por alcanzar las máximas cuotas de audiencia hace que se preste una atención prioritaria a la construcción de una parrilla de programas que res- ponda a los intereses de la audiencia. No puede complacerse a todo el mundo, pero, ateniéndose a unos criterios medios de gustos y de disposición de tiempo a lo largo de la jornada, se puede diseñar la programación diaria. Además, la parrilla de cada emisora se construye teniendo muy en cuenta los productos que ofrece la competencia.
Muchos son los criterios que pueden emplearse en la clasificación de pro- ductos audiovisuales: la consideración de productos únicos o seriados, su estructura, su contenido y también su cadencia de repetición. A falta de una nomenclatura normalizada, distintos autores han propuesto variadas clasifi- caciones. Aquí, no obstante, nos hemos basado en la que propone la Unión Europea de Radiodifusión (UER).
1. EDUCATIVOS:
– Educación de adultos. Espacios destinados a la alfabetización y a los ámbitos propios de la enseñanza primaria y secundaria.
– Escolares y preescolares. Refuerzo o sustitución de la enseñanza que se lleva a cabo en centros de preescolar, primaria y secundaria, adaptados a las edades relacionadas con estos ciclos educativos.
– Universitarios y post-universitarios. Actúan en el terreno de la educación superior.
2. GRUPOSESPECÍFICOS:
– Niños y adolescentes. Espacios de entretenimiento dirigidos a los más jóve- nes. Acostumbran a contener diferentes secciones o subprogramas. Son franjas en las que se incluyen dibujos animados, concursos que conju- gan formación con entretenimiento, series adecuadas a estas edades, etc. Suelen ser programas del tipo contenedor, unidos, muchas veces, por un conductor introductor.
– Etnias e inmigrantes. De interés para franjas específicas de la población para el mantenimiento de su identidad cultural y su integración en otras sociedades.
3. RELIGIOSOS:
– Servicios. Transmisiones de servicios religiosos de carácter periódico como servicio público para ciudadanos impedidos para su asistencia a los lugares de culto.
– Confesionales. Espacios religiosos de claro contenido confesional en los que se aportan reflexiones y debates desde el seno de las diferentes religiones predominantes y existentes en cada país.
4. DEPORTIVOS:
– Noticias. Informativos convencionales centrados en el mundo del deporte. – Magazines. Programas tipo revista que desarrollan diferentes temas y en los que a veces se introducen emisiones parciales de deportes. Acostumbran a presentar entrevistas con los protagonistas de los acontecimientos y a incluir también reportajes.
– Acontecimientos. Transmisiones en directo de pruebas deportivas de com- petición individual o por equipos.
5. NOTICIAS:
– Telediarios. Programas de información general que incluyen habitualmen- te todos los temas que pueden constituir noticia, con independencia de su género, intención o ámbito de interés predominante. Con frecuencia, introducen espacios de comentario y de opinión.
– Resúmenes semanales. Selección de las noticias más destacadas ocurridas a lo largo de la semana.
– Especiales informativos. Espacios informativos no periódicos que se cen- tran con exclusividad en la cobertura de un acontecimiento noticioso de extremo interés. Cuentan, frecuentemente, con el trabajo en directo, la realización de entrevistas, reportajes preparados con anterioridad, etc. – Debates informativos. Diferentes personas opinan sobre un tema que mode-
ra un presentador.
6. DIVULGATIVOSYDEACTUALIDAD:
– Actualidad. Programas cuyo interés predominante es el de aportar mayor cantidad de información al telespectador sobre la vida, personas y aconte- cimientos noticiosos del momento.
– Parlamento. Acercamiento y resumen de la actividad parlamentaria y de sus protagonistas.
– Magazines. Programas tipo revista donde se tratan aspectos de actualidad informativa en un sentido general, con distintos géneros y estructura abierta.
– Reportajes. Atienden a una temática concreta e intentan profundizar en ella para documentar al telespectador.
– Ciencias, cultura y humanidades. Programas cuyo objeto es el de estimular la curiosidad científica, artística o intelectual con la pretensión de enriquecer los conocimientos de la audiencia en estas esferas, sin un sentido didácti- co. En ocasiones adoptan la estructura de documental.
– Ocio y consumo. Su objetivo es, generalmente, el de aportar ideas, solucio- nes y estímulos para ocupar mejor el tiempo libre y para mejorar en todos los ámbitos la calidad de vida de los ciudadanos.
7. DRAMÁTICOS:
– Series. Productos de ficción con continuidad agrupados por capítulos que adoptan modalidades diferentes como las «series de fórmula», las «series de continuación» o las «miniseries». Aunque muchas veces su soporte es cinematográfico, se conciben y realizan para su exhibición exclusiva por televisión. Adoptan, normalmente, la estructura de trece capítulos o múl- tiplos de esta cifra, para adaptarse a los trimestres de programación por emisiones semanales.
– Folletines. También llamados «culebrones». Suelen ser series de ficción con elevadísimos números de capítulos, de enredo, lacrimosos y sentimenta- les, de gran simplicidad psicológica. En ellas, la emoción crece, alcanzan- do un clímax al final de cada capítulo.
– Obras únicas. Telefilmes de ficción creados expresamente para ser difundi- dos a través de la televisión. Su diferencia principal con los largometrajes es que su planificación es televisiva, con un ritmo más ágil y con compo- sición adaptada a las dimensiones de pantalla pequeña.
– Largometrajes. Filmes de ficción, de duración convencional, realizados para su exhibición prioritaria en las salas de exhibición cinematográfica. – Cortometrajes. Filmes de corta duración.
8. MUSICALES:
– Operas, operetas, zarzuelas y música clásica. Transmisiones de espectáculos propios de estas modalidades musicales.
– Comedias musicales. Largometrajes cinematográficos de género donde las situaciones cómicas y narrativas se alternan con canciones, bailes, coreo- grafías, etc.
– Ballet y danza. Transmisiones de este tipo de espectáculos.
– Música ligera. Transmisiones en las que son frecuentes los concursos musi- cales o programas dedicados monográficamente a un cantante o grupo musical. Mención aparte merece el «videoclip» que ya es un género carac- terístico de los programas musicales.
– Jazz. Transmisiones de conciertos o de espectáculos musicales.
– Folklore. Programas específicamente dedicados a los bailes, músicas y can- ciones pertenecientes a la tradición de diferentes culturas.
9. VARIEDADES:
– Juegos y concursos. Predomina en estos espacios el carácter lúdico de su realización. En los concursos se ponen dificultades de todo tipo que el concursante debe superar.
– Emisiones con invitados, talk–shows. Programa o actuación con entrevistas, charlas, conversaciones telefónicas, llevadas a cabo por el presentador y complementado por otras atracciones.
– Espectáculos, variedades y programas satíricos. Programas de entretenimiento que contienen distintas secciones dirigidos, muchas veces, por un presen- tador estrella. Incluyen actuaciones musicales, entrevistas, concursos y, en ocasiones, la participación del público del plató.
10. OTROSPROGRAMAS:
– Taurinos. Programas centrados exclusivamente en este fenómeno. – Festejos. Transmisiones de corridas de toros.
– Revistas. Espacios de información general sobre el mundo taurino guiados por un presentador.
– Loterías. Transmisión periódica de los sorteos que efectúan las entidades de juegos y apuestas.
– Derecho de réplica. Programas en los que se facilita la expresión a personas o entidades que creen haber sido tratadas parcial o injustamente por la emisora.
– Avances de programación. Servicios de promoción de la propia cadena que consisten en la emisión de información sobre los programas que van a emitirse en las próximas horas, días o semanas.
– Promociones de programas. Espacios publicitarios centrados en la promo- ción exclusiva de programas de la emisora.
11. PUBLICIDAD:
– Ordinaria. Los spots o anuncios publicitarios que se intercalan entre los pro- gramas, generalmente en bloques. Su duración oscila entre veinte y treinta segundos. Los denominados «publirreportajes» tienen mayor duración. – Pases publicitarios profesionales. Recopilación de spots dirigidos a profe-
sionales de los medios. Suelen emitirse en horas no coincidentes con la programación diaria.
12. CARTASDEAJUSTEYTRANSICIONES:
– Cartas. Ocupan su espacio en la emisión de cualquier ente televisivo. Su función es testimonial para asociar el canal elegido con la emisora a que corresponde. Cumplen también una función técnica al permitir la sinto- nización de emisoras en horas de no emisión, e incluso para ajustar los controles de brillo, contraste y color de los receptores domésticos.
– Transiciones. Breves espacios audiovisuales que sirven para llenar los «negros» o momentos de paso de uno a otro programa. En ellos se con- centra un esfuerzo importante en la definición de la identidad corporativa que define y diferencia a las distintas emisoras de televisión.
Tras este repaso clasificatorio no exhaustivo de los diferentes productos que componen la programación general de las cadenas de televisión, no podemos perder de vista que existen muchos otros ámbitos de actuación de la industria audiovisual que nunca se ven ni en las salas de exhibición cinematográfica ni tampoco en la programación de las cadenas televisivas. Nos referimos a otras modalidades audiovisuales que tienen un peso específico importante y en fran- ca expansión en el conjunto de la producción audiovisual. Podemos destacar:
– El vídeo corporativo que se integra en una política global de comunicación e imagen en las empresas e instituciones (vídeo institucional).
– Las producciones didácticas o educativas que se inscriben en el ámbito de la enseñanza convencional, pero también en el mundo industrial como ayuda a la mejora de la capacitación profesional empresarial.
– Las producciones documentales o del tipo reportaje que se venden como unidades independientes o en relación con la distribución de revistas grá- ficas o publicaciones.
– El denominado reportaje social, con amplia y creciente difusión entre los usos sociales del presente.
– Las producciones científicas como soporte a la investigación y a la profun- dización de técnicas y procesos.
– Las producciones multimedia audiovisuales interactivas aplicadas a la forma- ción, el entretenimiento, la información y la presentación de productos. – Las producciones específicamente realizadas para su difusión en Internet, que
cumplen con requisitos de tipo técnico y comunicativo relacionado con la calidad de visionado, las dimensiones de la pantalla y las condiciones de recepción del público.
– Las producciones para su recepción en teléfonos móviles.
– Y otras que se producen como respuesta a necesidades comunicativas de una sociedad en continua transformación.
Se trata, en definitiva, de comprender que cada programa, cada formato y cada fin comunicativo requiere, para la optimización de su rendimiento, de un proceso organizativo para su realización que, manteniendo problemáticas y respuestas específicas, permite la generalización y la agrupación en una lógica productiva.