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La expansión del psicoanálisis permea no solo las diferentes esferas de la ciencia, sino también las tendencias ideológicas de la época, así como las vanguardias del arte. Si bien el mismo Freud había exaltado tantas veces el valor del arte en términos de aquella sensibilidad que le permitía adelantarse a los descubrimientos de la ciencia, ahora se trata de que el psicoanálisis ha permeado las diferentes vanguardias del siglo XX. No se trata de que las vanguardias hayan surgido a partir de la influencia directa del psicoanálisis; por el contrario, Lesourd360 ha mostrado con detalle que Freud se encontraba alejado de las vanguardias que emergían en Viena, justo en la época en la que el psicoanálisis tomaba fuerza, en donde exponentes como Klimt, Kokoschka, y Schiele hacían presente el rostro del hombre posmoderno. Podría decirse que estas vanguardias se encontraban permeadas por el espíritu de la época, al igual que el psicoanálisis, en donde el magnetismo, la hipnosis e incluso la parapsicología harán parte de este entramado complejo. No obstante, la secesión de las vanguardias del siglo XX, a saber, el surrealismo, el dadaísmo, así como el Ready-made, no dejarán de estar influenciadas por la

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La eliminación de la transferencia lograría desligar al psicoanálisis de su poder de discurso sometiéndolo a otro lugar tercero; eliminar la transferencia sería entonces eliminar la tercera persona en la que se halla anclado como discurso. En vez de esto surgirá la hipnosis, que en el análisis de Roudinesco es considerado como un síntoma.

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Roudinesco, op. cit., 139.

137 teoría freudiana. Pero si el arte había sido permeado, ¿también podría hablarse de una influencia del psicoanálisis en las técnicas de la publicidad y el mercado?361

Roudinesco explica en detalle la influencia del psicoanálisis en el surrealismo. La histeria constituía para este movimiento la posibilidad misma de la creación; de hecho, elevaban la histeria a la condición de acto poético al considerarla como un lenguaje, y de seguro en este punto habían anticipado el descubrimiento de Lacan del inconsciente estructurado como un lenguaje. Los surrealistas habían propuesto además la siguiente definición de la histeria:

“La histeria… es un estado mental más o menos irreductible que se caracteriza por la subversión de las relaciones que se establecen entre el sujeto y el mundo moral del que cree depender prácticamente fuera de todo sistema delirante… la histeria no es un fenómeno patológico y puede ser considerada desde todo punto de vista como un medio supremo de expresión.”362

Si la histeria era para los surrealistas la potencia de la creación ¿no se trataría ya de una de las formas de desplazamiento de la histeria al campo de lo social? ¿Existiría la posibilidad de desplazar la potencia creadora de la histeria a otro campo? Lo cierto es que en el quinto discurso de Lacan, será la histérica la que aparece en el lugar de agente del discurso.

Pero observemos con más detalle la manera como el psicoanálisis permeó el movimiento surrealista. En primer lugar, muchos de los artistas de esta vanguardia habían sido psicoanalizados, como es el caso de George Batalle, y muchos de ellos se encontraban emparentados con el estudio de la medicina, como Breton, por lo que habían sido permeados por el espíritu que emergía a partir de las nuevas corrientes que concedían el máximo valor al saber del paciente sobre su enfermedad. Desde luego habían renunciado a la ciencia363, para dedicarse al arte.

El surrealismo no dejará de estar emparentado con los saberes y prácticas emergentes del siglo XIX. Roudinesco muestra que varios de ellos eran defensores del ocultismo y se reunían para realizar ciertas prácticas de ese tipo; pero su intención era lograr construir una práctica en donde el espíritu estuviera libre. Por esta razón adoptaron el método de escritura automática desarrollado años antes por Janet, y utilizado también por los espiritistas del siglo XIX. La escritura individual y la autobiografía serán algunas de las tendencias de la época: se trata a la vez de un dispositivo de transmisión de un saber inconsciente, que recuerda la influencia que tuvo la escritura, y los escritos autobiográficos de finales de la Edad Media, como elemento decisivo para la configuración de las sociedades modernas, así como el paso del saber popular al saber teórico. El surrealismo había introducido un dispositivo que le permitía traducir su fantasma en un vocabulario lúdico; se trataba de una especie de diván en donde aquellas ideas inconscientes que aparecían, se convertían en el material mismo de la creación, y no se trata de que antes el arte no hubiese creado con el fantasma, sino de que ahora se sabía que allí residía la potencia creadora. Una vez más surge la duda sobre si este mecanismo decodificador de la fantasía, por llamarlo de algún modo, hubiese podido migrar hacia otros ámbitos sociales y económicos.

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Esta tesis es desarrollada en el documental “El siglo del individualismo” de la BBC de Londres: http://www.youtube.com/results?search_query=el+siglo+del+individualismo+completo&oq=el+siglo+d el+individualismo&aq=2&aqi=g4&aql=&gs_sm=1&gs_upl=686l2978l0l5661l14l12l0l6l6l3l926l2034l0.3.0. 2.6-1l6l0, (17 de enero de 2012)

362Roudinesco, La batalla de cien años, Historia del psicoanálisis en Francia 1885-1939 (2), (Madrid:

Editorial Fundamentos, 1988), 19.

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El punto esencial de la ruptura con la tradición médica tenía que ver con el lugar del terapeuta, pues ya no ocupará más la posición de dominio. Pero su principio radicaría en el descubrimiento de la potencia creadora de la histérica y el loco.

138 Roudinesco devela el emparentamiento del movimiento surrealista con el feminismo. De hecho, varias mujeres disidentes habían sido exaltadas por esta vanguardia, habían convertido a las criminales, paranoicas y homosexuales, en las heroínas364 del siglo XX. Vale la pena entonces no perder de vista que tanto el psicoanálisis como el surrealismo y el movimiento político feminista, habían surgido con el espíritu de finales del siglo XIX, en donde la histérica será fundamental para los tres. El surrealismo pone en evidencia el encuentro entre “el inconsciente freudiano, el lenguaje y el descentramiento del sujeto”365 ¿No sería heredero de esto el psicoanálisis lacaniano?