Limitations
Appendix 3: Included sources
El concepto, cambio climático29, es utilizado para definir a los cambios
significativos de los elementos o variables del clima como la temperatura, los vientos, las nevadas o las precipitaciones a largo plazo (AMADOR & ALFARO, 2009:49). Estas variaciones en los patrones climáticos pueden ser suscitadas por factores naturales, no controlables, como los movimientos de las placas o las actividades volcánicas; sin embargo, la mayor parte de la comunidad científica ha concluido que este fenómeno es resultado de las actividades humanas30, que
han dado origen a los llamados gases de efecto invernadero 31 (GEI)
(BARANSKI, ET AL., 2009: 1-3). Los cuales al acumularse en el aire, impiden la salida de calor al espacio exterior haciendo que la atmósfera retenga el calor, y
29 Desde ahora CC.
30 Calefacción, industria, agricultura, ganadería y transporte.
31 La concentración de los GEI ha venido aumentando desde la Revolución Industrial, y en las últimas décadas, se ha
38 se genere una elevación de la temperatura media en la superficie terrestre, mejor conocida como calentamiento global. (HERNANDEZ, 2009:1).
El CC ha sido calificado como uno de los peligros más graves para el medio ambiente global (ACQUATELLA, 2008:35), pues supone importantes secuelas para el planeta: aumento de la temperatura media de la superficie terrestre como también de la temperatura oceánica, cambios en las precipitaciones, derretimiento de glaciares y hielo, acentuación de eventos meteorológicos extremos, y acidificación de los océanos (VENGOECHEA, 2012:5). Y aunque se espera que los impactos más fuertes se manifiesten en el largo plazo, algunos de éstos ya son visibles (INECC, 2010:1). Así, por ejemplo, de acuerdo al Quinto Informe de Evaluación (AR5) del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas, de 1889 a 2012, la temperatura promedio mundial se incrementó en 0,85ºC; de 1901 a 2010, el nivel promedio de los mares a nivel mundial subió 19 cm; y, desde 1979, la extensión del hielo marino del Ártico se ha reducido, con una pérdida de 1.07 millones de kilómetros por cada década. Dadas las actuales concentraciones y continuas emisiones de los GEI, se estima además que para el año 2100 la temperatura global aumente en 1,5ºC (IPCC, 2013:1).
Se espera que el CC, al afectar directamente a las diferentes especies y a sus ecosistemas, acarree una progresiva pérdida de biodiversidad (UNEP- WCMC, 2007:1). Es más se presume que un considerable número de animales y plantas ya afectados por la contaminación y por la pérdida de sus hábitats no sobrevivan los próximos 100 años (IPCC, 2013:3). Del mismo modo, el ser humano como integral del medio ambiente también es vulnerable a los impactos del CC; en particular, en su salud y en su calidad de vida (INECC, 2010:1). Así, por ejemplo, se prevé un despliegue de las enfermedades transmitidas por mosquitos como el dengue o la malaria y la existencia de un mayor riesgo de enfermedades relacionadas con los alimentos a nivel mundial; y que millones de personas enfrenten una creciente escasez de agua (IPCC, 2013:1)
Por otro lado, sectores económicos sensibles al clima, como la agricultura, la pesca y el turismo, también resultarían afectados al igual que las
39 estructuras físicas (ACQUATELLA, 2008:35), instaurando al CC como un problema para la economía global. De acuerdo, al Informe Stern sobre la Economía del Cambio Climático32, publicado en octubre de 2006, para mitigar
los efectos del CC se requiere un aporte igual al 1% del PIB mundial; de lo contrario, si la comunidad internacional no toma acciones de manera urgente, los continuos aumentos de la temperatura del planeta provocarían una contracción de al menos un 5% del PIB global anual que podría llegar a un 20%, si se considera una mayor diversidad de riesgos e impactos (STERN, 2006:1).
De esta forma, el CC se ha establecido como de los mayores problemas en la agenda global actual. Aunque conviene precisar que a nivel mundial esta problemática no es una fuente de preocupación reciente, pues ya en los años ochenta se iniciaron debates sobre el CC y el calentamiento global en el escenario internacional, los cuales dieron lugar a la creación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC)33(GRUPO
ALIANZA, 2011:1). Un tratado internacional que reconoce la problemática del CC y tiene como objetivo fundamental: “Impedir la interferencia peligrosa del ser
humano en el sistema climático” (UNFCC, 2013:1); guiados bajo diferentes principios, uno de los cuales establece: “Las Partes deberán proteger el sistema climático en beneficio de las generaciones presentes y futuras, sobre la base de la equidad y de conformidad con sus responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus respectivas capacidades” (UNFCC, 1992:4).
A su vez, el tratado responsabiliza con la mayor carga de la lucha contra el CC a los países desarrollados, conocidos también como países incluidos en el Anexo I, al ser la principal fuente de las emisiones de los GEI en el pasado y en la actualidad, y se les pide que realicen todo lo posible por disminuir las emisiones de los mismos. Otro punto a ser resaltado, es que conforme a la Convención las naciones desarrolladas se comprometen a ofrecer apoyo financiero, entre otros, a las acciones vinculadas al CC en los países en
32 Redactado por el Economista Nicholas Stern, ex jefe del Banco Mundial.
33 Fue creada en Nueva York en 1992, posteriormente fue firmada durante la cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en
conjunto con el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Convención de Lucha contra la Desertificación; y finalmente, en 1994 entra en vigor.
40 desarrollo, como también a transferir tecnología hacia los países menos avanzados (UNFCC, 2013:1).
Cabe señalar que mediante la CMNUCC se adopta el Protocolo de Kyoto (PK), un instrumento legal vinculante que entró en vigor en 2005 y ratificado por 193 partes de la CMNCC. El PK posee mismos objetivos y principios de la Convención; y a su vez, refleja el compromiso de reducir a nivel mundial al menos el 5% de las emisiones de los GEI34 en promedio en el periodo 2008-
2012 con respecto a los niveles de 1990 por parte los Estados miembros35.