• No results found

3.7 Variable descriptions

3.7.2 Independent variables

La imaginación del futuro evolutivo de la humanidad ha sido una temática constante en la literatura de ciencia ficción desde Wells, y sigue vigente en la ciencia ficción de principios del siglo XXI. Sin embargo desde la irrupción del cyberpunk en los ochenta la selección natural cada vez tiene un papel más reducido en el momento de imaginar el futuro de la humanidad. La evolución ha pasado a ser comprendida como un proceso determinado por la tecnología.

La tecnología ha tenido un papel relevante en la ciencia ficción desde las historias publicadas en las revistas pulp en los Estados Unidos, principalmente debido al interés de Hugo Gernsback en las máquinas y la innovación tecnológica. Los teóricos de la ciencia ficción no siempre coinciden en sus propuestas sobre el origen o la definición del género, pero sí comparten la opinión de que la forma contemporánea de la ciencia ficción emerge en los relatos publicados en Amazing Stories y Astounding Science

Fiction, durante los periodos de Gernsback y Campbell como editores, como una

literatura preocupada por los efectos de la tecnología sobre la condición humana. La visión positiva de lo tecnológico marcada por Gernsback, y la asociación del progreso tecnológico con el progreso de la humanidad, fue un aspecto determinante para la imaginación de la evolución humana: “this close connection between technology and increasing humanity is central to SF as it developed in the magazine and paperback tradition, most clearly in depictions of the artificially enhanced posthuman as the next stage of evolution” (Bould y Vint 2011: 31).

Mientras Wells aplicaba la teoría de la selección natural para imaginar el ser humano evolucionado, la ciencia ficción que se publicó en los Estados Unidos en los años treinta y cuarenta representó un giro en la imaginación del futuro de la humanidad. Este cambio de paradigma traslada los mecanismos evolutivos de la selección natural — lenta, basada en mutaciones biológicas que aparecen a lo largo de las generaciones a través de pequeñas adaptaciones al medio— a la mejora artificial. Para los escritores de la llamada Edad Dorada de la ciencia ficción, la idea de que la transformación de la especie humana pueda ser acelerada y guiada mediante el progreso tecnológico resulta más atractiva que dejar el futuro de nuestra especia a las manos de la lenta y arbitraria selección natural. Como escribe Kagarlitski:

Probablemente la propia naturaleza guarda muchas sorpresas agradables para el hombre.

No obstante, y en todo caso, no se puede confiar en ella.

Si tienen razón los que consideran que la evolución del hombre ‘casi ha cesado’, habrá que esperar millones de años para que tengan lugar cambios perceptibles. Si tienen razón los que consideran que son posibles saltos en la evolución y que uno de estos saltos ha empezado ante nuestros ojos, hay esperanzas de que alcancemos cambios en la formación de especies en unos diez mil años. El progreso técnico y social de la Humanidad se ha acelerado tanto que una sola década (…) puede ser decisiva para todo su futuro. (1974: 223, comillas en el original)

Esta particular visión de cómo el progreso científico puede usurpar la función de la selección natural es un importante punto de contacto entre la ciencia ficción y el posthumanismo, y en concreto con la ideología transhumanista, que como he descrito tiene el objetivo manifiesto de invalidar la selección natural y transcender la especie humana mediante la tecnología. Encajando con la perspectiva de la ciencia ficción, los post- y transhumanistas creen que

the pace of Charles Darwin’s evolution by natural selection is very slow and what the successors to this most-advanced species may turn out to be has been too speculative a question (...). In the past two decades, this perspective has shifted as a number of astounding technological developments have taken place. These developments have the power to completely overturn human evolution from its dependency on unplanned mutations and natural selection to an artificial evolution where conscious decisions and technological design matter more. (Lippert- Rasmussen, Rosendahl y Wamberg 2012: 7)

En 1974 Kagarlitski ya elogiaba el potencial de la ciencia ficción para imaginar la mejora del ser humano, pero lamentó que aunque “los escritores de ciencia ficción nos han ofrecido la posibilidad de habituarnos a la idea de la transformación de nuestro cuerpo, (...) no hemos hecho mucho uso de esta posibilidad. Seguimos rechazando esta perspectiva” (1974: 216). Esta situación parece haber cambiado desde entonces: en la actualidad, el posthumanismo es una perspectiva muy relevante en distintas disciplinas, funcionando como marco para los debates sobre la mejora del cuerpo y el futuro de la especie humana. Muchas voces afines con el posthumanismo recuerdan que, como defendía Gernsback, el progreso tecnológico es idéntico al progreso y la mejora humana. En la entrevista titulada “It’s Time for Humanity 2.0” (2011), publicada en The

Guardian, el filósofo Steve Fuller defiende que

we need to be always reminding ourselves that we have always been enhancing ourselves, that science has always been enhancing the human condition, that we have been trusting machines over our own bodies for at least 300-400 years now. (…) Even though the stuff on the horizon may amplify our powers tremendously, it

is nevertheless part of the same process. It is a step change but it's the same story, the story of scientific progress. (Fuller 2011: página web)

En el lugar de los humanoides degenerados de Wells o de su humano futurista que ha desarrollado un cerebro gigantesco, la ciencia ficción actual está más interesada en las modificaciones que el ser humano realiza sobre sí mismo a través de los nuevos poderes que le otorga la ciencia y la tecnología. Esta transformación del ser humano a través de métodos artificiales es representada por el icono del posthumano. Así, la definición del término ‘posthumano’ que aparece en la Encyclopedia of Science Fiction de Clute y Nicholls sostiene que

in sf, this term for the successors of present-day humanity does not normally refer to products of ‘natural’ evolution (…), but to the results of our own or others' intervention via technology (including techniques of biology), genetic engineering, nanotechnology, and so on. (1979, 2012: página web, comillas y paréntesis en el original)

Mientras que la ciencia ficción anterior a Gernsback estaba influenciada por el impacto de la teoría de la evolución y la selección natural en la concepción del ser humano, la ciencia ficción que emerge de la tradición de la Edad Dorada, y en especial la ciencia ficción de la posmodernidad influenciada por la corriente cyberpunk, se caracteriza por una visión de la evolución como un proceso acelerado, autoconsciente y autodirigido.

Como he comentado, la evolución artificial del ser humano ha sido una preocupación recurrente en la historia del género. Cada periodo ha abordado la representación de estos humanos mejorados o evolucionados desde las inquietudes propias de cada contexto histórico. Por poner algunos ejemplos, en Last and First Men (1932) Olaf Stapledon esboza una detallada historia futura, describiendo dieciocho sucesivas especies humanas. Estas especies posthumanas han evolucionado mediante métodos artificiales que anticipan técnicas biotecnológicas que, en los años treinta, aún eran meras especulaciones. Paralelamente Stapledon también imagina la aparición de un

conjunto de especies subhumanas, producto de la regresión biológica como los subhumanos de Wells. En la popular novela Brave New World (1932) Aldous Huxley imagina una sociedad posthumana distópica que muestra el aspecto más deshumanizador y totalitario de la eugenesia y de la mejora artificial de la especie humana, ideas importantes en la Europa de las primeras décadas del siglo XX, y de las que Wells era un famoso defensor. Después de la Segunda Guerra Mundial predominó la tendencia a imaginar los humanos evolucionados como mutantes y superhumanos, como en la novela Slan (1946) de A. E. van Vogt y en la primera novela de Robert A. Heinlein, Beyond This Horizon (1948). Todas estas ficciones sobre la evolución del ser humano comparten los aspectos claves que definirán al posthumano: podemos identificar una continuidad temática entre la idea de la evolución artificial desarrollada en la ciencia ficción del siglo XX y el icono del posthumano en la ciencia ficción actual. He examinado la influencia de la teoría de la evolución y la idea del progreso tecnológico en la imaginación del posthumano. Teniendo en cuenta esta observación, es pertinente recordar la afirmación de Colin Milburn (2014) de que en la ciencia ficción encontramos dos tipos de narrativas sobre el posthumano: el posthumano en el sentido biológico y el posthumano en el sentido tecnológico. Para Milburn (2014: 524), ejemplos del posthumano biológico son The Time Machine (1895) de Wells, More Than

Human (1953) de Theodore Sturgeon, Grass (1989) de Sheri S. Tepper o Darwin’s Radio (1999) de Greg Bear, mientras que algunos ejemplos del posthumano tecnológico

serían R.U.R. (1920) de Karel Capek, Do Androids Dream of Electric Sheep? (1968) de Philip K. Dick, Neuromancer (1984) de William Gibson o Schismatrix (1985, 1995) de Bruce Sterling. La distinción de Milburn encaja con la propuesta de que, debido al impacto de la teoría de la evolución en la tradición británica y de la idea del progreso en la tradición americana, el género ha imaginado dos vías para el futuro posthumano, un

camino biológico y otro tecnológico. En el momento presente la visión tecnológica del futuro posthumano es más predominante, aunque también encontramos historias sobre el posthumano biológico, como Darwin’s Radio (1999) y Darwin’s Children (2003) de Greg Bear. Aunque la imaginación del futuro evolutivo y del mejoramiento del ser humano ha sido una preocupación constante a lo largo de la historia del género, es a partir de los años ochenta y noventa, con la aparición del cyberpunk y sus subgéneros derivados, cuando el posthumano empieza a definirse de forma más clara como un icono del género.