Chapter 2: Information Security Today
2.3 Information Security Explored
2.3.3 Information Security Controls
Erik el Rojo, expulsado de Islandia, se instaló en la costa sudoeste de Groenlandia, en la primavera del 982. Este habría observado, dicen algunos autores (¿imaginativos? , pues no dan cuenta de ninguna fuente seria), carcazas de embarcaciones en diferentes lugares, así como mesas de piedra semejantes a las de los países que han conservado la cultura celta (Irlanda y Bretaña especialmente) y utilizadas con fines religiosos (relacionemos esto con la mesa de piedra de North Salem). Habría visto además restos de viviendas de piedra (? ). No encontró habitante alguno en ellas. Recién más tarde conoció a los esquimales. Pero los barcos de éstos son los llamados kayaks, livianas embarcaciones de piel de foca cosidas y estiradas por costillas de foca y pelos de barba de ballena. Además, no construían casas (sus barcos "de carga", los umiaks, son más recientes; éstos están construidos también con pieles de foca estiradas pero sobre una carcaza de madera, como los barcos celtas).
Serían pues europeos los que llegaron a Groenlandia, mucho antes, y luego desaparecieron (? ). Pero es conveniente ser muy reservado sobre la presencia de irlandeses o bretones en Groenlandia en aquel entonces; a mi entender, dicha presencia no se basa en nada seguro. Ninguna de las más antiguas sagas dan cuenta de ello.
Por el contrario, las sagas indican con toda claridad que, en Islandia, los celtas han "desaparecido" con la llegada de los vikingos, abandonando en el lugar pequeñas campanas, misales, etc. En este caso, se trata sin duda de un eufemismo de parte de aquellos que, más tarde, habrían de asentar esos relatos por escrito con el fin de que ellos, cristianos, no evocaran
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demasiado las masacres de sacerdotes llevadas a cabo por sus terribles antepasados.
Pues ellos los vieron, los capturaron, los interrogaron antes de masacrarlos. Supieron que entre ellos se llamaban "padres", palabra que era pronunciada "papae". Los principales pueblos edificados, al parecer, en el siglo VIII, por monjes llegados del sudoeste de Escocia —entonces reunida políticamente con Irlanda— y especialmente del monasterio de Culdee, llevan, aun en nuestros días, un nombre deriva do de "papae". Dichos pueblos se encuentran al sur y al este de la isla, lo cual muestra que la implantación se llevaba a cabo sobre todo en la costa que recibía la corriente marina cálida que va hacia el norte, bordeando a Islandia por el este, y pasando entre esta isla y las costas de enfrente: Irlanda y Noruega (prolongación del Gulf Stream, dicen unos, transgresión marina, dicen otros). Han sido encontradas ruinas de pueblos de los Papae en Islandia, anteriores —las sagas lo confirman— a la segunda mitad del siglo IX: es de notar que existía también Papastour en las Shetland: Papawestreg en las Oreadas en donde los vikingos recién se instalaron en 880. Ello prueba la implantación celta en toda aquella región del noroeste de Europa antes de que los vikingos fueran a destruirlos.
En Islandia, al sudeste, se encontraban Papey y Papaf Jórdur. El nucleamiento más importante estaba en el sur, formado por los dos centros vecinos: Papyli y Kirkjubaejarklaustur (granja de la iglesia del claustro). Están al pie del volcán Katia, en el lado oeste. El nombre parece mostrar que el pueblo poseía un claustro y la granja del monasterio, además de una iglesia. Recordemos que la Iglesia celta —creación de los sirios— no estaba calcada de la de Roma: en aquel momento no había obispo en Islandia. El primer obispo mencionado en los archivos del Vaticano fue John quien se instaló en Holar. Fue designado por el papa Pascual II, a comienzos del siglo XII.
Sabemos —ver nuestro libro sobre Brandan, ya citadoque los monjes celtas se dirigían habitualmente a Islandia a partir del siglo VI y que tales viajes se efectuaron aún a partir del siglo V. Pero nada en estos relatos permite pensar tampoco en cualquier tipo de frecuentación de Groenlandia. La convergencia es entonces total, sean cuales fueren las fuentes anteriores al año 1000. También sabemos que han sido encontradas en Islandia monedas romanas entre las cuales las más recientes pertenecen al comienzo del siglo IV de nuestra era. Pero de allí no
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podemos deducir otra cosa fuera de la certeza sobre viajes a Islandia en aquel entonces, sin poder afirmar ninguna implantación perpetua, en tanto que a partir de la segunda mitad del siglo V, los monjes celtas residen allí durante toda la primavera y el verano, a veces, incidentalmente, pasan allí el invierno. Antes del siglo V, los viajes a Islandia eran esencialmente atracamientos, en ocasión de la pesca de bacalaos, de la caza de ballenas. Pitias iba a esas regiones en el siglo IV antes de C. Es posible entonces —aunque no probado— que se conociera la existencia de Groenlandia desde mucho tiempo antes, pero no ha sido encontrado ningún indicio sobre descripción alguna hecha por un europeo que permita afirmar que dicha isla hubiera sido ubicada de modo preciso: la primera descripción conocida es de 900, y se refiere en realidad no a la gran isla de Groenlandia, sino a un archipiélago, el de las Gunbjorn, más al oeste, hoy en parte anegado, en parte cubierto por el glaciar Inlandsis. En efecto, no tenemos ninguna razón para suponer que los celtas en viaje hacia Islandia no hayan sido, de tanto en tanto, arrastrados por las tempestades hasta las proximidades de Groenlandia, tal como lo fuera Gunjborn (o Gunnbjorn) unos veinte años después de la toma de posesión de Islandia llevada a cabo por los vikingos. Pero, sea lo que fuere, ningún relato escrito ni tradición oral ha llegado hasta nosotros y que pueda ser aplicado con certeza a Groenlandia; de allí nuestra reserva en cuanto a esta presencia celta en Groenlandia antes de la llegada de los vikingos. No puedo por ejemplo apoyar a G. Littie, cuya obra sobre Brandan muestra una intención solícita y patriotera, a menudo discutible: este autor da cuenta ampliamente de descripciones arqueológicas relativas a ruinas de construcciones irlandesas; ello al evocar las sagas que precisamente, ¡no hablan de ello! . . .
Naturalmente, no es evidente que sea necesario descartar a priori la presencia de los celtas en Groenlandia antes del siglo X, pero necesitaríamos al menos algunos elementos de prueba, escritos o arqueológicos, desconocidos hasta hoy.
Una bula de Gregorio IV, fechada en 835, da cuenta de una implantación cristiana en una isla del noroeste del Atlántico. G. Littie la ha identificado en Groenlandia, sin la menor prueba. En cambio, he encontrado la misma afirmación en otro autor irlandés, 0'Donoghue, el cual, en su conjunto, es bastante positivo, pues en otros puntos he podido comprobarlo varias veces, en tanto que la desbordante imaginación de Littie nos invita a la ensoñación. . .
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Se sabe que Gregorio IV, papa entre 828 y 844, sostuvo con fuerza a Lotario contra Luis el Piadoso: pero no he podido encontrar el texto de la bula de 835 y no puedo indicar con qué nombre llamaba a lo que se ha transformado en Groenlandia —el Green Land—, nombre dado por Leif en 985-986. Para aquella fecha, en 835, los vikingos no eran aún cristianos, ¿pero la bula evoca realmente a Groenlandia o más bien a Islandia? Necesitaríamos nuevos elementos para decidir.
La obra de Ducuil, De Mensura Orbis Terrae, no aporta tampoco ninguna precisión sobre Groenlandia. Escrita en 825, Ducuil narra una conversación que ha mantenido con un viejo monje irlandés en 795, a su regreso de Islandia (lo cual confirma que en aquella época los viajes Irianda-Islandia eran siempre hechos por los celtas). Ducuil estaba en lona (Sudoeste de Escocia) antes de 772. Huyó de allí, probablemente cuando se produjo el ataque de los vikingos, en 802, contra el monasterio de la isla; el monasterio fue destruido durante otro ataque en 806. En 804, Ducuil estaba en la corte de Carlomagno, pues, en aquel año, describe la entrega de un elefante que, en concepto de presente, hace el califa de Bagdad a Carlomagno.
Este monje le describió la lejana Thulé, 800 millas distante de Irlanda, le dijo. Habló además de la vida de los monjes celtas en aquella isla. En principio, le dijo, los monjes sólo residían desde el primero de febrero hasta el primero de agosto de cada año, pues, en el momento más corto del invierno —lo cual no ha podido ser conocido más que en una estadía— la noche es continua. En cambio, en las proximidades del solsticio de verano, el sol se pone sólo muy poco tiempo detrás de la montaña (los celtas estaban en la costa sud y sudeste, recordémoslo, por lo tanto con las montañas al norte, del lado del "sol de medianoche"). La oscuridad no era total e incluso, decía el monje a Ducuil, "en ningún momento, si uno así lo quería, se estaba impedido de ver hasta las más pequeñas cosas" . . . Confesaba estar convencido de que, si alguien se hubiera encontrado en la cima de la montaña, habría visto permanentemente el sol. Según Ducuil, 3 monjes fueron a esa región en febrero de 795 y allí permanecieron hasta abril del año siguiente. En el solsticio de verano, y a un día de vela hacia el norte de la isla, encontraron el mar helado aún cuando a medianoche no estuviera completamente obscuro (De Mensura Orbis Terrae - VII - II). Por lo tanto, en el siglo VIII, los navegantes ya rodeaban la isla y se dirigían hacia el norte a aproximadamente 150 km más allá de la costa septentrional.
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Este detalle es importante ya que indica, sin equívocos, la latitud alcanzada. Recordemos que Pitias, para verificar este fenómeno, fue más allá de Thulé —Islandia— dirigiéndose por el noroeste, al parecer con el fin de alcanzar el círculo polar durante el solsticio de junio y de constatar que allí el sol no se ponía, lo cual confirmaría la oblicuidad de la eclíptica. Pero dicho detalle confirma también la anécdota de la Navegación de Brandan al hacer notar que Mermoc, a comienzos del siglo VI, no había regresado de Islandia en la fecha habitual (lo cual confirma que a fines del siglo V ya se efectuaba una comunicación periódica con Islandia). El monje Barint (Barinthus) dio parte a Brandan quien reunió una tripulación de 16 hombres y a bordo de su barco partió en búsqueda de Mermoc, al cual encontraría simplemente demorado . . . por un castigo suplementario que él mismo se había infligido, pero no extraviado. La leyenda que da cuenta de los viajes de Brandan fue escrita en Bretaña en el siglo IX; o al menos copiada en esa fecha, pues dicho manuscrito, escrito en Alet, no sería más que una copia de un texto perdido, ya que en realidad hay dos manuscritos, paralelos en algunos capítulos, lo cual ha conducido a la hipótesis de un manuscrito anterior desaparecido, fuente común de esos dos textos llegados hasta nosotros. Todos estos datos son pues convergentes, así como el de Beda el Venerable (672-735) que narra frecuentes viajes entre islas bretonas e Islandia, en donde existen establecimientos cristianos. Beda dice que en aquella lejana isla, designada con el nombre de Thulé, las noches de invierno son extremadamente largas en tanto que "los días se reducen a nada"; en verano es a la inversa. Agreguemos que en el relato de Ducuil hay otro detalle importante que nos interesa: el monje, al ser interrogado, hacía remontar a 70 años antes de su conversación, es decir al 725, el momento en el cual los monjes celtas se vieron obligados a abandonar las islas Feroé, dejando todo en ellas, incluso sus rebaños de ovejas, debido a los ataques de los vikingos. Se debe notar que en danés Faér Oer quiere decir también "islas de los Carneros", pero existen varias versiones en cuanto al origen de esta denominación.
Otro dato: Brandan hizo una escala en la isla de los Carneros en un viaje hacia Islandia. Allí encontró carneros abandonados, semi-salvajes; por lo tanto allí se había operado una implantación humana anterior. Pero Brandan no encuentra habitantes y las primeras incursiones de los normandos en aquellas islas no se realizaron hasta el siglo VIII; por lo tanto existe convergencia en cuanto a la presencia de los carneros pero
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divergencia en cuanto a la presencia de habitantes ... ¿o entonces la isla de los Carneros de Brandan ya no sería la principal de las Feroé? ¿O no existiría oposición? Antes del 725, según el testimonio relatado por Ducuil, había celtas en las Feroé. Estos se habrían instalado luego del viaje de Brandan, ya que de aquella época datan los numerosos viajes de los monjes evangelizadores llegados de Irlanda, Escocia, Gales. Brandan fue el gran propagador de esos viajes, pero él no fue el iniciador, ya que sabemos que Mermoc había ido antes que él, y además. Brandan da cuenta de monjes encontrados en diferentes islas, durante sus viajes a través del Atlántico norte. Antes del paso de Brandan, algunos celtas, con carneros, habrían llegado a las Feroé, pero la ocupación humana había cesado, durante algunos decenios, por causas desconocidas.
La implantación celta en las islas que constituyen escalas para llegar hasta Islandia se ve de este modo confirmada por diversas vías. Han sido encontradas ruinas celtas en Clickimin, en una de las islas Shetland, ocupadas al menos desde el siglo I antes de C. hasta el siglo V de nuestra era. Todas pruebas irrefutables que, sin atestiguar una ocupación continua son jalones que confirman los escritos —los hay desde el siglo VI hasta el siglo VII— muestran que toda aquella región de los mares nórdicos y del noroeste del Atlántico es bien conocida y frecuentada sin largas interrupciones. Algunas leyendas escritas en el siglo IX han de aportar nuevas confirmaciones complementarias. Aún antes, ya que Adamnan, de lona, ha escrito en el siglo VII (Vita S. Columbae} que las islas Faér Oer eran frecuentadas, y éstas se encuentran a mitad de camino de Islandia.
Esta última isla no fue reconocida por los vikingos hasta poco después de 860. En el año 863, el normando Gardor declaró que los monjes, al verlo, huían abandonando todo. Al parecer, no fue más que una incursión. En 874, Ingulf (o Ingolfur Arnason) se instaló en forma estable con varias familias noruegas y también él persiguió a los celtas. En esta fecha, pues, todavía se encuentran allí. Pero Ingulf se había instalado al oeste y de ningún modo había "depurado" toda la isla, ya que la mayor densidad se encontraba en el sud y en el sudeste. Entre esas fechas de 863 y 874, contamos aún con otra referencia: un relato —que hemos podido encontrar en su totalidad (es una saga)— da cuenta del viaje de Floki Vilgersson, iniciado en Irlanda, desde una pequeña caleta, solitaria y no muy bien indicada, para dirigirse a Islandia en el año 865 y llevando tres cuervos a bordo. Estos servían, en la bruma, para ubicar la dirección de la costa
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hacia la cual volaban. Se ha discutido en cuanto a la ascendencia del tal Floki, hijo de una celta, han pretendido algunos autores... para luego, a pesar de todo, hacer de él un vikingo por su padre. Pero Floki (o Floke) no es nórdico, ni siquiera irlandés. Es galo o bretón (en francés = Le Page).
En aquel entonces, y desde mucho tiempo antes, los vikingos estaban instalados en todos los puertos irlandeses. Floki (o Floke) habría partido subrepticiamente desde una solitaria caleta de Irlanda (? ) hacia Islandia. Pero es ésta la última fecha que poseemos sobre la partida de un celta hacia Islandia.
Recordemos que en el 970 el proscripto, padre de Erik el Rojo, llega a Islandia con sus violentos amigos. Pero aproximadamente un siglo antes, los celtas ya han sido echados de Islandia. Es por ello que la saga de Erik no los menciona. Su padre se instaló en el noroeste, única región en donde aún había tierras disponibles, aunque poco fértiles, abandonadas por sus compatriotas que estaban allí desde hacía aproximadamente un siglo, y en cantidad desde fines del siglo IX, huyendo de Irlanda, en donde daneses y noruego combatían por la dominación de la isla: muchos contingentes de dichos combatientes, acorralados contra el mar, sólo pudieron salvarse escapándose por él junto con sus familias y sus esclavos irlandeses; se estima en 6.000 el número de personas, daneses, noruegos que, habiendo partido de Irlanda, llegaron a la isla en los siglos IX y X. Recordemos que los daneses atacaron los monasterios de Irlanda en el 797, se apoderaron de Dublin en el 836 y proclamaron la anexión de toda la isla. Los noruegos no los aceptaron, lucharon contra los daneses, fueron vencidos y expulsados de Irlanda en el 853. Pero durante todo el siglo X siguieron produciéndose varias luchas esporádicas.
Pero en Islandia, se puede decir que la implantación celta acabó hacia el año 874, o muy poco después. Una saga nos dice que no fueron todos masacrados, que muchos lograron darse a la mar y huir hacia "La Gran Irlanda", en el continente americano, pues, evidentemente, no se trataba de huir hacia Europa cuyas rutas marítimas del norte y del noroeste estaban totalmente en manos de los vikingos.
Las sagas nórdicas nos han mostrado que los avalares del mar, de tanto en tanto, arrojaban a los barcos hacia el continente americano cuando se dirigían de Irlanda a Islandia; de allí la importancia de conocer Islandia en
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aquella época. Algunos pasajes del relato de Brandan muestran que éste llegó al menos hasta la longitud de Groenlandia, pero nada indica que la haya visto. Anduvo en la zona de los icebergs y un capítulo por entero está dedicado a un iceberg, maravillosa basílica de cristal en la cual se reflejanlos fuegos cambiantes e iridiscentes del sol y cuyos cimientos estaban en el agua. A través de diversos datos, hemos logrado, con un error de 1°, en los 58° N y en 37° W, localizar ese iceberg descripto por Brandan (hemos proporcionado este estudio detallado en la Revue Maritime - febrero de 1970), pues se trata, en este caso, de una importante referencia por varias razones, y nuestra obra sobre Brandan lo recuerda. En las proximidades de Islandia, Brandan ha visto lo que nosotros llamamos "le pact", el mar "pesado para el remo, como aceite, próximo a congelarse", dice un relato: "espeso como cieno de pantanos" dice otra versión. Sus descripciones son bastante precisas para situar a grosso modo la región, pero raramente es posible determinar con certeza, geográficamente, los lugares descriptos. En ningún caso, a mi entender, hay, en ese relato, nada que sea aplicable a Groenlandia, y hasta parece que no la hubiera divisado, así como tampoco al continente norteamericano. Una descripción correspondería a la roca basáltica de Rockall (? ). Sin embargo, Kenney piensa que la descripción se aplica también con justeza a Bishop Island, cerca de Irlanda. Pero otros han pensado en el curioso islote de "Skellig Michael(1) ", en el sudoeste de Irlanda. En cambio, para Islandia es más preciso. El volcán que describe no podría en ningún caso ser el Hecla tal como recientemente lo ha pretendido el autor de una obra sobre Brandan. A veces se ha pensado en el volcán Katia, más próximo al mar, pero todos esos autores olvidan —o ignoran— la profunda transformación ocurrida en aquella isla. La costa ha cambiado mucho desde la época de Brandan. Había otros volcanes, tal como el Trolledynja, cuya lava, en 1340, llegaba hasta el mar, en tanto que