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Chapter 6: Methods, Participants and the Analysis Process

6.5 Interviewing and transcribing

El fracaso del Congreso General del Reino condujo a las antiguas provincias de la antigua Audiencia de Santafé a organizarse según lo que cada una conside- raba más conveniente de acuerdo con sus intereses. Así surgieron tres proyectos políticos importantes: el primero buscaba un ordenamiento liberal republicano que respondiera a una organización política y jurídica centralista; el segundo también tenía en cuenta el republicanismo, pero no aceptaba delegar la sobe- ranía a otra provincia y por eso eligió un modelo federal; el tercero era el sistema político que se mantenía leal al Consejo de Regencia en España y, en cuanto tal, no aceptaba ningún tipo de cambio en el modelo político existente antes de 1810. Que una provincia optara por uno u otro programa político dependía principal- mente de los grupos sociales que ejercieran mayor influencia en una región dada. Sin embargo, al interior de cada provincia, los habitantes estaban divididos. Desde su nacimiento, la Primera República estuvo, para su infortunio, desunida. Esto significaba que a medida que nuevas formas constitucionales y guber- namentales se ponían en marcha, la guerra civil se iba haciendo cada vez más inevitable.

Entre 1811 y 1815 emergieron dos repúblicas importantes: Cundinamarca y las Provincias Unidas. Estaban en bandos opuestos, y ambas atacaban a las provincias vecinas que permanecían leales a España para someterlas a su área de influencia. El conflicto disminuyó en 1815, cuando las Provincias Unidas salieron victoriosas, a lo cual siguió la unificación de la república. Tal unifica- ción, empero, no cambió las tensas relaciones entre las provincias republicanas y las leales a España, al contrario, los años de combates violentos y turbulencia política facilitaron el rápido triunfo de las fuerzas de ocupación enviadas desde España después de que Fernando VII retomara el trono en 1814.

La República de Cundinamarca nació el 19 de febrero de 1811, cuando la gente decidió convocar un colegio electoral que expidiera una constitución para la provincia. Las deliberaciones fueron rápidas: la constitución se promulgó el 4 de abril, marcando el fin definitivo de la Junta Suprema que había sido creada el 20 de julio de 1810. La constitución, conformada por catorce títulos y varios artículos, declaraba que la provincia se llamaría Cundinamarca y sería una monarquía constitucional, reiterando a Fernando VII como rey con poderes

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limitados según el derecho constitucional. La monarquía constitucional de Cundinamarca estableció una clara división de poderes entre las ramas legisla- tiva, ejecutiva y judicial; declaró que el catolicismo seguiría siendo la religión oficial de sus habitantes; dictaminó procesos electorales, la organización del ejército, y un sistema de impuestos; y afirmó en el Título XII que “Los dere- chos del hombre en sociedad son la igualdad y libertad legales, la seguridad y la propiedad.”, y que “La soberanía reside esencialmente en la universalidad de sus ciudadanos”.6 De este modo, la primera constitución de lo que hoy llamamos

Colombia estableció una monarquía limitada e incluyó principios como el de la separación de poderes y los derechos del hombre y del ciudadano, y en últimas fue el texto que sentó el precedente para posteriores constituciones liberales.

Las demás provincias que habían optado por separase del Consejo de Regencia, teniendo en cuenta el paso que había dado Cundinamarca, defen- dieron con celo su propio derecho a la soberanía. Creían que no tenían otra alternativa que la de instaurar su propia forma de gobierno fundada en su propia constitución. Pero incluso antes de que el gobierno institucional de Cundina- marca se formara, era urgente resolver un tema clave: cómo estructurar un Estado en el cual todas las provincias pudieran participar sin que ninguna tuviera que renunciar a su soberanía, y permitirles al mismo tiempo adquirir el poder necesario para defenderse y ser reconocidas como poderes independientes. El federalismo, al estilo del gobierno de los Estados Unidos, era la solución. No era, sin embargo, un paso fácil, y no todas las provincias lo aceptaron.

El presidente de Cundinamarca, Jorge Tadeo Lozano, presentó un proyecto para crear un Estado federal. Paralelamente, Antonio Nariño, quien estaba en rotunda oposición al sistema federalista, lideró un movimiento militar en contra de todas las manifestaciones de federalismo. Esta polarización culminó en el derrocamiento violento del presidente Lozano en julio de 1811, cuando Nariño asumió la presidencia mediante un golpe de Estado. Preocupados por tales sucesos, los delegados de las otras provincias organizaron el Congreso de Dele- gados, con el objeto de decidir la mejor forma de gobierno. El resultado fue el Pacto Federal.

Este pacto, firmado el 27 de noviembre de 1811, creó las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Lo firmaron los delegados de las provincias de Antioquia, Cartagena, Neiva, Pamplona y Tunja, y no fue aceptado por Cundi- namarca ni Chocó. El texto del pacto estaba dividido en setenta y ocho artículos y establecía que el gobierno estaría en manos del Congreso de Delegados, que podría convocar sesiones cuando fuera necesario; que solo las provincias que existían el 20 de julio de 1810 podrían ser elegidas para unirse a las Provincias

6 “Constitución de Cundinamarca, 1811”, en Manuel Antonio Pombo y José Joaquín Guerra, Cons- tituciones de Colombia, Bogotá: Ministerio de Educación Nacional, 1951, vol. 1, 188-199.

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Unidas, además de las que ya se habían sumado voluntariamente. Por último, el pacto afirmaba que “Las Provincias Unidas de la Nueva Granada se reconocen mutuamente como iguales, independientes y soberanas, garantizándose la inte- gridad de sus territorios, su administración interior y una forma de gobierno republicano”.7 Tal sistema de gobierno prometía igualdad para todos de manera

que entre las Provincias Unidas perduraran las relaciones pacíficas.

Lo que sucedió entre 1812 y 1815 fue consecuencia, por lo tanto, de los efectos generados por la decisión que se tomó en cada provincia respecto del modo de organizarse en república y el modo en que cada una debía relacionarse con las provincias vecinas. Los que decidieron seguir siendo leales a España se acercaron a la sede del virreinato, ubicada en Panamá, y gozaron de un cierto nivel de continuidad en sus gobiernos. El Estado de Cundinamarca defendió el centralismo como su forma constitutiva de gobierno y formó un ejército que intentó someter por la fuerza a las provincias aledañas, fueran realistas o fede- rales. En abril de 1812, Cundinamarca reformó su constitución aboliendo defi- nitivamente todo poder monárquico en el Estado. En consecuencia, declaró su independencia absoluta de España el 16 de julio de 1813. Cada una de las Provincias Unidas, por su parte, desarrolló su propia constitución: Tunja en 1811; Antioquia, Cartagena, Mompox y Neiva en 1812; Popayán en 1814; y Mariquita y Pamplona en 1815, todas ellas declararon su independencia absoluta de España en esos años. Estas constituciones compartían características básicas similares: división de poderes; un presidente a cargo del poder ejecutivo; reconocimiento de los derechos de los ciudadanos; la adopción del catolicismo como la religión oficial del Estado; y el establecimiento de un sistema electoral, un sistema fiscal, y una fuerza policial y militar para asegurar el orden público.

La guerra civil que se desató entre estos tres grupos políticos principales –Cundinamarca, las Provincias Unidas y las provincias leales al rey– fue larga y sangrienta. En lugar de encauzar su potencial humano y económico hacia el desarrollo de las repúblicas emergentes, se encauzó hacia la guerra. Ni Cundi- namarca ni las Provincias Unidas fueron capaces de subyugar del todo a los realistas, aunque sus esfuerzos fueron constantes, y en cambio, lucharon varias batallas importantes entre sí. En diciembre de 1814, las Provincias Unidas vencieron al ejército de Cundinamarca gracias al liderazgo militar de Simón Bolívar. La victoria marcó el fin de la República de Cundinamarca, pero no logró establecer un orden federal sólido, justo cuando los ejércitos españoles de la reconquista partían de Cádiz hacia la Nueva Granada en febrero de 1815.

7 “Acta de Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada,” en Pombo y Guerra, Consti- tuciones de Colombia, vol. I, 210.

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