Después de analizar la Sentencia en mención se puede inferir: Primero:
―si bien es cierto, que cuando se trata de dos adultos que mutuamente consienten el incesto, éste, puede ser visto como una expresión del libre desarrollo de la personalidad o de la autonomía privada, sin embargo, no puede dejarse de lado que afectan un bien jurídico que se circunscribe dentro del orden público como es la familia, por lo anterior ese interés privado debe ceder ante el interés colectivo protegido por la Constitución y por consiguiente ser castigado por el Estado‖ Gómez Sánchez Carlos Andrés (2010, noviembre 22)
Segundo:
―Puesto que la prohibición del incesto se enmarca dentro de la moral pública, evento en el cual no es necesario hacer una distinción entre adultos y niños para entrar a castigarlo, no puede dejarse de lado que el Estado en aras de garantizar la igualdad, así como lo obliga la Constitución, debe asegurarse de proteger especialmente los sujetos que naturalmente se encuentran en una posición inequitativa frente a los demás como ocurre en el caso de la infancia.‖ Gómez Sánchez Carlos Andrés (2010, noviembre 22) De lo anterior se deriva que es responsabilidad de todos y todas hacer valer la protección de los sujetos que naturalmente se encuentran en una posición inequitativa, más allá de la Constitución, puesto que los directamente implicados son los niños, niñas y jóvenes que no tienen voz ni voto al respecto. Como la familia es considerada el bien tutelado del Estado y se constituye en la base de la sociedad, para que se perfeccione a través de la justicia y libertad, los miembros de esa sociedad deben ser vigilantes, de que se cumpla en la población vulnerable, puesto que es alrededor de la moral que se construyen las leyes y no al contrario.
Una sociedad pluralista se supone que está constituida por hombres y mujeres libres, con un proyecto vital autónomo que, aunque heterogéneo, pueda lograr convivencia armónica. Esto implica, velar por la integridad y derechos de los menores, a sabiendas de que ellos no están en capacidad de abogar por si mismos, de no ser así, ¿qué pluralismo es ese que no se ocupe de la equidad principalmente hacia quienes no cuentan con elementos propios para evocarla? Además, si no hay una representatividad de la población vulnerable ¿cómo se hace valer la exigibilidad de sus derechos? Porque la moralidad no se ejerce porque esté escrita en una ley, se da porque es una obligación que se sucede
dentro de la ―conciencia de cada persona.‖ (Gómez Andrés 2010, noviembre p. 73)
De tal forma, para que la moral sea ejercida como una responsabilidad colectiva, se identifica en la obra de Camps tres categorías que para el manejo del incesto representan factores que posibilitan su atención desde una perspectiva preventiva: construcción colectiva, personalidades morales y lenguaje moral público, cuyo significado se desglosa de la siguiente manera:
-La construcción colectiva: ―hace referencia a que ―el empeño colectivo en la construcción del bien es de fundamental importancia para el mantenimiento de la justicia y el perfeccionamiento de la misma‖. (Camps, 2002, p. 121)
Este empeño debe empezar en la primera infancia. Creo que si hay algo que tenemos que aprender como sociedad es acerca de la equidad de género, y equidad en todo sentido, desde temprana edad. Por otro lado el cambio de actitud respecto a que la cosecha se logra desde que se planea la siembra y desde el primer día que se inicia, pero no se logra su plenitud al recoger el fruto, sino al nutrirlo día a día, es decir que esa construcción colectiva es un proceso, en el que todas y todos tenemos que participar, pero que como implica un desaprendizaje requiere tiempo y dedicación.
-La personalidad moral se consigue al desarrollar las virtudes de ―cooperación‖, ―civilidad‖, ―tolerancia‖ y ―razonabilidad‖. (Camps 2002, 119) Todas ellas lejanas de lo que promulga una sociedad de consumo que fomenta el individualismo y el desconocimiento de las necesidades colectivas y que invita al individuo a vivir en pos de adquirir bienes y servicios que los sumergen en la cultura del poseer al precio que sea; esto a su vez, genera sobreendeudamiento, desatención de la familia y debilidad en la formación de sana autonomía en el individuo.
-Lenguaje moral público: Hace referencia a la identidad humana que se construye ―con significados públicos y razones igualmente públicas en las que
se apoyan dichos significados. Sólo a través del lenguaje podemos expresar la propia individualidad. Sólo a través de razones públicas podemos defender lo propio‖ (Camps 2002, p. 127)
Lo que significa, parar esta rueda loca en la que vamos rodando, y hacer algo concreto para detenerla, por medio de contenidos claros y significados profundos de lo que representa hacerlo, es decir, del porqué y para qué, del cómo y cuándo, pero sobretodo con quién, para quien y bajo qué acuerdos que posibiliten la solidaridad versus el individualismo.
Para Camps es imperante la autoconstrucción de sí mismo, que al tenerla clara también lo será los límites de los actos, y es un faltante evidente, no sólo en la práctica incestuosa sino en la familia que alberga tal situación.
En este orden de ideas, Camps, nos remite a Kant para quien la autonomía es ―una facultad específicamente humana, que coincide con la racionalidad. Consiste en la capacidad que tiene cada individuo de darse así mismo normas que guíen su conducta.‖ (Camps 2002, p. 109)
No obstante, Camps nos aterriza en la realidad del hombre y mujer contemporáneos, ante los diferentes dilemas a que se ven enfrentados, dado que ―no todo ha de estar regulado es que conviene activar mucho más el sentido de la responsabilidad individual y social.‖ (Camps 2002, p. 87)
Porque sin duda:
―Lo que hoy ya no tenemos tan claro como parecía tenerlo Kant es que al decidir autónomamente, actuamos siempre racionalmente o actuamos de acuerdo con lo que éticamente debe ser. Pero, como iremos viendo, estas incertidumbres son las que alimentan a la bioética y le dan contenido. Si no hubiera dudas, la bioética no existiría.‖ (Camps 2002, p. 111)
Justamente la formación de ese criterio bioético es la clave de la formación de una sociedad más justa y responsable.
5. CONCLUSIONES
De acuerdo con la perspectiva ética de Victoria Camps, se puede concluir el presente trabajo, alusivo al análisis de la Sentencia 404 del 98 de la siguiente manera:
-La carencia generalizada de moral se debe, por lo menos en parte, a la ausencia de fundamentos y bases ideológicas con la fuerza suficiente para influenciar en la concepción de una sociedad, lo que redunda en la flexibilidad del cumplimiento de penas para el delito del incesto y para la prevención y denuncia del mismo.
-La sociedad ha descargado la responsabilidad de la definición y guarda del bien común en el Estado, quien se ha encargado de ello a través del Derecho, es decir, de la promulgación de las leyes, lo cual es un error porque la problemática del incesto más que un problema jurídico es un problema moral que atañe la familia.
-De tal forma el Derecho no basta, puesto que su sustento coactivo impide una función moralizadora en la sociedad. Así las cosas, la comunidad se retrae de hacer lo prohibido, no porque se considere que sea malo en sí mismo, sino porque prefiere no soportar el castigo que recibiría por ello.
-“El reto que tiene la ética del siglo XXI es no cejar en el empeño de buscar el bien aun a sabiendas de que no contará con la seguridad de haberlo encontrado‖. (Camps 2002, p. 142)
Así muchas veces se sienta que es poco lo que se hace al respecto, el intento es una responsabilidad de cada ser humano, que nos enriquece a todos y a todas y que tarde o temprano tiene eco en el inconsciente colectivo.
-Porque como concluye Camps al citar a Berlin «Darse cuenta de la validez relativa de las convicciones de uno y, sin embargo, defenderlas sin titubeo, es lo que distingue al hombre civilizado de un bárbaro»‖ (Camps 2002, p. 142),
ese darse cuenta de nuestras acciones y sus repercusiones, del por qué y para qué de cada acto es lo que forja una personalidad moral orientada a una construcción colectiva, en la que todos y todas seamos responsables a través de un lenguaje de pertenencia del bien común y que sea plural para todos y todas.
-De lo anterior se desprende el interrogante cuya respuesta pondrá el punto final a nuestro trabajo: ¿Cómo fortalecer e institucionalizar la moral pública en aras de encauzar la sociedad hacia un escenario en el que el incesto no tenga cabida alguna?