Por un lado, queremos evitar el peligro de que esta intervención –y la visión que hemos des- arrollado– quede en cuestiones puntuales, sin ofrecer un enfoque lo suficientemente organiza- do y amplio que carezca de unas líneas de acción política para poder poner en práctica el cam- bio social. Por otro lado, queremos hacer una propuesta que permita hacer frente sistemática y tenazmente a la división sexual de género de la sociedad.
Esta propuesta, es una política a largo plazo para la liberación de los hombres y la superación del sexismo. Al igual que en su día lo hizo el movimiento feminista, pensamos que inicialmen- te, este camino liberador debe hacerse o caminarse desde los hombres y junto a los hombres. Para a continuación, mujeres y hombres, iniciar un nuevo camino, porque no se puede conce- bir un objetivo de igualdad que no libere a la vez a mujeres y hombres, o que solamente libere a una de ambas partes.
Es inútil que se liberen las mujeres si los hombres siguen ejerciendo el rol de opresor. Con lo que sabemos hasta ahora y con lo que hemos puesto en práctica, estamos seguros de que el hombre que se libera rechaza más facilmente seguir reprimiendo a las mujeres y a otros hom- bres, y ve más claro que hay que cambiar la sociedad; que puede y debe contribuir a una sociedad no discriminatoria e igualitaria.
Al fin y al cabo, la cuestión es poder ser libre para ser persona, sin ningún cliché, prejuicio ni etiqueta, y para ello es imprescindible superar el abismo de género, sexismo, así como el racis- mo y el clasismo que vienen de la mano (Diez, 2001). Creemos que es necesario un trabajo sis- temático, organizado y continuo para combatir estos “ismos” que tan estructurados, organiza- dos y enraizados están en nuestras sociedades y en quienes vivimos en ella.
Aun siendo conscientes de su complejidad, a continuación, citamos algunas claves dirigidas a crear una política para la liberación de los hombres. Siguiendo estas claves, siendo activistas y creativos, apoyando las políticas de liberación para las mujeres y trabajando conjuntamente con ellas no tenemos duda de que estaremos encaminándonos hacia la igualdad de una mane- ra decisiva (Odriozola, 2007).
• Anular el proceso de privación de la humanidad que por medio del condicionamiento y socialización masculina se impone a los chicos. Permitir a los hombres que desde peque- ños estén en contacto con sus sentimientos, dejar que sean dueños de estos y de sus emociones y garantizar la educación emocional completa, digna y humana que necesitan para gestionarlos correctamente.
• Cambiar los sistemas e industrias que ayudan a mantener el condicionamiento-represión de los hombres y el sexismo en su sitio. En vez de estar dirigidos a crear beneficios de la sociedad de consumo y sus estructuras, organizarlas para el bienestar físico, emocional y social de todas las personas.
• Difundir una información real sobre los hombres: una información y educación dirigida a hacer desaparecer las opresiones sociales y culturales, conductas, ideas, tendencias, pre- juicios... que nos empujan a la división, competencia, crítica, desconfianza, violencia... y que explique el fenómeno por el cual los hombres son preparados para oprimir a las
mujeres, así como ofrecer posibles soluciones para deconstruir este proceso, desde un movimiento de hombres no sexista e igualitario.
• Buscar la unidad del mayor número de hombres posible; unidad entre ellos y para con esta política: fomentando el desarrollo de una actitud leal y sincera para con todas las personas. Entre nosotros los hombres rechazar cualquier actitud irrespetuosa, sean cuales sean las opresiones y diferencias que nos mantienen divididos: homofobia, opresión gay, clasismo, racismo, adultismo, de religión, de ideología, de nacionalidad, etc,
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Crear grupos de hombres, redes y comunidades de hombres basadas en la verdadera amistad: Vamos a necesitar caminar juntos este largo camino y dejar de lado la compe- titividad para llegar a ser sólidos amigos, si es que queremos ayudarnos mutuamente. Necesitamos protegernos unos a otros y no atacarnos mientras organizamos nuestro trabajo de liberación. Necesitamos hacer el esfuerzo de prestar a los demás hombres un entorno seguro donde puedan contar y expresar cómo les ha afectado el sexismo, sus vivencias, lo que no han podido contar y han sufrido en silencio…. En esto, las políticas de igualdad, de derechos, bienestar social, salud…de las instituciones pueden jugar un papel decisivo. Tendremos que aprender a buscar la seguridad en las relacio- nes personales más que en los objetos que podemos adquirir, para que este trabajo de relaciones personales prospere.-
Es importante que desde estos grupos y sus asociaciones en red se promuevan todo tipo de intervenciones (formación, divulgación, concienciación, sensibilización, cursos, congresos, talleres, charlas, conocimiento, apoyo, información, investigación…) para rechazar y negarnos infligir daño a otros u otras, y/o ser dañados.- Denunciar las estructuras sociales que impulsan a los hombres a generar violencia por medio de los valores hegemónicos patriarcales transmitidos, a la vez que ofrecer atención y ayuda a los hombres que practican la violencia para que salgan de ese cír- culo. No es permitible, ni justo, ni humano, ni aceptable que nadie más sufra daños sólo por el hecho de haber nacido mujer o varón (Odriozola, 2007).
- Denunciar, en este contexto, todo hecho o acción injusta y exponerlas a la luz.
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Asegurarnos y reafirmarnos en el acuerdo sobre un único punto imprescindible a la hora de trabajar en estas redes. No atacar a la persona, sino denunciar el hecho, la política, la acción o la idea de tal persona. A la vez, ofrecer una posible solución a tal acción, actitud o política. Para ello es necesario añadir la reflexión, para buscar la ayuda necesaria y de esta manera ayudar a que esa persona abandone tal conducta perjudicial y encontrar el cambio necesario que se debería propulsar en la sociedad que ha llevado y lleva a una parte del colectivo masculino a actuar de esa manera.-
Buscar alianzas de mutua acción, solidarias y complementarias con el trabajo de libera- ción de los hombres en otros pueblos y países. Sin olvidar y dejar a un lado la impor- tancia de estar en contacto con el trabajo de la liberación de las mujeres.Llegará el momento en que tengamos que avanzar a la vez. Vamos a aprender mucho los unos de las otras. Puede ser una experiencia inolvidable a la vez que muy enriquecedora e incluso imprescindible, en el momento en el que tengamos que sustituir las actuales estructuras socia- les sexistas existentes por otras completamente dirigidas a la igualdad, justicia y bienestar de todos los seres humanos, sean cuales sean sus condiciones, características y peculiaridades (Odriozola, 2007).
3
Primera F
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ormativa
Sección 3;
El sistema de género y la influencia del sexismo en los hombres:
Posibles soluciones para terminar con la masculinidad opresora y buscar nuevos modelos.
Referencias de esta sección
Diez, C. (2001). La igualdad, un proyecto inacabado. Bilbo: Bizakiko Foru Aldundia. Odriozola, X. (2007). Gizonen Sexismoa, Maskulinotasuna eta Askapena. Argitaratu gabeko
dokumentua.
Barral, M. J. (2001). Génes, género y cultura. Perspectivas de Género en Salud. Madrid: Minerva ediciones.