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Chapter 3 – Research Methodology

3.3 Data Collection Methods

3.3.2 Key-Informant Interviews

La pacificación entre las dos pandillas rivales del barrio Pancasán se llevó a cabo con éxito. Habiéndose acabado las rencillas entre pandillas enemigas, la organización pandilleril misma se desarticuló. ¿Qué pasó con las relaciones entre los nuevos jóvenes, los que vivieron su adolescencia después de la pacificación? ¿Qué condiciones les ofrece el barrio con respecto a su desenvolvimiento y a su participación en nuevas pandillas? Los jóvenes ex pandilleros que yo conocí se salieron de las pandillas, y disminuyeron la frecuencia en el uso de sustancias, pero no la anularon. Ya no participan en peleas colectivas, no tienen un grupo ni una identidad grupal:

Erick trabaja en Managua, se formalizó pero todavía anda medio en vagancia. Pero no como antes con lo de las pandillas, ahora eso ya se calmó. Ya solo uno queda con sus vicios, por lo menos el guaro, consumo de drogas. (Baltodano, 2013)

La paz no es total, aún quedan los rezagos de los traidos y el estigma. Se trata de la cárcel cultural que no fue prevista:

Tengo ese traido con Los Tamales; que me mandaron a decir que me salvé porque no andaban machete, que me hubieran macheteado. (Gaitán, 2013)

Otro ejemplo narra cómo el peligro de ser atacado aún está relacionado al pasado pandilleril, al traido y al tatuaje:

Tuve una experiencia el año pasado, que fui a tomar licor a un bar y por sólo andar con estos tatuajes, parece que le caí mal a los muchachos de la 26 de febrero, entonces me mandó a retar… pero yo no le hice caso, y cuando miré ya estaba la bronca con el otro broder que se llama Elmo, quebró una botella, y los chavalos como eran menores, salieron corriendo, y yo andaba con uno de mis hermanos entonces se vino a meter mi hermano y cuando miré ya lo tenían desmayado, entonces me tuve que meter porque no lo podía dejar morir, y salí golpeado, me

hicieron una herida, me rajaron la cabeza, me pegaron un puyazo… fue la última experiencia que tuve… el año pasado. (Navarro Mayorga, 2013)

Aún así, muchos traidos han logrado disolverse gracias a la finitud del rol social pandilleril, relacionado con la necesidad de conformación de una familia. Vale la pena sugerir que el conformar familia es una motivación para abandonar la pandilla:

Ahora mis traidos quién sabe, se retiraron, a algunos los miro y ya no hay nada pues, parece que están casados. (José Luis Navarro)

Transitar tranquilo, al menos más que antes, también es un beneficio. Es necesario alejarse de la violencia para no ser absorbido por ella:

Ahora gracias a dios ando donde yo quiera, me hablan, miro que están peleando y no me meto, porque si me meto ya comienza el mismo traido. (Luna, 2013)

Para algunos, los tiempos bélicos se recuerdan con nostalgia. Esto expresa la necesidad de defensa, la búsqueda de la seguridad y probablemente de la identidad. Se extraña la identidad pandilleril:

Para cualquier problema salíamos y nos defendíamos, aquí nadie dentraba. Éramos respetados antes, ahora ya no hay nada… los tiempos de antes eran mas tuanis. (Gaitán, 2013)

El giro que experimentó el proceso pandilleril permitió una reflexión sobre el pasado, sobre las actitudes propias ante los demás:

La mayoría de la gente nos decía que no era bueno… y en cierto modo nosotros no mirábamos la parte en que afectábamos a los demás. Solo nos mirábamos a nosotros y al pleito. Siempre afectábamos a las familias. (Garay, 2013)

Y la imagen que los vecinos tienen de los ex pandilleros, ha cambiado. Hay otro tipo de identidad, o más bien, de identidades, como veremos más adelante:

Ya los vecinos nos miran con buenos ojos. Antes no: “ahí va el vago” decían. (Luna, 2013)

Algunos jóvenes ex pandilleros se han beneficiado de becas que el estado, a través de la JS 19-J o los GPC, les han otorgado, aunque eso no significa una militancia rigurosa al partido:

Yo agarré uno (un curso) de electricidad, pero no lo llegué a terminar, por mi trabajo, que salimos fuera. En lleno con la Juventud (Sandinista) no, pero siempre cuando me llaman, los apoyo. Para alguna concentración, algo por el estilo. (López A. , 2013)

También nos cuenta Rodolfo Gómez cómo fue el cambio en la vida de varios jóvenes expandilleros:

A muchos se les consiguieron becas. Hay varios muchachos que dan mantenimiento a motos, reparan celulares, estudian carreras técnicas, electricidad, soldadura. Pero no fue de la policía… en eso sí, de las becas, nos apoyó el INATEC, nosotros hablamos. En la Escuela Taller Española también apoyó. En el CECAPI, ahí metimos jóvenes también. Entonces estos jóvenes ahora ya tienen su trabajo, no andan pensando en vagancias, algunos se rescataron en AA, pero cambiaron de vida pues. (Gómez, 2013)

Para algunos de estos jóvenes, el trabajo con el FSLN ha significado un giro en su imagen pública:

Ahora que ya no andamos en esos relajos, ahora cuando la gente nos ve trabajando con el Partido ya dicen: mirá, los pandilleros que se andaban tirando piedras, están trabajando. Eso en una jornada ecológica del Frente. (Garay, 2013)

Los jóvenes ex pandilleros han experimentado cambios en sus vidas: han tenido la oportunidad de reflexionar sobre su pasado y sus acciones, su imagen ante los vecinos es diferente, y aunque algunos mantienen traidos con viejos enemigos, pueden transitar tranquilos por las calles. La ciudad y el barrio ya no están territorializados. Además, para

algunos, la presencia de las organizaciones del FSLN han sido relevantes para su formación técnica.