Chapter 4 Investigation of Student Activity and Achievement
4.1 Phase 1 – Analysis of Initial Activity and Achievement
4.1.3 Lessons Learned
núcleos de cuestiones, uno referente en cierto modo a lo econó mico, y otro a la racionalidad global y si se cae en un irracio- nalismo.
En primer lugar, lo mismo que en la física no existe una fundamentación o justificación segura de ninguna teoría, ni de ningún conocimiento, lo mismo ocurre con la economía. No disponemos de ningún método para fundamentar o justificar de maneras no teológicas o ideológicas una teoría económica diciendo que ésa tiene que ser la teoría económica correcta. La teoría económica es un campo donde se han propuesto muchas cosas, muchas teorías y en principio, a priori, es imposible sa ber qué teorías funcionan y qué teorías no funcionan. Lo único que se puede hacer es ensayarlas y ver en la práctica, en la experiencia, cuáles funcionan y cuáles no funcionan.
Karl Marx estudió en Alemania en una época en que la única filosofía que se conocía era la filosofía hegeliana, que como saben ustedes es farragosa y casi dem endal, y entonces asimiló toda esa palabrería confusa hegeliana. También estudió la eco nomía política que habían desarrollado Adam Smith y Ricardo en Inglaterra, que era un poco más clara, y trató de elaborar un sistema importante que merece todo mi respeto y el de todos nosotros. Pero, en definitiva, ni Marx era Moisés, ni la teoría marxista es una teoría distinta que cualquier otra teoría eco nómica. Todas las teorías económicas, en principio, a priori, están en un mismo pie de igualdad y es únicamente en la prác tica y en la experiencia donde tienen que mostrar lo que valen. De hecho, la teoría económica marxista ha sido un fracaso total y absoluto, pues donde se ha aplicado ha conducido al hambre y a la miseria más espantosa.
Yo he sido profesor en la Universidad de Leningrado (ahora Sant Petersburg) en la época comunista y he estado varias veces en Moscú. La situación era absolutamente endeble. Como todos ustedes saben, el sistema soviético no fue derrotado, no
hubo ninguna guerra. El sistema soviético colapso por sí mis mo, por el tremendo fracaso económico que tuvo. Y no sola mente en Rusia, también en España, por ejemplo, Franco esta bleció un régimen de propiedad estatal de las grandes empre sas. Es curioso que en España, ni la Segunda República, ni los socialistas, nacionalizaron ninguna empresa. Bajo los socialistas y bajo la república todas las empresas eran privadas, incluso la Telefónica de España, era una empresa privada, y fue Franco quien nacionalizó la Telefónica y la convirtió en empresa públi ca. Todo esto no lo hizo por ser él un pensador original, sino que imitó a Hitler y Mussolini. Los nazis y los comunistas se parecían mucho en el tipo de estructura económica que implan taron: un sistema básicamente de empresas públicas.
Las empresas públicas suelen ser completamente derro chadoras. Se mueven por motivos irracionales. Normalmente lo que hacen es que, cuando a uno lo quitan de ministro, lo ponen de director de una empresa pública. Entonces éste mete a cantidad de parientes o amigos en la empresa, para que cobren grandes sueldos sin hacer nada. Son empresas tremendamente improductivas y este tipo de empresas ha fracasado en todo el mundo y ha conducido a la ruina completa de esos países. En Europa se han hecho muchos experimentos bajo la social de mocracia y bajo el comunismo. En Europa occidental y en Eu ropa oriental y en todos los países se está de vuelta por esto. Pero no se está de vuelta porque hubiera habido algún tipo de refutación lógica, o ideólogica. Se esta de vuelta, sencillamente, por motivos empíricos, porque cuando esa recetas se han apli cado, han fracasado de un modo rotundo. Eso no significa que otras recetas que ahora están más en boga, de tipo capitalista o liberal, sean las mejores posibles. No. Es muy posible que haya sistemas económicos mejores que los sistemas capitalistas y yo estoy seguro qué hay sistemas mejores, lo que pasa es que hasta ahora nadie los ha propuesto. Hace falta imaginación. Si a us tedes se les ocurren sistemas mejores, propónganlos. Lo que hace falta es pensar que no estamos al final del mundo, ni en política, ni en ciencia se ha dicho la última palabra. Lo único que nosotros podemos hacer es ejercitar nuestra imaginación
creadora, crear teorías y proponerlas y estas teorías contrastarlas con la práctica y evaluarlas. En eso consiste la racionalidad.
Como decía el profesor Germaná, no todo el mundo tiene la posibilidad de elegir. Tiene razón, por todo tipo de razones. Por razones económicas, por ejemplo, si a tiene más dinero que b, a la hora de viajar por ejemplo, a puede elegir entre sistemas de transporte más caros que aquellos entre los que no puede elegir b, pero no sólo por cuestiones económicas, también por cuestiones simplemente físicas. Por ejemplo, si un hombre o una mujer es mucho más guapo que otro, tiene muchas más posibilidades de encontrar novio o pareja sexual. Lo mismo ocurre con otras características. Yo, por ejemplo, tengo una voz no muy buena y canto bastante mal, por lo que tengo muy pocas posibilidades de elección relacionada con el canto. Si yo quisiera abrirme camino en el mundo del espectáculo, de la canción, lo tendría muy difícil, mientras hay otras personas que tienen buena voz y buen oído y tendrán muchas más facilidades que yo.
Es obvio que estamos en situaciones muy desiguales to dos, por nuestra edad, por nuestra belleza, por nuestro dinero, por nuestra nacionalidad, y esto es así, pero la teoría de la ra cionalidad lo único que nos dice es que dada la situación fáctica en que uno está, siempre hay unos campos en los cuales, a pesar de todo, no está su conducta completamente determina da, sino que uno puede elegir. La teoría de la racionalidad lo que nos dice es cómo actuar en esas situaciones, porque aun que uno sea hombre o mujer, o tenga unos años más que otros, sea peruano o chino, esto no implica que tenga que hacer lo mismo. De hecho no todos los chinos hacen lo mismo, ni todos los peruanos hacen lo mismo, ni todos los ricos ni los pobres hacen lo mismo. Uno puede cambiar las situaciones. De hecho, por ejemplo, un empresario y un trabajador pueden elegir co sas distintas, pero una de las cosas que puede elegir un traba jador, a veces, es convertirse en empresario. En estos momentos el hombre más rico del mundo es Bill Gates, el director y pro pietario de Microsoft, que es la mayor empresa de Informática
del mundo y este señor era un trabajador y no tenía dos reales. Es muy joven, tiene 39 años, y todo el imperio que ha construi do, lo ha construido sin que nadie le diera un duro y trabajan do por las noches en un garage, al principio. Existe la posibi lidad, lo que pasa es que Bill Gates tiene una inteligencia y una capacidad de iniciativa vital que no tienen otros.
Todos somos distintos, afortunadamente. El mundo sería aburrido si todos fuéramos iguales. El problema que se nos plantea a cada uno de nosotros es: en la situación en que yo estoy y con los medios de que dispongo, ¿qué es lo que se puede hacer? Bueno, si yo he llegado al máximo, en el sentido de que yo estoy haciendo aquello que sería para mí lo mejor posible, entonces yo estoy actuando de un modo plenamente racional. Racionalmente sólo podemos progresar si todavía podríamos estar un poco mejor de lo que estamos, es decir, por ejemplo, que si alguien quiere ir muy de prisa a un sitio y tiene unas piernas que no le conducen a él muy de prisa, entonces tiene que ver de qué manera se las arregla para, a pesar de todo, llegar a su destino. Yo estoy de acuerdo con el profesor Germaná en que en el mundo hay muchas desigualdades y que muchas de ellas son injustas. Me parece que debiera haber un libre comercio en todo el mundo, cosa que no hay y que es una injusticia. Por ejemplo, en la Unión Europea se discriminan constantemente los productos agrícolas de los países no euro peos, de tal manera que si un agricultor de un país no europeo es capaz de producir ciertos alimentos con una calidad supe rior y un precio inferior que en Europa, entonces en Europa se prohíbe importar esos alimentos y, por lo tanto, ese tipo de política está perjudicando gravemente a los agricultores de otras zonas del mundo. Obviamente, lo que sería justo es que todos los productos agrícolas del mundo pudiesen circular sin ningún tipo de barreras, y que venda más quien tenga la capacidad de producir mejor. Y lo mismo pasa con las personas, yo sería partidario de que todas las personas del mundo pudieran cir cular libremente por todos los países del mundo, sin necesidad de pasaportes ni visados.
Lo que quiero señalar es que la teoría de la racionalidad no es algo así como una especie de panacea que nos dice que si la teoría de la racionalidad se aplicase, todo el mundo sería feliz. No. Aunque la teoría de racionalidad se aplicase y aun que la justicia reinase en el mundo, y aunque el mercado fuese completamente libre, seguiría habiendo unos que serían más pobres que otros, o más guapos que otros, o más sanos que otros. Es decir, el hecho de que las situaciones se puedan me jorar dentro de lo posible no significa que ninguna teoría ni económica ni de la racionalidad constituya una especie de idea religiosa, de fórmula mágica, que solucione todos los proble mas. Hay muchos problemas de tipo político, que no se solu cionan con teorías de la racionalidad ni con teorías de ningún tipo, sino que se solucionan cambiando la legislación y cam biando la legislación por medio de procesos políticos.
La segunda cuestión se refiere a si dejamos la racionalidad global en manos de los irracionalistas y los budistas. La respuesta es que no, porque ya he dicho que la racionalidad práctica presupone a la teórica, y por lo tanto, la racionalidad práctica global presupone también la racionalidad teórica global. Si queremos ser racionales prácticamente de un modo global y queremos orientar nuestra vida entera de un modo racional, entonces necesitamos también de una racionalidad global teó rica, es decir, necesitamos una concepción teórica del mundo que sea racional, y las ideologías y los irracionalistas no la tie nen. Bueno, el budismo no es una ideología irracionalista sino una filosofía muy respetable y muy profunda, no es una reli gión siquiera. Sin embargo, el budismo, hoy en día, no puede ser admitido si tenemos una concepción racional del mundo, porque en el budismo se pensaba que nuestras vidas están regidas por lo que llamaban la rueda del samsara, que es la rueda de las reencarnaciones, de los nacimientos y las muertes. Los budistas pensaban que aunque la vida está llena de sufrimien
tos y dolores, estos sufrimientos y dolores, no se van a acabar nunca, porque cuando nosotros nos muramos, inmediatamente volveremos a nacer y volveremos a tener sufrimientos y dolo
res. El problema de los budistas era cómo podemos morirnos de verdad, cómo lograremos morir. Lo que los budistas querían era morirse y pensaban que si uno no hacía nada no se moriría nunca, porque los deseos insatisfechos que tuvieren en el momento de su muerte se reunirían en una especie de gran "paquete" que se reencarnaría de nuevo. Por lo tanto, la única manera de morirse de verdad y por lo tanto de romper el ciclo del samsara, de la rueda de las reencarnaciones, consistía en suprimir completamente los deseos, de tal manera que cuando uno se muriese alcanzara el nirvana, y ya no volviese a renacer.
Todo esto es una problemática que para nosotros no tiene sentido, porque nosotros no pensamos que vayamos a renacer cuando nos muramos y por lo tanto para nosotros el problema de cómo conseguir morimos es un seudo problema. Nosotros pensamos que de todas maneras nos vamos a morir. La ra cionalidad global práctica sólo puede basarse en una concepción racional global, teórica, y por eso una racionalidad en el sen tido que yo estoy empleando aquí la palabra, solamente puede darse en una época en que dispongamos de suficiente infor mación acerca de la realidad del Universo, acerca de nuestra vida, etc. Es decir que si no tenemos ideas racionales acerca de cómo es el mundo y cómo somos nosotros, es imposible que logremos conducir nuestras vidas enteras de una manera ra cional.