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a) El desarrollo del sector 1 impulsa el desarrollo del sector 2.

b) La reproducción ampliada del sector 2 presupone la reproducción ampliada del sector 1. c) Del desarrollo del sector 1 depende el desarrollo del sector 2. De aquí se deduce el papel pre-

ponderante de la producción de medios de producción con respecto a la producción de medios de consumo a nivel social.

Una economía subdesarrollada se apoya más en la producción de bienes de consumo personal que en la industria. Esto puede condicionar tres tipos de situaciones:

a) Crisis de sobreproducción.

b) Exportación de los excedentes al mercado mundial.

c) Inyección externa de recursos para incrementar el consumo de las clases sociales (remesas, cré- ditos, transferencias).

3. Una interesante aplicación del método marxista de análisis de las cuentas nacionales es la que presen- tan Shaikh y Tonak (1994). Estos autores someten a fuerte crítica el concepto neoclásico de actividad productiva, que considera como tal todo aquello para lo que existe una demanda social, aquello por lo que la gente está dispuesta a pagar y tiene, por tanto, un precio de mercado. Asimismo, ponen en discusión la concepción neoclásica presente en el SCN, en el que no se distingue entre las formas de consumo y las formas de producción. Así, por ejemplo, especifican que el trabajo de un guardia de seguridad es un trabajo necesario que garantiza consumo, pero no es un trabajo productivo (Shaikh y Tonak, 1994: 17-19). Presentan estos autores un análisis alternativo que se mueve entre el sistema de balance material aplicado antaño en el bloque socialista y el SCN, al considerar ambos como extremos. El comercio, la actividad militar, la policía y otras actividades alternativas no son consideradas por ellos como productivas, sino como formas de consumo social. El centro de su propuesta es la separación de las actividades no productivas que puedan ser necesarias pero no pertenecen a la esfera productiva. Shaikh y Tonak no establecen una proporcionalidad entre el incremento de la ocupación y el creci- miento de la producción, pero la correlacionan con el incremento del consumo; consideran, además, que detrás de las cuentas de producción está el trabajo humano que asume el concepto de trabajo productivo de Marx, al cual nos referíamos anteriormente. El objetivo de estos autores es presentar un análisis comparativo entre el sistema de categorías macroeconómicas, derivado del marxismo, y el modelo input-output para demostrar la posibilidad real de interpretar el SCN desde una perspectiva marxista y sin que, necesariamente, sean excluyentes el uno con respecto al otro.

Por ejemplo:

categoría marxista modelo input-output

capital constante Demanda intermedia capital variable costo del trabajo Plusvalía ganancia

Valor total Producto total (bruto)

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En lo que respecta al uso, se podría proceder del mismo modo: categoría marxista modelo input-output

costo de producción consumo intermedio

Producto necesario consumo entre los trabajadores Plusvalía consumo del capital e inversión total Valor total Producto bruto

Partiendo de estos presupuestos, Shaikh y Tonak estiman empíricamente las principales variables macroeconómicas –como plusvalía, ganancia, crecimiento, productividad del trabajo, etcétera– de Estados Unidos, tanto desde el punto de vista marxista como del tradicional, y al comparar, en cada caso, los resultados, obtienen desviaciones entre un método y otro que tal vez puedan ser significativas.

Otros economistas, como Mandel, Tonak, Aglietta y Vargas, han realizado, desde 1920 hasta hoy, el estudio de diferentes variables y procesos mediante el método marxista, demostrando el gigantesco potencial heurístico de esta teoría para el análisis macroeconómico.

Estos estudios han sido ignorados o minimizados porque presentan un modelo de la realidad a través del lente de las variables reales y de las relaciones de clase.

Al mismo tiempo, sin embargo, es preciso subrayar que no se ha sistematizado suficientemente el análisis macroeconómico marxista, lo que no implica imposibilidad de hacerlo ni niega la necesidad de ese enfoque alternativo.

— noTas —

1 guerrero (1990) escribe al respecto: “marx diferencia muy claramente la circulación ‘real’ o ‘material’ de la circulación ‘pura’

o ‘económica’, y sostiene que la primera no es auténtica circulación: ‘las industrias de la conservación y de la conservación de mercancías (…) deben considerarse como procesos de producción que persisten dentro del proceso de circulación’ (marx). la circulación ‘pura’ consiste apenas en la transmisión de derechos de propiedad (o de arrendamiento, de uso, etcétera) sobre la mercancía, transmisión que aparece como una necesidad solamente en la producción mercantil”.

2 Que no sirve, ciertamente, para satisfacer la aproximación puramente ideológica de algún militante marxista incapaz de un

enfoque científico, pero permite conocer los verdaderos procesos de movimiento del modo de producción capitalista, los mo- dos de acumulación, los sectores impulsores, productivos e improductivos, y, en fin, los orígenes sociales de la crisis. estudios profundos en este sentido han sido llevados a cabo por moseley (1991) y Wolff (1986).

3 en este caso razonamos utilizando una “cláusula de abstracción” por la cual se supone que precios y valor coincidan, cosa que

en la realidad no sucede porque el valor es solamente una media de los varios precios de mercado y, mientras estos últimos están sujetos a la ley de la oferta y la demanda, el valor es la media que escapa de las oscilaciones causadas por esa ley e iden- tifica el trabajo social necesario para la producción de las mercancías.

1. indicadores macroeconómicos para los modelos de crecimiento cuantitativo

1.1. Generalidades sobre la modelística del movimiento del capital

1. El modo de producción capitalista, como significativamente expresa Alessandro Mazzone, es tam- bién movimiento de producción capitalista. Su dinamismo, a despecho de todas las teorías que buscan extirparlo quirúrgicamente para el propio uso y consumo, es intrínseco, inmanente al modo mismo. Por definición, no existe capitalismo sin dinamismo. Si el capital sobrevive solo en la medida en que se acrecienta, el mundo social en que vivimos necesita comprenderlo en su dinamicidad, en su proce-

sualidad, en su movimiento continuo (y es justamente ese movimiento continuo el que nos constriñe a

tener siempre presente la totalidad del modo en sí mismo)2.

Toda forma de capitalismo nace en determinadas condiciones histórico-sociales, se desarrolla mo- dificando su propio espacio social, humano y también geográfico, produce trastornos tan intensos que modifican la faz de la tierra, e induce, incluso, profundísimas perturbaciones antropológicas. Todo ello

cAPÍtulo iV

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sucede, además, a velocidades tan altas que tornan ridículos los tiempos de transformación típicos de los modos de producción precedentes. Y no porque, por obra de algún teórico chistoso, el capitalismo sea estático o el reino de lo económico esté “detenido”. Antes bien, porque el capital, por primera vez en la historia de la humanidad, pone en movimiento fuerzas transformadoras tan poderosas e intensas, gracias, precisamente, a su continua acumulación y, por tanto, a su continuo movimiento.

Como hemos hecho notar en otras partes de este trabajo, el movimiento del capital, sin embargo, no es “indoloro”. Produce en su propia interioridad una tal cantidad de contradicciones (mucha aten- ción a esto: contradicciones internas, endógenas y no exógenas), que vuelve sus vías de acumulación cada vez más frenéticamente convulsas y tormentosas, críticas. Luego, el mismo crecimiento de los “sistemas económicos nacionales” sufre esas consecuencias, aun si de manera distinta de un país a otro (las diferencias dependen también del grado de integración de cada “sistema-país” y del contexto de mundialización del capital).

2. En el intento de elaborar instrumentos conceptuales idóneos para comprender los fenómenos de crecimiento de cada país, la economía dominante ha pasado los últimos siglos construyendo una múltiple variedad de modelos de crecimiento cuantitativo y de métodos de cálculo de la riqueza y del movimiento de la riqueza de un país, todo ello dirigido, por caminos diferentes y a veces contrapues- tos, a alcanzar un conocimiento mejor del funcionamiento del sistema capitalista.

Un modelo, en palabras de Graziani (1977: 17), es “toda teoría que establezca relaciones cuantitati- vas entre magnitudes”3. Es entonces un conjunto de ecuaciones que define y da solución a esas relacio-

nes cuantitativas. Un modelo es, por tanto, una construcción mental, teórica, dirigida a la descripción y comprensión de la realidad económica. Característica fundamental es su extrema abstracción de toda una serie de variables y matices4 que enriquecen enormemente la realidad en comparación con

la representación simplificada del modelo, con la consecuencia de que, frecuentemente, la realidad es

completamente otra cosa, algo muy distinto a lo estudiado.

Es por ese motivo que frecuentemente son objeto de ataque por parte de críticos o de una particular construcción teórica5.

Con las siguientes palabras resume Graziani (1977: 17) la naturaleza y objetivo de un modelo económico:

La construcción de un modelo económico representa un intento de describir la realidad económica mediante un sistema de ecuaciones. Este intento se corresponde con la idea de que el sistema económico está constituido por un conjunto de magnitudes, ligadas entre sí por vínculos de interdependencia recíproca, y que tales vínculos pueden ser determinados y descritos sintéticamente como nexos funcionales entre variables.

El complejo de ecuaciones –que siempre tiene al menos una solución– que dan vida a la estructura de un modelo, puede ser dividido en cuatro familias: a) técnicas; b) de comportamiento; c) definito- rias; d) de equilibrio. Sin embargo, mientras las dos primeras categorías son verdaderas ecuaciones, las sub c), más que ecuaciones, son identidades, y las sub d), más que ecuaciones son condiciones de equilibrio (Graziani, 1977: 21-22).

Para concluir brevemente el discurso introductorio a la modelística, léase una rápida clasificación de algunos tipos de modelos:

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