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5. CONCLUSIONS

5.2 Limitations of the Study and Suggestions for Future Research

El verbo prosagein significa "introducir", "conducir a o hacia", y el sustantivo prosagoge significa "camino de entrada", "acceso" o "introducción". Las dos palabras se usan, en total, ocho veces en el NT, y, de éstas, cuatro hacen referencia a la obra de Jesús por los hombres. En cuatro ocasiones, prosagein es utilizada en un sentido completamente ordinario. En Mt. 18:24 se utiliza respecto de "presentar" al deudor

delante de su señor. En Lc. 9:41, es la palabra que Jesús emplea cuando manda que le "lleven" al muchacho epiléptico. En Hch. 16:20 se usa cuando trajeron a Pablo y a Silas ante los magistrados de Filipos. En Hch. 27:27 se utiliza con relación a cuando estaban "siendo llevados cerca de tierra durante la tempestad. Prosagein se emplea una vez respecto de la obra especial de Jesús. En 1 P. 3:18 se dice que Cristo murió para "llevarnos" a Dios. Prosagoge es siempre usada en el NT en conexión con la obra de Jesús. En Ef. 2:18 se dice que, por Jesús, judíos y gentiles tienen "acceso" al Padre. En Ef. 3:12 leemos que, en Jesús, tenemos seguridad y "acceso" a Dios con confianza. Y en Ro. 5:2 se dice que, a través de Jesús, tenemos "acceso" por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes.

El gran valor de estas palabras, cuando se aplican a la obra de Jesús, radica en las imágenes que proyectan.

(I) Prosagein es usada en la Septuaginta respecto de traer las víctimas que habían de ser sacrificadas a Dios (Lv. 3:12; 4:4; 8:14). Es la palabra para expresar la idea de traer a Dios todo lo que sea dedicado a su servicio.

(II) Prosagein se utiliza en la Septuaginta respecto de llevar a los hombres escogidos a la presencia de Dios, a fin de ser ordenados sacerdotes para su culto y servicio (Ex. 29:4).

(Ill) En el mundo idólatra, en tiempo del NT, muchas personas creían que las religiones de misterio les acercaban a Dios más que ninguna otra fe pagana. Las religiones de misterio eran como dramas de pasión que al adorador le era permitido presenciar sólo después de un largo período de preparación. Tras este período, el adorador, ya

convertido en iniciado, era introducido a la presencia de los misterios sagrados por una persona conocida como el mustagogos, y la palabra técnica para expresar esta idea de "introducir" al iniciado es prosagein, que describe el hecho de conducir a alguien ante algo especialmente sagrado y santo.

(IV) En el griego secular, prosagein es usado regularmente con respecto a "introducir" a un orador a la presencia del demos, la asamblea del pueblo, o a la del bouie, el senado o concilio. Se utiliza respecto de "introducir" embajadores a la presencia de la asamblea del Pueblo para gestionar algún posible acuerdo; y, también, se utiliza respecto de "conducir" a uno ante el tribunal o el juez. Prosagein es, por tanto, la palabra que se usa para indicar la introducción de una persona a la presencia de alguien revestido de una autoridad superior a la de dicha persona.

(V) Pero prosagein se emplea especialmente con referencia a "introducir a una persona a la presencia del rey". Jenofonte dice cómo los prisioneros encadenados eran

"introducidos a la presencia" del rey Ciro (Ciropedia 3.2.12). Dice que Ciro esperaba a uno que, queriendo algo de él, había procurado ganarse el favor de los amigos del rey para conseguir, a través de ellos, una prosagoge, "acceso a la presencia real"

(Ciropedia 7.5.45). Jenofonte se refiere también a Sacas, el copero, encargado de "introducir" (prosagein) a la presencia de Astyages a todos aquellos que tenían negocios con él, y de impedir la entrada a los que no consideraba oportuno admitir (Ciropedia 1.3.8). En la corte persa había, de hecho, un oficial que era el prosagogeus, el introductor, cuya misión era conducir a las personas ante el rey.

Cada simple uso de las palabras arrojan luz sobre la obra que Jesús realizó por los hombres. Jesús es la persona que nos introduce a la real presencia de Dios. Sólo con él podemos estar sin temor ante el Omnipotente, pues Jesús es el introductor designado por Dios. Cuando somos introducidos por Cristo a esa presencia, estamos ante la suprema autoridad para nuestras vidas. Jesús nos introduce a la presencia más santa y más sagrada de todas; nos introduce para que, a través de él, podamos dedicar nuestras vidas como ofrenda para el servicio de Dios. ¿Puede pensarse en Jesús en forma mejor que la de ser quien nos "introduce" a la presencia de Dios para que recibamos la gracia del Altísimo y le rindamos nuestro servicio voluntario?

He ahí un uso especial de prosagoge que debemos considerar. En Ro. 5:2 leemos que, a través de Jesús, tenemos "acceso"; prosagoge, a la gracia en la cual estamos firmes. Ahora bien, prosagoge, cuando significa "acceso" o "introducción", se refiere siempre a "personas", por tanto, este uso es ligeramente distinto del griego. En el griego helenista,

prosagoge se usa respecto de "un lugar para fondear los barcos". Plutarco habla de un general que formó sus tropas frente al mar, en una zona donde no había prosagoge, fondeadero (Aemillus 13). En Sófocles (Philoctetes 236) encontramos la frase: "¿Qué necesidad te hizo arribar a Lemnos?" Es probable que en este pasaje de Romanos, prosagoge sea usado en este sentido, y que la frase signifique: "Jesús nos abrió un camino en el fondeadero de la gracia de Dios." La idea es que somos violentamente zarandeados por la tormenta del pecado, de la angustia, de la aflicción, de la tentación, y que Jesús nos ofrece el camino al puerto, al fondeadero, al resguardo de la gracia de Dios. Somos como marinos que van dando bandazos, y cuyas vidas naufragarían si Jesús no las pilota para, tras gobernarlas y sacarlas de la tempestad, fondearlas en el seguro puerto de la gracia de Dios.

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