4. RESEARCH METHODOLOGIES AND JUSTIFICATION FOR THE
4.5 Data Analysis
4.5.1 Linguistic Outcomes through Quantitative Data Analysis
El problema de legitimación de los gobernantes en el poder, constituía un desafío en el caso mexicano desde finales de los años 70. Por esta razón y debido a su dudosa victoria en las elecciones celebradas en 1988, el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988 a 1994) afrontó el mayor cuestionamiento de legitimidad desde la época del México posrevolucionario. Tal como señala Agustín Ortiz Pinchetti, “el proceso electoral de 1988 despertó la conciencia política. Millones de personas decidieron votar por alternativas opositoras. La demanda por mayor democracia se integró a la ‘hegemonía cultural’”282
279MONTAÑO y LUND, “Erosion of PRI support. Los Angeles Times Mexico poll” citado en Morris,
Stephen D (1992). Op. cit., p. 142.
280BECERRA, Ricardo et al. (2000). Op. cit., p. 206.
281 VILLAMIL, Genaro. (1993) Sucesión pactada: la ingeniería política del Salinismo. Plaza y Valdés
Editores. México. p. 130.
Capítulo II. Contexto democrático en México
101 Rápidamente, al iniciar su periodo presidencial Salinas puso en marcha algunos cambios que le permitieron legitimar su Gobierno. Primeramente, inició con un Programa Anticorrupción (como la mayoría de sus antecesores), deteniendo y encarcelando a varios servidores públicos y jefes de sindicatos. Salinas ordenó la detención de Salvador Barragán Camacho, líder moral y Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros283; entre otros personajes claramente corruptos, utilizándolos como ejemplo de castigo y transparencia del nuevo Gobierno. Además, asestó golpes importantes al narcotráfico confiscando grandes cargamentos de droga y encarcelando supuestos líderes de estas organizaciones delictivas. El mayor éxito en este ámbito se consiguió con la captura de Miguel Ángel Félix Gallardo cuya orden de aprehensión se había emitido en 1971284.
Asimismo, en la búsqueda de autentificar su victoria electoral, semanas posteriores al anuncio de su triunfo en septiembre de 1988, Salinas convocó a los distintos actores políticos a un consenso que fortaleciera el crecimiento, estabilidad, seguridad e integración en el país, práctica habitual de sus antecesores. En este sentido, logra pactar con el PAN el inicio de un proceso de alternancia, en el que ambos partidos (PRI – PAN) llegarían a un acuerdo para reformar siete artículos constitucionales en materia electoral285 en el cual no participó el PRD. Este acuerdo sirvió, además, para que el gobierno reconociese las victorias electorales del PAN en las gubernaturas (Baja California en 1989 y Chihuahua 1992) y en los municipios. Los autores Haber et al aseguran que estos acuerdos de alternancia pactada entre el PRI y el PAN se realizaron en beneficio de ambos partidos, otorgándose concesiones entre ellos y al mismo tiempo impidiendo el ascenso de la izquierda mexicana (PRD) a la Presidencia286.
283 OJEDA, Rosa Icela y ORTEGA, Rogelio (1998). Política: globalización, transición y democracia.
Quadrivium Ed. México. p. 115.
284Diario El Informador. Guadalajara, México. 10 de abril de 1989, p. 10.
285Secretaría de Gobernación. Decreto por el que se reforman los artículos constitucionales 5, 35, 36, 41, 54,
60 y 73. Diario Oficial de la Federación, 06 de abril de 1990.
286 De acuerdo a Arnaldo Córdova, ante la inminente importancia que los actores políticos de izquierda
tomaron en la arena política a raíz de las elecciones de 1988, los gobernantes del PRI se dieron cuenta que dos bloques políticos se habían configurado, la izquierda y la derecha, razón por la cual la posibilidad de seguir gobernando solos disminuía, de ahí que modificaran su estrategia política para buscar una alianza con el PAN que desde la perspectiva de los priistas seguía siendo el tradicional partido de oposición. Por su parte para los panistas la opción de compartir el poder fue una propuesta muy tentadora, ya que hasta entonces
Capítulo II. Contexto democrático en México
102 En razón de ello, en 1990 se llevó a cabo una nueva reforma legislativa en materia electoral por la que se aprobó el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales287 y se creó el Instituto Federal Electoral, primera agencia autónoma en la historia de México encargada de supervisar las elecciones, con personal y presupuesto propio. No obstante, el PRI consiguió obtener la mayoría en el Consejo Administrativo del IFE con lo que su influencia en los procesos electorales persistía. Otra de las modificaciones del Código Electoral estableció una serie de complicadas reglas, incluso más complejas que la de 1986, para la asignación de puestos de representación proporcional en la Cámara de Diputados, en dicha reforma el PRI continuaba siendo el mayor beneficiario ya que aunque no ganara la mayoría de los escaños las nuevas reglas le asignaba automáticamente asientos suficientes para que el partido no perdiese la mayoría en el Congreso de la República, permaneciendo la cláusula de la gobernabilidad. Por otra parte el nuevo Tribunal Federal Electoral288 también sufrió cambios pasando de su naturaleza meramente administrativa a jurisdiccional, que aunque no contaba con mecanismos de revisión constitucional, si contaba con instrumentos de interposición y procedencia para apelar a las elecciones. No obstante, los avances y retrocesos289 electorales de esta reforma, destaca que ya un año antes –en 1989, 39 de un total de 2.387 municipios ya eran gobernados por partidos distintos al PRI, lo que en ese entonces representaba el 1,8% del total de la población del país290. Además, el mismo año la oposición logró por primera vez obtener la gobernación de un estado de la república cuando el PAN ganó las elecciones en Baja California. Las modificaciones electorales rindieron frutos cuando en las elecciones de 1991 la tasa de participación fue del 52%, aumentando un 15% en comparación a las elecciones anteriores de 1988291, con este habían estado condenados a ser oposición sin mayores alcances (victorias) políticos. CORDOVA, Arnaldo (2009). “La democratización en México. Alternancia y Transición” en: RODRÍGUEZ ARAUJO Octavio, coord. México ¿un nuevo régimen político? Ed. Siglo XXI. México, p. 93-95.
287El nuevo instrumento reemplazó al Código Federal Electoral de 1986. Diario Oficial de la Federación, 15
de agosto de 1990.
288El TRIFE sustituyó al antiguo TRICOEL creado en 1986.
289 Otros retrocesos además de los mencionados en el párrafo anterior fueron la eliminación de las
candidaturas comunes y la supresión de las asociaciones políticas nacionales como figura de participación política distinta a los partidos políticos, cuyo fin era evitar experimentos como los del FDN en 1988.
BECERRA, Ricardo et al. (2000). Op. cit., p. 268.
290LUJAMBIO, Alonso (2000). El poder compartido. Un ensayo sobre la democratización mexicana. Ed.
Océano. México, p.78.
Capítulo II. Contexto democrático en México
103 resultado Salinas logró su cometido rebasando la etapa crítica de 3 años atrás y legitimándose ante la población del país, pero también fortaleciendo a su partido, el cual de manera legal, según el análisis de Becerra et al., la recuperación del PRI se debió al voto del Distrito Federal y del Estado de México ya que los votos provenientes de zonas rurales se mantuvieron constantes292. Un segundo proceso de reformas (constitucionales y de leyes secundarias) electorales se inició en 1993 y fueron orientadas hacia dos temas, las fórmulas de integración del Congreso (Cámara de Diputados y Senadores)293y segundo, referente al control de las finanzas de los partidos, estableciendo por primera vez topes en el gasto de campaña, en los rubros de financiación a través de la presentación de un informe anual de los gastos de los partidos.
Al estabilizar su gobierno en materia política, el Presidente “incrementó el crédito externo y puso en marcha la venta de 415 empresas paraestatales en áreas estratégicas de la economía de la cual se vieron favorecidos amigos y familiares”294; la apertura comercial, el robustecimiento de los monopolios y oligopolios de cuyas acciones se obtuvieron una importante cantidad de recursos económicos sellados por la corrupción ya que no fueron sometidos a debate público.
La mayor expectativa económica y política del sexenio salinista fue la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, sin duda el éxito más grande del Presidente en turno, que a su vez desencadenó altas expectativas entre la población que convencida con el discurso del Gobierno creía volver a la época de bonanza de los años cuarenta-setenta (del milagro mexicano), ello sumado al ingreso de México como miembro del club de los países ricos de la OCDE295, formalizando el incorporación del país en el primer mundo, hecho que ayudó a Salinas a legitimarse ante la población.
292Ibídem, p. 274.
293Esta modificación constituyó para Lorenzo Córdova la más importante, al dotar de mayor pluralidad a la
cámara de Senadores que había permanecido inalterable, pasando de 64 miembros a 128 a pesar de que el sistema de elección continuaba beneficiando al partido mayoritario se abrió la oportunidad a la oposición. CORDOVA, Lorenzo (2008). “La reforma electoral y el cambio político en México”, en: ZOVATTO y OROZCO. Reforma política y electoral de América Latina 1978-2007. UNAM. México, p. 666.
294ROMERO, Cesar (1995). Salinas a Juicio. Editorial Planeta. México, p. 51. 295Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
Capítulo II. Contexto democrático en México
104 Lo llamativo de este sexenio fue el hecho de que a pesar del incremento de la riqueza en ciertos sectores, los índices de pobreza aumentaron. Para “1993 se consideraba que en el país había 40.3 millones de pobres y 17.3 millones en extrema pobreza”296. El
reflejo de ésta situación se dio el día de entrada en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), 1º de enero de 1994, fecha en que se inició un movimiento indígena encabezado por el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que emergió como un nuevo componente de la realidad nacional en razón de la marginalización de una parte de la población. Este alzamiento sirvió para expresar una crítica al régimen político autoritario, caracterizado por la injusticia social, la discriminación, las arbitrariedades, el abuso y la explotación de las comunidades más pobres y marginadas. Si bien el levantamiento fue en armas también era una forma de atraer la atención del país justo en una fecha emblemática para la economía nacional y en cuyo evento, el arranque del TLCAN, estaban puestas las esperanzas de un incremento en la calidad de vida. “El éxito de los rebeldes de los Altos de Chiapas no fue militar. Puso en evidencia incongruencias de un régimen que pretendía una rápida modernización económica y financiera, al tiempo que mantenía estructuras sociales y políticas arcaicas”297.
El sexenio salinista fue un sueño del que la sociedad mexicana despertó con un duro golpe cuando en el invierno de 1994 salió a la luz la corrupción, desorganización y manipulación financiera que provocó una nueva crisis. La devaluación de diciembre de 1994 detonó una aguda crisis financiera y aceleró las tendencias deflacionistas de la economía mexicana, latentes desde finales de 1992298. De igual forma, en este año se pusieron de manifiesto los signos de ruptura y de violencia política en el interior del PRI, con el asesinato de dos importantes miembros del partido. Primeramente, el candidato a la presidencia Luis Donaldo Colosio en el mes de marzo, y posteriormente en septiembre del mismo año, el Secretario General del partido, José Francisco Ruiz Massieu. Esta serie de eventos derivaron en una nueva serie de reformas en materia electoral de emergencia, las
296OJEDA, Rosa Icela y ORTEGA, Rogelio. Op. cit., p. 144. 297ORTIZ PINCHETTI, J.A. Op. cit., p. 139.
298 PALAZUELOS, Antonio (1998) La globalización financiera: la internacionalización del capital
Capítulo II. Contexto democrático en México
105 últimas de este sexenio, cuyo objetivo era generar confianza y certeza en las elecciones presidenciales que se llevarían a cabo en julio del mismo año. Las reformas modificaron la integración del IFE, donde a pesar de que el consejo del Instituto continuaba presidido por el Secretario de Gobernación, los partidos políticos perdieron su derecho de voto. Y segundo, se acreditó la figura de los observadores electorales (integrada en la reforma del año anterior 1993) a título individual o a través de la agrupación política a la que perteneciesen, ampliando su esfera de acción. Además, se permitió la vigilancia de los comicios a través de la figura de visitantes extranjeros299.