III LINKING KNOWLEDGE AND ACTION
4. LINKING KNOWLEDGE TO ACTION IN PRACTICE
Al pensar en el rol que juegan los conocimientos previos en el aprendizaje escolar, es importante mencionar y recordar las palabras de Ausubel et al. (1991): “Si tuviera que reducir toda la psicología educativa a un solo principio, enunciaría éste: de todos los factores que influyen en el aprendizaje, el más importante consiste en lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enséñese consecuentemente” (p. 151). Si la relevancia de los conocimientos aprendidos por los alumnos, sirven como sustento para poder anclar y establecer un vínculo con nuevos conocimientos, logrando con ello que puedan ser permanentes, además de generar un significado relevante y con sentido, también servirán de base para seguir incorporando nuevos aprendizajes, generando con ello un continuo que se irá enriqueciendo constantemente de nuevos conocimientos. Por lo tanto, toda intervención pedagógica debe considerar, dentro de sus mecanismos y estrategias, los conocimientos previos del alumno, pero no para quedarse en ese punto, sino para hacerle avanzar en el sentido que marcan las intenciones educativas, de ahí que sea relevante que el docente conozca dichas intenciones y los contenidos a que se refieren, que conozca también la competencia de los alumnos para abordarlos y que sea capaz de aproximarse a la interpretación que estos poseen para llevarlos
progresivamente hacia lo que establecen las intenciones educativas. En definitiva, se hace necesario que el profesor intervenga activamente en el proceso de enseñanza y aprendizaje, tanto en la fase de planificación y organización del mismo como en lo que se refiere a la interacción educativa con los alumnos (Coll & Solé, 1989).
3.3.1. ¿Qué son los aprendizajes previos?
Varios son los aspectos que se deben considerar para lograr que los alumnos se encuentren en las mejores condiciones para desarrollar un aprendizaje significativo, uno de ellos se relaciona directamente con el alumno y su disposición para llevar a cabo el aprendizaje, el cual surge como resultado de la confluencia de factores tanto personales como interpersonales. Otro, no menor, corresponde con las capacidades cognitivas que le van a permitir poder razonar y comprender cómo llevar a cabo la tarea. Para ello ha ido adquiriendo diferentes estrategias y habilidades que le permiten, en un momento determinado, hacer uso de ellas (Miras, 2007).
Un aspecto trascendental dentro del proceso, se relaciona directamente con aquello mencionado por Ausubel et al. (1991) en torno al aprendizaje profundo. Si para él, los aprendizajes previos sirven de base para instalar los nuevos, para la concepción constructivista lo es el conocimiento que ya posee el alumno, respecto al contenido que se propone aprender. La premisa que sustenta esta idea, sostiene que la actividad mental constructiva no puede llevarse a cabo en el vacío, partiendo de la nada: “La posibilidad de construir un nuevo significado, de asimilar un nuevo contenido; en definitiva, la posibilidad de aprender, pasa necesariamente por la posibilidad de «entrar en contacto» con el nuevo conocimiento” (Miras, 2007).
3.3.2. ¿Cómo operan los aprendizajes previos en el aprendizaje escolar?
Particularmente en el contexto escolar, los aprendizajes previos adquiridos por los y las estudiantes que hayan sido significativos, son relevantes en tanto permiten establecer las relaciones con los nuevos conocimientos que el docente ha determinado entregar. Independiente de la asignatura, cada alumno porta ya experiencias previas que le permitirán sustentar y construir un nuevo aprendizaje. Por lo mismo, si cada docente, consciente de ese proceso, evoca lo ya adquirido por el estudiante, previa entrega de nueva enseñanza, evitará que los estudiantes adquieran un conocimiento descontextualizado que probablemente se olvidará con facilidad, lo que a largo plazo no permitirá que lo adquirido sea utilizado nuevamente en otros contextos.
Como cada alumno posee experiencias previas diferentes, en una sala donde interactúan treinta o más alumnos, ocurrirá que sus conocimientos previos también variarán. Esta realidad determina que aquel alumno que posea mayor aprendizaje previo, frente a un nuevo aprendizaje, logrará una construcción que lo favorecerá con una ventaja frente al que ha tenido menor experiencia. Si eso sucede, el docente debe estar atento para equiparar de alguna manera esa desigualdad, ya sea con un diálogo previo, una experiencia nueva para todos o lo que tenga a su alcance considerando el nivel del curso, el contexto escolar donde se ubica la escuela y por supuesto las motivaciones de sus alumnos, incluyendo sus gustos y lo que a ellos les haga sentido.
3.3.3. ¿Cuáles son las consecuencias pedagógicas y didácticas si se consideran los aprendizajes previos de los estudiantes en la enseñanza de la poesía y la lectura de poemas?
Al considerar los aprendizajes previos de los estudiantes en la enseñanza de la poesía, los alumnos podrán construir el sentido de lo ya
adquirido para enlazarlo con el conocimiento nuevo, haciendo y verificando predicciones, además de completar información no declarada (Marzano, & Pickering, 2005). De esta manera, si los y las alumnas se acercan a la lectura de la poesía, previa evocación de sus emociones a través de canciones cuya voz presente en el texto, desea comunicar lo que siente, al leer un poema cuya temática se pueda homologar al poema, podrán comprenderlo, sentir lo que el hablante desea expresar para finalmente, contrastarla con sus propias emociones.
Si además se considera que la poesía potencia la imaginación, incita a la creación y sobre todo a la reflexión crítica (Ballester-Roca & Ibarra-Rius, 2016) sería posible, tal vez, que los estudiantes puedan leer nuevos poemas con diversas temáticas, descubriendo que existen muchas miradas respecto a un tema, lo que les permitirá abrir su concepción de la vida, la muerte, el amor y muchas otras que se encuentran ahí, en los textos poéticos de diversas épocas, en diversos contextos y eso será un aprendizaje que, al pasar por las emociones, quedará a la espera de un nuevo encuentro poético.
Cognitivamente hablando:
La incorporación, sustancial e intencionada, de una tarea de aprendizaje potencialmente significativa a porciones pertinentes de la estructura cognitiva, de modo que surja un nuevo significado, implica que el significado recién aprendido llega a formar parte integral de un sistema ideativo particular” (Ausubel et al., 1991, p.135).
Permitiendo con esto, establecer un aprendizaje más permanente, estable y expansible en el tiempo, logrando con ello construir una nueva base para relacionar nuevos conocimientos.