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Chapter 4 Nine-Phase Induction Machine Drive Modelling and Simulation using

4.5 Simulation of the Nine-Phase Induction Machine Drive

4.5.1 The locked rotor condition simulation

Por Allamah Tabatabai y Seyyed Hossein Nasr Otra de las prácticas del shiismo mal comprendida y que a menudo ha sido criticada, especialmente por algunos de los modernistas, es el casamiento temporal o

mutah.

Es un hecho histórico establecido definitivamente que al comienzo del Islam, es decir, entre el comienzo de la revelación y la emigración del Santo Profeta a Medina, junto con el casamiento permanente fue practicado por los musulmanes el casamiento temporal, llamado mutah. Como ejemplo se puede citar el caso de Zubayr Al-Sahabi, quien se casó con Asma, la hija de Abu Bakr, temporalmente. De esta unión nacieron Abdallah Ibn Zubayr y Urwah Ibn Zubayr. Todos ellos estuvieron entre los más conocidos compañeros del Santo Profeta. Obviamente, si este tipo de unión hubiese sido ilegítimo y categorizado como adulterio, que es uno de los pecados más graves en el Islam y acarrea duros castigos, nunca hubiese sido llevada a cabo por gente que estaba entre los principales compañeros.

El casamiento temporal también fue practicado desde la época de la migración hasta la muerte del Santo Profeta. E incluso después de ese suceso durante el gobierno del primer califa y parte del gobierno del segundo, los musulmanes continuaron la práctica hasta que fue prohibida por el segundo califa, quien amenazó lapidar a quien la practicase. De acuerdo a todas las fuentes el segundo califa hizo la siguiente manifestación: «Hay dos mutahs que existían en la

época del Profeta (s.) y de Abu Bakr que yo he prohibido, y castigaré a quienes desobedezcan mis órdenes. Esas dos mutahs son la mutah respecto a la Peregrinación345 y la mutah respecto a las mujeres».

Aunque al principio algunos de los compañeros y sus seguidores se opusieron a esa prohibición del segundo califa, desde entonces los sunnitas consideraron el casamiento llamado mutah ilegal. Sin embargo los shiítas siguiendo las enseñanzas de los Imames de la Casa del Profeta continuaron considerándolo legítimo, como lo era en vida del propia Profeta (s.)

En el Sagrado Corán dice respecto a los creyentes: «Quienes se abstienen de

comercio carnal, excepto con sus esposas o con aquellas de quienes poseen su mano

345 El “Hayy al-mutah” es un tipo de peregrinación que fue legislada a fines de la vida del Profeta

derecha -en cuyo caso no incurre en reproche, mientras que quienes desean a otras mujeres, esos son los que violan la ley-» (23:5-7). También: «Quienes se abstienen

de comercio carnal, salvo con sus esposas o de aquellas de quienes poseen su mano derecha, en cuyo caso no incurren en reproche. Mientras que quienes desean a otras mujeres, esos son los que violan la Ley». (70:29-31). Estos versículos fueron revelados en La Meca y desde la época de su revelación hasta la Hiyrah (emigración), es bien conocido que el matrimonio llamado mutah fue practicado por los musulmanes. Si tal matrimonio no hubiera sido un matrimonio verdadero y las mujeres que se casaban de acuerdo al mismo no hubieran sido esposas legítimas, ciertamente que de acuerdo a esos versículos coránicos habrían sido consideradas como transgresoras de la ley y se hubiera prohibido la práctica del mutah. Queda claro así que desde el momento que el casamiento temporal no fue prohibido por el Profeta (s.) era legítimo y no una forma de adulterio.

La legitimidad del matrimonio mutah continuó desde la época de la Hiyrah hasta la muerte del Santo Profeta (s.), como lo prueba este versículo revelado después de Hiyrah: «Retribuid, como cosa debida, de aquellas a quienes habéis

gozado (‘istamtatum’, de la misma raíz de ‘mutah’) como esposas (4:24). Quienes se oponen al shiismo afirman que este versículo del capítulo «Las Mujeres» fue abrogado más tarde, pero la shia lo acepta. En realidad, las palabras del segundo califa citadas antes son la mejor prueba de que hasta el momento de su prohibición ese tipo de matrimonio era aún practicado. Es inconcebible que si la mutah hubiera sido abrogada y prohibida hubiera continuado siendo una práctica común entre los musulmanes en vida del Profeta (s.) y después de su muerte hasta la época del segundo califa, luego si la mutah hubiera sido abrogada no se habría tomado ninguna acción para prohibirla. No podemos aceptar la afirmación de que lo único que hizo el segundo califa fue poner en vigor una orden de prohibición y abrogación de la mutah dada por el Profeta (s.), porque esa posibilidad es negada por las claras palabras pronunciadas por el mismo Umar (segundo califa): «Hay dos mutahs que

existían en la época del Profeta de Dios y de Abu Bakr, las cuales yo he prohibido y castigaré a quienes desobedezcan mis órdenes».

Desde el punto de vista de la legislación y la preservación del interés público, se debe considerar también la legitimidad del casamiento temporal, como la del divorcio, como uno de los rasgos notables del Islam. Es obvio que las leyes y regulaciones se ejecutan con el objetivo de preservar los intereses vitales del pueblo en una sociedad y para proveer a sus necesidades. La legitimidad del matrimonio en el género humano desde el inicio hasta hoy día es una respuesta a ese impulso instintivo de la unión sexual. El matrimonio permanente ha sido practicado permanentemente entre los distintos pueblos del mundo. No obstante y a pesar de ese hecho y de todas las campañas y esfuerzos de persuasión pública que son llevados a cabo contra la unión sexual ilegítima o la fornicación, éstas existen en todo el mundo, en ciudades grandes y pequeñas, de manera abierta o encubierta. Por

si mismo esa es la mejor prueba de que el matrimonio permanente no puede colmar los instintivos deseos sexuales de todas las personas y que se debe buscar una solución al problema.

El Islam es una religión universal y su legislación toma a todos los tipos de seres humanos en consideración. Teniendo en cuenta el hecho de que el matrimonio permanente no satisface los impulsos sexuales instintivos de ciertos hombres y que el adulterio y la fornicación, de acuerdo al Islam, son venenos mortales que destruyen el orden y la pureza de la vida humana, esta religión ha legitimado el casamiento temporal bajo condiciones especiales por virtud de las cuales resulta distinto al adulterio y la fornicación y está libre de sus males y corrupciones. Estas condiciones incluyen la necesidad de que la mujer sea soltera para convertirse en casada temporalmente con un solo hombre y después del divorcio mantenerse un tiempo sin casarse (iddah), el cual es la mitad del requerido en caso de divorcio de un casamiento permanente. En el Islam el casamiento temporal se legitima con el objetivo de permitir, dentro de las leyes sagradas, las posibilidades que minimicen los malos resultados de las pasiones de los hombres, que si no son canalizadas legalmente se manifiestan por sí mismas de muchas maneras peligrosas fuera de la estructura de la ley religiosa.

Apéndice III:

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