Cinco años atrás, Lobos era la típica ciudad insegura del oeste bonaerense. Situada a noventa y ocho kilómetros de la Capital Federal, los vecinos sufrían sesenta robos al mes, dos bandas de piratas del asfalto saqueaban camiones y los cuatreros daban cuenta del ganado, como quien las despinta de un cuadro. La dotación estaba compuesta de sesenta y cinco policías, cuatro patrulleros en pésimas condiciones y un índice de efectividad del treinta por ciento. Sin embargo, así como los patrulleros pueden ser reparados o reemplazados, otras situaciones también pueden modificarse.
En la actualidad se cometen en Lobos menos de diez delitos al mes - en septiembre de 2008 hubo cinco-. El último delito rural fue hace más tres años y los piratas del asfalto fueron erradicados. Al día de hoy ciento veinte oficiales, algunos de ellos capacitados en Estados Unidos, conducen los dieciocho móviles nuevos. Cuatro cámaras monitorean lugares estratégicos del centro. Se ha desplegado una Brigada Antinarcóticos, otra de Investigaciones y un Grupo Comando. En todo el año 2008, el índice de efectividad policial superó el ochenta y cinco por ciento.
El Plan de Seguridad de Lobos, que se inició en el 2004, recibió un premio de las Naciones Unidas y un reconocimiento del Congreso de la Nación a finales del año 2008. Aun cuando los robos existen, Lobos parece otro mundo. Basta hablar con sus habitantes para enterarse que lo que más preocupa son algunos actos menores de vandalismo, como grafittis. Carlos Jáuregui conduce el noticiero de Lobos pero, a diferencia de sus colegas porteños, Jáuregui no deja de sonreír cuando dice: “en Lobos la gente no
descree de la policía, acá celebramos el Día de la Policía y el mes que viene se organiza un Congreso de Prevención del Delito con invitados del exterior”.
Marro, el Comisario, realizó cuatro viajes para capacitarse a Nueva York, acompañado de cinco oficiales. En 2006 se creó la LOBO: la Línea Ofensiva Básica Operativa, un Grupo Comando de siete efectivos tipo SWAT entrenados para afrontar situaciones operativas de alto riesgo. Al respecto comenta Marro: “Yo observaba que el mismo oficial que derribaba la puerta en un allanamiento, después tenía que recolectar las pruebas y consideré que con esa adrenalina, no podía tener la capacidad mental para realizar
eficazmente el trabajo de investigación”, por eso se creó el “GrupoLOBO”. A la policía de Lobos no le faltan medios, si se rompe una patrulla, a los dos días está funcionando, poseen repuestos, neumáticos y todo el apoyo político necesario del Municipio.
Carlos Nessi es el apoderado legal del Colegio “FASTA”, en Lobos, y supervisa el devenir de unos mil doscientos alumnos. Además de recepcionar las inquietudes de los padres de los educandos, llegan hasta él vecinos preocupados por las necesidades del barrio ya que Nessi además es el Presidente del Foro de Seguridad de Lobos que agrupa a quince instituciones locales. Al respecto dice que se propusieron como objetivo humanizar a la policía y a tal fin les ofrecieron a los oficiales participar de cursos de relaciones humanas en la Universidad del Salvador.
Gustavo Sobrero, el intendente de Lobos, al ser consultado sostiene: “No digo que es la Ciudad más segura, pero nuestro Plan ha dado muy buenos resultados” y continua diciendo: “Logramos que el noventa y cinco
por ciento de los efectivos policiales fueran vecinos de Lobos y pudimos darles a muchos oficiales la posibilidad de completar sus estudios secundarios. A veces, el presupuesto que nos envían para la fuerza no alcanza pero el Municipio pone de su erario para que no falte nada”.
A mediados de octubre de 2008, una comitiva de legisladores australianos viajó hasta Lobos para ver los resultados con sus propios ojos. Se llevaron fotocopias del programa y, días más tarde, hicieron llegar un fax elogiando el modo en que se trataba a los menores en riesgo. En Lobos, ciento veinte chicos en esas condiciones reciben lecciones de deporte,
cultura y oficios. Igual que los australianos, quince municipios, entre ellos Bariloche, Salto, Mercedes, Dolores y Tigre, pidieron copias del programa con la esperanza de aplicar pruebas piloto en sus respectivas ciudades.
Con treinta mil habitantes, Lobos se destaca por la cantidad de autos de alta gama circulando por sus calles debido al boom sojero que se produjo en nuestro país, y recibe una apreciable cantidad de visitantes famosos atraídos por la práctica del polo, por una laguna ideal para disfrutar diferentes disciplinas deportivas y por ser uno de los lugares más seguros del país.106 CONCLUSIÓN
Con el ejemplo “atípico” de Lobos, queda demostrado -o al menos claramente explicitado- que la relativa o notoria ineficacia de las fuerzas de seguridad resulta en parte de la falta de recursos, bajos sueldos, ineficiencias parciales y bolsones de corrupción. Y que dichas carencias podrán ser revertidas y superadas, no sólo aumentando el presupuesto policial, sino también imponiendo rigurosos concursos de antecedentes para el ingreso y la promoción. Fijando, además, objetivos de calidad que deberán alcanzarse conforme un cronograma previamente establecido e incentivando la participación de los ciudadanos y las Organizaciones de la sociedad civil en el control de gestión policial, pudiendo llegar a ser parte de los tribunales de conducta si las circunstancias así lo exigen.
Más allá de cualquier otra consideración, se debe tomar conciencia de que ya es tiempo de encarar con seriedad los problemas colectivos graves, como lo es por cierto, la Inseguridad Ciudadana.
106 Fuente www.criticadigital.com.ar, en su Publicación Electrónica del día 31 de octubre de 2008.