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CHAPTER 2. LITERATURE REVIEW

2.5. Pavement Performance Modeling

2.5.2. Long Term Pavement Performance Modeling

Myc: El éxtasis no produce dependencia física. ¿Hasta qué punto está justifi cado hablar de droga adictiva?

Thomasius: La mayoría de las drogas (a excepción del alcohol, los barbitúricos y los opiáceos) no tienen un potencial de adicción física. E incluso se puede conseguir dominar con relativa rapidez los manifi estos síntomas de abstinencia. Sí resulta mucho más preocupante la dependencia psíquica: cuando existe la presión interior de recurrir a las pastillas en determinadas situaciones, como en una discoteca, para “divertirse”.

Myc: ¿Cuál es la mejor manera de ayudar a los afectados?

Thomasius: Hay que actuar simultánea- mente en tres frentes. Un entrenamiento cognitivo, con los correspondientes pro- gramas de ordenador, puede incrementar la eficiencia en asuntos como la atención y la memoria. Una psicoterapia conco- mitante (apoyada en los casos graves por una medicación) ayuda a superar depre-

siones o falta de iniciativa. Por último, suele ser necesario también un mejor apoyo social, organizando espacios ju- veniles sin droga. Los jóvenes deben experimentar que la vida sin drogas es más divertida.

Myc: En ocasiones se ha utilizado el éx- tasis con fi nes terapéuticos. ¿Qué opina de estos experimentos?

Thomasius: Me parece irresponsable administrar a las personas una sustancia que, como se ha comprobado, acelera la muerte de las células cerebrales. Además, desde un punto de vista psicoterapéutico es muy improbable que, con ese remedio, se puedan resolver confl ictos internos o resistencias psíquicas. Al contrario, un “remedio” como el éxtasis puede reforzar los síntomas psicóticos. Last but not least, desde un punto de vista de política sanita- ria resulta irresponsable someter a ensayo el valor terapéutico de una sustancia pro- hibida cuando la investigación farmacéu- tica ofrece alternativas sufi cientes.

Myc: Respecto a la prevención de las drogas, ¿dónde ve usted hoy las necesi- dades de recuperación?

Thomasius: Se impone desarrollar ofertas terapéuticas a medida de los consumidores de cócteles de drogas, en vez de considerar por separado el abuso de éxtasis, hachís, LSD y otros estupefacientes. En Alemania la ayuda sigue centrada en los heroinómanos, una reminiscencia de los años ochenta. Los conocimientos sobre el éxtasis y sus efectos aconsejan dedicar más trabajo preventivo a las drogas de diseño “algo más blandas”.

GENERATION ECSTASY — INTO THE

WORLDOF TECHNOAND RAVE CULTURE. S. Reynolds. Little Brown; Nueva York, 1998.

LONG-TERM EFFECTS OF “ECSTASY” USE ONTHE SEROTONIN TRANSPORTERSOFTHE

BRAIN INVESTIGATEDBY PET. R. Buchert et al. en Journal of Nuclear Medicine, vol. 44, n.o 3, págs. 375-384; 2003.

Bibliografía complementaria

EN EL REINO DE LAS SOMBRAS. Sobre todo en los escenarios festivos, las drogas de diseño son atajos apreciados de un viaje amenazador.

¿E

stoy o no enferma? Pasó mucho tiempo sin que San- dra Kaufmann recibiese una respuesta tajante. Cuando al menos le pusieron nombre a su desazón empezó a encontrar cierto alivio: fi bromialgia, dolor de las fi bras musculares. De pro- fesión asesora fi scal y 41 años de edad, madre de tres hijos, venía padeciendo desde el último parto dolores intensos en diversas partes del cuerpo; unas veces en los brazos, otras en la espalda y otras en los huesos de los pies. En ocasiones, esos misteriosos dolores adquirían tal agudeza, que apenas podía moverse.

No es que el diagnóstico de “fi bromial- gia” resulte ningún talismán, pues las pre- guntas importantes continúan sin respuesta. ¿A qué se deben esos dolores?¿Qué hacer para librarse de ellos? Entre un uno y un cuatro por ciento de la población sufre de fi bromialgia. Estos dolores recurrentes cró- nicos o intensos localizados en las zonas de contacto de los músculos con los tendones —las uniones músculo-tendinosas—, pue- den ir asociados a cansancio, mareos y de- presiones. Entre las mujeres el síndrome es entre cinco y siete veces más frecuente que entre los varones. A menudo, la sintomato- logía se agrava con el transcurso del tiempo; a la larga, actividades cotidianas, como pue-

den ser peinarse o leer el periódico, acaban transformándose en una auténtica tortura. Pese a esa gavilla de datos, la fi bromial- gia sigue para los médicos envuelta en el misterio. Por una razón muy sencilla: la enfermedad, se ha venido creyendo, ca- recería de una referencia orgánica nítida. La investigación de sus causas a través de métodos radiográfi cos y análisis clínicos no resuelve su naturaleza: ni lesiones me- cánicas, ni signos de infección o de infl a- mación. No ha de extrañarnos que algunos médicos terminen por no tomarse en serio ni la enfermedad ni al paciente.

¿Pura imaginación?

El diagnóstico de Kaufmann cambiaba con el especialista al que acudiera: una amplia gama patológica que iba de la úlcera gás- trica hasta el ictus cerebral ligero. Le dolía, sobre todo, que la tomaran por persona hipocondríaca. El síndrome, se sabe ahora, tiene raíces enteramente orgánicas. El que se hagan evidentes o no depende de dónde y de cómo se investigan dichas causas.

Al parecer, nos hallamos ante una altera- ción en la elaboración de la sensación do- lorosa que se realiza en el sistema nervioso central; no se origina por ningún proceso que acontezca en la periferia corporal, es decir, en los miembros dolorosos mismos. Los experimentos efectuados en animales han proporcionado las primeras pruebas de las causas del mal. Siegfried Mense, de la Universidad de Heidelberg, ha inducido ar- tifi cialmente síntomas semejantes a los de la fi bromialgia en ratas mediante la supresión transitoria, por enfriamiento intenso, de las señales inhibitorias del dolor en la médula espinal. Los múridos reaccionan de forma en extremo sensible ante estímulos de con- tacto que, si no fuera por esa supresión, no serían considerados como dolorosos.

En la aparición de una fi bromialgia humana podría también intervenir algún défi cit en el mecanismo corporal de amor- tiguación del dolor. Zoltan Gerevich, de la Universidad de Leipzig, ha demostra- do que este mecanismo puede depender de procesos bioquímicos que acontecen en los nervios periféricos de la médula espinal. Determinados receptores mo- leculares situados en la superfi cie de las neuronas regulan normalmente la libera-

ción del neurotransmisor glutamato, que cumple una función amortiguadora del dolor. Si se reduce esta liberación, hasta el más ligero crujido en el mecanismo de los músculos, huesos y tendones puede percibirse ya como enojoso.

Podría ocurrir que el problema resi- diera en un escalón superior, en el propio cerebro. Respaldan esa hipótesis los re- sultados obtenidos con la aplicación de las técnicas de formación de imágenes. La resonancia magnética nuclear pone de manifi esto que la corteza sensorial prima- ria, receptora de señales dolorosas, reac- ciona de una forma mucho más sensible ante los estímulos de presión efectuados en los miembros en los pacientes con fi bromialgia que en los sujetos sanos.

Tras pasar por diversas formas de fi - sioterapia y curas, que apenas le ofrecían un alivio pasajero, Kaufmann dio con un grupo de autoayuda dirigido por Ulrich Egle, experto en fi bromialgia. Ingresó, además, en el grupo de voluntarios de una investigación dirigida por la Universidad de Mainz. En las sesiones de terapia de grupo, los participantes aprenden a con- vivir mejor con ese presunto desencade- nante del dolor que es el estrés.

Según Egle, sus pacientes sufren sobre todo de lo que se conoce por “trastorno doloroso somatiforme”. Para descubrir las razones de este padecimiento, declara Egle, hay que remitirse a experiencias es- tresantes de la infancia, tales como violen- cias corporales o abandonos emocionales. Algunos de los afectados habían incluso sobrellevado responsabilidades muy tem- pranamente (cuidar de un padre enfermo crónico). Estas cargas adicionales habrían podido alterar, según Egle, la elaboración normal del estrés en el cerebro y en el sistema nervioso central. Puesto que tales cargas suplementarias suelen recaer sobre las mujeres, son éstas las que sufren más a menudo de fi bromialgia. A ello hemos de agregar una posible infl uencia hormonal en relación con la sensibilidad al estrés.

Existen factores psíquicos que guardan relación con la sensibilidad al estrés. Así, los pacientes de fi bromialgia adolecen a menudo de una baja autoestima. Muchos afectados de fi bromialgia somatiforme aspiran permanentemente a la perfección

CORBIS

Fibromialgia