6.5 Learnings and Limitations
7.4.4 Malign workers experiments
La historia de las ciencias es la historia de los afanes humanos por descubrir las leyes que rigen la realidad.
Se puede suponer que la conciencia de la naturaleza es la conciencia del hombre puesto que el hombre es un ser que pertenece a la naturaleza y que tiene conocimiento no sólo de sí sino de ella.
Según la física actual, el universo físico no es algo estático. El universo físico es un universo en expansión, resultado de una explosión inicial. Lo que llamamos universo físico es un proceso. Tal proceso responde a leyes racionales que rigen la marcha del universo desde el mismo comienzo de éste, mucho antes de la aparición de la conciencia raciocinante humana.
La simultaneidad en el mundo físico es introducida por los seres vivos, que en esa medida, no son puramente materiales.
El ser vivo es causa eficiente, formal y final de sus operaciones. El vivo vive para sí, a esto es a lo que se ha solido llamar inmanencia. Inmanencia significa que hay un sí mismo en el ser vivo que permanece siempre y en el cual permanecen también los efectos de las operaciones realizadas.
Estar vivo quiere decir para un ser que se le queda dentro lo que ha hecho o lo que le ha pasado, o bien que lo que le pasa o lo que hace le va abriendo un dentro. La categoría de dentro, interioridad o intimidad de un vivo, no es tanto una categoría espacial como temporal.
Mientras que el universo físico se agota en su transcurrir, se distiende en el tiempo, el ser vivo dura, permanece. Vivir es no pasar absolutamente. El ser vivo es capaz de retener su pasado.
La posesión de interioridad caracteriza a los seres vivos frente a la pura exterioridad de los inertes.
2. La escala de la vida
El conjunto de los seres vivos constituye un sistema jerárquico.
Los seres vivos se ordenan según el mayor o el menor grado de inmanencia de sus operaciones.
Para que “yo soy yo”” expresara una identidad plena conmigo mismo, yo tendría que ser desde el principio todo lo que puedo ser. Según como se articulan autorrealización como operación y plenitud como meta se jerarquizan también los grados de vida.
a. El primer grado de vida. La vida vegetativa
Se considera que la bacteria es el organismo vivo más elemental y primitivo que se conoce y tiene la propiedad de reproducirse por bipartición. De esta manera cumple ya las funciones vitales inmanentes mínimas que son la nutrición, el crecimiento y la reproducción.
La nutrición es la más elemental de las operaciones inmanentes puesto que consiste en asimilar en el sí mismo corporal sustancias que antes eran externas.
El crecimiento o la maduración es el proceso por el que el ser vivo alcanza por sí mismo de modo progresivo su propia identidad. Este proceso suele llamarse proceso de autorrealización.
En cuanto que reproducirse es ser capaz de replicarse a sí mismo, implica un cierto modo de posesión reflexiva de sí.
Las funciones llevadas a cabo por los seres vivos más elementales, las operaciones vegetativas, son la nutrición, el crecimiento y la reproducción. La inmanencia del vegetal es la que corresponde a estas operaciones. El vegetal es autónomo sólo en cuanto que ejerce sus operaciones por y desde sí mismo. Pero no hay conocimiento de tal actividad, ni del fin u objetivo que con ello se logra ni de los medios que se utilizan.
b. El segundo grado de vida. La vida sensitiva
El segundo grado de vida corresponde a aquellos seres vivos dotados de un sistema perceptivo, que se caracterizan porque su proceso de autorrealización y las funciones propias de la vida vegetativa, están medidas por el conocimiento.
En los animales, lo que sirve de alimento es previamente conocido como tal.
Los animales dotados de sensibilidad tienen un grado de intimidad mucho mayor que los vegetales.
El ser vivo ahora sabe algo de sí y de la realidad. No sólo posee un sí mismo sustancial sino que, al saber algo de sí, tiene también una cierta interioridad consciente o intimidad subjetiva.
La sensación por elemental que sea es ya una forma de conciencia. Los animales superiores no se refieren sólo a lo que está en inmediato contacto espacial o temporal con ellos, sino que también son capaces de referirse a lo distante en el espacio y en el tiempo.
Los objetivos y fines del animal son conocidos por él, pero no son puestos por él. El animal no se da a sí mismo sus propios fines, sólo conoce los que le son fijados por naturaleza. Eso es lo que puede llamarse instinto. El instinto está referido a objetivos precisos.
El animal tiene conciencia en cuanto que sabe de los fines y de los medios que a ellos conducen, pero no tiene autoconciencia.
Al subir en la escala biológica, los instintos van perdiendo rigidez, y va adquiriendo mayor importancia el aprendizaje individual.
Comportamiento instintivo no quiere decir comportamiento automático porque el instinto y el aprendizaje se articulan.
En la medida en que el hombre es dueño de sí mismo, puede proponerse fines.
c. El tercer grado de vida. La vida intelectiva
La vida intelectiva corresponde a aquellos seres que están dotados de intelecto. En ellos se puede hablar de subjetividad y de autoconciencia. La conducta humana no está mediada, como la conducta instintiva animal, por el conocimiento, sino principiada por él. El hombre es capaz
de proponerse fines desde su conocimiento. En el proceso personal de autorrealización no está sometido a los fines de la especie.
La capacidad del hombre de proponerse sus propios fines, implica reflexión.
Este grado de inmanencia y autonomía en las operaciones es la característica que se ha usado para definir la especificidad del hombre frente a los animales.
El hombre tiene que dar a sí mismo las normas que regulan sus actividades, y eso es lo que se llama cultura.
La satisfacción de las tendencias humanas que corresponden a los instintos animales, está modulada desde el principio por el intelecto y la cultura.
El conocimiento de la realidad sensible exterior antecede al conocimiento de sí.
La vida intelectiva divina sí es máximamente inmanente porque en Dios su autoconciencia se identifica con su ser.
3. El sistema ecológico. Ecología y ecologismo
Los seres vivos forman un sistema jerárquicamente organizado según su grado de inmanencia y autonomía.
La continuidad de los grados de vida manifiesta la perfección del universo. Los seres superiores son una complejización de los inferiores. La teoría de la evolución, es el punto de vista de la causa material o la perspectiva de la exterioridad.
El hombre es la recapitulación del universo: el lugar donde la naturaleza llega a ser consciente de su propia racionalidad, porque el hombre, siendo un ser que pertenece a la naturaleza, es un ser dotado de intelecto.
La actitud de respeto y contemplación de la naturaleza es sustituida en la modernidad por una visión quasitrascendental del trabajo. El giro copernicano realizado por Kant, donde el objeto es quien gira alrededor del sujeto, se corresponde con una visión de la naturaleza en que ésta se agota en ser el correlato de la voluntad de dominio del hombre sobre la naturaleza. La actitud contemplativa es sustituida por un interés técnico. El ecologismo aparece como una actitud de respeto, de búsqueda y comprensión de las leyes de la naturaleza.
La misión de crecer, multiplicarse y dominar la tierra es la que la Biblia encomienda al hombre desde el principio.