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2.3 Random Particulate Composites

3.1.1 Materials

En la etapa de nacimiento de la RBT, se encontraron estudios referidos a las propuestas de creación del observatorio de maltrato infantil (Guardela, 1998; Espinosa y Urbina, 1999) y de conformación de la Red del Buen Trato (Guardela, 1999). Adicionalmente se tuvo referencia de la participación de la Red en la socialización de los resultados de investigaciones realizadas por instituciones que trabajaban en el tema a nivel local; algunos de estos estudios fueron reseñados en el “Estado de la cuestión de la violencia intrafamiliar en Cali” (Tenorio, 1999) y en el “Estado del arte de estudios sobre comportamientos, conductas, normas culturales de la población en relación con comportamientos agresivos en las ciudades de Bogotá, Cali y Medellín” (Cisalva, 2004).

En el inventario se mencionaron algunas formas de participación que, aunque no podrían catalogarse como experiencias formales de sistematización e investigación, tenían la finalidad de generar espacios de reflexión y estudio sobre el quehacer de las redes locales y las instituciones competentes; de manera especial se resaltaron los estudios de casos sobre

maltrato infantil adelantados por el Hospital Universitario del Valle y los análisis de casos de violencia familiar realizados por algunas de las primeras redes locales que se conformaron en la ciudad (comunas 15 y 20)17.

Las formas de participación en investigación y sistematización de la RBT se potenciaron con la planeación y ejecución del Encuentro Municipal de Experiencias de Sistematización, entre el 2001 y el 2002. Fue a partir de la necesidad de presentar formalmente las experiencias de las redes locales en el evento de ciudad que sus integrantes se dedicaron a reflexionar sobre las concepciones y metodologías para adelantar un ejercicio juicioso de sistematización; algunos nodos lograron desarrollar procesos autónomos y consolidar un trabajo colectivo suficiente para elaborar un documento de presentación en el Encuentro. Sin embargo, de l5 redes locales que se comprometieron a impulsar acciones de sistematización, solo 4 hicieron la presentación de los resultados en el evento, argumentando que habían tenido poca preparación y capacitación para esta tarea.

Desde ese momento, se llevaron a cabo diversas experiencias de sistematización e investigación en la RBT que evidenciaron el impulso generado por el Encuentro Municipal y la importancia que le otorgó la organización a los procesos de producción y socialización del conocimiento. Por un lado, la Secretaría de Bienestar Social en alianza con Edupar realizó un diagnóstico psicosocial de la violencia familiar en las comunas 1, 8 y 15 (Campo et al., 2004). Por otro lado, entre 2003 y 2005, la Secretaría de Salud Municipal financió la sistematización de la historia de las redes locales en las comunas 1, 3, 11, 14, 15, 19, 20 (Asociación Edupar, 2003); adicionalmente, lideró el desarrollo de una investigación sobre representaciones sociales de los funcionarios públicos que tenían la responsabilidad de atender casos de violencia familiar (Rodríguez y Urbina, 2004) y adelantó una evaluación sobre el estado de las redes locales del buen trato (Urbina, 2005). Posteriormente, la misma Secretaría contrató la “Evaluación del desempeño de la Estrategia de la Red del Buen Trato y Prevención de la Violencia Familiar del municipio de Cali” (Fundación Fes Social, 2006), y apoyó la realización del “Estado del Arte en Salud Mental y Proyecciones de su uso, Cali 1995 –2005” (Cimder, 2007).

17 Esta información fue recogida en las entrevistas realizadas a los integrantes fundadores de la RBT, pero no aparecieron referencias documentales de tales actividades.

El punto más alto de las prácticas en investigación y sistematización se vivió en el 2004 con la formulación y la ejecución de los planes de acción en 10 comunas de la ciudad, en el marco del proyecto de convivencia familiar auspiciado por el BID. Las redes locales de las comunas 1, 8, 10, 11, 13 y 15 llevaron a cabo diagnósticos participativos, encuestas de opinión y grupos de discusión como parte del diseño y operación de sus planes. Los resultados de esas experiencias ayudaron a mejorar el conocimiento de la problemática y a fortalecer los procesos de intervención a nivel institucional y comunitario. Una reseña de estos hallazgos y aprendizajes fue presentada en el informe final del mencionado proyecto (Asociación Edupar, 2004).

Como uno de los avances en investigación y sistematización, algunas redes locales reportaron la realización de trabajos de grado por parte de estudiantes de psicología y trabajo social (Cisalva, 2004), pero desconocían los resultados y el destino de los informes finales. Lo mismo sucedió con los informes de prácticas y pasantías que llevaron a cabo estudiantes de último año de las universidades locales (Univalle, Cooperativa, San Buenaventura, Usaca). Solo las redes de las comunas 11 y 13 manifestaron que conocían los resultados de los trabajos de grado donde participaron y reconocieron que tenían en sus manos los respectivos informes finales.

Posterior a la formulación de la Política Pública, en el 2008, se destacó la iniciativa emprendida por la Secretaria de Bienestar Social con los grupos de investigación de la ciudad encaminada a celebrar un Convenio Interuniversitario que permitiera crear condiciones institucionales y financieras para la producción de conocimientos sobre violencia y convivencia familiar. Sin embargo, esta propuesta se debilitó cuando se pasó de la discusión académica a las consultas jurídicas y administrativas, llevando a una situación que superaba la gobernabilidad de los participantes en el proceso y a su posterior abandono.

Entre el 2008 y el 2009, se realizaron dos proyectos de investigación financiados por la Secretaría de Bienestar Social: uno sobre “saberes expertos y populares en convivencia familiar” (Arango et al., 2008) y otro de “representaciones sociales sobre familia y convivencia” (Galeano, 2009). Los resultados del primer proyecto no se socializaron suficientemente y la Secretaría de Bienestar Social no autorizó la evaluación académica de la investigación por parte de la Universidad del Valle, mientras que el informe final del segundo proyecto hasta finales del 2011 no había sido publicado.

A nivel territorial, en el año 2010, se reconocieron formas aisladas de participación en investigación y sistematización. En el caso de la comuna 15, la red venía adelantando un ejercicio de sistematización sobre el trabajo local en convivencia familiar, con el acompañamiento de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Valle. Por su parte, la red local de la comuna 3 estaba participando en la ejecución de una tesis de doctorado sobre los factores de riesgo del maltrato infantil y el abuso sexual llevado a cabo por una estudiante de psicología vinculada a una universidad norteamericana.

En términos generales, las formas de participación de las redes locales en investigación y sistematización tenían diferencias significativas cuando los proyectos surgían de los mismos participantes, que cuando las iniciativas provenían de la Administración Municipal o de actores institucionales ajenos al enfoque de trabajo en red. En los primeros, los integrantes de la red participaban desde el diseño y la gestión de la propuesta hasta la ejecución y la socialización de los resultados. En los segundos, la participación se limitaba a apoyar las actividades de recolección de información y ser objeto de estudio e indagación.

En el caso de los proyectos informales de investigación, es decir aquellos liderados por actores sin experiencia y sin reconocimiento académico, se reconoció una participación voluntaria de la RBT definiendo sus propios objetivos y métodos de trabajo. Mientras que en los proyectos formales orientados por los criterios oficiales y los procedimientos de las entidades expertas, se evidenció una participación instrumental de las redes locales manipulada por agentes externos que respondían a intereses propios de los sistemas institucionales.

Los mayores desarrollos de las prácticas de investigación y sistematización de la RBT se presentaron antes de la aprobación de la Política Pública. Tanto en cantidad como calidad y pertinencia. Sin la Política Pública, las instituciones de la Red lograron adelantar investigaciones y publicar los resultados, y las redes locales pudieron realizar proyectos autónomos de indagación y sistematización. Bajo el amparo de la Política solo se ejecutaron dos proyectos de investigación que no fueron discutidos ampliamente por la red y cuyos resultados no lograron ser publicados en su totalidad.

Cuando los proyectos de investigación eran concebidos y realizados por los mismos integrantes de las redes locales se enfocaban a resolver las necesidades de ampliar el conocimiento sobre la problemática y sus estrategias de abordaje, buscando principalmente

que los resultados sirvieran para tomar mejores decisiones en el quehacer diario de las organizaciones. Esta lógica de orientar los procesos de investigación a la comprensión y el manejo de problemas cotidianos, contando con las habilidades propias de los integrantes de la Red y reconociendo los saberes locales, le imprimía un significado de pertinencia y trascendencia a las labores de producción y socialización del conocimiento.

En este sentido, es importante destacar el impacto que tuvo el Encuentro Municipal de Experiencias de Sistematización realizado de manera autónoma por la RBT y sin contar con recursos financieros externos. Aunque no se logró que todas las redes locales sistematizaran sus experiencias de trabajo y las presentaran públicamente, se despertó la motivación y la necesidad de reflexionar y generar aprendizajes sobre las prácticas cotidianas de la organización. Este evento fue considerado como el punto de partida donde la Red tomó la decisión de liderar el proceso de formulación y validación de una Política Pública en Convivencia Familiar.

Entre los logros principales de las iniciativas de sistematización se reconoció la generación de aprendizajes sobre los contextos socioculturales en que se presentaba la problemática, los factores psicosociales que la condicionaban y las metodologías utilizadas para su prevención e intervención. Los proyectos de investigación contribuyeron a producir conocimientos sobre las representaciones sociales de la familia, la convivencia familiar y las formas de intervención de la violencia familiar, permitiendo la construcción de lineamientos operativos para atender efectivamente la complejidad de la problemática.

Con la llegada de la Universidad del Valle, particularmente con la vinculación del grupo de Educación Popular y la Escuela de Trabajo Social, se abrió la posibilidad en la RBT de Cali de asumir una nueva mirada de la sistematización entendiéndola como una estrategia de investigación y producción de conocimiento, superando la visión tradicional de la sistematización como un proceso de recolección y organización de la información sobre una experiencia.

Las dificultades se presentaron en los procesos de socialización, legitimación y apropiación social de los resultados generados por las investigaciones ejecutadas en la RBT. Una buena proporción de los nuevos aportes al conocimiento no fueron debidamente apropiados por las redes locales y se quedaron en los informes y los archivos institucionales. Las iniciativas no estaban articuladas a programas de investigación ni respondían a esfuerzos

conjuntos de los grupos académicos, limitando la posibilidad de obtener un aval institucional y gestionar el reconocimiento de las instancias competentes a nivel nacional.

La evaluación de los proyectos de investigación y sistematización, en el marco de la Política Pública, evidenció que no existían condiciones institucionales ni financieras para apoyar el desarrollo de iniciativas de producción y gestión del conocimiento sobre violencia y convivencia. La expectativa de aportar a la construcción de un enfoque de intervención integral y en red no se concretó debido a que los resultados alcanzados no fueron debatidos en público ni apropiados suficientemente por los actores institucionales y comunitarios interesados en el tema.

De manera especial se mencionó el hecho de omitir deliberadamente los resultados de las investigaciones exhaustivas realizadas sobre la efectividad en la atención de casos de violencia familiar y, en cambio, gestionar nuevos proyectos para repetir las investigaciones sobre la ruta de atención, de una manera poco rigurosa y poco sistemática, contribuyendo a que se desperdiciaran los recursos de apoyo mientras se ignoraban los conocimientos producidos con anterioridad.

No obstante, las pocas experiencias de investigación desarrolladas por la RBT permitieron la construcción de aprendizajes y la generación de conocimientos sobre el quehacer de la organización y el objeto de intervención, pero tuvieron que enfrentar múltiples limitaciones y dificultades para consolidar una estrategia sostenible de retroalimentación y apropiación social. Aun cuando existía el interés y la capacidad para hacer investigación en la red, no se contaba con las condiciones básicas y los recursos mínimos para su desarrollo.