I.2 Certified Tester, Advanced Level
I.3.1 Terms and Definitions in Testing x
1.1 Testing in the Software Life Cycle
1.3.1 Measuring in General
Indiscutiblemente, es éste uno de los problemas que más preocupada trae la atención de los asociados, debido a la alarmante despoblación de los campos, cuyos habitantes quieren sacudir el suave yugo de la libertad campesina, para trocarlo por el embarazoso ajetreo de los centros. De ahí que en aquellas poblaciones en donde el número de sus moradores aumenta a diario, y en donde, a la vez, nada se hace por el mejoramiento urbano, se presentan serios problemas, sin solución inmediata, debido a la apatía de los fuertes y a la inanidad de los más.
Santa Rosa, con motivo del verdadero y halagador progreso que la está sacudiendo en muchas de las ramas de su vida de ciudad, ha tenido que enfrentarse, en forma desconcertante, al problema de carestía de
alojamientos. Las muchas obras que actualmente se construyen; su saludable clima, que ha movido a michos otros padres de familia de otros lugares a traer sus hijos a educarse en los colegios de la ciudad; el cúmulo de obreros que ha regresado, después de muchos años, a sus hogares, por encontrar en estos “velillales”, tan mal mirados por algunos, los medios de atender su subsistencia; el marcado avance que se ha señalado en su comercio, el cual, por su respetabilidad, ha atraído la atención de los pueblos circunvecinos; la afluencia constante de gentes de los campos, las que después de un honrado y rudo trabajar han conseguido la manera de darles un poco de esparcimiento a sus aquietados espíritus y de hacerse a una vida mejor: y, de otro lado –y éste uno de los principales motivos- el ningún interés que se toma por la construcción de nuevas habitaciones, en barrios de la ciudad que más tarde serán motivo de orgullo para los hijos de Santa Rosa, y que hoy muestran su desnudez a las selladas fortunas de los favorecidos por la suerte; éstas, y muchas otras, son las causas para que la vida, en el tópico que estudiamos a la ligera, se muestre insoportable, dificilísima (por más que estos términos constriten el ánimo de los verdaderos patriotas, y que no por eso dejan de ser la más desalentadora realidad), para aquellos que no tienen sus cuatro paredes que los escuden de los fríos intensos de las noches invernales…
Precisamente por la mucha demanda que hay, y por los precios casi prohibitivos que han alcanzado los arrendamientos actualmente, ningún perjuicio reportaría a los intereses de nadie, si se emprendiera la construcción de casas cómodas e higiénicas, que a la vez darían mejor aspecto a la ciudad, impedirían que gentes amantes de su tierra, y que le dan prestigio y que le sirven de adorno, tuvieran que desfilar, como ocurre con frecuencia, a la capital, muchas veces a fracasar, por las mayores exigencias que allí encuentran y que ignoraban en la tierra que les dio albergue en los mejores años de su vida. De este estado irregular ha provenido el que a veces se sienta uno extraño dentro de sus propios lares…
Las evoluciones sociales traen consigo su mucho de obligaciones y exigen -si así pueden llamarse- sacrificios. No puede mirarse de modo indiferente el desenvolvimiento progresivo por donde va entrando la tierra que se merece nuestros afectos,. Se nos antoja, en cambio, que cuando se le tiene cariño a la patria chica y se tiene el legitimo orgullo de verla surgir más nueva, más hermosa, más atrayente a las miradas de propios y extraños en cada época que pasa, todo aquello que se haga para conseguir tan halagüeños fines resulta pequeño ante una ciudad que va apareciendo risueña, moderna, de construcciones elegantes, y lugares que sean verdaderos centros de cultura y de sanos recreamientos. Santa Rosa, por lo mismo que no quiere quedarse atrás en aquello que indique acercamiento comercial, para lo cual cuenta con la “mejor carretera del Departamento”, según los técnicos que la han visitado, carretera que, con su buena situación y
capacidad, irá a soportar sobre sus lomos el tránsito de infinidad de vehículos, portadores del comercio que demora en las ricas regiones de este lado del Departamento; Santa Rosa, decimos, tiene que aprestarse a hacerse digna de semejante situación, y no de otra manera que con el generoso desprendimiento de sus hijos, convertido en buenos alojamientos para los que nos visitan; en cómodas y elegantes habitaciones, que dejan bien puesto el nombre de la patria de Pedro Justo Berrío, y en un sacudimiento total de nuestra apatía, de ese vano temor de fracasar si nos salimos un tanto del estrecho círculo de acción que nos ha señalado cierto egoísmo, disposiciones éstas que debemos arrojar a los lugares comunes, como cosa perjudicial y estancadora del progreso efectivo.
Tenemos que llevar a nuestro ánimo el convencimiento de que Santa Rosa está llamada a ser, en un futuro no lejano, una ciudad de amplias proyecciones. Necesitaremos, a no dudarlo edificios para fábricas: ya hemos visto el magnífico resultado que está presentando la de mosaicos, debida al generoso entusiasmo de personas amantes del progreso de su tierra y que, sin embargo, funciona en un edificio desmantelado, completamente desadaptado a industrias de este género. Y así podrá sucedernos más tarde, cuando ya la ciudad este encauzada verdaderamente por esa corriente salvadora de la ocupación en obras de verdadero mérito y que hagan de nuestra tierra un positivo hervidero de actividades comerciales.
Ahí tenemos el ejemplo del grande estadista, cuyo centenario de nacimiento se celebra en estos días. El nos da una muestra de la constancia, desprendimiento y patriotismo que se necesitan para poder triunfar, para poder salir avantes en las empresas que acometamos. No dejemos que semejante legado vaya a perder de su mérito en nuestras manos, ya que, por las condiciones anotadas, estamos obligados a sostenerlo en el plano superior en que supiera colocarlo el Dr. Berrío.
Gustavo Montoya Gaviria