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Measuring indirect network externalities 40

4.   Strengths of the theory and open research questions 33

4.2.   Open research questions and the concluding need for

4.2.2.   Measuring indirect network externalities 40

La transición no trae desgraciadamente un recambio en los pecados originales de TVE, y que es importante estudiar previamente en estas páginas ya que son años más tarde transmitidos indefectiblemente al grueso de las emisoras autonómicas, entre ellas RTVV: control por parte de la administración, y financiación publicitaria con lo que ello conlleva en el diseño de la programación (Rueda Laffond & Chicharro Merayo,

2006: 55) . Después de la muerte de Franco, la televisión del monopolio asume un papel decisivo en la consolidación de la democracia. Son los tiempos difíciles de la legalización del PCE, de la matanza de Atocha, de los años de plomo de la banda terrorista ETA, cuando todos los días había al menos un atentado –de la extrema izquierda, de la extrema derecha o de los nacionalistas radicales– y además había una fuerte crisis económica. También existía el hándicap de una cultura democrática muy escasa, aún por desarrollar. La televisión fue esencial para afrontar esos momentos difíciles, y en su seno se tuvieron que tomar decisiones que podían favorecer, o entorpecer, el proceso democrático. Pero conforme concluyen José María Álvarez Monzoncillo y Juan Menor: “La televisión pública se mostró incapaz de pasar del dirigismo democratizante a la síntesis pluralista propia del servicio público independiente” (2013: 21).

También Bustamante habla del nacimiento de un servicio público precario (2013a: 65). Eso sí, no todo fue negativo, ni tampoco hay que pensar que todas las voces modernizadoras llegaron con la democracia. Diversos expertos en esta apasionante época de la transición coinciden en el aperturismo que alcanzó a TVE antes incluso de la muerte del dictador. Bajo el mandato del vacilante y ciclotímico presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro, Juan José Rosón asume el cargo de director de la televisión, y nombra a Narciso Ibáñez Serrador jefe de programas.23 En esta etapa, que autores como Manuel Palacio (2012: 21) o Bustamante (2013a: 72) denominan “La primavera del 74”, se produce el indulto de los trabajadores “malditos” de la casa que estaban incluidos en las listas negras por sus inclinaciones políticas, listas que provenían de la época en que la influencia del Opus Dei predominaba, como cuando por

23 Narciso “Chicho” Ibáñez Serrador, uno de los realizadores más reconocidos de la historia de la

televisión española, estaba ya por aquel entonces en lo más alto de su carrera, a pesar de no haber

cumplido aún los 40 años. Ya había realizado programas míticos, como “Historias para no dormir” (1965) “Historia de la frivolidad” (1968) y seguía dirigiendo el concurso que lo hizo más famoso, “Un, dos, tres… responda otra vez” (1972).

ejemplo, era Suárez el que regía los destinos de TVE. En esta breve época de libertad, se graban conciertos de Lluís Llach y Núria Feliu, y el erotismo avanza un gran trecho sin vuelta atrás posible, con la mostración de un atrevido escote que hizo historia durante una actuación de una Rocío Jurado en la plenitud de su carrera. Esta intervención de la folclórica acabaría convirtiéndose en emblemática, y símbolo de la lucha contra la censura en nuestro país. Juan Luis Cebrián, el que después será consejero delegado y presidente del grupo Prisa y del diario El País durante decenios, fue también director de Informativos de TVE durante unos meses. En los programas infantiles “Pippi Calzaslargas” (1969), que protagoniza una niña que vive sola y que siempre hace lo que le da la gana, traía aires de libertad a una España en la que el franquismo daba sus últimos coletazos. La responsable de programas infantiles, Milagros Valdés, estuvo detrás de la contratación de significados antifranquistas, como Tina Sainz, Juan Diego, o Pilar Bardem.

Manuel Palacio destaca algo interesante respecto a la disidencia y al colaboracionismo con el franquismo porque es también aplicable a otras épocas y otras televisiones:

A diferencia de lo que ha ocurrido en otras transiciones de regímenes dictatoriales a sistemas democráticos, como en Europa del este, en España nadie ha hablado de “colaboracionismo” con la Dictadura por trabajar, por ejemplo, con las dádivas y subvenciones del Ministerio de Información y Turismo o a sueldo de Televisión Española. (Palacio, 2012: 65)

Hay que recordar que este aperturismo no tuvo desgraciadamente continuidad, tras unos breves meses se volvió de nuevo al estilo duro y altamente represivo anterior. Cabe enmarcarlo en un tiempo de confusión con un dictador que se apagaba y un presidente del Gobierno, Arias Navarro, atrapado entre el sector denominado “búnker”,

que presionaba desde la ultraderecha, y el ansia de liderar, aunque sin convencimiento, lo que ya se consideraba un imparable impulso democratizador.24

Después de la muerte de Franco, y con un rey Juan Carlos que consigue imponer al que piensa que es mejor candidato de consenso, la influencia del presidente Adolfo Suárez, que aparte de ser responsable del Movimiento y otros cargos políticos menores, había pasado buena parte de su vida profesional como directivo de TVE, no tarda en apreciarse. El nombramiento de Rafael Ansón, un profesional de las relaciones públicas y la publicidad, de plena confianza para el encargado de liderar la transición, no hace variar la situación que se vivía en TVE y a la que hace referencia Jérôme Bourdon:

La fameuse proximité avec l’Etat mise en avant par Blumler peut-être considérée comme le talon d’Achille du service public. […] La lancinante question étant la difficulté de distinguer l’intérêt de l’État de celui du gouvernement (cas française) voire, á un niveuau de politisation supplémentaire, des partis qui investissent directement l’État (cas italien). (2011: 27)

Ansón ya había trabajado estrechamente junto a Adolfo Suárez como director de su campaña al cargo de procurador en Cortes. Desempeñará además un papel clave como asesor en las campañas electorales del referéndum de diciembre de 1976 y de las legislativas de junio de 1977. Su influencia además se vio multiplicada por el hecho de que su hermano Luis María, que sería años más tarde director del diario ABC, será también designado el mismo año 1976 director general de la Agencia EFE, el otro gran aparato de comunicación en manos del gobierno. Rafael Ansón dejó muy clara su filosofía a la hora de dirigir una televisión pública en la entrevista que el más adelante

24 Franco, casi ya en el lecho de muerte, aun sería capaz de ejecutar, en septiembre de 1975, a 5 presos

del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y de ETA, pese a todas las presiones internacionales, incluyendo a la del Vaticano. En desagravio, se organizó en la plaza de Oriente de Madrid poco después de los fusilamientos, los últimos de la historia de España, una recordada concentración de apoyo popular al dictador.

director de Telemadrid y más tarde aún de la Televisión Autonómica Asturiana, José Ramón Pérez Ornia, le hizo para su tesis doctoral y que se cita en prácticamente toda la extensa bibliografía sobre la televisión en este período:

¿Al servicio de quien iba a estar? No iba a estar al servicio de Joaquín Ruiz Jiménez, que se demostró en las elecciones que no tenía un votante detrás. No iba a hacer caso a las Cortes de Franco, que eran las únicas que existían. Bueno, no iba a hacer caso al PSOE […]. Yo me enteré bien de cuál era el proyecto político del rey y del presidente del Gobierno y dije: “a servir”. (1986: 88-89)

El mismo Ansón lo cuenta así en las memorias de su época de estrecho colaborador con Adolfo Suárez:

Yo creía en Adolfo, y no a ciegas, sino muy a sabiendas. Creía en su idea de la Transición, que coincidía por completo con la del rey Juan Carlos. Creía en su forma de llevarla a cabo, porque era el mejor presidente para encabezar el cambio. Y creía que desde Radiotelevisión Española –que entonces yo dirigía– se podía contribuir a afianzar y cimentar dicho proyecto. (Ansón, 2014)

Suárez confió plenamente en el poder de los medios de comunicación para consolidar su presidencia –que le había sido inicialmente impuesta a los españoles– en las elecciones posteriores. Con esa premisa básica, no iba a dejar escapar un recurso, el de la televisión del monopolio, que él conocía tan bien y que estaba a su alcance. Su imagen además era impecable y la aprovechó para promocionarse públicamente en televisión, para hablar directamente al electorado, en diversas ocasiones. No fue el primer presidente en España en hacerlo: también Arias Navarro utilizó en varias ocasiones este recurso en beneficio propio. Pero el resultado fue muy distinto. En alguna ocasión se ha comparado la imagen de Suárez con la de John F. Kennedy. Puede

parecer exagerado, pero sí que es cierto que la percepción para los españoles del primer presidente democrático después de la Dictadura, ha mejorado mucho con los años. Sin duda, si Suárez se pone en comparación con Kennedy, Arias Navarro puede equivaler, en el sentido mediático más tópico, con Richard Nixon. Arias no era precisamente, muy telegénico. Sus intervenciones en televisión, numerosas en los apenas dos años que estuvo en el gobierno, sirvieron para poco más que hacer bromas y chirigota, especialmente con sus hipidos cuando anunció en su tristemente famoso discurso: “Españoles, Franco ha muerto”.25

Ansón, ya plenamente incorporado a su puesto de director general de Radio y Televisión Española, y como tal, empleado de la administración estatal, fue además, el jefe de campaña nominal de Suárez para las elecciones de 1977. Sin complejos. Más teniendo en cuenta que el presidente era un candidato que carecía de partido, y que teóricamente sacó de su bolsillo los gastos que necesitara para dicha campaña. No había problema, Ansón ya estaba en nómina, y además, dirigiendo la radio y la televisión públicas (Palacio, 2012: 131). De la tradición inicial de militares en puestos clave de RTVE, pasamos a la tradición de jefes de campaña y responsables de gabinetes de prensa de políticos en el gobierno, dirigiendo las televisiones públicas. En canal 9, los casos por cierto son innumerables: Sánchez Carrascosa, Genoveva Reig, Pedro García, Nuria Romeral, por hablar de los más destacados, llegaron a las más altas responsabilidades en RTVV después de pasar por Presidencia, en la calle Caballeros. El viaje también se hace a la inversa, desde Canal 9 a cargos como el de secretario autonómico de Comunicación: Lola Johnson, o Josep Lluís Torró, los dos últimos que han ostentado esta alta responsabilidad dentro del organigrama del Consell, son buenos

25 Ese discurso del 20 de Noviembre de 1975, fue grabado, evidentemente, unos minutos antes de su

emisión. Por lo visto se ofreció al presidente el repetirlo, después de que se le quebrara la voz por la emoción, especialmente al decir “viva España, arriba España” al final. Pero Arias y los que lo

aconsejaban, no consideraron un desdoro llorar en público por la muerte del generalísimo, y decidieron que se emitiera tal como ha pasado a la historia.

ejemplos. Se trata de una puerta giratoria entre cargos políticos y puestos de responsabilidad en RTVE y en otros canales públicos autonómicos que “responde a una concepción democrática cuyos principales valores han sido pervertidos” (Marzal Felici, 2015: 12).

El mismo Rafael Ansón narra que en su primera jornada laboral en la televisión pública, Adolfo Suárez le llama para decirle: “No te fíes, la mitad de los empleados de Radiotelevisión Española son franquistas, y la otra mitad comunistas” (Palacio, 2012: 152). Lo cierto es que en las sucesivas elecciones sindicales de esta época y la inmediatamente precedente, el sindicato Comisiones Obreras sale repetidamente ganador con amplias mayorías, incluso antes de que el sindicato fuera legalizado.

En el año 1976, la plantilla, a pesar de las dificultades manifiestas en conocer quien estaba exactamente en nómina, se estima por la propia RTVE en 6.890 trabajadores.26 Sólo en informativos, nada menos que 500 personas.27 Una plantilla además especialmente combativa y crítica, que se encargó de denunciar manipulaciones, corruptelas y descontroles económicos, que los había y muchos en TVE. El llamado Comité Anticorrupción, con mayoría de militantes del PCE y Comisiones Obreras funcionó durante los años 77-78 (Fernández & Santana, 2000: 96) . Fue una fuente inagotable de filtraciones de irregularidades, que se denunciaron en prensa y en el Congreso de los Diputados. Una auditoría sobre las cuentas de la empresa

26 En 1991, en un panorama de plena competencia con las televisiones privadas y las autonómicas, RTVE

llegaría a tener 10.221 empleados (Artero Muñoz, 2008: 29).

27 Cabe recordar que la plantilla de RTVV rondó las 1.800 personas en el momento en que estaba mas

inflada, una cifra que se convirtió en una cita recurrente para el president de la Generalitat y el resto del Consell, que la criticaron aplicando una comparación falseada: dijeron que era superior a las plantillas de Tele 5, Antena 3 y la Sexta juntas. La idea fue difundida por diversos medios de comunicación

http://politica.elpais.com/politica/2011/11/04/actualidad/1320430261_890423.html [Consulta: 4/10/14]. Dejando aparte el complejo asunto de si realmente es una cifra excesiva o no, en primer lugar esta afirmación es falsa, pero además, no tiene en cuenta que estas empresas externalizaron sus redacciones de Informativos hace años. A pesar de los desmentidos de los trabajadores y los sindicatos, se ha seguido usando repetidamente como argumento para justificar primero el ERE, y luego el cierre definitivo.

encargada por el Ministerio de Hacienda, reveló hechos gravísimos.28 El descontrol económico, en el que sin duda podemos ver una correlación con lo que ha pasado en época reciente en televisiones como Canal 9, pasó relativamente desapercibido por una sencilla razón. En la época del monopolio, los abundantes ingresos por publicidad hacían que aún así, TVE siguiera siendo rentable, o casi. El nuevo panorama tras la entrada de la competencia feroz de las privadas, ocasionó que las irregularidades contables sólo pudieran compensarse con un endeudamiento brutal, con los catastróficos resultados que hemos podido ver en época reciente.

Algo llama la atención poderosamente, después de ver la larga lista de corruptelas y gestiones deficientes que atenazaron la primera televisión pública y que surgieron en los primeros años de la democracia. Sin duda, provenían y fueron habituales en el tardofranquismo, permaneciendo ocultos debido a la presión del régimen sobre los medios de comunicación y las circunstancias. Al final, muy pocos de esos abusos, publicados repetidamente y denunciados en foros políticos, se sustanciaron en sentencias de los tribunales:

Quizá porque en la España de la Transición la judicatura estaba demasiado contaminada por los aires del franquismo y, en consecuencia, poco dada a atender irregularidades que tenían que ver con el buen funcionamiento democrático; o tal vez porque, al margen de la alarma social que provocaban las cosas que pasaban en Prado del Rey, no estuviese muy marcado en las irregularidades el campo del delito. (Palacio, 2012: 230-231)

En cualquier caso, todos esos escándalos, unidos a las denuncias por manipulación, convirtieron TVE en un arma política de primer orden en esos primeros

28 Son incontables las irregularidades: no se sabía exactamente el número de empleados ni sus

retribuciones, no se pudo hacer un arqueo de la caja central de Prado del Rey, porque había 400 personas pendientes de justificar los anticipos recibidos, había artistas folclóricas que cobraban en especie para evitar los embargos, etcétera.

años de la democracia. Buena parte de las denuncias, partieron tanto de los sindicatos, como del ya citado Comité Anticorrupción. Manuel Palacio (2001: 80-87), los responsabiliza en parte del origen de la imagen negativa sobre el medio televisivo en España. Piensa y desarrolla, que los feroces ataques a la televisión casi desde los inicios, se basan en la corriente del pensamiento crítico negativo sobre los medios de comunicación que tiene unas relaciones muy poco fluidas con la cultura popular.29 Después, la labor de algunos críticos como José María Rodríguez Méndez o la del escritor Manuel Vázquez Montalbán en el entramado de las culturas democráticas de resistencia al franquismo, consolidaron esa imagen negativa que iguala la historia de la televisión con la historia de su uso político.

En la valoración de Rafael Ansón al mando de la TVE durante la protodemocracia española, hay que anotar también el nombramiento de 120 nuevas jefaturas de servicio que se sumaron a las que ya había, y la pacificación de las relaciones con los sindicatos, que consiguió gracias a unas negociaciones en las que cedió prácticamente a todos los abundantes requerimientos de mejoras laborales de los sindicalistas.30 Los empleados de RTVE se convirtieron aún un poco más, en unos privilegiados dentro del panorama mediático español. La saneada situación económica que proporcionaba el monopolio en esos años, a pesar de todos los dispendios innecesarios y el descontrol del presupuesto, pudo durante un tiempo mantener ese nivel mastodóntico de gasto laboral con el que acabó en parte el expediente de regulación de empleo que se llevó a cabo desde los años 2006 a 2008, y en el que salieron de la

29 Recuerda que los padres de este pensamiento, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno (Horkheimer &

Adorno, 1987) rechazan categóricamente al cine debido a su carácter alienante al servicio del capital. Esta crítica no se mantiene mucho tiempo respecto al séptimo arte, pero en cambio se conserva en relación a la televisión hasta la actualidad.

30 La ordenanza laboral elaborada por Ansón, preveía 35 horas de trabajo semanales y subidas salariales

que vulneraban los Acuerdos de la Moncloa, lo que colocaba al Ministerio de Trabajo en una difícil situación.

empresa 4150 trabajadores31. Ampliaremos el estudio de esta época de RTVE en el capítulo cinco de esta tesis.

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