INDIRECT EXAMINATION
F. Bone free method (2) This method is also known as Vogt's method It is particularly useful if the foreign body is in the anterior segment of the eye, in
En 1925 La Guajira experimentaba una decadencia de sus actividades tradi- cionales de pesquería y comercio de perlas marinas así como la exportación de cueros y curtiembres. Al terminar la bonanza los indios y mestizos que se dedicaban a dichas actividades emigraron de todas partes de la península al naciente caserío de Maicao, paso obligado de comerciantes lícitos e ilícitos
de Colombia y Venezuela (Palacio Tiller, 2005, pp. 13-47). La aridez del
terreno no fue un inconveniente, pues en 1927 se construyeron los prime- ros molinos de viento que proporcionaban aguas dulces aceptables para el consumo de los nuevos pobladores.
Los núcleos familiares mestizos se fortalecieron en el naciente Maicao, población que de lugar de paso se convirtió rápidamente en un centro de compra y venta de ganado, queso, carne y pieles. Las ardientes sequías que tradicionalmente han azotado a la península de La Guajira motivaron una migración mayor desde otros puntos de la península hacia Maicao, considerada privilegiada por su cercanía a la serranía del Perijá y a los ríos Ranchería, Caraipía y Paraguachón.
En 1928 la migración de indígenas ricos y pobres, mestizos y blancos venidos de Riohacha y de Venezuela continuaba, sumando a las actividades
Santiago González-Plazas
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de la población el comercio de licores y tabaco. Desde el punto de vista del
historiador Palacio Tiller, se trata de un “comercio sin control, pues no hay
autoridad, e impera la anarquía” (2005, p. 33).
Ante la situación descrita la autoridad de la comisaría decidió instaurar un “resguardo de rentas” en el lugar. Posteriormente, por medio del Decreto 23 de 18 de febrero de 1929, el comisario creó el corregimiento de Maicao, el cual
fue ratiicado por el Gobierno Nacional en el mes de marzo del mismo año.
El padre José Agustín de Barranquilla en su libro sobre La Guajira dedica un capítulo a la descripción de los pueblos de la península entre 1936 y 1946. Aunque a todos (casi sin excepción) les otorga la característica de polos de comercio con Venezuela y las Antillas, la descripción de Maicao es la más detallada. El autor lo hace en los siguientes términos:
Maicao. Prodigioso es el adelanto de esta población situada no muy distante de la frontera con Venezuela. Tiene unos 500 habitantes, en su mayor parte civili- zados y mestizos; cada día lleva impulsos de aumentar en todo los órdenes; hay también indígenas. Es Maicao el lugar de La Guajira de mayor comercio, no tanto en vituallas y víveres, cuanto en cigarrillos, bebidas finas extranjeras, sedas, animales de todas las especies y todo cuanto se produce en estas tierras y lo que se introduce de Aruba y Curaçao, como también lo que se trae de Maracaibo. Maicao es como el lugar donde se dan cita el comerciante que trae a toda prisa el artículo para la venta, y el comprador que lo acapara más rápido aun y se lo lleva para ADELANTE… (Mayúsculas y puntos suspensivos del autor).
La moneda casi común y corriente es el bolívar venezolano (…) allí se hacen operaciones comerciales por miles de bolívares. Maicao ha tenido en estos últimos años un adelanto increíble; complace por demás ver el espíritu emprendedor de sus habitantes. (p. 262)
El desarrollo comercial de la población de Maicao, impulsado inicialmente por los riohacheros, indígenas y mestizos es seguido a partir de la década de los cuarenta con la llegada de los primeros comerciantes inmigrantes sirio-libaneses que con sus prácticas tradicionales de llevar la maleta llena de mercancías, las ventas a plazo y la popularización del crédito terminaron por revolucionar e impulsar de forma sustancial el comercio fronterizo con
Venezuela. Las similitudes geográicas de La Guajira con sus tierras de origen
sirvieron para reducir las distancias culturales y facilitaron la asimilación de los nuevos pobladores de Maicao.
Antes de avanzar en la historia de estos emigrantes, se considera prudente esbozar el estado del escenario al cual llegaron a hacer parte y su nivel de participación en la actividad del contrabando. Este último aspecto se centra en que los primeros inmigrantes árabes potenciaron con sus prácticas la cultura de comerciar en una población que no guardaba reparos frente a la licitud o ilicitud de la práctica.
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La primera regulación poscolonial de la actividad comercial desarrolla- da en el eje que comprende las poblaciones de la Alta Guajira (Manaure, Uribia y Maicao) data del 24 de diciembre de 1935, cuando se expidió el
Decreto 2298. Esta norma otorgó a Bahía Tucacas la condición de puerto
libre durante un plazo de cinco años.
Según algunos testimonios, en 1935 Maicao demostraba ser un lugar tranquilo y poco urbanizado. En 1938 contaba con veinte viviendas y ciento cuarenta y cuatro personas. En 1940 aparecieron quinientas personas y en 1945 (cinco años después de que la región dejó de contar con el puerto libre
de Bahía Tucacas) se registraron cerca de mil personas. En 1955 Maicao llegó
a registrar cinco mil personas y demostraba ser un pueblo semiurbano, con diez calles y diez carreras.
Algunas fuentes aseguran que el contrabando en La Guajira se desarrolló con fuerza después de 1950. En este fenómeno tuvo que ver la caída de Puerto López bajo el gobierno de Ospina Pérez. Según el historiador Luis Guillermo Burgos, la arremetida gubernamental hizo que “la gente de Puerto López acudiera a Maicao porque había garantías para los delincuentes” (2007). Un factor fundamental en este proceso de relocalización de polos contrabandis- tas fue el mejoramiento de la trocha que permitió la entrada de los primeros camiones en los años cincuenta.
La responsabilidad del contrabando que se venia dando desde los años cuaren-
ta ha sido adjudicada a los riohacheros (Palacio Tiller, 2007), quienes inicialmente
se instalaron en Maicao y en asocio con algunos individuos representativos y
poderosos de las castas Wayúu empezaron a conigurar las redes –puerto natu- ral– trocha, útiles para hacer los trasbordos de mercancías y eludir la presencia de las autoridades aduaneras. Con este esquema los contrabandistas riohacheros fueron los primeros en hacer los pedidos de mercancía a Aruba, Curaçao y Pana- má y los indígenas poderosos dueños de los puestos naturales se encargaron del
trasporte una vez llegaba la mercancía. En este marco de conlicto se dieron las
migraciones de los primeros descendientes sirio-libaneses y palestinos.