Los problemas que se presentan en la comprensión lectora obedecen a múltiples factores. Entre estos se pueden mencionar:
Dificultades como: (i) Deficiencias en la decodificación, (ii) Escasez de vocabulario, (iii) Escasez de conocimientos previos, (iv) Problemas de memoria. (por saturación y
esfuerzo), (v) Desconocimiento de estrategias de comprensión lectora o el no uso de estas (pese a conocerlas).
Deficiente formación docente. Las causas de esta se hallarían no solo en la deficiente formación que los docentes reciben en las universidades e institutos, sino también al conformismo y escasa voluntad de los profesores para capacitarse por su propios medios. Obviamente, si los docentes recibieron una deficiente formación, no se interesan por crecer profesionalmente y no se actualizan, no están en condiciones de poder brindar a los estudiantes los conocimientos ni enseñarles a manejar estrategias que los ayuden a ser lectores competentes. Estas deficiencias son más evidentes cuando se compara el desempeño de los docentes de áreas rurales y los docentes de áreas urbanas.
Predominio del Método Tradicional. Muchos docentes pernoctan todavía bajo la carpa de una metodología tradicional, mecánica y repitiendo lo mismo desde hace varios años. La enseñanza que practican de manera ineficaz es causa de la mayoría de dificultades de aprendizaje que muestran los alumnos.
Los programas no se están adaptando a las necesidades e interés de los estudiantes.
Para vencer esta dificultad los estudiantes necesitan conocer la importancia y utilidad de cada aprendizaje. Por ejemplo, por qué deben aprender a redactar una solicitud, un informe o un acta; por qué tienen que saber identificar la información literal, saber realizar inferencias o elaborar conclusiones. Solo si los estudiantes logran convicciones sobre estos aprendizajes, estarán más atentos y se interesarán por aprender. Entonces los programas de aprendizaje estarán atendiendo necesidades e intereses del alumnado.
Relación crítica entre profesores y alumnos. Es una relación algo resquebrajada en los últimos tiempos, que obedece a muchos factores: falta de empatía entre docente y discente, malos modales de los estudiantes por una deficiente formación en el seno del hogar, imitación de modelos de conducta foráneos aprendidos mediante la televisión o el cine, excesiva flexibilidad en las normas de conducta escolares: los alumnos no saben medir sus límites y siempre van más allá de lo permitido. Ante ellos urge reformular los acuerdos en la casa y la escuela, entre profesores y alumnos y entre estos mismos. Un ambiente educativo donde hay un trato horizontal pero de absoluto respeto por el otro es un espacio propicio para el desarrollo de relaciones saludables que revierten en favor de los aprendizajes. Los alumnos se respetan entre sí, respetan a sus profesores, los escuchan y muestran interés por aprender lo que estos les comparten.
Deficiente o inexistente hábito de Lectura. Las causas: Inadecuada o nula estimulación en el hogar durante los primeros años de vida del niño, escasa o deficiente estimulación de parte del docente de los primeros años escolares, falta de materiales de lectura en el hogar, escasez de recursos para adquirir material de lectura e implementar las bibliotecas caseras.
No cabe duda que la formación de hábitos de lectura constituye un proceso complejo que empieza con los primeros años de vida del infante. Requiere el interés y
estimulación temprana de los padres, así como la atención y cultivo de los profesores en la escuela. Los niños necesitan ver leer a sus padres, hermanos y demás familiares, a sus maestros y compañeros para poder contagiarse de ellos. Los padres inician en sus hijos el hábito por la lectura, los maestros lo continúan y modelan; los bibliotecarios, fuera de las aulas, lo estimulan. Al principio, los padres y los profesores inducirán a los niños a la lectura, pero luego esta debe convertirse en un acto voluntario, placentero. Llegado el momento, los niños y adolescentes leerán por pura satisfacción, para llenar esa sed de saber que despiertan los libros en todo aquel que se familiariza con ellos.
Deficiente condición de la Infraestructura. No solo en los hogares de los estudiantes, sino también en las escuelas. La pésima infraestructura de algunas escuelas contribuye a la disminución de los hábitos lectores. Lo ideal sería por ejemplo que en cada aula existiera una biblioteca con textos al alcance de los niños, para que estos no tengan que ir a buscarlos en la biblioteca. Los niños cogerían un libro cada vez que les apetezca leer. Así la lectura se convertiría en un acto continuo, habitual. Las aulas deben ser holgadas, contar con pupitres cómodos y espaciosos; y en las escuelas donde funcionan dos turnos debe haber buena iluminación que proporcione claridad suficiente para que los alumnos lean pese al avance de la tarde.
Docentes desconocen o conociéndolas no aplican ni enseñan a utilizar estrategias de aprendizaje y de comprensión lectora. Entre las causas están en primer término, la deficiente formación superior, y el bajo nivel de las capacitaciones impartidas por el Ministerio de Educación. A ello se suman la falta de interés por actualizarse, el
conformismo y la actitud intelectual pasiva de los docentes, quienes investigan poco. La mejor forma de poner término a esta dificultad está en el cambio de actitud que deben experimentar los docente s, ser más asertivos, auto-educarse y elevar el nivel de sus conocimientos para ser más competitivos y servir como modelos para sus alumnos.
Tienen que aprender a usar y enseñar estrategias de aprendizaje y comprensión lectora, porque su reto es formar personas con una forma de pensar y actuar estratégica,
independiente, capaces de solucionar las dificultades que se les presenten a lo largo de sus vidas.
En consecuencia, para que la comprensión de textos sea efectiva, es necesario que los docentes enseñen estrategias de comprensión lectora y que los estudiantes se entrenen en el manejo de estas para así comprendan mejor lo que leen