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5.5 Metrics for evaluating device characterization
Aunque buena parte de la producción teórica de Bart de Ligt es en holan dés y no ha sido traducida siquiera al inglés, sí lo ha sido una sus obras más importantes, entre ellas el primer tratado sistemático importante sobre paci fismo, antimilitarismo y noviolencia: The Conquest of Violence. An Essay on War and Revolution (La conquista de la violencia. Un ensayo sobre la guerra y la revolución), publicada por primera vez en 1937 con una introducción de su amigo Aldous Huxley. La idea principal de este libro, y que resume tam bién el pensamiento de Bart de Ligt, es que la revolución armada es un tipo de guerra que genera sufrimiento y, por lo tanto, es necesario encontrar otras for mas de acción política estrictamente noviolentas para conseguir una verda dera revolución social que sea moralmente aceptable. El aforismo «a mayor revolución menos violencia, y a mayor violencia menos revolución» resumiría el planteamiento no sólo ya de Bart de Ligt en The Conquest of Violence, sino
17. Bart de Ligt y la Internacional de Resistentes a la Guerra
Jesús Castañar Pérez · Teoría e historia de la revolución noviolenta también de los movimientos antimilitaristas noviolentos encuadrados dentro de la Internacional de Resistentes a la Guerra. Recuperamos aquí algunos pá rrafos inéditos en español, del capítulo octavo, que lleva por título «Violencia y revolución»:
La técnica moderna de la violencia, que ha creado incontables gases vene- nosos, bacterias, misteriosos rayos eléctricos y cañones estratosféricos que sobre- pasan los sueños más salvajes de Julio Verne o H. G. Wells, reposa en un rela- tivamente limitado número de expertos que, sin preocuparse de las consecuencias ni de por qué cobran su salario, ponen todo su conocimiento a disposición de las clases dominantes para perjuicio de la humanidad. De he- cho, incluso si los revolucionarios poseyeran esas armas, su uso podría conducir a la peor mentalidad fascista y a usar la violencia no sólo contra otros sino también contra ellos mismos. Dicho con otras palabras, negarían la revolu- ción en sí misma. La revolución social no significa nada si ésta no es una lucha por la humanidad contra todo lo que es inhumano e indigno. Es por eso por lo que siempre hemos afirmado que a mayor revolución real, menos violencia, y a mayor violencia, menos revolución. Y lo más importante, la violencia puede ser un factor secundario en el curso de un movimiento revolucionario. Desde este punto de vista, uno puede decir:
1.º Que la revolución será tan sangrienta como mal preparada esté. 2.º Que la sangre derramada en una revolución es el signo de su imper- fección.
En pocas palabras, el gran problema de la acción revolucionaria de las masas será cómo encontrar métodos de lucha que sean legítimos y dignos, y que al mismo tiempo sean capaces de derrotar incluso a los poderes reaccionarios más armados. Son precisamente tales métodos los que la gente está empezado a utilizar: desobediencia civil, no cooperación, boicot, rechazo colectivo a pa- gar impuestos o a ingresar en el ejército, etc. Si las masas proletarias de cada país imperialista del mundo, incluido Japón, pueden practicar estos métodos en el momento justo, si esos métodos son usados simultáneamente por las masas oprimidas de países coloniales o semicoloniales, ningún poder en la Tierra podrá resistirlos. En tal acción no sería necesario verter una sola gota de la sangre del adversario. Si la sangre debe ser derramada, ésta debe ser la de los
combatientes noviolentos. Pero esta sangre sería verdaderamente consagrada, sería en verdad un sacrificio no por una idea abstracta y desgastada, sino por la idea y realidad de la raza humana en sí misma.2
Desgraciadamente, esta obra, que podría considerarse como la fundamen tación ideológica de la corriente revolucionaria de las teorías de la noviolencia, apareció en un momento histórico en el que la atención del mundo estaba puesta en las expansiones imperialistas de Alemania y Japón, y las aportacio nes del movimiento pacifista no eran tenidas muy en cuenta. Por ese mismo motivo, buena parte de la obra de Bart de Ligt es una propuesta de estrategias noviolentas contra la terrible guerra que ya se veía venir en esos momentos:
Lo que nosotros, resistentes a la guerra de Holanda, tenemos que defender no coincide de ninguna manera con lo que el Gobierno holandés quiere defen- der contra una posible invasión alemana. Defendemos la humanidad, no con el espíritu de las tradiciones holandesas, sino también con la esencia y el obje- tivo del movimiento internacional revolucionario, contra todo el que la ata- que, y sobre todo contra nuestros propios militares y nuestros propios fascistas. La defendemos con nuestras propias «armas» y nuestros propios métodos. Dado que la burguesía holandesa está obligada por su carácter capitalista e imperialista a recurrir siempre a la violencia, tanto horizontal como vertical, las masas oprimidas en el Este y el Oeste, y todo el que se preocupe por la lucha de la paz y la libertad, tendrá que renunciar a cualquier tipo de violencia. Es más, si los holandeses se dejan llevar por el antihitlerianismo oficial, que nace del imperialismo occidental, Holanda no será más que una parte secundaria del sistema político estratégico del Imperio Británico, cuyos representantes ofi- ciales han declarado cínicamente que sus fronteras están actualmente en el Rin y que consideran a los Países Bajos como una pieza indispensable de las defensas británicas.3
Hay que decir también que The Conquest of Violence, además de ofrecer legitimaciones y pruebas sobre la efectividad de la noviolencia desde un punto
2 Bart de Ligt: ob. cit., pp. 161167. [Traducción del autor.]
17. Bart de Ligt y la Internacional de Resistentes a la Guerra
Jesús Castañar Pérez · Teoría e historia de la revolución noviolenta de vista anarquista, contenía un anexo de vital importancia para la teoría de la noviolencia. Se trata de un resumen del «Plan of Campaign against all War and all Preparation of War» (Plan de campaña contra toda guerra y toda pre paración de guerra), conocido en su época simplemente como el «Plan De Ligt». Este plan fue expuesto en la asamblea trienal de la IRG de 1934 en Welwyn, Inglaterra, y consistía en una sistematización de métodos de resisten cia noviolenta que se proponían a las diferentes secciones nacionales de la IRG para inspirar la resistencia a una guerra que se vislumbraba en el horizonte. De su debate en varios grupos locales holandeses surgió el concepto «defensa po pular pacifista»,4 conocido en su evolución posterior como «defensa popular
noviolenta», «defensa social» o «defensa noviolenta». Se trata de un proyecto netamente antimilitarista que cuestiona el modelo de defensa militar y propo ne un nuevo modelo de defensa no nacionalista basado en el uso por toda la población de técnicas de resistencia noviolenta. Organizaciones antimilitaris tas contemporáneas como el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC), en el Estado español (ahora rebautizado como Alternativa Antimilitarista MOC), han propuesto este modelo alternativo en su declaración ideológica.
Por supuesto, el primer punto del plan de campaña era el rechazo al servi cio militar, y el segundo el rechazo al trabajo militar no combatiente, reco giendo los principales puntos de la ideología de los objetores de conciencia absolutistas y extendiéndolos a las muchas formas de colaborar civilmente con la guerra. Luego seguía citando ejemplos de métodos abstencionistas, nocola boración y métodos constructivos, a la par que distinguía entre métodos indi viduales y colectivos, teóricos (propaganda) y prácticos (organización de mo vimientos y acciones), en tiempos de paz (preventivos) y en tiempos de guerra. Hay que decir que era algo más que un catálogo de acción noviolenta, sino que, como su nombre indicaba, era un verdadero plan de acción a seguir por las masas revolucionarias que, no obstante, nunca se llegaron a oponer a la guerra.
Por otro lado, hay que señalar que Bart de Ligt era uno de los pocos con legitimidad suficiente —ya que había sido encarcelado por oponerse a la gue rra— como para pedirle explicaciones a Gandhi sobre sus incongruencias,
4 Herman Noordegraaf: «The Anarchopacifism of Bart de Ligt», en ob. cit., p. 97.
especialmente por su posición respecto a la Guerra de los Boers y la Primera Guerra Mundial.5 Tras este enfrentamiento inicial, mantuvieron una larga
correspondencia que duró hasta la temprana muerte de De Ligt por un ataque al corazón en 1938, justo antes de que empezara la guerra que había puesto tanto empeño en evitar. Pronto Gandhi, siguiendo una propia evolución polí tica, se fue acercando a posturas pacifistas, en sentido más sociopolítico, y se opuso a la Segunda Guerra Mundial, justo cuando mucha gente que se había opuesto a la primera (Russel, Einstein, etc.) siguieron el proceso inverso y apoyaron a los Aliados. Gandhi nunca llegó a ser antimilitarista, ya que creía que India necesitaba un ejército propio para poder ser independiente. Por ello, la opinión de De Ligt y del movimiento antimilitarista sobre Gandhi era que éste era revolucionario en cuanto a los métodos, pero conservador en cuanto a los objetivos que perseguía, que eran nacionalistas y no críticos con el sistema.
Asimismo, De Ligt demandaba la creación de una Ciencia de la Paz, una lectura sistemática intelectual y moral de la historia de la acción noviolenta, que avanzaba la idea de la posterior investigación para la paz y las teorías es tratégicas de la resistencia civil. Junto con su mujer (gracias a un premio reci bido por ella por un trabajo sobre estrategias para el desarme) fundó en París, poco antes de morir, la Peace Academy (Academia de la Paz), que tuvo su primera reunión en agosto de 1938 y que lógicamente sucumbió a la ocupa ción nazi. No obstante, la aportación de Bart de Ligt en el campo de la teoría de la acción noviolenta fue vital para la difusión de la idea de la efectividad de la misma, sobre todo a la hora de unir las perspectivas ética y pragmática con la crítica y la propuesta anarquista. Él desarrolló una nueva visión de corte totalmente revolucionario y, a la vez, proporcionó una crítica a la inmoralidad e inefectividad de los métodos revolucionarios violentos.