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Microstructural observation after corrosion test

De ninguna forma se debe concebir el desarrollo de la agricultura como un proceso espontáneo, ocurrido de pronto o en de manera fortuita. Fue todo lo contrario, se trata de un descubrimiento gradual que ocupó el ingenio humano de la observación y la experimentación por miles de años, desde el inicio del Arqueolítico hasta la consolidación de la cultura mesoamericana. Ordinariamente se tiende a considerar de manera estereotipada al hombre de la edad de piedra, como un tipo grotesco, torpe, de formas corporales y rostro simiesco, de inteligencia limitada, y que vivían salvajemente en cuevas sin mucha diferencia del comportamiento animal; nada más lejos que eso, desde los primeros pobladores de América hace 40 mil años, hasta los que entraron en las diferentes oleadas de inmigrantes posteriormente, todos eran Homo sapiens sapiens, con las misma dotación genética de inteligencia, creatividad, observación, y demás cualidades mentales de cualquier hombre moderno, eran nosotros mismos viviendo en un mundo de escaso desarrollo tecnológico, pero con habilidades diferentes más desarrolla- das que las del hombre moderno.

En la medicina moderna se conoce ampliamente el fenómeno de la compensación fisiológica de las personas que tienen alguna discapacidad o mejor dicho, que disponen de habilidades diferentes, éste es un término por demás acertado, ya que al carecer de ciertos órganos sensitivos, los individuos los compensan desarrollando otros, quien no ha podido sorprenderse de la agudeza auditiva, y olfativa de los invidentes, por dar únicamente un ejemplo; al carecer de los utensilios y de las comodidades del mundo modernos, los individuos del Arqueolítico subsisten dependiendo exclusivamente de su capacidad para percibir el medio y del desarrollo de habilidades físicas para aprovecharlo.

Los individuos de las bandas de cazadores-recolectores y pescadores, disponían de una agudeza de observación como la de los mejores científicos de ahora, observando el cielo y los cambios del medio circundante, como el crecimiento herbario, el brotar del follaje, la floración, la nieve, la lluvia, el crecimiento del caudal de los ríos, el viento, los olores, el calor, humedad, y miles de datos que hoy pasan ordinariamente desapercibidos por el hombre común; todos eran minuciosamente registrados en la memoria de los hombres de la edad de piedra, con mucha más precisión —ecológicamente ablando— que lo calendarios modernos; para nuestros ancestros no había sábados o domingos, sino días para recolectar aguacate, o temporada para pescar salmón, días buenos para recolectar huevos de tortuga, en suma, un calendario basado rigurosamente en hechos y fenómenos de los ciclos biológicos, ecológicos, y astronómicos observables.

Ante la carencia de libros, la mayoría de los conocimientos y descubrimientos útiles para la supervivencia se transmitían por tradición oral, una enseñanza de tipo tutorial se ejercía de manera comunal bajo la dirección de los adultos de la banda, los que enseñaban haciendo, uno de los primeros métodos arqueo-pedagógicos. En miles de años de observación, los recolectores alcanzaron a reconocer minuciosamente los ciclos de vida y muerte de numerosas especies alimenticias, el calendario de germinación, crecimiento, floración, fructificación, y término de la vida, les permitía acudir puntualmente al lugar exacto para la recolección de frutos, semillas, o tubérculos; gradualmente iniciaría la manipulación del proceso, tal vez lo primero fue no recolectar todo, sino dejar cierta cantidad de frutos o semillas que permitieran la reproducción de las mismas y el aprovechamiento para el siguiente ciclo; un poco después descubrirían que dejando cierta cantidad de las mejores semillas, frutos o tubérculos, para el siguiente ciclo aumentaban las especies con mejores cualidades alimenticias, frutos más grandes, de mejor sabor, semillas

Mario Rojas Alba. Tratado de Medicina Tradicional Mexicana

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más abundantes, tubérculos más voluminosos y más agradables al comer; el siguiente paso sería ayudar a las mejores especies seleccionadas a reproducirse, las semillas mejoradas, y los tubérculos más suculentos, fueron esparcidos o plantados en lugares privilegiados del terreno para su mejor propagación; lentamente la recolección de especies sembradas substituyó las de las especies silvestres, dando paso a la agricultura y al arraigo del hombre a un espacio territorial específico, el sedentarismo y la vida urbana tocaban la puerta.

El desarrollo de la agricultura en el Arqueolitico de México ha sido estudiado ampliamente. En un largo proceso de relación entre el hombre y las especies alimenticias, como el que he comentado, se llegó finalmente a dejar vestigio de las primeras actividades agrícolas203:

a) las dataciones más antiguas se refieren al cultivo de la calabaza (Cucúrbita pepo) en el Valle de Oaxaca, alrededor del 8,000 a.C. (10 mil antes del presente), en Tamaulipas aproximadamente en el 7,000 a.C, y en el Valle de Tehuacán, Puebla, en el 5,200 a.C;

b) teosintle (Zea mexicana), en el Valle de Oaxaca se encontró polen datado entre el 7,400-6,700 a.C, y granos en la Cuenca de México en el 5,000 a.C;

c) el aguacate (Persea americana) en el Valle de Tehuacán, Puebla, aproximadamente en el 7,200 a.C. (9,200 antes del presente);

d) chile (Capsicum annum) en forma silvestre en el Valle de Tehuacán, aproximadamente en el 6,500 a.C, y domesticado alrededor del 4,121 a.C;

e) amaranto (Amaranthus sp.) en el Valle de Tehuacán alrededor del 5,400 a.C;

f) maíz (Zea mays), en el Valle de Tehuacán se encontraron algunos olotes datados aproximadamente en el 5050 a.C, y polen en la Cuenca de México entre 5,200-2,000 a.C; y g) frijol (Phaseolus vulgaris) en el Valle de Tehuacán y en Tamaulipas entre el 4,000-2,300 a.C

Diosas y matriarcas nutricionistas

Los primeros núcleos familiares, grupos y bandas prehistóricas serían casi invariablemente matriarcados, muchas razones hay para pensar en que así fue. No entraré en detalle sobre esto, si a caso he de mencionar algunos de los aspectos más destacados sobre el caso, hechos objetivos e ideológicos.

203 McCIung de Tapia, Emlly. La domesticación de las plantas alimenticias. El origen de la agricultura. En Atlas histórico de Mesoamér/ca Ediciones Larousse, México, 1993, pp: 45-49.

Razones objetivas: las mismas características de la especie hacen que los recién nacidos y niños pequeños dependan de la madre y la comunidad por un periodo más prolongado que cualquier otro animal, las necesidades de alimentos, cuidado, y de desarrollo neuronal hacen del hombre una especia con prolongada dependencia materna; las madres tendrían una gestación cada dos años, de manera natural y por razones de desarrollo biológico, los hijos se mantendrían enucleados en torno de la madre, tal vez hasta la adolescencia, e incluso después; es decir, la madre seria la primera líder natural y cohesionadora del clan familiar; los períodos de gestación, de lactancia, y la atención de la ablactacíón de los pequeños le obligaban mantenerse por más tiempo al abrigo del hogar familiar, eso le permitió desarrollar ciertas actividades extraordinariamente útiles a la familia, como por ejemplo la alimentación del fuego, y las actividades de recolección de lugares cercanos al hogar; y al parir, la mujer dejaba plena constancia de que la vida salía de su vientre, de ahi se desprendía la divinización de la maternidad y poder que sustentaba el matriarcado.

Razones subjetivas: parece evidente que el hombre prehistórico desconocía la relación entre la copulación y la gestación, o cuando más se infería una relación muy vaga de la paternidad; con el advenimiento del mundo simbólico las diosas madres tienen una importancia arrolladora; el líderazgo proveedor y protector que surgia de la dependencia alimenticia de los hijos respecto de la madre, se mantendría mediante lazos psicológicos durante toda la vida de los individuos pertenecientes al clan familiar, en donde dominaba una ideología de libre pertenencia al colectivo, sin renuncia del instinto ni a la represión sexual204, dominaba el sentido de la propiedad colectiva y el desconocimiento de la propiedad privada205.

La economía de la caza y la recolección dominaba en el Paleolítico y Mesolítico, y tocaba los albores del Neolítico, los estudios han magnificado la importancia de la caza por sobre el de la recolección, lo que debiera ser al contrario, la recolección aportaba la mayor parte de los alimentos, y se

204 La familia y los grupos prehistóricos no tenían los controles culturales que dimanan de la moral judeocristiana occidental, incluyendo la relación contrato- propiedad que administra la sexualidad. Wilhelm Reich ha dado luz sobre la represión sexual y la renuncia al instinto, como base reguladora de la economía sexual en la cultura occidental, en su obra: Reich, Wilhelm. La Revolución Sexual. Traducción de Sergio Montiel, para la coedición de Editorial Planeta-De Agostinl y Editorial Artemisa, México, 1985,276 pp.

205 Engels, Federico. El origen de la familia y la propiedad privada. Primer edición 1884, versión electrónica de Tlahui, 2004,107 pp.

complementaba con los productos de la caza206. Las poblaciones prehistóricas de cazadores-recolectores tenían una alimentación muy variada en donde la carne no era tan importante207, lo que es congruente con una dentición mucho más apropiada para moler alimentos de origen vegetal que para punzar, desgarrar, y masticar la carne, como la de los homínidos208, y primeros H. sapiens.

Las mujeres fueron sin duda las primeras nutricionistas. La función de la mujer como proveedora de alimentos inicia de manera vital con la lactancia, siendo ella misma el alimento de los bebés y niños pequeños, después, gracias a su habilidad recolectora, parece continuarse durante toda la vida de los individuos. Las homínidas fueron las primeras recolectaras, al parecer ellas misma inventaron los primeros instrumentos como los contenedores para transportar y almacenar vegetales alimenticios, palos cavadores, implementos para el transporte de las crias y ellas mismas por razones más que naturales son las primeras en compartir los alimentos con sus hijos pequeños209, desde la ablactación hasta la dieta normal del adulto. Las mujeres H. sapiens del Paleolítico son las principales proveedoras de alimentos obtenidos por ellas mismas mediante la recolección210.

El matriarcado continuaría en el Neolítico, así lo demuestra el caso de la ciudad de Catalhóyük, Turquía, el poblado neolítico de mayor tamaño (8 mil habitantes), datado en 9 mil años211 de antigüedad, donde se han encontrado

elementos para suponer una división sexual con liderazgo femenino. En Catalhoyük se encontró una Venus o Diosa Madre de las más originales, se trata de una estatuilla de arcilla representando a una mujer obesa, y sentada desnuda en una especie de trono con dos leopardos, uno en cada descansa-brazos, originalmente se pensó que representaría una deidad femenina y símbolo de fertilidad, ahora se la

206 Martín-Cano Abreu, Francisca. Falsas ideas sobre los papeles sexuales en la Prehistoria. Narraciones. Omnia. Mensa España, Barcelona, febrero del 2001, N° 82 y 83.

http://www.colciencias.gov.co/seiaal/documentos/fmca.htm.

207 Lichardus, J. y M. (1987): La protohistoria de Europa. Editorial Labor, Barcelona, España, 1987. Referencia en: Martín-Cano Abreu, Francisca. Op. cit URL ibid.

208 Harris, O. Y Young, K. (Compilado por): Antropología y feminismo. Introducción. Editorial Anagrama, Barcelona, 1979. Referencia en: Martín-Cano Abreu, Francisca. Op. cit. URL ibid.

209 Llnton, Sally (1971), Referencia en: Martln-Cano Abreu, Francisca. Op. cit. URL ibid.

2 . 0 Uul S. y Sanahuja, E. Historia de España. Prehistoria y Edad Antigua. Tomo 1. Barcelona: Instituto Gallach de Librería y Ediciones Océano, 1994. Referencia en: Martín-Cano Abreu, Francisca. Op. el URL ibid.

2 . 1 Hodder, lan. La división sexual en Catalhöyük. Scientific American

Latinoamérica, Año 2, Número 20, Marzo de 2004, pp: 50-57.

preferido identificar como un símbolo del poder jerárquico de lamujer2n.

En el panteón griego, la madre universal es Rea, pareja de Cronos, con él tiene una hija, Deméter (del griego de-, da- o ga-, "tierra", y -meíer, "madre", deméter "madre tierra"), perteneciente a la segunda generación divina, diosa de la agricultura, representa a la madre nutricia, la que provee a la humanidad de los cereales que le han de alimentar. Deméter rige la agricultura la agricultura, brindando a lo hombres la oportunidad de progresar, de evolucionar desde un estado de atraso y salvajismo, hasta leí establecimiento de una verdadera civilización. Deméter es hermana de Zeus, y su esposa ocasional, a diferencia de Ges que representa a la tierra como su matriz cosmogónica, Deméter es la diosa madre representativa de la tierra cultivada, ambas deidades muy veneradas. Como se sabe, los romanos copiaron el panteón griego dándoles sus propios nombres, de esta manera Ceres substituye a Deméter. Hermana de Júpiter, Ceres protegía la agricultura, patrocinaba a los cereales, las frutas y las hierbas, una de las deidades más populares y a la que se le hacían ofrendas rituales con generosidad y frecuencia. La importancia de Ceres nos llega a la actualidad con la palabra "cereal", y aunque la palabra "ceremonia" proviene del latín caeremonla213, no deja se ser interesante

denotar su similitud fonética con las palabras latinas ceres- monialis, lo que significaría "rito a la tierra proveedora", "ritual dedicado a los granos".

A manera de corolario, en la prehistoria se vive una sociedad comunal de tipo matriarcal, sin propiedad privada ni represión sexual, en donde los individuos pueden identificar a la madre, pero no al padre, su principal fuente de alimentos es la recolección y complementariamente de productos de la caza y pesca. En un tipo de lactancia más o menos prolongada, los niños se nutrían de la leche materna hasta los dos o tres años, la madre iniciaba de manera compartida la administración de ciertos alimentos hasta que la ablactación de los niños concluía y el individuo era capaz de alimentarse como cualquier adulto. Durante los diferentes estadios de la cultura prehistórica, los alimentos adquieren manifestaciones divinizadas, destacándose la presencia de la madre fecunda y proveedora, relacionada con la tierra, la agricultura y sus productos.

2 . 2 Hodder, lan. Op. cit., p. 52.

2 . 3 El vocablo latino de caeremonía significa simplemente ceremonia, o rito (- monialis, e), ritual ( -monior, aris, ari), y honrar (-monium, ii). Por su parte, la palabra latina Ceres es el nombre de la deidad de la agricultura, significa también luna, tierra, pan, grano, y fruto, en una opinión muy atrevida, ceremonia se conforma de ceres•monialis, lo que se podría traducir al castellano como "rito a Ceres", "ritual a la Tierra". Nota del autor.

Instrumentos y alimentos

El tipo de alimentación se ve reflejada en los instrumentos empleados por el hombre de la prehistoria, particularmente de aquellos que se relacionan con la caza, pesca, agricultura y cocina. Las herramientas de moler son indicadoras del tipo de subsistencia. Estudios de la morfología, tamaño y textura de las muelas estudiadas en el suroeste norteamericano y en Levante, se relacionan sobre todo con las diferentes estrategias de procesamiento de los alimentos. Apoyándose en datos etnológicos sobre técnicas de preparación de comida, y de experimentos con el diseño de las herramientas para la molienda, se ha visto que estas tienen que ver con el diseño necesario a fin de mejorar la eficiencia para moler semillas y granos, tales como el maiz en América, y el trigo en el Cercano Oriente, y no hay otra explicación motivadora del desarrollo de esta tecnología, que la necesidad de incorporar las harinas en la dieta prehistórica214.

En el Neolítico, hace unos 10 mil años, aparece la agricultura y la ganadería (en América esta última era muy limitada), en África, Asia y Europa, la agricultura brinda los cereales como el trigo y la cebada, mientras que la ganadería permite la disposición de cabras, y ovejas, lo que se complementaba mediante la caza de caballos, cerdos, y otros animales. No sería hasta el Neolítico que el hombre comenzó a emplear las vasijas de barro para cocinar, para entonces y con el desarrollo de la agricultura se producía el pan. Los habitantes de Catalhóyük cultivaban cereales y disponían de ovejas domesticadas, mediante la caza se abastecían de carne de venado, cerdo, y caballos silvestres, usaban para la alimentación ciertas especies de plantas silvestres y otras con fines medicinales.

Veamos ahora cuáles o qué tipo de alimentos consumía el hombre de la prehistoria, en general: comían sobre todo hierbas y frutos silvestres, raíces; primero comían cruda la carne de los animales de caza, luego la asaban215. Los hominidos se desplazaban hasta donde hubiera manadas de animales para cazar de manera regular, en ciertas ocasiones era posible que el hombre actuara como carroñero, despojando a los animales carnívoros de sus prendas de

2 . 4 Adams, Jenny L. Refocusing the Role oí Food-Gnnding Too/s as Correlates for Subsistence Strategies ín the U.S. Southwest. The Society for American Archaeology (SAA). Volume 64 Number 3 July 1999. URL:

http://www.saa.org/Publications/AmAntiq/AQAbstracts/Aq64-3/adamsab.html.

2.5 Algunos piensan que, probablemente, fueran los neandertales, hace unos 60 mil años, los primeros en asar la carne; en lo personal me inclino de manera determinante a pensar que el asado de la carne necesariamente surgió un poco después, pero casi simultáneamente al descubrimiento y uso del fuego por el Homo erectos. Nota del autor.

caza, o aprovechando los animales que morían por accidente o vejez. Los hombres del paleolítico llegaron a cazar mamuts, igualmente los hombres del Arqueolitico americano, muy por el contrario de lo que muchos piensan, esto sería de manera muy esporádica y no tendría relevancia en el aporte nutricional de nuestros ancestros.

En el Neolítico del Oriente Medio, las leguminosas fueron domesticadas y cultivadas casi al mismo tiempo que los cereales, en el período comprendido entre los 11 mil y 9 mil años antes del presente. Existen más de 18 mil especies de leguminosas agrupadas en alrededor de 650 géneros distribuidos ampliamente en todo el planeta, en formas de arbustos, enredaderas y árboles de gran altura. Los seres humanos aprovechaban de manera generalizada alrededor de una docena de especies de leguminosas, empleaban para su alimentación las vainas, tallos, hojas, semillas verdes, maduras o secas, frutos, flores y raices216.

Desde una antigüedad, el hombre ha empleado las leguminosas en la alimentación: soya (Glycine max), frijol (Phaseolus vulgaris), cacahuate (Arachis hypogaea), chícharo (Pisum sativum), garbanzo (Cicer arietinum), haba {Vicia faba) jicama (Pachynhizus emsus), lenteja (Lens esculenta), tamarindo (Tamarindos indica), entre otras. Algunas leguminosas tuvieron un uso muy regional, otras se difundieron con mayor amplitud, hasta el siglo XVII, el frijol soya (Glycine max) sólo era cultivado en Asia, por su parte el frijo común (Phaseolus vulgaris) tenia y tiene un amplio uso en México, igualmente el cacahuate (Arachis hypogaea) conocido en México, se difundió ampliamente a otros continentes, no pasó lo mismo con el guaje (Leucaena leucocephala), que se continúa consumiendo de manera local en algunas regiones de México y América Central, caso especial es el de la parata o huanacaxtle (Enterolobium cyclocarpum), cuyas semillas se consumen únicamente en casos esporádicos por algunos individuos de la misma regiones en donde se encuentra.

No sabemos qué cantidad de proteínas proporcionaban las leguminosas, eso en comparación a las de la carne, pero se puede intuir que su valor nutricional sería muy importante, sobre todo sabiendo que las semillas maduras de las leguminosas contienen entre 18 y 44 por ciento de proteínas217, amén de ser una fuente importante de hierro,

fósforo, calcio, tiamina y riboflavina218. Para poder

2» Bourges R. Héctor. Las leguminosas en la alimentación humana.

Cuadernos de Nutrición. México, Vol. 10, Número 1, Enero-Febrero, 1987,

pp: 17-32.

2 , 7 Bourges R. Héctor, tbid., p. 25.

aprovechar adecuadamente la importante dotación de proteínas, las semillas de las leguminosas deben tostarse o cocerse, por eso, la mayor parte de las semillas han requerido de un proceso culinario moderadamente elaborado, aunque no menos que el de los cereales. Algunas semillas como el haba (Vicia faba) se pueden comer crudas, verdes o secas, igual las semillas secas de algunas oleaginosas como la calabaza (Cucúrbita pepo), y las semillas verdes del guaje (Leucaena leucocephala), o la raíz cruda de la jicama (Pachyrrhizus erosus).

La preparación más sencilla comprende el sancochado de las semillas frescas en su propia vaina, para eso no se