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Para acercarnos un poco más a las características y el papel que jugó la militancia perretista en el movimiento obrero, es necesario entender que la lógica en la que el PRT-ERP entendía la dirección política del movimiento de masas, prefiguró la práctica de sus militantes dentro de la fábrica. Para analizar las formas que asumió dicha militancia, resulta interesante centrar la mirada en la perspectiva de los protagonistas, desde donde la “inserción”, la “influencia” y la “dirección” aparecen como “categorías sociales” fundamentales a través de las cuales los militantes reconstruyen su experiencia y la línea política de la propia organización.

Las categorías sociales, como define Elsie Rockwell, son aquellas que se presentan de manera recurrente en el discurso o en la actuación de los sujetos y que en muchos casos “pueden ser utilizadas como categorías analíticas en la medida que expliquen mejor la dinámica observada y se integran al trabajo teórico”. 56

En nuestro caso, asumir dichas “categorías sociales” como “categorías analíticas” nos permitirá analizar en profundidad la política perretista, y con ello la diferencia cualitativa con el resto de las organizaciones político revolucionarias del momento, fundamentalmente con Montoneros, organización con la que el PRT-ERP se encontraba y en muchos casos disputaba al interior de la fábrica. Al mismo tiempo, reconstruir los orígenes de estas nociones nos permitirá observar como operaron y se combinaron en la búsqueda por construir hegemonía político-ideológica en el seno del movimiento obrero y como se manifestó en la cotidianeidad de la militancia.

2.1 La “inserción” e “influencia” del partido

La lucha por la “Patria Socialista” significaba para la militancia perretista la disputa por un proyecto político, económico y social basado en criterios filosóficos, morales y éticos radicalmente opuestos a los del orden establecido, por lo que la disputa no se centraba solo en la conquista del poder político, sino que era mucho mas profunda, necesitaba de la transformación de la conciencia de la clase obrera y el pueblo argentino. En ese sentido, el desarrollo de la política del PRT-ERP, como vimos en el capítulo anterior, era una búsqueda constante por construir una hegemonía político-ideológica en la clase obrera que hiciera posible la revolución en Argentina.

La impronta de masas que debía asumir la línea del partido se revelaba fundamental si se quería cumplir con dicho objetivo. Para transformarse en la dirección revolucionaria del pueblo argentino los militantes perretistas debían “saber escuchar a las masas”, “ganándose su mente y su corazón”57, y sobre todo logrando incorporarlas a la producción de la línea

revolucionaria del partido. Esa era la lógica con la que los militantes perretistas asumían la construcción en la fábrica, y a través de la cual pensaban la dirección política de la clase. Es a través de esa óptica que debemos analizar el éxito o fracaso de su línea política en la práctica concreta y analizar sobre todo como era experimentado por los propios militantes de la organización.

Para ello debemos definir con mayor precisión cómo entendían la “inserción” política, a partir de las características y objetivos que la misma organización se planteaba.

Debemos tener en claro que no será la misma definición de “inserción” que se utilizará en una organización legal, populista y de masas o en una organización armada movimentista 57 Pozzi, Pablo, Ibídem, 2001

(como lo era Montoneros) que la que utilizará un partido revolucionario, clandestino y de cuadros. Criterios como los de la cualidad y la cantidad, se conjugan de maneras diferentes dependiendo de los objetivos que se plantea una organización a la hora de pensar su crecimiento y desarrollo en el seno del pueblo.

En este sentido, resulta interesante la forma en que Pablo Pozzi define a “la inserción”, ya que mas allá de las dificultades que conlleva definir dicha “categoría social”, logra resumir con bastante precisión los criterios con que el PRT-ERP evaluaba el éxito de su trabajo político. Así, el autor la define como “la capacidad que tiene una organización para representar demandas populares, para desarrollarse entre las masas, ser referente y poder orientarlas”. Al mismo tiempo aclara que “un trabajo de masas exitoso no solo tiene como resultado la captación de nuevos militantes sino principalmente aumentar su prestigio entre la población, generar simpatía y apoyo.” 58

En ese sentido, la cantidad de militantes no marcaba en lo fundamental el nivel de “inserción” para el PRT-ERP, ya que los criterios con los que la organización evaluaba el ingreso o no ingreso de un militante a la misma, estaban atravesados no por el deseo de engrosar sus filas sino por las cualidades políticas y humanas del aspirante.

De esta forma “lo importante no era cuantos militantes tenia el PRT-ERP en Propulsora Siderúrgica sino su ubicación socio-política, el cómo lo percibían los trabajadores, y el desarrollo y penetración de la prensa y propaganda partidaria”59, entendiendo por

“ubicación socio política”, el peso político y social que podía tener un militante dentro del lugar de trabajo. Esta concepción estaba atravesada por una forma determinada de entender

58 Pablo Pozzi, 2004, Pág.169-170 59 Pozzi, Pablo, Ibídem, 2004, Pág. 172

el papel que jugaba la organización en la dirección de los procesos políticos en los que intervenía:

“¿que quiere decir que dirigíamos la política de masas en la FOTIA? Quiere decir que si las propuestas del PRT-ERP se imponían y se hacían carne en la gente, es porque los trabajadores se sentían expresados por estas propuestas, las hacían suyas y las llevaban adelante, con sindicatos que fueran o no del PRT-ERP. El concepto de la dirigencia política tiene un sentido cualitativo, no cuantitativo. Yo no dirijo a las masas porque tengo [tal o cual sindicato], se dirige a las masas cuando las masas son capaces de hacer suyas las posiciones de una organización política.”60

De esta manera, dirigir una fábrica no significaba necesariamente dirigir un sindicato, sino influenciar a través de posicionamientos políticos y fundamentalmente a través de una forma y un método de ver y hacer política revolucionaria. En consecuencia, no era necesario que los militantes del PRT-ERP ejercieran un papel de liderazgo, sino que el objetivo era ser la conducción real a través del desarrollo de una fuerte “influencia” que solamente podía lograrse alrededor de una política correcta que se haga carne en los trabajadores.

Esto puede observarse claramente en el testimonio de Eduardo, (a partir de ahora Testimonio 1), obrero metalúrgico y delegado de la fábrica Cantábrica ubicada en la zona sur del Gran Buenos Aires61.

Testimonio 1

60 De Santis, Daniel, Ibídem, 2010, Pág. 60

61 Se incorpora al PRT-ERP en el año 1972, y logra ser parte de una rica experiencia sindical que hacia 1975 confluirá en

Pregunta:- (…) Tenían un trabajo clandestino pero tenían un trabajo considerable dentro de la fábrica… vos, desde tu visión, ¿cómo crees que era la recepción de la propuesta del PRT entre los obreros?

Respuesta:- No, era importantísima, ehh…creo que de alguna manera era central, si bien no éramos los principales dirigentes, además éramos muy jovencitos, si bien no éramos muy… no éramos lo mas jetones, los compañeros que si eran dirigentes, que si tomaban la palabra en las asambleas, estaban influenciados por nosotros, algunos, pero eran aquellos que tenían la propuesta mucho mas justa que la de la burocracia sindical, y que la de otros sectores reformistas o populistas que entonces tenían también mucho peso, pero entonces cuando hablaba un compañero influenciado por nosotros esa propuesta tenia mucho peso, en fin…

Esta concepción hallaba su origen en la siguiente enseñanza leninista: “[Cuando] las consignas son reales, si la táctica es correcta, entonces la masa de la clase obrera en un nivel determinado del desarrollo de su movimiento revolucionario, se acercará indefectiblemente a esas consignas”62 . Por ende “lo que hace falta es simplemente, que los

miembros del Partido que integran estas organizaciones, en las que gozan de indudable influencia, empleen todos los medios de persuasión para que las organizaciones sin-partido se acerquen en el curso de su trabajo al Partido del proletariado y acepten voluntariamente la dirección política de éste.”63

Como vemos, la “política de influencia” se revelaba como la forma mas adecuada de hacer hegemónica las posiciones del partido. La búsqueda por que los trabajadores en su conjunto

62 Naranjo, Pedro: Vitenam. Experiencias y Enseñanzas, Ediciones Resistencia Popular, Santiago de Chile, 1990. Pág.182

se apropiaran de las consignas y las propuestas de la organización pretendía ser el medio a través del cual ejercer la dirección política en los establecimientos.

Esta concepción también estaba fuertemente atravesada por la experiencia de la revolución vietnamita. Los cuatro pasos a seguir en la “construcción de las fuerzas reales de la revolución” que definía el Partido Comunista de Vietnam encontró eco en la construcción política del PRT-ERP. Como remarca Pedro Naranjo en su trabajo “Vietnam. Experiencias y enseñanzas”, los vietnamitas recomendaban como fundamental para construir una fuerza revolucionaria de masas: 1) la selección y preparación de los cuadros para “sembrar la semilla” revolucionaria en el movimiento de masas, 2) crear la posición legal para el cuadro, 3) conquistar la simpatía y el cariño de las masas y solidarizarse con ellas y 4) construir las “raíces” o bases políticas en las masas.64 Todos estos elementos, de alguna

manera fueron desarrollados en la práctica por el PRT-ERP con diferentes matices. En cuanto la construcción de las raíces o bases políticas, se revelaba fundamental para el desarrollo de su política de “influencia” a través de la cual instalar sus propias posiciones entre los trabajadores. En ese sentido, al igual que los vietnamitas se concentraba en lograr el monopolio de conducción en la base, considerando que el nivel central de dirección de las organizaciones de masas era necesario, pero que la conducción a nivel de base era lo fundamental.

Esto queda mas claro aún en el testimonio de Eduardo: Testimonio 1

Pregunta:- ¿Y la Agrupación logró controlar comisiones internas?

Respuesta: -Si por supuesto, había fábricas que eran controladas totalmente por la Agrupación en la que nosotros participábamos, con la Coordinadora de Gremios en 64Naranjo, Pedro, Ibídem, 1990.

Lucha si… había importantes fábricas, no fue el caso nuestro, el caso nuestro era distinto… si bien de 60 delegados en algún momento 48 eran de la JTP, ligados a Montoneros, minoría absoluta éramos nosotros con un par de delegados solamente, pero suficientes como para tener incidencia y discusión en ella (…)

P:- Y, como bien vos decís la mayoría de los delegados era parte de la JTP, y el PRT tenia minoría… como se lograba dirigir un conflicto, o instalar una política teniendo la minoría?

R:- Eso lo hacíamos desde… te vuelvo a insistir, desde los compañeros independientes, que en general eran personas grandes, personas mayores que respetábamos mucho y que nos escuchaban mucho, cuando vos me preguntaste si ellos sabían… yo nunca les había dicho que era del PRT… además nos habían dicho de parte del partido como una recomendación de no abrirse si no era necesario, no abrirse si no era para incorporar a un compañero… vos no andabas haciendo bandera de que eras del PRT… no… pero si llegabas y planteabas las discusiones, entonces seguramente ellos sabían que esto venia elaborado… es decir, el caso mas claro que tenemos es con Ford… en Ford nosotros habíamos trabajado mucho con el compañero Cramer, el petiso Cramer le decíamos, que era un delegado… un delegado muy conversador, muy parlanchín, muy buen compañero… y bueno cuando fue la etapa del 75, el Rodrigazo, se le pegó muy de cerca Benito Urteaga, y era quien dirigía Benito Urteaga… el partido era quien dirigía a través de ese compañero toda la zona Norte, y todas las movilizaciones que se produjeron en el Rodrigazo a partir de la zona Norte y la zona Oeste… osea con pocas personas pero con ideas de esas características se podía dirigir y construir… el hecho de tener

mucha gente como estos 48 delegados que tenían de 60 en Cantábrica, el hecho de tener la mayoría no significaba controlarla desde lo político y lo ideológico(…) Pero bueno a través de estos compañeros nosotros podíamos plantear no digo fácilmente, pero si éramos escuchados finalmente nuestra propuesta, porque desde la clase no había otras propuestas. No eran buenas las propuestas del populismo, no eran buenas las propuestas del reformismo, no eran buenas las propuestas del peronismo aun viniendo de los sectores mas combativos, eran gente con ese criterio patotero, de imponer las cosas, irrespetuosos frente a los compañeros(…)”

El testimonio muestra, a través de la comparación entre las organizaciones, cuál era la lógica con la que el PRT-ERP pensaba la construcción política. De esa forma, para nuestro testimoniante la prioridad estaba puesta en que los obreros en su conjunto se apropien de las posiciones del partido y no en que triunfaran de cualquier manera. Así, no era necesario que la mayoría de los delegados sean del partido, ya que la influencia bastaba para que sus propuestas al menos tengan algún peso. De este modo, se intentaba que las mismas sean llevadas adelante por los “compañeros independientes”, haciendo que sea posible dirigir un conflicto o la política en una fábrica con pocos militantes. Lo que allí se ponía en juego era el carácter cualitativo del militante que debía construir el partido para desarrollar una política efectiva al interior de una fábrica y del movimiento obrero en su conjunto.

A diferencia de Montoneros, que gran parte de su éxito se debía a su adscripción al peronismo, según Eduardo Oroño, el PRT-ERP estaba obligado a construir su hegemonía a través de su propuesta, lo que lo llevaba a redoblar sus esfuerzos para que la misma sea acertada y sentida por los obreros. Esto garantizaría, en parte, el hecho de que ante una

correlación de fuerzas desventajosa en términos cuantitativos, la línea partidaria pudiera imponerse.

La diferencia de criterios de construcción entre ambas organizaciones también es remarcada en el testimonio de Julio (Testimonio 2)65, obrero de la fábrica Mercedes Benz y

militante del PRT-ERP: Testimonio 2

“R:-(…) Bueno Montoneros no tenia la necesidad de hacer nada, la figura de Montoneros como era un poco mas Socialismo Nacional y todo ese tipo de cosas, y se acordaban todos, con justa razón, de lo que fue el peronismo en la primer década, son muy reconocidos por todo esto entonces iban todos atrás de Montoneros… pero ¡ellos tenían la línea nuestra!

P:- ¿Como es eso?

R:- Claro, a ver, estábamos en Mercedes Benz y había que hacer cosas, y entonces nos poníamos de acuerdo y era la línea nuestra la que salía, no tenían ellos una línea independiente… y nosotros tampoco, la línea para las luchas y todo eso de los Montos y nuestra eran del PRT.”

Mas allá del subjetivismo del que esta teñido el testimonio, lo que resulta interesante remarcar es que “la influencia” se vivía como una de las virtudes mas importantes del PRT-ERP, y como la dimensión mas exitosa y característica de su política dentro de la fábrica.

Es necesario destacar, que esto se lograba fundamentalmente a través de la agitación y de la propaganda. En ese sentido, la militancia perretista no innovaba demasiado en cuanto a 65Entrevista con el autor, Buenos Aires, 2012

herramientas tradicionales del tipo de organización leninista. Desarrollaba (al igual que el resto de las organizaciones) diferentes materiales de propaganda que respondían a los distintos niveles de organización. De esta forma, la presencia del partido se daba fundamentalmente a través de “El Combatiente” y del “Estrella Roja”, herramientas claves para el trabajo político directo y para la construcción general de la organización. Al mismo tiempo las distintas agrupaciones sindicales impulsadas por la organización sacaban boletines fabriles que tocaban las problemáticas de la fábrica intentando intervenir en la vida política de la misma. Esas eran las herramientas básicas de la militancia perretista: Testimonio 1

“P:- ¿Y que nivel de inserción tenía el PRT específicamente en tu fábrica?

R:- No, en mi fábrica llegamos a tener una inserción importantísima. Llegamos en un momento, de 3500 obreros, si metíamos alrededor de 100 El Combatiente, y un poco mas de Estrella Roja, si, si… eso, teníamos un Comité Fabril bien armado con funcionamiento semanal, teníamos un boletín interno de la fábrica, propio que hacia el partido para la agrupación nuestra que teníamos allí como metalúrgica, que además era distribuido obviamente en fábricas cercanas y aledañas y que bueno, a partir de la cual funcionábamos en la Coordinadora de Gremios en Lucha…”

Testimonio66

“P: ¿Cómo se llamaba la agrupación? ¿El Combatiente electricista? Porque acá está El Combatiente telefónico

R: Teníamos un periodiquito nosotros, pero no se llamaba así, se llamaba… no me acuerdo. Teníamos un periodiquito no de la agrupación sino del Partido. Y 66 Dicho testimonio pertenece a Humberto Tumini, militante perretista cordobés y miembro del comité central del

centralmente nuestra construcción era política. O sea, construíamos el PRT, esa era la. . . y también una construcción gremial, pero muy politizada, muy del espacio nuestro. Además, la construcción fue en el tiempo bastante buena, o sea, nosotros hicimos un pie bastante grande en Luz y Fuerza. Tanto a nivel de cuadro sindical y activista como a nivel de gente de base.

P: ¿O sea, un pie en el sentido de ganar compañeros? ¿De ganar influencia política? R: No, ganamos compañeros y de hecho ganamos influencia política porque una parte de esos compañeros eran miembros de la directiva de Tosco. Lo que pasa es que de hecho la conducción política era de Tosco, era de él; y los compañeros nuestros eran mitad nuestros y mitad tosquistas, nunca perdieron esa característica. Porque en Luz y Fuerza como que eso es una constante. O sea, la mística del gremio es muy fuerte, y la mística del tosquismo era muy fuerte, entonces los negros eran mitad nuestros y mitad de Tosco. Pero nosotros metíamos influencia de hecho.(…) P: ¿Y cómo construían? ¿Cómo hacían para construir? O sea, el periodiquito es una cosa.

R: El periódico, el volante. En fin, reuniones de discusión. En general los métodos tradicionales de construcción política. Y después mucha participación en la. . . nosotros abrimos lo de Luz y Fuerza, ¿no? En el período anterior yendo a vender el periódico en la puerta de fábrica, en las puertas de los lugares de trabajo, así nos metimos en Luz y Fuerza. Iban los compañeros, vendían el Comba a la salida del