4.5 Convergence Proof
6.3.2 MRMW-Regular Register
El tercer punto que nos da la pauta de la teoría es el de regionalización. Este concepto es quizá, el que implica con mayor claridad la dimensión espacial: ―La continuidad de la vida social depende de la interacción con otros que están en copresencia de tiempo y/o espacio (rutinización de tiempo-espacio), o que están ausentes en el tiempo y/o el espacio‖ (Gregory 2009:726). Uno de los elementos básicos en la teoría de la estructuración es el concepto de ―rutinización‖ entendida como ―la repetición de actividades que se realizan de manera semejante día tras día‖.
¿Por qué es importante este concepto? Lejos de considerar la rutina como algo intrascendente o incluso, negativo, –como algunas veces se considera en el lenguaje corriente: ―lo de diario, lo de siempre, lo aburrido‖-, constituye la esencia misma de la vida social, en cuanto que refleja en buena medida lo que mueve al agente a actuar; es decir, sus motivaciones, sus intereses –trabajo, familia, descanso, etc.- y con sus acciones construye el entramado de relaciones sociales que hacen posible la sociedad y configura el espacio, ―lo humaniza‖, al tiempo que construye la historicidad del devenir humano; de ahí su importancia.
―El estudio de una vida cotidiana es parte esencial del análisis de la reproducción de prácticas institucionalizadas. Una vida cotidiana es consustancial al carácter repetitivo de un tiempo reversible. Con sendas trazadas en un espacio-tiempo y asociadas con los aspectos restrictivos y habilidades del cuerpo. Pero una vida cotidiana no se debe considerar el ‗fundamento‘ sobre el que se edifican las conexiones más ramificadas de la vida social. Al contrario, estas conexiones más extensas se deben comprender por referencia a una interpretación de integración social e integración sistémica‖ (Giddens 2003:307-308).
Así, las acciones rutinarias tienen una gran importancia para las personas porque reducen los niveles de angustia de manera significativa en la medida en que se confía en que las personas harán las cosas como se espera que las hagan, de las que dependen a su vez las propias acciones, de las que dependen otros, y así sucesivamente, en una concatenación de acciones de las que depende la vida
social. ―En la significación de rutinas los agentes sustentan un sentimiento de seguridad ontológica‖
Por otro lado, la vida de los agentes se desarrolla en el tiempo y en el espacio, donde realizan sus actividades cotidianas, lo que le da un carácter de ―fijeza‖: ―el carácter sustancialmente ‗dado‘ de los medios físicos de la vida cotidiana se entreteje con una rutina y ejerce una profunda influencia sobre los contornos de una reproducción institucional‖ que indudablemente, configuran el espacio social. Con el término espacio social se designa el espacio geográfico en el cual interactúan los grupos sociales –la sociedad- modificándolo. Giddens recurre a los trabajos realizados en geografía –sobre todo históricos y regionales- para considerar el carácter rutinizado de la vida diaria, cuestiones que tienen que ver con su movilidad y también con los límites que éste encuentra debido a su dimensión corpórea. Pero también se pueden considerar aquí las investigaciones de los geógrafos de la Escuela de Munich, las cuales hacen alusión a los recorridos que tiene que hacer el agente humano para realizar sus funciones
fundamentales como denominan ellos a la necesidad de habitar una vivienda,
vivir en sociedad, trabajar, abastecerse de bienes y servicios, educarse y emplear el tiempo libre.
Esta temática, plenamente inmersa en el campo de la geografía social, nos remite más allá de la materialidad de los cambios físicos o morfológicos, aquellos que son susceptibles de ser estudiados desde la perspectiva de las categorías formales. La geografía, al tener como objeto de estudio al espacio, está atenta a las transformaciones de las estructuras espaciales; pero, al ser también ―social‖, considera una serie de aspectos que no son aprehensibles a simple vista, sino a través de indicadores. En palabras de Maier –geógrafo de la escuela de Munich- ―El concepto de indicador se entiende en esta disciplina como un rasgo o dato, visible en el paisaje y obtenido mediante los métodos de investigación social, con cuya ayuda se pueden descubrir, analizar e interpretar por vía indirecta aspectos de la estructura espacial que no son susceptibles de ser aprehendidos directamente y ‗procesos típicos de nuestra vida social actual‘ conformadores del espacio‖ (Maier et al. 1987:65).
Con el término ―social‖ se introduce una categoría que es irreductible al espacio físico, aunque de por sí tenga que representarse como cualquier fenómeno físico
en un mapa. De hecho, la materialidad de las transformaciones se interpreta en términos sociales, es decir, son reflejo de categorías superiores que quedan plasmadas en el espacio social; pues éste, al ser una producción cultural, lleva la impronta de los grupos sociales y del tiempo en que fueron hechos. Este es un aspecto medular en los estudios de geografía social: es estudio del espacio con independencia del sustrato material o de la morfología del paisaje, ateniéndose a un fenómeno puramente sociológico como puede ser, por ejemplo, el comportamiento electoral o migratorio, o la consideración de las zonas problemáticas o no integradas socialmente, o la división del espacio desde una perspectiva socioprofesional.
Así pues, el estudio del espacio desde los principios generales de la geografía social, al no descansar exclusivamente en la materialidad de sus estructuras, sino también en otros aspectos como los procesos y las funciones fundamentales de los grupos sociales, requiere un mayor grado de abstracción, el mismo ―espacio geográfico-social es una abstracción, sus fronteras se delimitan a través del radio de acción de las reacciones específicas de los grupos sociales que desarrollan sus funciones vitales dentro de un área. Si se modifican los campos de acción, comportamiento y función de los grupos, entonces, se modifican también, forzosamente, las dimensiones de los espacios geográfico-sociales‖ (Ruppert y Schaffer, 1977:17).
Otro de los aspectos importantes de la rutinización es la seguridad y confianza que da el saber que lo que se hace –y lo que los demás hacen- es algo probado que ayuda a organizar la vida diaria y salir adelante con las necesidades y compromisos –saber que el camión recolector de basura determinados días de la semana recoge basura inorgánica y otros días, residuos orgánicos, permite ordenar la basura y mantener limpios los espacios; saber que siempre sale un autobús a una determinada hora, posibilita aprovechar el tiempo; contar con un horario determinado en el que los niños van a la escuela, hace posible a las amas de casa organizar sus actividades en función de ese horario, etc.-, proporcionan tranquilidad y confianza. ―Una rutinización es vital para los mecanismos psicológicos que sustentan un sentimiento de confianza o de seguridad ontológica durante las actividades diarias de la vida social‖ (Giddens 1998:24).
Hägerstrand –geógrafo de la Escuela de Lund- enumera los límites espacio- temporales indefectiblemente ligados a la condición humana: la indivisibilidad del cuerpo humano, la finitud del lapso de vida del agente humano, la capacidad limitada de participar en más de una tarea al mismo tiempo, el hecho de que un movimiento en el espacio es también un movimiento en el tiempo y la limitada ‗capacidad de envase de un espacio-tiempo; condiciones todas que evidentemente restringen la actividad humana. En este sentido, los avances de la ciencia y la tecnología amplían las posibilidades del ser humano en términos de tiempo y espacio. Otro geógrafo –Janelle- desarrolla esta idea a través del concepto de ―convergencia espacio-temporal‖ donde considera el ―achicamiento‖ de la distancia en términos de tiempo en virtud del desarrollo de los medios de transporte del ser humano que van desde el empleo de sus propios pies para trasladarse de un lugar a otro, hasta el uso del jet (Giddens 2003:147).
Sin embargo, los estudios realizados en geografía histórica, según Giddens, adolecen de algunas deficiencias porque no explican la naturaleza y el origen de los proyectos de los agentes humanos, por lo que se mantiene el dualismo de acción y estructura, porque algunos conceptos como ―estaciones‖ o ―dominios‖, se toman ―como el resultado de procesos no interpretados de formación institucional y de cambio‖, por lo que no se cae mucho en la cuenta ―en el carácter esencialmente transformacional de toda acción humana, aun en sus más externas formas de rutinización‖ (Giddens 2003:149-150). No obstante, la ―insistencia en el alcance del carácter práctico de actividades diarias, en circunstancias de copresencia‖ de la geografía histórica, el subrayar el carácter rutinizado de la vida diaria, el individualizar las ―fuentes de restricción de la actividad humana dadas por la naturaleza del cuerpo y los contextos físicos en que se produce una actividad‖ (Giddens 2003:144), constituyen una aportación importante de la geografía –concretamente, de la histórica- a la teoría de la estructuración, fortaleciendo el concepto de rutinización, el cual es básico para comprender los procesos de reproducción y cambio de la vida social.
Los efectos de estas acciones en el territorio, como se ha podido apreciar, han sido sumamente positivos, no sólo por todo lo que significa la recuperación de un elemento natural tan importante como es un río, en términos ambientales, económicos, políticos y sociales, sino porque estos cambios han sido posibilitados por la participación ciudadana, apoyada por el gobierno municipal, y finalmente,
con la colaboración de la empresa privada. Los elevados niveles de contaminación del río respondían en buena medida a las aguas residuales de la industria – concretamente, la azucarera- que se vertían sistemáticamente en el río, al margen de toda norma ambiental, sin que ello significara sanción alguna.