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Chapter Two Genetic variation

2.4 How mutations affect proteins

Los caminos espirituales son muchos y variados, y así son sus técnicas, las cuales nos invitan a mirar al mundo y a nosotros mismos desde ángulos diferentes. No obstante, hay unos cuantos puntos comunes a la mayoría de ellos. El tema central, que suele encontrarse en casi todos los métodos de autotransformación, es la necesidad de mantener una

conciencia interna permanentemente.

Los maestros hindúes a menudo gustan de hacer ponderar a sus discípulos, acerca de lo que distingue a un sabio iluminado de un ser humano cualquiera. Este último puede ser más inteligente, más educado, más hermoso que el sabio. Puede que tenga toda suerte de habilidades y cualidades, de las cuales el sabio carezca. Pero hay una característica

fundamental, que sintetiza todas las diferencias entre ambos: el sabio está permanentemente consciente y el otro no. El sabio ha explotado en un espacio de conciencia en el cual la conciencia interior es espontánea. La mente del otro está tomada por incesantes

pensamientos, percepciones y emociones que ensombrecen la percepción de su Ser Superior.

Para sustentar esta conciencia, se han diseñado toda clase de métodos a lo largo de generaciones de inventores espirituales. Algunos emplean un mantra, una secuencia de sonidos dotados de poder, y lo repiten interiormente todo el tiempo! Como, por ejemplo, el gran yogui Ramdass, que alcanzó su iluminación mediante la repetición ininterrumpida del mantra om ram durante veinte años. Pueden encontrarse prácticas equivalentes en el misticismo cristiano, basadas en la constante repetición de ciertas oraciones. Este método puede ser muy poderoso, pese a que no necesariamente se adecue a todo el mundo: la repetición constante de una secuencia de sonidos, no es sino un camino entre muchos. El problema se reduce a encontrar un método que se adecue a la propia energía, y apegarse al mismo. Sugiero que se haga a sí mismo la siguiente pregunta: cuál es mi varita mágica? Es decir, qué mecanismo estoy empleando para estar consciente todo el tiempo? Y

funciona? Si uno se preocupa por su desarrollo espiritual, entonces esta cuestión es vital. En la medida en que la respuesta a la segunda pregunta sea no, uno ni siquiera será candidato para estados más elevados de conciencia, ni para la iniciación.

Observe que la técnica que es correcta para uno, no siempre es la misma que le gusta al principio. En la práctica espiritual, el éxito viene de la mano de la persistencia. Si se estudian vidas de maestros iluminados, se hallará que con bastante frecuencia, cuando comenzaban su camino, no entendían nada de lo que estaban haciendo. La técnica que se les había proporcionado, aquella con la que iban a alcanzar la iluminación más adelante, les parecía árida, improductiva y extraña. Así pues, por qué llegaron a ser maestros, mientras tantos otros no llegaron a ninguna parte? Ellos persistieron, persistieron, persistieron... hasta el punto que su empeño llegó a ser más importante que la propia técnica, y acabaron por lograr avances fenomenales.

En el camino de la alquimia interior de Clairvision, la primera de las varitas mágicas consiste en establecer una conciencia

permanente en el ojo. Si puede mirar a un objeto y al mismo tiempo permanecer consciente de la vibración en el entrecejo, entonces también puede caminar con la misma conciencia, por

ejemplo. Por qué no lo intenta ahora mismo (otro de nuestros lemas)? Deje el libro por un minuto y camine, con una conciencia total de la vibración en el entrecejo.

Así pues, esta es una primera extensión de la búsqueda espiritual en las actividades diarias. Ahora, cada vez que camine, puede ser un buscador espiritual. O bien puede andar sin conciencia alguna, errabundamente, tragado por sus propios pensamientos, o bien puede estar totalmente en la vibración en el entrecejo.

La conducción es otra actividad que se encontrará fácil de casar con la

conciencia en el ojo. Conducir desde el ojo es armonioso e inmensamente satisfactorio para el alma. El foco nos mantiene conscientes y centrados, pudiendo conducir durante más tiempo y con menos tensión y fatiga. Además, uno permanece alerta y el ángulo de visión es más amplio, lo cual aumenta la seguridad en la conducción.

Así pues, el propósito es extender la conciencia a más y más actividades, hasta alcanzar un foco constante en el ojo. Llegará un momento en que esta conciencia centrada en el ojo será automática y exenta de esfuerzo. Se integrará en todas nuestras acciones. Entonces, se habrá convertido en candidato para la iniciación.

Piense en todos los monjes que pasan sus vidas en un monasterio, sin otra cosa que hacer que rezar o meditar desde la mañana hasta la noche. Solamente un pequeño porcentaje de los mismos alcanzará la iluminación. Cómo puede uno aspirar a ello, con solo meditar 20 minutos dos veces al día y estando el resto del tiempo absorbido por la vorágine de la vida moderna?

La respuesta consiste en extender la conciencia a todas las situaciones de la vida diaria. Comenzando a usar el mundo para llegar a estar más consciente. Entonces el mundo se convierte en el propio maestro, en lugar del adversario. Las circunstancias más

insignificantes se transforman en bellas oportunidades para probar y ampliar nuestro

centramiento y vigilancia. Pues es muy posible adormecerse en un monasterio, abandonarse a una vida interior desconectada que evita aspectos clave y no conduce a ningún sitio. Mientras que, si uno acepta enfrentarse al mundo, el mundo se asegurará que uno se enfrente a sí mismo.

Ahora bien, no hay que hacer del hecho de estar en el ojo un proceso doloroso - hay que divertirse! - Las técnicas de Clairvision se han diseñado para poder jugar con ellas. Sería una tontería permanecer en la cabeza todo el día, recordando el propósito de vigilancia solo de vez en cuando, y enfadándose con uno mismo por dejar que la mente vague a sus

anchas. En lugar de ser absorbido por las rutinas cotidianas y sólo recordar el foco en el ojo de vez en cuando, sugeriría que - al principio - se aplique a la realización de ciertas

acciones con una conciencia total en el entrecejo.

Por ejemplo, lave los platos estando al 100% en el ojo. Si pone en ello todo su ser, tras unas cuantas veces llegará a hacerlo automáticamente: cada vez que comience a lavar, la

presencia en el ojo vendrá por sí sola. Incidentalmente, observe que lavar puede convertirse en una actividad muy refrescante, si deja fluir el agua y libera las tensiones y energías erróneas en el agua a medida que limpia los platos (técnica 4.12).

Diversas actividades que podrían calificarse de simples y aburridas, llegarán a ser

sorprendentemente fascinantes si se realizan desde el ojo. A medida que añada al foco en el ojo mayor estado de visión, el mundo se convertirá en una constante fuente de asombro. Este camino puede muy bien seguirlo ahí donde está, aquí y ahora. Dejar el trabajo y huir a una cueva no necesariamente sería una ventaja. El problema no es tanto el cambiar las propias actividades como efectuarlas con la nueva conciencia.

Vida en el ojo: consejos, trucos y trampas • Siempre es aconsejable emplear

algunos recordatorios: cada vez que los vea, vuelva al foco. Por ejemplo,

póngase una cinta en la muñeca, o bien pegue papelitos en lugares clave. O escriba una nota en el espejo, pinte una de sus uñas de diferente color...

• Las puertas y portales tienen una fuerte resonancia simbólica. Una práctica poderosa consiste en recordar nuestra aspiración espiritual cada vez que crucemos una puerta o portal.

• Otro poderoso método consiste en usar un reloj con cuenta atrás y hacerlo sonar cada siete minutos, por ejemplo. Cada vez que oigamos la señal,

reenfocaremos nuestra conciencia en la vibración del entrecejo y respiraremos con fricción en la garganta durante diez o quince segundos. El siete es un buen número para la autotransformación. No obstante, lo importante no es la longitud del intervalo, sino el hecho de que la señal y la práctica se repitan con extrema regularidad. Esto proporcionará un sentido del ritmo al cuerpo astral y nos imprimirá profundamente el hábito de estar en el ojo.

• Ahora probaremos algo diferente. Cerremos los ojos y comencemos a respirar con la fricción, construyendo una fuerte vibración en el

entrecejo durante uno o dos minutos. Abramos los ojos, manteniendo un foco lo más intenso posible en el entrecejo, y mirémonos en un espejo. Obviamente, nuestros amigos o familiares encontrarían un tanto ofensivo que nos

dirigiéramos a ellos con una cara como esa! Luego, qué hacer? En primer lugar, cuandoquiera que hablemos con alguien, hemos de practicar el estar en el ojo y en el corazón a la vez (técnica 5.13), de modo que la intensidad del ojo sea temperada por la apertura y suavidad del corazón.

En segundo lugar, cuando mediante la práctica nos hayamos estabilizado más en el ojo, el intenso fruncido de ceños del principio desaparecerá, y pareceremos prácticamente normales. Mientras tanto, hemos de intentar llevarlo con diplomacia.