La elección de la feminización del trabajo en el sector de producción y exportación de fresas del perímetro de regadío del Loukkos, en Marruecos, como objeto de estudio se encuentra, asimismo, estrechamente vinculada a mi trayectoria personal y académica. Dedicar un apartado de la introducción de esta tesis
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Esto es así incluso cuando se trata de empleos formales. Así, los nichos laborales en los que se insertan las mujeres conocen remuneraciones más bajas que los sectores más masculinizados lo que, en contexto urbano, se traduce en un diferencial salarial del 63,8% entre hombres y mujeres (Mejjati Alami, 2004:297)
doctoral a explicar dicho vínculo resulta fundamental en una epistemología feminista que apueste por la construcción de una objetividad científica que combine la premisa de que toda mirada es parcial y se encuentra histórica y culturalmente localizada, con una práctica crítica hacia nuestras tecnologías semióticas a la hora de producir significados y un compromiso con la realidad en la que vivimos. Todo ello en el sentido de intentar ofrecer una mirada del mundo que incluya una reflexión crítica sobre nuestras prácticas de dominación y las de otros (Haraway, 2007:579).
Esta apuesta que Haraway (1995:313) presenta bajo el epíteto de Conocimientos Situados implica, a nivel metodológico, situarse a una misma como investigadora y explicitar el punto del que se parte al iniciar la investigación, así como localizar la posición de las y los sujetos de la misma y reflexionar sobre las relaciones de poder que puedan existir.
Licenciada en Sociología y con formación de Postgrado en Género, mi contratación como becaria en 2006 en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IESA-CSIC) de Córdoba, en la línea de Sociedades del Magreb, me hizo adentrarme en el estudio de las dinámicas de cambio social y político en el Marruecos contemporáneo. Participé, entonces, en varios proyectos de investigación en el país, en los que la dimensión de género y/o de ruralidad constituyeron siempre elementos centrales10. Además del acceso a la literatura especializada, ello me permitió descubrir una sociedad hasta entonces prácticamente desconocida para mí, a pesar de la vecindad geográfica. Mi continuidad en el Instituto me vino dada por una beca de Formación de Profesorado Universitario (FPU) que me llevó a inscribirme en el programa de doctorado en el Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos, adscrito al Departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.
Entre 2008 y 2009, en el marco de este programa de doctorado, realicé un proyecto de investigación sobre las contrataciones de temporeras marroquíes para el sector de producción y exportación de fresas de la provincia de Huelva, en
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Entre otros el Proyecto I+D+I Política exterior y relaciones culturales con el Mundo Árabe del Ministerio de Educación y Ciencia (2006-2008), la Acción Complementaria hispano-marroquí Los
jóvenes rurales en Marruecos: las estrategias vitales, valores y perspectivas de las mujeres jóvenes, de la AECID (2007) o el Proyecto de Investigación hispano-marroquí Desarrollo rural, acción colectiva y Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTICs) en Marruecos
Andalucía. Esta investigación me permitió seguir profundizando sobre dinámicas sociales que afectaban al mundo rural marroquí, en concreto a las mujeres rurales, incorporando la dimensión migratoria.
Dicha investigación constituye el antecedente directo de esta tesis doctoral. En ella realizaba un análisis de las migraciones de mujeres entre Marruecos y España vinculadas a contrataciones en origen para el trabajo en el sector agro- exportador de fresas, lo que permitía la conexión de las experiencias de las mujeres rurales marroquíes con las dinámicas del capitalismo agrario en Andalucía. Durante la realización de este trabajo de investigación pude constatar cómo las migraciones en torno al sector fresero estaban íntimamente relacionadas con la deslocalización de capital que había tenido lugar, en la década de los noventa del siglo pasado, entre la provincia de Huelva, en España, y la región del Loukkos, en Marruecos. Ello ponía en evidencia cómo ambos fenómenos, migraciones y deslocalizaciones de capital, no pueden ser desligados si se desea acceder a una correcta comprensión del actual proceso de globalización capitalista que afecta al sector agroalimentario (Sassen, 2007). En efecto, fueron empresas onubenses que habían invertido en Marruecos las que, de manera privada, comenzaron a trasvasar personal de una a otra orilla del Mediterráneo y fueron estas mismas empresas las que, en torno a 2005, facilitaron la contratación a otros empresarios onubenses, si bien más adelante el proceso adquiriría un cariz mucho más institucionalizado y generalizado11.
Estudiar el trabajo de las mujeres en el sector agro-exportador de fresas y frutos rojos, esta vez en un país norteafricano, me ha permitido abordar la cuestión poco explorada del desarrollo de estos modelos productivos en este área geográfica, manteniendo el eje de género como elemento central del análisis. Las escasas publicaciones que encontré sobre trabajo obrero femenino en agro- negocios tanto en Marruecos como en el Magreb, en general, me hicieron reafirmarme en dicha elección. Asimismo, el hecho de que este sector productivo estuviese profundamente relacionado con la inversión española parecía justificar mi presencia como investigadora española en territorio marroquí. Con ello,
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Este proceso recibió financiación europea a través de los proyectos Aeneas y MEDAII y en él participaban, junto a las organizaciones agrarias onubenses y algunas municipalidades de la provincia, diversos agentes de la Embajada española en Marruecos y la Agencia Nacional de Empleo marroquí (ANAPEC).
pretendía alejar mi enfoque de las connotaciones coloniales12 que pueden recaer sobre una investigación realizada por una investigadora del norte del Mediterráneo sobre las mujeres de la orilla sur otorgando un mayor sentido a mi proyecto. Sin embargo, lo que no he podido evitar es que mi investigación se haya visto atravesada por el entramado de relaciones que históricamente vinculan el norte de Marruecos con el Estado español. Ello me ha colocado, sin duda, en una posición a veces problemática a la hora de realizar mi trabajo de campo, especialmente en una región que ha vivido medio siglo bajo el Protectorado español y en la que las trazas del neo-colonialismo se prolongan hasta la actualidad13.