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7.1 Nature of corrosion response

7.1.2 Nyquist and Bode plot analysis

El término "hogar" se refiere de manera general a "una casa en donde hay un fogón", es decir a una "caza tibia o cálida", por su parte, el término temazcalli significa etimoló- gicamente lo mismo, "caza caliente", se entiende de antemano que no hay sinónimo perfecto, y que ambos vocablos no significan exactamente lo mismo, lo que se quiere resaltar aquí es el sentido muy general de ambos, y que hipotéticamente tuvieron un origen común en las cuevas que albergaron a los grupos humanos del Arqueolítico. Se ha comentado sobre el origen y manifestaciones primeras del temazcalli prehistórico, aquí conviene realizar una recapitula- ción:

a) el temazcalli inicia con el descubrimiento del fuego, primero para calentarse y después para el uso culinario; b) las primeras fogatas se establecieron a la intemperie; c) la fogata fue trasladada luego al interior de la cueva en donde se mantenía prendida de manera permanente; d) la hoguera en la cueva fue rodeada de piedras a fin de proteger el fuego de las inclemencias del tiempo, como para delimitar y controlar su efecto dentro de la cueva;

e) el hombre descubrió el calentamiento de las piedras, y las empezó a usar para realizar el cocimiento de alimentos, granos, frutos y yerbas alimenticias y finalmente para aprovechar las medicinales;

f) descubrió el humo y olor peculiar que se desprendía de ciertas plantas leñosas empleadas para alimentar el fuego, igualmente observó los olores de los vapores del follaje de algunos árboles empleados para el mismo fin, como de los que se desprendían de ciertas plantas en cocimiento, o del agua con infusiones herbarias que se liberaban al rociarse sobre el fuego y las piedras calientes;

g) dentro de la cueva el hombre empezó a utilizar el follaje de ciertos árboles y plantas para producir humos o vapores que permitieran "perfumar" o "purificar" el aire de la cueva, nace así el uso del vapor, el incienso, las vaporizaciones higiénico- terapéuticas, y las fumigaciones, inventando así la inhalo- terapia prehistórica;

h) al salir de la cueva, el hombre llevó la hoguera al hogar, donde pudo observar que siendo más pequeño el recinto en donde se encontraba el fuego y las piedras calientes, su fuerza y poder calorífico se sentía con mayor intensidad, así creo finalmente una pequeña habitación temporal cubierta de hojas grandes, de ramas de follaje denso, luego de pieles y finalmente de tejidos, dando origen así a los primeros femazca/es; y

i) las etapas del desarrollo del temazcal no ocurren de manera simultánea ni idéntica en el mundo, a veces se transfiere o se copia de un pueblo al otro, en otras, el procesos ocurre de manera original e independiente de otros.

En el Mesolítico y Neolítico, el hombre percibiría la importancia de mantener en buenas condiciones la piel y funcionamiento orgánico, desarrolló diversas técnicas higiénico-terapéuticas; en todo el mundo descubrió el uso de los manantiales calientes, de los geiseres y los hornos calientes para sudar. En América, los antiguos pobladores del Perú, y del occidente de México (purhépechas), dejaron constancia del conocimiento de los baños termales. En el Perú conocían los beneficios de la emesis y la catarsis que pueden producirse mediante un baño de vapor y una zambullida en agua fría; o la ingestión de un cocimiento de la corteza de sauce (el perfecto analgésico y antipirético prehistórico) para controlar con eficacia las fiebres intermitentes y remitentes; los baños de vapor era un baluarte contra el reumatismo201; las heridas se podían curar con diversas plantas medicinales, hojas frescas, cenizas, cuando se atendía una herida envenenada se succionaba o cauterizaba; se dice que los antiguos peruanos practicarían las ventosas que hacían probablemente mediante el empleo de cuernos huecos de animales. En el norte y centro del continente, y recibiendo ese cúmulo enorme de experiencias ancestrales, el temazcalli evolucionó hasta alcanzar el esplendor en el clásico y posclásico mesoamerícano.

201 Agreda, Evaristo. La Prehistoria. Doce Milenios en la Historia Arqueológica y

Sanitaria de Trujillo-Perú.

http://usuarios.lycos.es/cmedpinos/index-23.html

VI. ARQUEO-NUTRICIÓN Y HERBOLARIA

Introducción

Respirar, beber y comer es lo prioritario para el mantenimiento de la vida. Segundos después de parido, el neonato debe iniciar inmediatamente su función respiratoria y arrancar el funcionamiento cardio-circulatorio, si eso no ocurre en los primeros cuatro minutos, se puede producir daño cerebral y sobrevenir enseguida la muerte. En la prehistoria se tenía muy cuenta todo eso, nuestros primeros padres sabían que el recién nacido necesitaba imperiosa- mente inhalar el viento, y tomar de él algo misterioso, una fuerza desconocida que le permitía llorar de vida; sin duda surgió de aquí, mucho después, la idea del insuflo divino, el toque vital de dios para iniciar la existencia, y por consecuencia las deidades del viento se instalarían sin excepción en todas las culturas del mundo neolítico; de paso quedaba impreso el llanto que el hombre tenía que pagar por el costo de la vida, eso que sublimaron algunas religiones de ayer y hoy, expresiones filosóficas del estoicismo, y de la necesidad del sufrimiento, aquellas que consideran la existencia como el cursar por un valle de lágrimas, un camino de espinas y sufrimiento, en contraposición al hedonismo, el sentido erótico y lúdíco de vivir, y de otras corrientes menos simplistas y más dialécticas que proponen la búsqueda permanente del equilibrio entre Eras y Tanates, entre la capacidad de sentir el dolor, el sufrimiento, y el placer de vivir.

El aire era considerado como el primero y más vital de los alimentos, los conceptos neumáticos del ser y del alma tomarían muy en serio este principio. Sin embargo, una vez que el insuflo divino se apoderaba del rostro del recién nacido, y le cambiaba el tono morado del rostro para darle uno rozagante de vitalidad, se instalaba de inmediato el segundo reflejo más importante, el de succión. Al más ligero roce de los labios, el neonato desencadena, en fracción de segundos, un conjunto de funciones convergentes con el reflejo de la succión, todos de vital importancia para la supervivencia de los mamíferos. Sin este reflejo, los recién nacidos no pueden sobrevivir más que algunos días, incluso en la actualidad, a pesar de contar con el auxilio de la tecnología médica moderna, nacer sin el reflejo de succión es un riesgo difícil de superar. En resumen, se puede vivir sin respirar apenas unos minutos, sin comer es posible resistir algunos días o semanas antes de morir por inanición.

El conjunto de funciones innatas que permiten activar la respiración, la succión y los procesos digestivos, a mi entender serian el resultado de la ejecución de algún código complejo de datos y funciones congénitas, los mismos que determinarían la intuición, y los instintos alimentarios más primitivos. Los humanos, como mamíferos, buscamos de inmediato la leche al seno materno, no se necesitan más alimentos que la leche materna durante uno o dos años, posteriormente, el proceso de ablactación presupondría la ejecución de otra serie de códigos congénitos capaces de crecer mediante su interacción con el medio, esa herencia instintiva de la especie, orientaría al Individuo en la búsqueda e ingestión de los alimentos más nutritivos y necesarios para el buen desarrollo físico, al mismo tiempo que protegería la seguridad del sistema, impidiendo la ingestión de aquellos alimentos innecesarios, nocivos, y venenosos, de la oferta disponibles en el medio prehistórico. Los conocimientos prehistóricos, innatos e intuitivos, y la experiencia alimenticia del colectivo familiar o social, y la individual, representarían la cultura arqueo-nutricional y su técnica empírica, la protro- nutrición.

La protronutrición tiene inicialmente un componente dominante objetivo, y eminentemente utilitario, sin ninguna contaminación ideológica el hombre comía una manzana madura, o engullía un jugoso filete de reno, para eso no necesitaba primero pedir permiso al dios manzana, al dios reno, lo prioritario en lo absoluto era satisfacer el potente reflejo del hambre; el estómago lleno generó después la creencia, los mitos y la religión, un hombre hambriento no piensa en otras cosa que no sea comer, un hombre saciado construye castillos de ideas y pensamientos. Las primeras creencias estarían dotadas de agradecimientos, sentimientos de culpa, plenos de incógnitas en torno a los espíritus de los anímales y plantas, especialmente de aquellos que le alimentaban, que le transferían su vida perdiendo la propia.

Como una especialidad arqueo-nutricional debió surgir la protoherbolaria, el conjunto de conocimientos innatos y adquiridos sobre aquellas plantas que le mitigaban ciertas dolencias. En una tesis difícil de refutar, se propone que el conocimiento de los usos medicinales de las plantas surgiría de la experiencia alimenticia y culinaria, especialmente de la ingestión alimenticia de ciertas plantas, descubriendo sus efectos terapéuticos. La protoherbolaria tendría un Inicio objetivo, empírico y utilitario, conocimiento que se impregnaría después de la ideología emanada del desarrollo del mundo simbólico de los grupos humanos y sociedades más evolucionadas.

Arqueo-nutrición