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134 (risas), carajoooo, echee. Es que yo le digo estás botando de cuatro y después otra vez va a montar. Por eso, es que yo se él va a salir suave. Échalo suave. No sabe na’ lo que lleva ahí. No sabe ni lo que lleva el otro. Ni él sabe lo que lleva ahí, lleva dos, cuatro.

Como es notorio, es el mismo fragmento ya analizado previamente, en lo que tiene que ver con los modos de intensificación absolutos y su expresión máxima de los valores negativos del jugador, presentado en la interacción.

En este caso en particular, se analiza el adverbio “ya” que en el momento ofrece una comparación entre un momento pasado y un momento futuro. Y ésta, se ve reforzada por parte del hablante cuando comienza a justificar su primer enunciado; primero hace una serie de reprimendas e insultos – no joda, maricón de mierda- hacia el interlocutor, luego explica implícitamente la razón del regaño, -no se volteo15-, a tiempo, con el doble blanco; más adelante continúa explicando que observaba que éste iba botando fichas de cuatro y finaliza expresando que venía analizando al contrincante que a su parecer sí juega mucho mejor que el otro jugador y se justifica cuando dice -no sabe ni lo que lleva el otro-.

El hablante con esta serie de enunciados justifica las razones por las cuales regaña a su receptor pero al mismo tiempo con sus enunciados trata de hacer un despliegue del conocimiento y nivel de análisis que tiene acerca del juego y de cada una de las jugadas que se tendrían que realizar dada la situación para poder ganar.

El adverbio “ya”, es usado por el hablante para mostrar la molestia o rabia que le causan las malas jugadas del trabajador novato; el adverbio posee en este caso un valor expresivo con el cual el hablante quiere expresar su mandato y regaño implícito, con el fin de que el jugador le haga caso e intente seguir las instrucciones que se le ha dado. Se puede apreciar, siguiendo el esquema de los modos de intensificación que propone Albelda (2005), que el hablante pone a su compañero en el grado máximo de errores que pueda cometer una persona jugando dominó, en la escala de este contexto.

Como estrategia comunicativa el recurso intensificador “ya”, el hablante pretende el efecto de imponer el yo de forma directa al receptor para que este actuara acorde a las instrucciones dadas. En el último ejemplo, y continuando con el contexto situacional en que los trabajadores departen juntos jugando dominó. En este caso se evidencia como el hablante pretende presionar a su interlocutor para que actúe de forma violenta en perjuicio de un tercero, por no hacer bien las jugadas que se le propone.

¿: ya lo gahnateó B: ah estas tomando…. 15

Este término del dominó, significa que el jugador que tenía la ficha específica no la puso a jugar sino que se quedó con ella.

135 ¿: uyyyy ya lo gahnoteó ya

En este ejemplo al parecer el adverbio “ya” no presenta una marca deíctica temporal, ni presenta una marca de relación de anterioridad y posterioridad. Es decir, que este término es utilizado para enunciar la amenaza, para este caso, se hace de manera burlesca donde la víctima viene siendo un tercero, presente en la conversación.

Nótese que la repetición excesiva de la palabra pretende crear un mecanismo de presión hacia el interlocutor, aun sabiendo, o más bien, teniendo la certeza de que dicho acto que está incitando no se va a realizar en ningún momento. Para, en este caso particular, lo único que el hablante pretende es crear un ambiente chistoso y que de ninguna manera pasara a hechos lamentables para él, ni para el receptor, mucho menos para el tercero del cual se está hablando.

Aquí, toca inferir de acuerdo a la información que ofrece el contexto, que la persona objeto de lo expresado ha realizado algo muy negativo, quedando en la parte superior de la escala de errores que se puede cometer y por esa razón se merece la gahnatá.

En los dos casos anteriormente analizados, el hablante pretende crear el efecto de hacer más creíble lo dicho. En palabras de Albelda (2005), la intensificación tiene como fin o efecto el refuerzo de “la verdad de lo dicho para hacerlo más patente y creíble, asegurando que lo dicho es una información relevante y para garantizarse a sí mismo la aceptación de su mensaje por parte de los oyentes” (Albelda; 2005: 284).

A partir de lo anterior, es claro que con el recurso intensificador el hablante lo que pretende es crear un efecto positivo en el receptor, en la medida que espera que este le crea, antes que poner en duda la verdad de sus palabras, por lo tanto, el efecto que busca como estrategia comunicativa es hacer más creíble lo dicho.

Por último, se puede afirmar que este es un recurso usado por los hombres, muchas veces es tenido como un error lingüístico, cercano a la cacofonía. Sin embargo, desde la teoría de la intensificación puede ser tomado como la utilización de repetición que trata de mostrar la expresión a escalar, tomada como el grado máximo que quiere expresar el hablante.

De otra parte, el grupo social utiliza ciertas construcciones como una modificación de la actitud del oyente o realce del hablante, dependiendo el caso estudiado. Las cuales, se presentan así:

Realce del papel de los participantes de la enunciación (YO-TÚ)

En este apartado se van analizar las construcciones pronominales que hacen los hablantes con el fin de modificar la actitud de su interlocutor. Aunque el caso de la

136 pronominalización es muy generalizado en el español coloquial estudiado hasta el momento, es importante hacer hincapié en el realce de los actores en la conversación coloquial, que son el YO – hablante-, el TÚ -oyente o receptor- del discurso y el otro u persona de la cual se habla, en ausencia o presencia del mismo.

Como lo afirma Albelda (2005), ya sea para el caso de los intensificares, como para los atenuantes, de la fuerza ilocutiva de los enunciados, estos cumplen la función de producir aumento o disminución del compromiso del hablante respecto a la veracidad de lo dicho y a su vez afecta o modifica las relaciones entre los interlocutores. Es así como el grado de obligaciones o compromisos de los interlocutores puede estar originado por la modificación de la fuerza ilocutiva. (Albelda: 2005).

Por otro lado, Briz (2000) manifiesta que el hablante de la península ibérica se caracteriza porque en sus conversaciones de tipo coloquial son egocéntricos y en muchos casos la presencia “explícita del yo es un recurso a partir del cual se maximiza el papel del mismo en la conversación”.

En otras palabras, el hablante trata de realzar su papel en la conversación como una manera de maximizar su propia imagen y en muchos casos, sin detenerse a evitar un posible perjuicio en los demás. Y es precisamente este rasgo el más evidente en las interacciones tomadas del corpus.

Veamos a continuación los casos en que se usa este mecanismo con fines intensificadores, el primero tomado para el análisis se caracteriza por el realce que se le hace al TÚ y el segundo por el realce al YO:

Este primer ejemplo se presentó en un registro informal, se dio mientras estaban de descanso y se pusieron a jugar dominó, en este caso estaban jugando en parejas. El hablante es un trabajador de 30 años de edad y su interlocutor, era la pareja de juego, el trabajador más joven y novato.

A: Esta era para ganarla nosotros, la verdad tú eres culo de gueva, tú solito perdiste

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