8.2 Entry and its Subtypes
8.2.3 Observation
Otro caso de inconmensurabilidad se presenta cuando entre ambas teo rías no existe coincidencia ni siquiera en los términos T-no-teóricos, aunque los nombres de éstos aparezcan en ambas teorías, caso que Steg müller
(1979,
c.11)
denomina inconmensurabilidad empírica. Para la presentación de ésta nos hemQs basado en las ideas sugeridas por Pérez(1991
c.7.2).
El problema fundamental para la elucidación de esta RIT consiste en explicar cómo es posible que la conceptualización del domi nio de la teoría sucesora sea semejante al de la teoría anterior a pesar de tener distintos conceptos T-no-teóricos. (A pesar de que se denominen igual no se trata de los mismos conceptos puesto que perfectamente puede ocurrir que para un término primitivo T1-no-teórico y T2-no-teó rico existan vínculos determinantes v1 y v2 tales que T3 v1(t)
T1 y T4 v2(t)
T2 con T3 .. T4.)Pérez
(1991,
c.7.2)
responde a esta última cuestión de la siguiente manera: los términos empleados por ambas teorías, a pesar de no coin-MARIO CASANUEVA
cidir totalmente, pueden conservar un núcleo básico de significado. Con sidérese, por ejemplo, el cambio que en los usos «periféricos» de los conceptos de rojo y azul introducen nuestras teorías sobre el alejamiento galáctico. El color de una galaxia no es más una propiedad de ésta sino un efecto de su movimiento relativo (azul si se acerca, rojo si se aleja). Sin embargo, es difícil admitir que esto introduce cambios en el significado nuclear de nuestros conceptos de azul y rojo. Si suponemos la existencia de núcleos de significado conceptual que permanecen invariantes con relación al par de teorías considerado, podríamos explicar por qué al menos una cierta parte del terreno de discusión entre ambas teorías sea estructurado por éstas en las mismas clases de semejanza.
Así, en la inconmensurabilidad fuerte, el lenguaje compartido que po sibilita la persuasión, sin ser el ordinario, tampoco es específico de algu na de las teorías en pugna, que Pérez denomina <da jerga de los científicos en un periodo histórico determinado». Diremos que TI y T2 son teorías inconmensurables en el sentido fuerte si únicamente comparten esta jerga lingüística.
XI. RESUMEN Y CONCLUSIONES
Hemos diferenciado tres momentos en la conceptualización filosófica de las RIT, cada uno de ellos influenciado por diferentes inquietudes. El pri mero> dominado por el deseo de mostrar la posibilidad de una ciencia unificada y la naturaleza acumulacionista de la misma; el segundo cen trado en la polémica acerca de las formas de desarrollo científico y en el problema del cambio semántico y el tercero, el más fecundo de ellos, cen trado en análisis meta teóricos estructurales. En este último hemos pre sentado dos tipos de vínculos (implicativos y determinantes) que consti tuyen dos tipos de enfoques (macroanalítico y microanalítico) y prometen dar cuenta de la mayoría de las RIT más relevantes. La caracterización de estos vínculos pretende eludir los problemas del cambio semántico, pero no es claro que éste no reaparezca a otro nivel (no en la caracterización de los vínculos sino en su justificación). Hemos visto también cómo la elucidación del concepto de inconmensurabilidad fuerte requiere carac terizar adecuadamente un nivel lingüístico intermedio entre el lenguaje es pecífico de las teorías y el lenguaje ordinario, cuestión altamente pro blemática y habitualmente desatendida por los filósofos tradicionales.
En el presente, si es amplio el trecho recorrido en el estudio de las RIT, también es amplio el que falta por recorrer; entre otros, aún no contamos con un concepto preciso de disciplina científica como una uni dad ontológica que no se limite a la simple adición de teorías particu lares, y tampoco el estudio de las RIT tiene por qué limitarse, como hasta ahora, a la parte conceptual sustantiva de las teorías. El estudio de las RIT constituye, hoy más que nunca, un terreno fértil para el trabajo filosófico.
RELACIONES INTERTEORICAS
BIBLIOGRAFIA
Balzer, W., Moulines, C.U., Sneed, J.D. (1987), An Archetitectonic (or Science, Reidel, Dor drecht.
Feyerabend, P. (1965), «Cornments and Criticism on the "Meaning" of Scientific Termas»:
J. Phi/o LVII, 267-271.
Hurten, E. (1956), The Languaje o( Modern Phisics, McMillan, New York.
Kuhn, T. (1962), The Structure o( Scienti(ic Revolutions, 2' ed. aumentada, The University of Chicago Press, Chicago.
Kuhn, T. (1969), Postscript-1969, en: Kuhn (1962),174-210.
MacKinnon, E. (1989), Empirical/y equivalent but mutually incompatible theories: a case study. Trabajo presentado en la reunión de la APA, Oakland, California.
Moulines, C.U. (1982), Exploraciones Metacientí(icas, Alianza, Madrid.
Moulines, C.V. (1992), «Towards a Typology of Intertheoretical Relations», en The Space o( Mathematics (comp. por J. Echeverría, A. lbarra, Th. Mormann), De Gruyter, Berlin.
Nagel, E. (1961), «The Reduction of Theories», en The Structure o( Science, Harcourt, Brace & World lnc., New York.
Pérez, A. (1991), El modelo de desarrollo científico, Tesis doctoral UNAM, México.
Popper, K. (1979), «La verdad, la racionalidad y el desarrollo del conocimiento científico»,
en El desarrollo del conocimiento científico, 2' ed., Paidós, Buenos Aires.
Putnam, H. (1965), «How Not Talk About Meaning», en Boston Studies in Philosophy o( Science 2, (Cohen, R. & Wartofsky, M. comps.) Humanities Press, New York. Stegmüller, W. (1979), The Structuralist View o( Theories, Springer, Berlin-New York.
MODELOS DE CAMBIO CIENTIFICO Ana Rosa Pérez Ransanz
1. INTRODUCCION
Existen numerosas razones para intentar comprender la dinámica de la ciencia. Algunas pueden ser de tipo práctico, como el interés en encauzar el desarrollo de ciertas áreas de investigación, y otras de tipo teórico, como elucidar la naturaleza y el alcance del conocimiento humano. Hasta la fecha, no contamos con una concepción de cómo funciona y evoluciona la ciencia que haya logrado una aceptación general, o por lo menos mayoritaria. Lo que hay es una variedad de teorías atractivas, que a la vez que proponen hipótesis iluminadoras de ciertos aspectos de la empresa científica, son ampliamente discutidas y ninguna logra un acuer do significativo.
En los años sesenta se desarrollaron varias teorías de la ciencia como alternativas a la concepción hasta entonces dominante, el positivismo o empirismo lógico. Tenemos, por ejemplo, las propuestas de N. R. Han son, Paul Feyerabend, Stephen Toulmin y, sobre todo, de Thomas S. Kuhn, quien resulta la figura dominante. Estas contribuciones, a pesar de las diferencias que guardan entre sí, coinciden en su oposición a las tesis centrales del empirismo lógico (como por ejemplo, la existencia de una base empírica teóricamente neutral, la importancia exclusiva del contexto de justificación, o el carácter acumulativo del desarrollo científico), opo sición que se basa en la idea de que estas tesis generan una imagen de la ciencia que no corresponde a la práctica científica real o efectiva, ni a la manera como ésta se ha desarrollado históricamente. Para los empiristas lógicos, el único aspecto relevante del desarrollo del conocimiento era el de la incorporación de viejas teorías en teorías más comprehensivas, por medio de la subsunción lógica o reducción interteórica. En los setenta aparecen las propuestas de una nueva generación de teóricos: Imre La katos, Larry Laudan, Joseph Sneed, Wolfgang Stegmüller, Dudley Sha-
ANA ROSA PEREZ RANSANZ
pere y Mary Hesse, entre los principales, quienes elaboran modelos para el desarrollo científico tomando como punto principal de referencia el modelo kuhniana (a la vez que adoptan algunas de sus tesis, critican y modifican otras).
A continuación enumeramos una serie de tesis de carácter general, cada una de las cuales reúne un acuerdo significativo, aunque sólo par cial, entre los autores postempiristas mencionados. Como se verá más adelante, los distintos autores otorgan a estas tesis pesos específicos di ferentes, e incluso llegan a ignorar o rechazar algunas de ellas. De cual quier manera, aunque en sentido estricto no constituyan un común de nominador de todos los modelos de cambio científico propuestos hasta ahora, estas tesis reflejan los principales rasgos de la imagen postempi rista de la ciencia, y pueden ser una guía útil en el examen de los distin tos modelos.
1)
La historia de la ciencia es la principal fuente de información para construir y poner a prueba los modelos sobre la ciencia. En parti cular, los modelos que intentan dar cuenta de la dinámica científica deben estar respaldados por el estudio de la práctica efectiva y estar su jetos a contrastación empírica (Kuhn y Feyerabend son los principales responsables de este giro histórico y empírico en la filosofía de la ciencia). De aquí la importancia que frente a los análisis lógicos adquieren los es tudios históricos como herramienta para la comprensión del conoci miento científico.2)
No hay una única manera de organizar conceptualmente la expe riencia. Si bien la experiencia es un ingrediente fundamental en la ad quisición de conocimiento, la ciencia no sólo es experiencia sino también, y sobre todo, capacidad de ver los mismos hechos de distintas maneras. Todos los «hechos» de la ciencia están cargados de teoría.3)
Las teorías científicas se construyen y se evalúan, siempre, dentrode marcos conceptuales más amplios. Estos marcos generales están for
mados por una serie de supuestos básicos (presupuestos) que establecen, entre otras cosas, los intereses por los que se construyen las teorías y lo que se espera de ellas (qué problemas deben resolver y a qué campo de fenómenos se deben aplicar), también establecen sus compromisos on tológicos (qué entidades y procesos se postulan como existentes) y sus compromisos metodológicos (a qué criterios se deben ajustar para su eva luación). Estos marcos conceptuales adquieren características específicas y nombres diferentes según el autor (paradigmas, programas de investi gación, teorías globales, etc.), pero en general se consideran como las uni
dades básicas del análisis de la ciencia.
4)
Los marcos conceptuales mismos cambian. Ciertamente se trata deestructuras que tienen una vida media más larga que sus teorías asocia das, pero de ninguna manera son entidades fijas o ahistóricas. De aquí la preocupación -que se ha vuelto central para muchos autores- por proponer modelos que den cuenta de los cambios más profundos y a largo plazo en el nivel de los presupuestos.
MODELOS DE CAMBIO CIENTIFICO
5) La ciencia no es una empresa totalmente autónoma.
Dado que no hay procedimientos algorítmicos para la evaluación y comparación de teorías (no hay una medida universal de su éxito), el cambio teórico está subdeterminado por las razones que, en cada contexto, existen a su favor; esta situación da lugar a que factores de tipo «externo» (ideoló gicos, sociales, psicológicos, etc.) jueguen un papel en el desarrollo cien tífico.6) El desarrollo de la ciencia no es lineal ni acumulativo.
Como la regla es más bien la competencia y el conflicto entre teorías rivales, casi siempre la aceptación de una teoría implica el rechazo de otra, y esto puede traer consigo pérdidas explicativas. Incluso se considera que la co existencia de enfoques diversos es esencial para el crecimiento y la mejora del conocimiento científico.7) La ciencia es una empresa cuya racionalidad es imposible deter
minar a priori.
Sólo la investigación empírica de sus mecanismos y re sultados a través del tiempo nos puede revelar en qué consiste la racio nalidad científica. Por tanto, los estándares o principios normativos deben extraerse del registro histórico de la ciencia exitosa.8) Los modelos del desarrollo científico no tienen una base neutral de
contrastación.
Como la base para poner a prueba estos modelos filosó ficos es la historia de la ciencia, y como no hay una historia de la ciencia que sea metodológicamente neutral (toda historia supone ciertas ideas sobre lo que es la ciencia), se plantea como apremiante el problema de es tablecer las relaciones e interacciones entre historia de la ciencia y filo sofía (metodología) de la ciencia.A continuación expondremos con cierto cuidado tres de los modelos más citados en la literatura sobre desarrollo y cambio científicos: los mo delos de Kuhn, Lakatos y Laudan. Señalaremos después algunos de los aspectos más originales de las propuestas de Feyerabend, Shapere y Steg müller. Y concluiremos destacando los principales puntos de acuerdo y desacuerdo entre los modelos mencionados.
II. EL MODELO DE KUHN
El libro de Thomas Kuhn