Es muy importante entender desde el principio que no hay un concepto rígido y cerrado acerca de qué es el ecofeminis- mo y es útil también resaltar que la influencia del ecofeminismo todavía es pequeña en nuestro medio: "La influencia del ecofemi- nismo ha sido pequeña en nuestros medios intelectuales y religio- sos de América Latina. A pesar de ello, la alianza entre feminis- mo y ecología ha sido múltiple, hasta el punto de que ya existen ecofeminismos en América Latina"2. Al afirmar que existen eco-
feminismos decimos que hay varias maneras de realizarse la co- nexión entre feminismo y ecología.
En este artículo parto de la reflexión de algunas teólogas feministas que vienen trabajando el ecofeminismo desde hace al- gún tiempo. Destaco entre ellas el trabajo de Ivone Gebara, que, tanto a nivel de Brasil como de América Latina, ha dado una grande y valiosa contribución en este campo.
El término ecofeminismo fue usado por vez primera por Francoise D'Eaubonne, una socióloga feminista francesa, en la década de los 70, cuando afirmó que "las mujeres tenían intereses y necesidades específicas para defender la ecología" . Intereses y necesidades que iban en la línea de mostrar la ligazón entre la lu- cha por el cambio de las relaciones entre hombres y mujeres, así como el cambio de las relaciones con la naturaleza.
Ivone Gebara afirmó en una sesión para los/las agentes de Pastoral de la Mujer Marginada, en mayo de 1995, en Sao Paulo, que el ecofeminismo percibe esa conexión estrecha que el mundo
2 I. Gebara, Teología Ecofeminista, p. 11.
3 Trapasso, R. D., Ecofeminismo: revisando nuestra conexión con la natura- leza, p. 3.
310 Mujeres cristianas celebrando la vida: a propósito de...
patriarcal hace entre la destrucción y ocupación de la naturaleza y la destrucción y utilización de las mujeres.
Al afirmar la conexión entre opresión de las mujeres y la dominación de la naturaleza, entre destrucción y utilización de las mujeres, Ivone Gebara no quiere sacralizar ni el mundo de la na- turaleza ni el de las mujeres, sino que quiere abrirnos a la re- flexión, de manera que podamos comprender mejor las relaciones existentes entre nosotros y en especial la manera de eliminar esas relaciones que son opresoras/destructoras, adoptando nuevas pos- turas y relaciones de mutualidad y reciprocidad, en relación a la naturaleza y a las mujeres.
El lenguaje ecofeminista es un lenguaje impregnado de nuevas relaciones entre hombres y mujeres; entre mujeres, hom- bres y la naturaleza; entre mujeres, hombres, la naturaleza y el cosmos; en fin, un lenguaje que busca nuevas formas de vivir nuestras relaciones cotidianas, sin la marca del mundo patriarcal que utiliza la naturaleza y a las mujeres como objetos que sirven a sus intereses.
Podemos afirmar que el ecofeminismo es "una postura político-crítica, relacionada con la lucha anti-racista, anti-sexis-
ta y anti-elitista. Mujeres, niños, pobladores de origen africano e indígena son las primeras víctimas, los primeros en ser excluidos de los bienes producidos por la Tierra. Son ellos quienes ocupan los lugares más amenazados del ecosistema. Son ellos quienes viven más fuertemente en propia carne las amenazas de muerte que les impone el desequilibrio ecológico producido por los "otros ". Al andar por las barriadas de las grandes ciudades lati- noamericanas y por las aglomeraciones habitacionales en zona rural, percibiremos el color de la piel y el sexo de las personas que viven en las pequeñas chabolas (ranchos) rodeados de niños de diferentes edades. La problemática ecológica tiene que ver con la raza, el sexo y la clase y por eso no puede ser aislada de la problemática social mundial.
Como podemos ver, lejos de ser una cosa alienante y bur- guesa, como afirman algunas personas, las preocupaciones que
I. Gebara. Teología Ecofeminista, p. 16.
Sergio Abreu 311
vienen del ecofeminismo son preocupaciones con la vida en pri- mer plano, en especial de aquellas y aquellos que están más ame- nazados por el sistema capitalista, excluyente, opresor y sexista.
El ecofeminismo conlleva un carácter profético que de- nuncia la opresión existente y anuncia nuevos rumbos, nuevos caminos para la sociedad y para las iglesias; por lo cual no siem- pre es bien visto por quienes se creen los "dueños del poder" so- cial y eclesial. "El ecofeminismo ha servido de faro para varios grupos feministas o de mujeres de barrios pobres en América La- tina. Un continente en el que la población indígena vive en ma- yor conexión con la naturaleza y sufre de exterminio paulatino;
en el que la población negra con sus tradiciones religiosas acen- túa la Ínter ligazón de las fuerzas humanas y de la naturaleza, es la más empobrecida y marginada; en el que los racismos crecen marcados por diferentes ideologías (especialmente la del "blan- queo de la piel y de la cultura"); en el que los bosques, lagos y ríos son destruidos deforma espantosa como objetos de lucro pa- ra el capitalismo internacional; en el que la población femenina es la más desprotegida de los derechos ciudadanos; en el que la cruz y la espada patriarcales fueron los vencedores y los "ma- chos " son los más importantes mediadores de lo sagrado"*.
Hablar de ecofeminismo es hablar de una reflexión que todavía está al comienzo de su formación y que está dando los primeros acordes, como quien intenta oír la música que brota del universo. Intenta oír más, sentir más, vivir más, para elaborar después una partitura, algunas palabras respecto a una nueva comprensión del ser humano, más articulada con la naturaleza, con todos los seres, con el universo. Para, después, ¡cantar y tocar con mucha emoción!
En este sentido es que tenemos conciencia de que al ha- blar de rituales ecofeministas estamos hablando de un modo de celebrar que trata de integrar esas dos dimensiones del feminismo y de la ecología dentro de nuestro celebrar lo cotidiano.
312 Mujeres cristianas celebrando la vida: a propósito de...