Practice Example
4.2.3 Operating at Capacity
El desarrollo sustentable es abordado principalmente sobre tres dimensiones que se interrelacionan: la social, la ambiental y la económica (Cuadro 4).
56 En el anterior esquema se pueden observar las principales dimensiones del desarrollo sustentable que, al menos de manera oficial, se utilizan con frecuencia. Para que un desarrollo sea sustentable, debe cubrir las tres dimensiones, es decir, se habla de este desarrollo solamente en la interacción e intersección de las tres dimensiones: social, económica y medio ambiental. Si sólo se cubre la dimensión social y la económica, será un desarrollo equitativo, pero no viable, ni soportable ni mucho menos sustentable. Si se retoma la dimensión social con la medio ambiental será un desarrollo soportable, más no viable, ni equitativo, ni sustentable. Pero si se enfoca en el medio ambiental y económico entonces se hace referencia a un desarrollo viable, pero no equitativo ni soportable, y por lo tanto tampoco sería un desarrollo sustentable (Salcedo, Rebolloso y Barber, 2010).
Estas dimensiones del desarrollo sustentable hacen unos planteamientos de los tres elementos, sociales, ambientales y económicos, como si estuvieran al mismo nivel y con la misma área de oportunidad. Sin embargo, esto no es precisamente lo que sucede bajo el modelo de desarrollo: la parte económica es la que rige en mayor medida a las otras dos dimensiones. Por ello, ―el esquema conceptual del desarrollo sustentable, a menudo ilustrado bajo la forma de tres esferas interrelacionadas (economía, sociedad y medio ambiente), presenta la economía como una entidad aparte, fuera de la esfera social y que
Cuadro 4. Dimensiones del desarrollo sustentable. (Carlos Miguel Barber y Marcela Zapata (2009), citado en Salcedo, Rebolloso y Barber, 2010, p.26)
57 determina la relación de las sociedades con el medio ambiente‖ (Sauvé, 2007, p. 17). Las críticas también han girado, sobre todo a nivel conceptual, hacia la vinculación que se realiza entre lo económico y lo ambiental.
Sin embargo, ver al desarrollo sustentable a partir de estas tres dimensiones lo hacen parecer limitado y carente de una visión articulada de la realidad social. Pero desde la sustentabilidad esta visión se ha ampliado y se han hecho diferentes propuestas sobre otras dimensiones que pueden integrar a la sustentabilidad. A continuación se presentan algunas de ellas desde la visión de la Educación Ambiental para la Sustentabilidad (EAS). Antes, se menciona lo que se entiende dentro de este trabajo como Educación Ambiental para la Sustentabilidad:
Proceso formativo permanente, que desde una perspectiva ética, política y pedagógica, proporciona elementos teóricos y prácticos para modificar actitudes, elevar la comprensión y enriquecer el comportamiento de la población en su relaciones socioculturales con el medio, para construir sociedades sustentables, que respondan con equidad social a las particularidades culturales y ecológicas de una comunidad (Reyes-Ruiz, 2007, pp.4-5).
Por lo tanto, a continuación se retoman las dimensiones que se abordan dentro de la Estrategia de Educación Ambiental para la Sustentabilidad en México (2006), las cuales se caracterizan a partir del contenido de esta Estrategia.
a) Dimensión política. Requiere actores críticos (desde la colectividad y no la individualidad) con posturas claras y definidas dentro de procesos democráticos y participativos. Actores que amplíen sus espacios de gestión social y a través de sus prácticas fomenten el diálogo, el respeto y la participación. Por lo tanto, resulta necesario poder erradicar valores de productividad, procesos de individualización y de consumo que son coincidentes con la democracia formal. Esta democracia ha
58 limitado los espacios de participación y la generación de vías alternativas al modelo de desarrollo imperante.
b) Dimensión ecológica. Toda propuesta de sustentabilidad debe girar alrededor de la dependencia de la sociedad por el medio ambiente. Los problemas ambientales causados por el modelo de desarrollo y la producción son una situación a combatir. Se requiere hacer uso del principio precautorio así como de otro tipo de medidas relacionadas a la cultura, la naturaleza y la acción ciudadana, que derivan en el concepto de territorio de Escobar (2000). Por lo tanto, esta dimensión también se liga íntimamente con procesos democráticos y la participación activa de los ciudadanos dentro de los procesos políticos para generar soluciones referidas a los ecosistemas.
c) Dimensión epistemológica y científica. La ciencia y la tecnología no garantizan que pueden solucionar los problemas ambientales, al contrario, han suscitado gran parte de este tipo de problemas. Dentro de la Estrategia de Educación Ambiental para la Sustentabilidad en México (2006, p.39) se hace referencia a Prigogine (1989) con respecto al papel de la ciencia, la cual ―pasó en 150 años de ser una fuente de inspiración a ser una amenaza de destrucción de conocimientos, de las tradiciones, de las esperanzas más enraizadas en la memoria cultural: no es tal o cual consecuencia tecnológica o resultado científico, sino el mismo [espíritu científico] el que se ve acusado‖. Sin embargo no se trata de demeritar los logros científicos y tecnológicos que han contribuido a la generación de conocimientos y a la solución de problemas, pero si se trata de mantener una postura crítica en torno a ellas. Por lo tanto una de las metas de la educación ambiental para la sustentabilidad es ―reformar los modos de producción de conocimientos‖ (Toledo 2000, citado por Estrategia de Educación Ambiental para la Sustentabilidad en México, 2006, p.39), y sobre todo llegar a la médula de los paradigmas para situar las dimensiones ambientales dentro de las disciplinas y el currículum.
59 d) Dimensión pedagógica. Dentro de esta dimensión se encuentra la importancia de la planeación de escenarios de aprendizaje, procesos comunicativos, estrategias didácticas, sistemas de evaluación que permitan la producción de conocimientos colectivos, donde se privilegia el aprendizaje más que la enseñanza y donde se impulse la comprensión de la transformación de la realidad en un plano personal y comunitario. De esta manera, se requiere la conformación de comunidades de aprendizaje y la calidad en los servicios educativos.
e) Dimensión ética. Se refiere al trasfondo valoral y política de los conocimientos. Pero sobre todo ―la dimensión ética en la EAS se basa en la premisa de que resulta impostergable hacer un replanteamiento profundo sobre la posición de los seres humanos ante el mundo. Desde esta perspectiva, la grave devastación ecológica se presenta como consecuencia de la visión predominante, que ubica a la naturaleza como adversario que debe ser conquistado y dominado.‖ (Estrategia de Educación Ambiental para la Sustentabilidad en México, 2006, p.41). También es muy importante considerar, bajo esta óptica, que el problema no es la cantidad de los conocimientos que son producidos, sino la ética con la que éstos son usados.
f) Dimensión económica. Hay predominio de esta dimensión al hablar de desarrollo. Se privilegian el crecimiento económico y el papel regulador del mercado sobre la naturaleza y la cultura. Aunque dentro de las ciencias sociales y naturales se ha intentado insertar una postura crítica conforme a la crisis ambiental, la Economía, por ejemplo, sigue manteniendo sus principios sobre el beneficio monetario y hace caso omiso a la llamada de atención de la dimensión ambiental. Por lo tanto, uno de los retos de la educación ambiental, retomando a Bravo (2005), se encamina hacia:
Poner un empeño especial en que sus contribuciones y servicios educativos conlleven a un enfoque que permita impulsar la generación de esquemas para lograr que los individuos y los grupos sociales reflexionen críticamente sobre el impacto ecológico del actual modelo económico y en, consecuencia, generen y se vinculen con tendencias sociales preocupadas por la
60 construcción de la sustentabilidad (Estrategia de Educación Ambiental para la Sustentabilidad en México, 2006, p.42).
g) Dimensión cultural, referida sobre todo a la adaptación y a la transformación del medio. Se trata de respetar los saberes propios y locales, de generar procesos de identificación con el propio territorio para generar una expresión cultural específica y local. Por lo tanto, ―el reconocimiento de la pluralidad, el respeto a las cosmovisiones distintas y la recuperación de los sistemas tradicionales de organización comunitaria para el aprovechamiento de los recursos naturales son elementos que permitirán a las colectividades la definición de una cultura ambiental propia.‖ (Estrategia de Educación Ambiental para la Sustentabilidad en México, 2006, p. 42).
Estas dimensiones de la sustentabilidad, aunque no están de manera explícita dentro de la propuesta de Gudynas, de algún modo se encuentran de manera implícita y sobre todo dan elementos para comprender a fondo el planteamiento que se hace sobre las perspectivas de sustentabilidad que el autor propone. Por ese motivo, estas dimensiones son incorporadas al cuerpo de trabajo, además de que permiten amplificar la perspectiva en torno al desarrollo sustentable y la sustentabilidad.