5 INFORMATION MANAGEMENT,
OPERATIONAL LEVEL EFFECTIVENESS
La lectura consta de varios pasos, desde la captación del signo (reconocimiento, asociación de signo y sonido, pronunciación, audición de letras, sílabas y palabras) hasta la comprensión del significado. Estos pasos no implican un proceso temporal, ya que naturalmente se captan todos (palabras, frases, oraciones, párrafos) y no letras sueltas. Si no sucediera así sería signo de un problema de percepción, probablemente. Hay que evitar: las vocalizaciones y subvocalizaciones; fijaciones, retornos, regresiones y anticipaciones. Es mejor tener un amplio espacio de reconocimiento; de fijar la vista en dos o tres puntos por renglón, y no más; retornar del fin del renglón al principio del
siguiente de un salto, sin detenerse (para lectura veloz, no pasar por él). Habitualmente no se tiene conciencia de todas estas acciones, pero es importante reparar en ellas. Puede comenzarse mediante la observación de otros. En la medida que se conozcan y puedan superarse, es una ayuda para liberar esfuerzos utilizables en la comprensión propiamente dicha.
Si bien hay muchos procesos físicos y fisiológicos involucrados, la lectura debe ser progresivamente una actividad espiritual primordialmente. Esto significa que no se deben señalar las palabras que se leen, no se deben hacer movimientos con la cabeza, por ejemplo. Estos defectos comunes, si no tienen base orgánica, se corrigen en primer término con la concentración, que merece ser tratada de manera autónoma, pero que se manifiesta en la lectura, y ésta es un medio privilegiado para mejorarla. Este aprendizaje también favorece todos aquellos procesos metacognitivos que implican pensar el propio pensamiento, y que están en la cima de los procesos cognitivos que se buscan en la educación formal y no formal.
La Lectura Comprensiva
La lectura supone una abstracción mediatizada: signo, símbolo, concepto, significado. El buen lector saltea, sin bajar en su rendimiento, por lo menos el símbolo, y reconoce en el concepto la cosa significada. Comprender un texto es entender lo que dice y establecer una comunicación con el autor del mismo, interpretando lo que él quiso decir al escribirlo. Esto implica una valoración y una modificación, más o menos importante, en quien lee. Es decir, que hay un aspecto objetivo (1), en la lectura y dos
subjetivos, que hacen referencia a los dos sujetos que intervienen: autor (2) y lector (3).
A esto se hace referencia cuando se pregunta:
¿Qué dice el texto? ¿Cuál es el tema? Aspecto objetivo. (1)
¿Qué quiso decir el autor? ¿Cuál es el mensaje? Lecturas entrelíneas, intenciones, motivos por los que elige tales nombres, adjetivos, etc. Aspecto subjetivo, referente al autor (2).
¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Estás de acuerdo? ¿Qué te parece? Aspecto subjetivo, referente al lector (3).
La diferenciación y toma de conciencia de todos estos aspectos, puede ayudar a la comprensión por parte de los alumnos que es posible da a partir del poder “separarse” del texto y distinguir entre lo que dice el autor; los supuestos no dichos; lo que el mismo lector ya sabía respecto del tema; lo que incorpora, viendo si ratifica o no los conocimientos previos; la opinión que le merece; el gusto y acuerdo o desacuerdo que experimenta; por no mencionar sino los más evidentes aspectos que surgen aquí. Se trata de favorecer el entrenamiento en el pasaje de significaciones: palabras, oraciones, párrafos.
Para que todo este proceso que está implícito en la lectura se pueda dar es importante el trabajo de “ayuda” y mediación para convertir una zona de desarrollo próximo y/o potencial, en lenguaje vigotskiano, en zonas o capacidades actualizadas.
También es importante distinguir entre distintos tipos de lectura en cuanto a la velocidad.
Así tenemos lectura superficial y veloz, en la que se supone que se alcanza un 50% de la comprensión, y se leen más o menos 800 palabras por minuto. Es la que se hace para leer informes, periódicos, buscar bibliografía, datos, etc. Incluso es la que se hace salteando palabras o leyendo en zigzag.
La lectura normal, que alcanza un 70 % de comprensión e implica leer más o menos de 250 a 500 palabras por minuto.
La lectura lenta, que puede llegar a un 90 % de comprensión, y admite un cierto subrayado mental, y se aplica en material con dificultades. Por supuesto que este tipo de lectura no se refiere a la lentitud que se debe a un defecto de lectura en el lector.
Hay que aprender a distinguir a simple vista el tipo de texto, discernir intereses y dificultades personales respecto del mismo, para decidir qué tipo de lectura conviene hacer. No siempre la lectura ha de ser lenta, ni tampoco siempre del tipo veloz, porque se llegaría a una superficialidad muy grande. Es conveniente tomar conciencia de los propios procesos para definir el propio estilo de lectura y así poder mejorar en este aspecto.
Otras Distinciones
Lectura de aproximación:
Consiste en una lectura ligera o salteada, para tener una idea general. En el caso de un libro, se empieza ordinariamente por el índice, prólogos, contratapas, división de los capítulos, etc.
Lectura analítica:
Consiste en el estudio propiamente dicho. En esta lectura se hacen las distinciones anteriormente mencionadas.
Se pueden distinguir etapas o momentos o pasos más o menos habituales en ésta:
Interpretación. Consiste en formarse una opinión, sacar ideas centrales, predecir
consecuencias o resultados, pensar conclusiones.
Retención (memorización). Consiste en fijar los conceptos fundamentales, datos para
responder a preguntas específicas, detalles aislados y coordinados. Puede haber aquí subrayado, subtitulación marginal, etc.
Organización. Consiste en establecer secuencias, seguir instrucciones, bosquejar,
resumir, esquematizar, generalizar. Cuadros de contenido, sinopsis, organigramas, mapas conceptuales.
Valoración. Consiste en buscar el sentido, distinguir los aspectos objetivos y subjetivos
mencionados, separar hechos de opiniones, diferenciar verdadero de falso, enjuiciar, relacionar con otros temas, etc.