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CHAPTER 2 OPTIMIZATION WITH META-HEURISTICS APPROACHES

2.2 Optimization Process

La entrada en escena de las nuevas tecnologías ha dado lugar a propiciar la constitución de un nuevo y recurrente paisaje. Paisaje diádico, conformado por el usuario y la máquina, el usuario y la red, el usuario y la inespacialidad, el usuario y lo instantáneo. En dicho paisaje, por tanto, se redefinen y articulan la categoría temporal, el estatuto del espacio, la particularidad de la cultura hoy, y las modalidades de relación, los tejidos identificatorios, el cuerpo, las posibles aristas que constituyen y confluyen en el espacio lúdico; así como la producción de subjetivi- dad, que en la singularidad del mundo actual se halla surcada en su constitución por el detri- mento de la categoría de proyecto.

El Psicoanálisis le asigna una fundamental importancia a la noción de Proyecto en tanto di- mensión necesaria para la complejización psíquica característica de Eros. A su vez, el trabajo analítico pensado tal como propone Piera Aulagnier (1992) en términos de una relación de intercambio de conocimientos y de afectos entre analista y analizado, no puede llevarse ade- lante por fuera de los marcos establecidos por la relación transferencial y la definición de un Proyecto Terapéutico que contemple en su devenir el investimiento del tiempo futuro

.

Los aportes de Aulagnier (1988) permiten atender como el yo debe poder proyectarse en un movimiento temporal. Es necesario que exista un intervalo entre el yo actual y su proyecto, su yo futuro, un Proyecto Identificatorio. En este sentido, para el yo resulta fundamental poder

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situar un ideal a futuro que abra la posibilidad a la novedad y no sea mera reedición del pasa- do, de lo ya vivido. Trabajo psíquico fundamental en tiempos de la adolescencia.

Como se expresara, en el marco de las NTIC se genera una modificación, un cambio que atraviesa la producción cultural, de tal modo que supone la raíz de novedosos y preponderan- tes tejidos y/o hilos de identificación, la asunción de originales “ropajes identificatorios”, en tanto que se conforman nuevos códigos, hábitos, lugares, recorridos urbanos.

Es parte de la función que atraviesa al cuerpo social, de los enunciados que lo conforman, situar, diferenciar, y por ende articular la lógica temporal e introducir aquellas coordenadas (discursivas, identificatorias) que posibilitan dar forma estable a la cultura y su trasmisión.

En este sentido, P. Aulagnier (1988) plantea la importancia del factor socio-cultural en la constitución psíquica. Con su noción de Contrato Narcisista, da cuenta de la relación existente entre la pareja parental, el niño y el grupo social. Al igual que el discurso parental, el discurso social anticipa y pre-inviste el lugar que supone ese nuevo sujeto ocupará, con la esperanza de que éste transmita idénticamente el modelo sociocultural. Por su parte, el sujeto deberá poder encontrar, en ese discurso, en la adolescencia, referencias identificatorias que le permitan pro- yectarse hacia un futuro, para que su distanciamiento del primer soporte constituido por los padres, no se signifique como la pérdida de todo soporte identificatorio.

Los adolescentes son sujetos sociales. Los cambios sociales y culturales de estas últimas décadas han producido fuertes mutaciones en la producción de subjetividad y por ende, tam- bién en la adolescencia. En este sentido, no puede pensarse la adolescencia como una cate- goría universal y atemporal, por el contrario, se hace necesario concebirla como una catego- ría cultural e histórica, que resulta atravesada y definida por los discursos que son propios de cada época.

Cristina Rother de Hornstein (2006) plantea que la pubertad indica un anclaje en lo biológi- co, pero a su vez enfrenta a la psique a una “exigencia de trabajo”, de simbolización, de meta- bolización, de resignificación, de elaboración de duelos.Así, se puede concebir a la adolescen- cia como aquel tiempo constituido por movimientos de reorganización psíquica, que podrán propiciar dar forma estabilizada al funcionamiento psíquico, a la identidad su configuración.

Entre los trabajos psíquicos propios de este tiempo, el adolescente deberá desasirse de las propuestas identificatorias que le fueron asignadas por el discurso parental, para pasar a for- mular un Proyecto Identificatorio que, teniendo su apoyatura en las coordenadas previas, com- prenda a la vez nuevas referencias identificatorias en un yo abierto al cambio.

La crítica y el cuestionamiento de los enunciados e ideales parentales que realiza el yo ado- lescente, le permitirá comenzar a enunciar sus propios ideales y a construir su propio Proyecto Identificatorio, tomando a su cargo la tarea de responder en primera persona los interrogantes acerca de “quién es yo y quien deberá ser”.

De allí, la importancia de la noción de Contrato Narcisista que se definiera anteriormente, del lugar que ocupa el discurso social en este tiempo de pasaje del Yo Ideal de la infancia al Ideal del Yo. El espacio social proporciona ideales, valores, nuevos soportes identificatorios para el adolescente; a su vez, la creación de lazos de amistad facilita la salida del ámbito fami-

liar. El grupo de pares con el cual compartir los mismos intereses, las mismas esperanzas y las mismas frustraciones cobra un papel fundamental en este período.

En el marco de la cultura actual, la temática del espacio deviene en un acercamiento de los sujetos entendido desde una concepción específica de la virtualidad y la digitalización, su- perando las distancias físicas comprendidas desde una perspectiva geográfica. Se constituyen nuevas modalidades de relación, los adolescentes pueden construir vínculos, formar parte de diferentes grupos sin la necesidad urgente del encuentro y contacto personal. Así se puede tener un gran número de amigos a los que no se conoce en persona y sólo hace falta un clic para eliminar de manera instantánea la diferencia que aparece encarnada en ese otro que opi- na distinto. La amistad y las interacciones se esconden bajo un Like que deja al otro homoge- neizado. El Like hace al otro presente. El Like hace del otro mirada, presencia incorpórea.

Cabría preguntarse aquí: ¿qué particularidades tienen estas nuevas modalidades de vincu- lación? ¿Existe una reducción del encuentro bajo el primado de la imagen, de lo visto por sobre lo oído, lo sentido? ¿Cómo inciden las NTIC en la expresión de afectos y emociones? ¿Qué lugar encuentran en la organización del cuerpo y del pensamiento? Las modificaciones que imprimen las NTIC en la percepción del tiempo y del espacio, ¿qué marcas propician en la con- figuración de la noción de Proyecto, en la posibilidad de investir el futuro? ¿Qué particularida- des asume el futuro ante la dificultad dada en el emplazamiento de la distancia, de la posibili- dad de espera? ¿Qué modalidad adoptarán los enunciados transmitidos en un determinado grupo de pertenencia ante el primado de lo instantáneo?

La emoción tiene un componente central que compromete lo corporal, que hace poner en conexión, en vibración, en resonancia dos cuerpos; consecuentemente ¿es suficiente el varia- do lenguaje de emoticones para dar cuenta de la dimensión afectiva y de pensamiento que involucra y soporta el encuentro?

Retomando entonces la noción de Proyecto: ¿Cómo pensarlo en la actualidad en donde los términos mismos de tiempo y espacio se modifican? Dentro del marco propio de la cultura, en donde prevalece el desvanecimiento de la noción de futuro, de la categoría de proyecto, los adolescentes parecen sostenerse en posicionamientos en los que se colige la caída de objeti- vos. La noción de objetivos logra asumir sentido en tanto que se articula o no con la noción de proyecto y en la potencial capacidad de investirlo, en el particular tiempo la adolescencia.

La producción de subjetividad contemporánea parece encontrar dificultades en la construc- ción, concreción y sostenimiento de proyectos; tendiendo a la satisfacción de sus metas por medio de métodos no convencionales, impensables en otra época, donde prevalecía una cultu- ra del trabajo, de la corrección, de la urbanidad, o sea la proyección de un yo-social. Esta pro- yección social se vería hoy posibilitada mediante el exhibicionismo a ultranza propio de las redes sociales, en las que la necesidad de ser vistos y de ser reconocidos no deja exento nin- gún ámbito. Se podría pensar en una especie de cultura del algoritmo, en la que las subjetivi- dades adolescentes actuales son modeladas desde la consecución de Likes y diferentes apro- baciones de un otro que por momentos se presenta como inmaterial, pero que sin embargo siempre constituye una eficacia real desmesurada.

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Un espacio mundial surcado y organizado en articulación a una red de “conexiones y des- conexiones”, comporta una modificación sustancial. Así las distancias se reducen, las fronteras desvanecen en sus bordes; al tiempo que se disipa la posibilidad de espera. El tiempo se insti- tuye en tiempo de lo fugaz, de lo inmediato, donde prevalece el presente, y se instaura la con- secuente dificultad de elaboración y de sostenimiento de “proyectos a largo plazo”, de investi- miento por ende del tiempo futuro, emplazando el predominio de la configuración de “proyectos de corto plazo”.

El juego como espacio de transmisión de enunciados

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