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Orchestration Service Metadata

4.2 Workflow Execution Environment

4.2.2 Orchestration Service Metadata

Otro tipo de clasificaciones existentes para la negación es aquella que establece Cristina Micusan (1969:5), para quién la categoría de la negación engloba “todos aquellos términos que, representando estructuras morfológicas y potencialidades sintácticas, aunque diferentes, se caracterizan por la función común de negar, expresando la disconformidad de dos o más conceptos entre sí, y marcando la oposición del hablante frente al contenido de un mensaje o de un enunciado anteriormente formulado”.

Asimismo, según las relaciones sintácticas que la negación entabla con las demás partes de la oración, distingue entre dos tipos fundamentales de enunciados negativos: “parciales” y “totales”.

1. El enunciado negativo parcial: “es todo enunciado en que se niegan las

diversas partes de la oración, excepto el predicado verbal o el verbo copulativo de un predicado nominal” Micusan (1969:7). La negación recae sólo sobre algunos de los elementos oracionales sin que afecte al contenido positivo del enunciado en su totalidad. Este tipo se divide en:

1.a. Parciales simples: dentro de una oración se niega sólo uno de sus

elementos:

–Me ha dado una contestación no muy inteligente.

1.b. Parciales reforzadas: dentro de una oración, se niegan dos o más de sus elementos:

1) Nadie ha dicho nada. 2) Nunca regaló nada a nadie.

En el primer caso tenemos un enunciado negativo parcial, reforzado con doble negación, mientras que en el segundo, un enunciado negativo parcial, reforzado con negación múltiple.

2. El enunciado negativo total: “Es aquello que refiere la negación al predicado

mismo de una oración, o al verbo copulativo de un predicado nominal, confiriendo de esta manera un sentido negativo al enunciado entero, sin que los otros elementos oracionales tengan forzosamente una negación propia” Micusan (1969:7). Dentro de este tipo se distingue:

2. a. Un enunciado negativo total simple: en el que la oración no contiene sino

una sola negación , la del predicado (o la del verbo copulativo del predicado nominal): –No viene.

2. b. Una negación total reforzada, en la que, junto a la negación del predicado,

encontramos otra negación de uno de los elementos de la oración; es el caso de la doble negación:

–No viene nadie.

O más negaciones suplementarias de otros elementos oracionales que van junto a la negación del predicado, es el caso del enunciado negativo total, reforzado, con negación múltiple:

–No escribe nunca a nadie.

En todos los tipos de “negación total”, debido a que siempre y necesariamente la negación se refiere al predicado de la oración, se niega el enunciado en su totalidad.

López García (1996:551) habla también de las dos negaciones: la “negación parcial” y la “negación total”: “en ocasiones la refutación negativa parece no aplicarse al conjunto del enunciado, sino sólo a un elemento del mismo”. En la oración:

–María no ha cerrado la puerta,

Rechazamos un enunciado implícito o explícito de su oración afirmativa:

–María ha cerrado la puerta. Pero en: –María no ha cerrado la puerta con violencia,

Lo que negamos, es que lo haya hecho “con violencia”.

El hecho de que la negación parezca afectar siempre al complemento circunstancial, lleva a R. Lenz (1935:294) a señalar que, en realidad, la “negación parcial” no sólo afecta al complemento circunstancial, sino también al objeto directo, el

cual aparece en la jerarquía oracional más bajo que el sujeto y dominado por el verbo: “cuando se niega la acción de un verbo transitivo con complemento directo, la negación se refiere lógicamente al complemento y no a la acción del verbo. Diciendo Pedro no

come carne no se quiere negar que Pedro coma, pues algo tiene que comer, pero no es

carne lo que come”.

Los gramáticos mencionan qué categorías o funciones recibe la negación como: el complemento circunstancial, el complemento directo, el sujeto, etc.

1) Alicia no trabaja por las mañanas. 2) No tomaron refrescos en el jardín. 3) Esta tarde no ha venido Juan.

Cualquier elemento funcional puede recibir la negación, siempre que esté focalizado, por lo tanto, la influencia del énfasis es decisiva.

Compartimos con López García (1996:552-553) la opinión de que “carece de sentido plantear la cuestión de la negación parcial en términos funcionales o categoriales. No es que determinadas funciones o categorías deban recibir siempre la incidencia de la negación porque aparecen más altas que otras en la escala configurativa, sino que cualquier función puede verse afectada por el semantismo siempre que la contraposición con otra posibilidad del material léxico que la representa así lo determine”.

Lenz (1935:240) afirma que: “es característica para el castellano que la negación se agrega casi siempre al verbo, aun cuando lógicamente debería pertenecer a otro elemento”.

Lámina (1986:243-248) habla de “negación asimétrica”, que se da en determinadas circunstancias del contexto lingüístico, en las que la estructura de la oración entra en contradicción con su contenido significativo. La negación sería “asimétrica” porque el elemento negativo no no afecta lógicamente al verbo predicativo sino a algún otro elemento oracional. Y, como consecuencia, la negación semánticamente parcial adopta la forma de la negación general:

1) “En el entierro no lloramos mucho” (Justina, 104).

2) “... no vive más el leal / de lo que quiere el traidor” (Tirso, 376). Lámina subdivide las oraciones de negación asimétrica en tres grupos9:

I. Oraciones que incluyen los cuantificadores todo, siempre, mucho, poco, más, menos

y otros.

II. Oraciones con las conjunciones adversativas sino, mas y salvo.

III. Oraciones que no tienen indicadores léxicos ni gramaticales determinados y se caracterizan por la presencia de cuantificadores y conjunciones adversativas.

9 Lámina, Xenia V.: “Un estudio diacrónico sobre la negación asimétrica en las oraciones que incluyen cuantificadores”, pp. 1-6. Separata de la autora.

Pero en este estudio (nota 97), se limita a hablar sobre el primero. La negación que dentro de una oración coincide con un cuantificador no ha de ser necesariamente asimétrica, porque puede afectar tanto al cuantificador como al verbo. Cuando la negación recae sobre el cuantificador, pueden darse dos estructuras formales: la partícula negativa precede al verbo, o precede al cuantificador. Según todo esto Lámina reparte su estudio en tres grupos de oraciones:

1. Oraciones en que la negación es general, lógica y formalmente: la existencia de la partícula negativa preverbal no lleva a que la negación sea asimétrica, a pesar de la existencia del cuantificador, y la negación recae sobre el predicado:

“...muchos que cayeron non podieron levantarse” (Anemur, 347)

Tampoco afecta la negación al cuantificador que depende inmediatamente del infinitivo y no del verbo finito:

“Non pudo mucho durar la amistad entre ellos” (Victorial, 25).

Tampoco le afecta la negación preverbal de la proposición subordinada que se neutraliza por la negación o la oración principal:

“...no era tan señalado en ninguna destas cosas que no hubiese muchos que

pudiesen llevalle en todas ellas gran ventaja” (Cortesano, 197).

2. Oraciones con negación preverbal (formalmente general) que afecta al cuantificador y semánticamente es parcial.

Lámina en su estudio menciona que el alcance de la negación se conoce gracias a diferentes procedimientos, que permiten poner de relieve el elemento negado, aunque la negación asimétrica se realiza también en ausencia de estos procedimientos, entre ellos figuran:

a. la anteposición del elemento que normalmente se pospone al verbo: “...commo quier que muchos non eran” (PCG, 743).

b. La oposición de dos elementos análogos, uno de los cuales es el cuantificador: “...no eran muchos, pero tan escogidos” (Clavijo, 513).

c. La frecuente correlación del cuantificador tanto con el adverbio cuanto; que los convierte a ambas en palabras correlativas:

“...la bondad de las cosas no consiste tanto en la sustancia de ellas cuanto en

menudencias de ornatos y atavíos” (Justina, 332)

d El paralelismo entre las oraciones vecinas, que sirve para recalcar los cuantificadores, tanto en las oraciones afirmativas como en las negativas:

“Marido.- Vm. Los despedirá, o yo podré poco. Mujer.- No podrá Vm. Mucho, y

crea ésta a quien la sabe de buena tinta” (Clavijo, 498).

Dentro de este marco, la negación asimétrica, Lámina menciona una peculiaridad presente ya en español desde su formación, que consiste en dar una forma negativa a las ideas que podrían expresarse afirmativamente. La oración negativa con uno de los cuantificadores (mucho / poco), (más / menos) equivale a una oración afirmativa con su antónimo:

“Dentro en Valençia non es poco el miedo”(Cantar de Mio Cid) = el miedo es mucho (grande).

La autora menciona el caso de que muchas veces en la negación asimétrica, la negación afecta al grupo “verbo + cuantificador” y en este caso parecen como locuciones fijas, como los siguientes ejemplos:

No tardar mucho (más); no andar mucho (tanto); no dudar mucho (tanto), etc. 3. Oraciones en que la negación afecta al cuantificador y se le antepone.

El cuantificador conserva su negación cuando:

a. Se relaciona con el verbo finito a través de una serie más o menos larga de elementos oracionales:

“Et desque estos todos sus fijos, que y estauan, derredor de sy vio, et todos sus

ricos omnes con ellos, et la reyna su muger çerca de sy muy triste et muy quebrantada, et non menos todos quantos otros y estauan, /.../ fizo acercar a si don Alfonso su fijo” (PCG, 772)

b. Es parte de un giro circunstancial separado por comas del resto de la oración: “...lo mataron a traición, no muy lexos de tierra de Roma (ibid., 163)

c. Hace función de elemento análogo:

“Lloré la muerte de mamá algo, no mucho” (Justina, 109) d. Forma parte de estructura comparativa:

“...había hecho mención dél, honrándole no menos que a los otros” (Cortesano, 234)

e. Tiene palabras correlativas:

“...les quiero contar muy de espacio, no tanto lo que vi en León cuanto el modo

con que lo vi” (Justina, 277).

El mismo fenómeno sucede con este tercer tipo de oraciones, de la tendencia de usar la negación cuando la misma idea podría expresarse con una forma positiva:

“...con no poco gusto de Sancho” (DQ I-31) = con mucho gusto de Sancho. Concluye la autora su estudio diciendo que en la historia del español se observan dos tendencias encontradas: el anteponer la negación al verbo o anteponerlo al cuantificador.

1.7. TIPOS DE NEGACIÓN SEGÚN LA CATEGORÍA DE LA NEGACIÓN: LA