Chapter 3. Data, Variables and Methods
3.2 Variables
3.2.1 Outcome variables
En nuestro estudio presentamos dos campos de actuación: uno en el plano, que tradicionalmente se ha denominado de la lengua, concretamente en los sistemas lingüísticos plasmados en los diccionarios bilingües; y el otro en el plano textual.
Numerosas opciones se han presentado en dichos campos en el marco de la lingüística para representar dichas relaciones: plano de la lengua (equivalencia lingüística, formal,
transposición, transcodificación, correspondencia, identidad semántica) vs plano textual
(equivalencia textual, funcional, contextual, dinámica, comunicativa)296.
No deseamos hacer un extenso recorrido histórico297 de las diferentes nociones y términos utilizados por teóricos de los estudios de traducción, sino detenernos en aquéllas nociones, términos o autores que puedan ser de utilidad para nuestra delimitación nocional y terminológica.
La noción de equivalencia es polivalente. Ha sido una noción clave para los estudios de traducción, la cual ha sufrido une evolución en la denominada teoría de la traducción.
Inicialmente, el término de equivalencia, para Vinay & Darbelnet (1958), era sólo un procedimiento de traducción entre otros, como la transposición, el calco, etc. Posteriormente, ha tomado un giro nocional diferente.
Catford (1974 [1965]) distingue entre correspondencia formal y equivalencia textual. Identifica a la primera como cualquier categoría L.T (unidad, clase, estructura, elemento de
295 Aquí hacemos referencia al producto. Término polisémico, dado que abarca diferentes realidades: el producto, el
proceso o los estudios.
296
Cfr. Hurtado Albir (2001).
297
estructura, etc.), de la cual se puede decir que ocupa tan aproximadamente como es posible, el “mismo” lugar en la “economía” L.T que el ocupado por la categoría L.O en la economía L.O (Catford, 1965/1974: 32). En cambio, un equivalente textual es establecido como cualquier forma (texto o porción de texto) L.T que resulte ser el equivalente de una forma dada (texto o porción de texto) L.O; la porción de un texto L.T que cambia sólo cuando una porción dada del texto L.O cambia (Catford, 1965/1974: 50). En el campo de la traducción Catford (op.cit.: § 5, 35-ss) diferencia entre equivalencia nil (cuando no existe equivalente en L.T de un segmento de la L.O), y equivalencia cero (cuando sí existe pero no se utiliza en un momento dado)298.
Para Nida (1969: 495) la noción de equivalencia es utilizada para definir el principio básico de la traducción: conseguir el equivalente natural más cercano en una situación determinada.
La correspondencia formal marcada por Nida & Taber (1986 [1974]: 236) se caracteriza por distorsionar los esquemas gramaticales y estilísticos de la lengua receptora de modo que impide o dificulta indebidamente la comprensión en el lector. Está relacionada con el literalismo. Se opone a la equivalencia dinámica señalada por Nida & Taber (op.cit.: 237-238) como una cualidad de una traducción en la que el mensaje del T.O ha sido transferido a la lengua receptora de tal modo que la respuesta del receptor es esencialmente igual que la de los receptores originarios. A menudo cambia la forma del T.O, pero siempre que el cambio siga las normas de la retrotransformación en la L.O y de la transformación en la lengua receptora, el mensaje se mantendrá y la traducción será fiel.
Roberts y Pergnier (1987: 392-393) distinguen entre la identidad semántica y la
equivalencia de traducción. El sens en su acepción corriente abarca dos fenómenos: el signifié y
el sens, i.e. los valores semánticos que tiene el signo en el interior del sistema de la lengua (en el sistema) y el valor semántico que adquiere un signo lingüístico. Señalan esa casi imposibilidad de équivalence de signifiés a través de la delimitación del sentido de la identidad semántica. La no equivalencia en la lengua (sistema) no implica la no equivalencia en el discurso. La polisemia de los signos corresponde a una no-equivalencia absoluta desde el punto de vista de la traducción. Prefieren no utilizar el término de equivalencia en la relación que puedan mantener unas unidades lingüísticas entre diferentes sistemas lingüísticos, debido a que se inclinan a utilizar el término de equivalencia en el campo de la traducción, siendo un fenómeno esencialmente pragmático, con altos grados de subjetivismo (vid. op.cit., 392).
La E.S.I.T.299 hasta 1986 utiliza indistintamente equivalencia y correspondencia matizando en qué plano se efectúa. Lederer (1994: 51)300 a través de la distinción entre équivalences y
298
Otras equivalencias citadas a través de Hurtado Albir (2001) son las de de Kade (1968): equivalencias potenciales y equivalencia óptima, así como la total, la facultativa, la aproximada y, la equivalencia cero; Köller (1979) ditingue las siguientes: denotativa, connotativa, normativa, pragmática y formal; Königs (1981) añade a las cinco anteriores, la funcional y la final.
299
Siglas que corresponden a la “Escuela Superior de Intérpretes y Traductores” de París. Son muy importantes las nociones de sens y traduction interprétative en la misma.
300
correspondances establece una relación de inclusión que mantiene la segunda respecto a la
primera. La equivalencia que se da en el plano del texto es aquélla que identifica la relación de semejanza del sens 301 entre dos lenguas. Diferencia dos tipos de equivalencias: la cognitiva y la afectiva302. El término de correspondencia se sitúa en el plano de los “éléments linguistiques, mots, syntagmes, figements ou formes syntaxiques”; la relación se da en el signifié. De ahí que señalemos como correspondencias lexicográficas todas las relaciones que aparezcan en los diccionarios bilingües de las diferentes unidades lingüísticas señaladas. Una visión de dichas nociones se ve claramente reflejada en el tipo de traducción en la que actúan: “La traduction interprétative est une traduction par équivalences, la traduction linguistique est une traduction par correspondances” (Lederer, op.cit.: 50).
Hatim & Mason (1990) critican la definición de la correspondencia formal que hace Catford (1965) pues así definida conduciría a una investigación sobre “probabilidad de equivalencia”, un intento de llegar a un cálculo estadístico de grado de probabilidad de que una categoría dada en la L.O sea traducida por una categoría equivalente en la L.M.
Se han presentado otras nociones alternativas a la de equivalencia (en la traducción) como la de aproximación (Ladmiral, 1981)303, o la de adecuación304 (Hatim & Mason, 1990) que será juzgada conforme al destinatario de la traducción. Entenderemos las mismas en correlación con la aceptabilidad en una concepción de la fiabilidad al texto original para la primera, y, de sometimiento a las normas de la cultura receptora, en la segunda. Rechazamos en nuestro estudio el uso de la noción congruente, ya que ésta, como bien cita Rabadán (1991: 43), supone una base ideal, dado que trabajan con estructuras profundas y no con actuaciones lingüísticas reales.
Hurtado Albir (2001: § V. 2.4., 214-222)305 presenta una interesante muestra de la evolución de la equivalencia en traductología presentándose ésta en dos planos diferentes: en el plano de la lengua y en el plano del habla. Destacamos en el plano del habla el carácter textual de la equivalencia. Se reivindica en los años setenta el carácter textual de la traducción, situándose la equivalencia traductora en el plano textual.
301
Afirma que el sens corresponde a un estado de consciencia, resultado de la deverbalización de la cadena sonora o gráfica en el momento en el los conocimientos lingüísticos y los complementos cognitivos se fusionan. Véase el glosario de dicha obra para cualquier duda conceptual de dicha autora y escuela.
302
Otros autores presentan otras distinciones, como los tres tipos de equivalencia de Švejcer (1981: 321): ‘formal’, ‘semantic’ (‘non-transformed’ and ‘transformed’ // ‘referential’ and ‘componential’) y ‘situational’; o las presentadas por W.Koller cit. por Lederer (op.cit.: 64): ‘équivalence dénotative’, ‘équivalence de connotation’, ‘équivalence de norme’, ‘équivalence pragmatique’.
303
Vid. Ladmiral (1981) en el que identifica las unidades de traducción como “connotateur sémiotique”.
304
Cfr. Rabadán (1991: § 3, 49-78).
305
Nos presentará diferentes enfoques, interesantísimos, que se alejan de nuestro marco: aproximación tipológica (Reiss y Vermeer); aproximación funcional (House); aproximación lingüística-textual (Neubert) entre otras. Aproximaciones que se pueden completar con las presentadas por Rabadán (1991: § 3, 49-78): aproximación tradicional (Vinay & Darbelnet, Vázquez Ayora); aproximación lingüística (Jakobson, Mounin, Catford, Filipec); aproximación etnolingüística (Nida, Zierer, Larson); aproximación semanticista (Kade); en su aproximación textual distingue cuatro subtipos: tipológica, funcional, lingüístico-textual y la analítica; aproximación estética (Popovic); y la aproximación interdisciplinar (Toury).
Las unidades binarias que presentamos en nuestro corpus corresponden a los dos miembros del discurso equivalentes en las dos lenguas tratadas, una correspondiente a la L.O y la otra a la L.M. La unidad de traducción ha encontrado una gran diversidad terminológica tal como nos señala Hurtado Albir (op.cit: § V.3, 224-236)306. De entre las diferentes unidades de traducción que proponen diferentes autores (logemas307 –Rado–, textema308 –Toury, Even-Zohar–,
unidades de procesamiento –Beaugrande–, unidades de trabajo –Ballard–; inforema 309– Sorvali–) el de la unidad de sentido perteneciente a la E.S.I.T.310 es la que desearíamos destacar. Las unidades de traducción no son ni las palabras descontextualizadas ni la frase entendida como sujeto-predicado, sino la unidad de sentido, i.e. “le segment de discours dont l´avancée à un moment donné fait prendre conscience à l´auditeur ou au lecteur du vouloir dire désigné par la formulation linguistique” (Selekovitch, 1984: 268). En tanto que representación mental, corresponde en el plano psíquico a un estado de conciencia de corta duración (Lederer, 1994: 27-28). Pero, en el plano físico destacaría la concepción binaria denominada translema propuesto por Santoyo (1986).
“[…] es un binomio que ha de ofrecer identidad semántico-funcional entre los dos elementos lingüísticos en contraste” […] un solo ente semántico con dos realizaciones lingüísticas que pueden ser léxica, gramatical, sintáctica e incluso grafémicamente diversas” (Santoyo, 1986: 52).
5.3 Conclusiones
En primer lugar, hemos delimitado unas disciplinas próximas a la lingüística contrastiva con el fin de posteriormente definir la misma. A continuación, hemos abordado en la amplia literatura existente, analizada según su orden cronológico de publicación, las relaciones de igualdad o semejanza que mantenían unidades o estructuras léxicas entre las lenguas. Hemos observado que la mayoría de lingüistas mantenían una oposición: plano de la lengua (sistema) vs textual / discursiva (correspondencia / correspondencia formal vs equivalencia / equivalencia textual /
equivalencia dinámica). Hemos asimismo explorado otras alternativas al concepto de
equivalencia (aproximación, adecuación). Finalmente, hemos tratado algunas nociones que en
306 Unidad lexicológica (Vinay & Darbelnet, 1958), unidad de sentido (Seleskovitch & Lederer, 1984; Delisle, 1980),
traduxema (Arencibia, 1976), logema (Rado, 1979; Vázquez Ayora, 1982), unidad de procesamiento (Debeaugrande, 1978, 1980), textema (Toury, 1980), transema (Garnier, 1985), inforema (Sorvali, 1986), translema (Santoyo, 1986; Rabadán, 1991); traductema (Larose, 1989), etc.
307
Los logemas como unidades de traducción suponen una abstracción lógica de la operación de transferencia. Para distinguir diferentes tipos de unidades, vid. Rabadán (1991: § 7, 185-200).
308 Rabadán (1991: § 7, 185-ss) diferencia, identificando textema como una unidad textual y, el translema como
unidad de traducción.
309 Vid. Rabadán (1991). Rechazamos esta unidad sintáctica mínima con significado léxico que tiene un campo muy
limitado.
310
Nace entorno a los profesores de la Escuela Superior de Intérpretes y traductores de la Sorbonne de París. Sus representantes son: Seleskovitch, Lederer, Déjean, le Féal y García Landa.
nuestra investigación han sido útiles para delimitar las unidades textuales binarias que más adelante utilizaremos a fin de contrastar los diferentes valores semántico-pragmáticos que presentan nuestros marcadores (logema, textema, unidades de procesamiento, unidades de
5.4 Referencias
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Capítulo 6