1. El guía determina cuál es la conducta o comportamiento que desea cambiar el explorador y efectúa el cuestionario para obtener objetivos. Una vez que está determinado el objetivo pasar al próximo paso.
2. Ahora el explorador construye una imagen grande y brillante de lo que ve un instante justo antes de que comience el comportamiento no deseado. Esta imagen, vista con sus propios ojos, debe contener la clave de lo que dispara la acción y debe estar asociada. Mientras el explorador describe lo que ve. Escucha y siente en ese instante, el guía calibra. Después de realizada esta descripción se le distrae.
3. ahora el explorador construye una imagen disociada de con se vería él mismo cuando logre el objetivo que se ha propuesto. Esta imagen no debe ser simplemente una foto de la persona sin fumar, por ejemplo, sino una imagen de si mismo más capaz, con más opciones, con todas las características positivas qué sean importantes para el explorador. Es fundamental el asegurarse de que esa imagen produce una fuerte respuesta positiva en el explorador, es decir, que se siente realmente motivado para alcanzarla.
Después de esto se le distrae unos momentos
4. Ahora pide al explorador que vuelva a la primera imagen, la asociada, y que la imagine grande y brillante. Una vez que la tenga establecida pídele que ponga en el Angulo inferior derecho la imagen motivadora que creó en el paso anterior, pero esta vez que la haga pequeña y oscura.
5. Una vez que tenga bien establecida esta imagen compuesta dile al explorador:
«Haz que la imagen pequeña y oscura que esta abajo a la derecha se vuelva de golpe grande y brillante, y tape a la otra que, a su vez, se vuelve pequeña y oscura. Al mismo tiempo con las manos que represente a ese movimiento y has un sonido que te ayude a ese cambio».
El explorador puede utilizar el sonido swish o cualquier otro que se le ocurra. Permítele que ensaye varias veces hasta que haya coordinado el cambio de imágenes, el movimiento y el sonido.
6. Una vez que hayas logrado la coordinación, dile que haga el cambio y que se quede unos instantes disfrutando de la imagen del logro de su objetivo que simboliza el cambio de hábito. Después se le distrae unos instantes haciendo comentarios sobre el trabajo y vuelve a repetir el proceso cinco veces más, entre cada una de ella hay que distraerlo un instante. Asegúrate de qué se inicie el proceso siempre desde la imagen asociada, que tiene abajo a la derecha la imagen motivadora pequeña y borrosa.
El guía observa y calibra para comprobar qué el encadenamiento ha funcionado.
7. Ahora se produce la comprobación. Pide al explorador que piense en la primera imagen. ¿Qué sucede? Si el ejercicio está bien hecho le será difícil mantenerla. También se puede comprobar el resultado partiendo del estímulo externo y comprobando las reacciones que se producen. Después se hacen comentarios y se intercambian papeles.
En este ejercicio hemos encadenado un determinado estímulo a una respuesta elegida por el explorador. Hemos creado una nueva respuesta neurológica cambiando tres variables al mismo tiempo: el brillo, el tamaño y la asociación-disociación, y utilizando los tres sistemas representacionales
Este ejercicio es una demostración de cómo se va uniendo armoniosamente todas las técnicas que hemos ido experimentando a lo largo de este libro.
Vamos a practicar ahora otra técnica muy eficaz para cambio de hábitos qué llamamos el reencuadre en seis pasos. Te habrás dado cuenta de que existen diferentes técnicas que pueden aplicarse al mismo objetivo, por ejemplo, el cambio de hábitos o comportamientos. Ésta es la riqueza de la PNL. Ofrece distintos modelos para que cada persona pueda escoger cuál es el que más le funciona. Si un modelo le es insuficiente puede probar otro y otro, hasta encontrar el que más se adecue a sus características.
El reencuadre de conductas y síntomas
La técnica del reencuadre trabaja con partes internas del individuo para buscar alternativas de acción que satisfagan la intención positiva de la conducta que se quiere modificar. A diferencia de la integración de partes, no hay dos partes enfrentadas al mismo nivel, sino una sola que produce una conducta o síntoma que deseamos modificar.
Para utilizar esta técnica es fundamental el reconocimiento de la motivación que tiene la conducta cuestionada para poder satisfacerla con otra diferente que no acarree consecuencias secundarias.
Un ejemplo podría ser que, cada vez que me siento incomodo en una situación, la parte que quiere mi bienestar genera dólar de cabeza para obligarme a cambiar de escenario. En ese caso, busco internamente sugerencias de alternativas para lograr el mismo objetivo sin tener que pasar por una situación de malestar físico. Con seguridad, en alguna situación del pasado, ese mecanismo funcionó satisfactoriamente y quedo fijado como conducta inconsciente para zanjar este tipo de situaciones.
En estos casos consultamos a otra parte interna, a la que atribuimos el papel de la creatividad, para que sugiera posibles alternativas y se la ofrecemos a la parte responsable de la conducta indeseada para que pueda optar a otras conductas que satisfagan la intención positiva del anterior comportamiento.
En el reencuadre se presupone que existe:
a) Una «parte» que te hace hacer algo que tu no quieres hacer o b) Una «parte» que te impide hacer algo que deseas hacer.
Si encuentras dificultades en los casos “b”, trata d transformarlos en casos “a”.
Ten en cuenta que en este ejercicio se produce una conexión mayor con el inconsciente. Ayuda a la otra persona a que confié en su inconsciente, aunque las informaciones que emerjan parezcan ser poco coherentes.
Ejercicio 39. Reencuadre en seis pasos