6 Experienced Physicians’
6.1 Method
6.2.1 Own learning experiences
Es así como la teoría institucional se constituye en una nueva manera de pensar y comprender el mundo organizacional, lo cual incide en una forma diferente de abordar los problemas que son objeto de análisis de los estudios organizacionales, permitiendo explicar fenómenos referidos, por ejemplo, a la búsqueda de legitimidad organizacional, o de interpretar problemas de comportamiento de los actores organizacionales. De ahí, que, el institucionalismo analice las organizaciones como un conjunto de prácticas sociales que evolucionan hasta consolidarse en estructuras y rutinas. Esto conlleva a considerar que las organizaciones mejoran características institucionales que las diferencian de otras, y estas son el factor más importante a tener en cuenta para entender el comportamiento de los actores organizacionales.
El objetivo de este movimiento teórico es analizar los procesos por los cuales las organizaciones desarrollan las características que influyen sobre el proceder de los actores organizacionales (Vergara, 1997). El institucionalismo representa un enfoque particular del estudio de los fenómenos sociales, económicos y políticos, sin embargo, es difícil precisar su significado debido a los diferentes conceptos que asume de acuerdo con las disciplinas desde las cuales se aborda, (Scott, 2008a); Dimaggio y Powell (1999).
En esta teoría se destaca la importancia del entorno y el contexto institucional, es decir aquellos requisitos a los que deben cumplir las organizaciones si quieren ser reconocidas, recibir apoyo y legitimidad. Estos requisitos provienen del Estado, de las asociaciones de profesionales y de los sistemas de creencias generalizadas en la organización, (Meyer & Rowan, 1978; Dimaggio & Powell, 1983).
Este contexto lo integran elementos reguladores, normativos y culturales-cognitivos, que definen la adecuación social, y por tanto la legitimidad. El trabajo de los primeros institucionalistas, como Selznick (1949) y Parsons (1960), se centró en los reguladores y los aspectos normativos del entorno institucional.
De acuerdo con Buendía, (2011), el interés por el estudio del contexto institucional como elemento que interpreta el comportamiento y la conducta de individuos y grupos, es un supuesto clave en el institucionalismo. Es en el interior de las instituciones donde los individuos diseñan organizaciones, eligen entre distintas alternativas de conocimiento, toman
decisiones, por ello es significativo comprender las características de este contexto, que los motivan a decidir y/o actuar de una determinada forma.
El enfoque institucionalista ha sido uno de los de mayor efecto en el trabajo en las organizaciones educativas, por lo que algunos de los precursores de este enfoque tales como Meyer (1978); (Scott & Meyer, 1983), encontraron un terreno fértil en su trabajo.
DiMaggio & Powell, (1983) fueron los primeros en identificar los tipos de orden institucional que pueden ser coercitivos, normativos y miméticos, que corresponden a las presiones de orden regulador, normativo y el cultural-cognitivo. El primero se basa en el establecimiento de normas, el control y las sanciones. El segundo, concierne a los requisitos, evaluaciones y obligaciones. El tercero, lo constituyen la realidad social y los marcos a través de los cuales se construyen similitudes en el actuar institucional.
Alvarado (2006), señala que el surgimiento del enfoque institucionalista rompe la tradición analítica de la teoría organizacional, que concentraba la atención exclusivamente en la influencia que ejerce sobre la organización, la interrelación con el entorno económico y técnico. Ahora se asume que la confluencia de los factores de lo que tradicionalmente se ha conceptualizado como medio ambiente, y las presiones del contexto institucional, conformado por mitos, creencias y rutinas, se convierten en generadoras de pautas de conducta socialmente aceptadas que propician en las organizaciones una tendencia a la uniformidad y a la estabilidad, más que a la diversidad y al cambio.
Según este autor, no se debe perder de vista que la teoría institucional, al menos en sus primeros desarrollos, puso el énfasis en la visión de que las presiones también conducen a las instituciones de un mismo campo organizacional, a adoptar una misma forma, denominada isomorfismo. Esto quiere decir, que el contexto institucional proporciona referentes para la organización. La idea de los modelos se relaciona con el reconocimiento a las organizaciones como sistemas de ideas y valores que comparten dichos modelos interpretativos comunes; entonces se generan parámetros de comportamiento por parte de los miembros del conjunto de organizaciones que coexisten en determinado campo organizacional (Greenwood & Hinings, 1996).
Sin duda, las primeras contribuciones referidas a los cambios advertidos en el ambiente que rodea a las organizaciones, en su momento permitieron elevar el nivel de comprensión de las dinámicas implicadas en este tipo de procesos. No obstante, quedaban varios puntos por clarificar en este desarrollo teórico.
En términos generales, durante la etapa inicial de la teoría institucional fueron delineadas varias percepciones importantes que servirían de base para desarrollos teóricos posteriores. A
pesar de que perdieron vigencia al poco tiempo, debido a que eran demasiado descriptivas e históricamente muy abstractas (DiMaggio & Powell, 1999). Total, fue surgiendo un grupo de autores que marcaron sus desarrollos teóricos con el rótulo de nuevo institucionalismo, que conduce a crear esta nueva vertiente.
En síntesis, se puede especificar que la forma en que los individuos establecen procesos de comportamiento y comparten sus interpretaciones, es lo que se define como institucionalización. Actualmente, esta perspectiva comprende distintos campos disciplinarios: La ciencia política (March & Olsen, 1989-1997), la economía (North, 1990,1993); la sociología (Meyer & Rowan, (1991,1999); DiMaggio & Powell, (1991, 1999); Scott & Meyer, 1991, 1999), y más reciente, la sociología económica (Ingram, 1998); y (Ingram & Nee, 1998). El nuevo institucionalismo no representa un pensamiento único (Hall &Taylor, 1996, 1999), de tal forma que se encuentran múltiples explicaciones sobre el cambio entre estas distintas perspectivas disciplinarias (Del Castillo, 2006).
Es importante aclarar que de la teoría institucional se retomará fundamentalmente aquella parte dedicada al estudio de las organizaciones, o sea, lo que DiMaggio & Powel, (1999) han llamado el nuevo institucionalismo desde el análisis organizacional y principalmente para el análisis del cambio en las instituciones.