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Si tratamos de derivar la función que explica la importancia del sector yuntero como paradigma del campesinado cacereño durante los años 30 del siglo XX, existe otra variable a tener en cuenta cuyo peso relativo no impide que sea necesario una aproximación a su conocimiento. Nos referimos a la incidencia de los procesos migratorios sobre la población provincial. La importancia de esta cuestión fue puesta en valor hace unos años por Ricardo Robledo, quien consideraba “la novedad más destacada del siglo XX la incorporación de Castilla y León y norte de Extremadura al flujo de la emigración americana”210.

Desde luego el tema no era desconocido ya que en los primeros momentos de contabilización del contingente de emigrantes, entre 1885 y 1890, las estadísticas presentaban a unos 500 cacereños que habían probado suerte en Ultramar. Todo parece indicar que fueron las primeras décadas del siglo en las que el proceso tomó más importancia. En 1910, el diputado Rivas Mateo, en la línea que concebía la emigración como problema capital, escribía:

“...Extremadura, con 15 h./km2, zona de colonización de España, que a gritos está pidiendo capital y obreros, muestra hoy una emigración tremenda y brutal, hombres en la plenitud de su vida abandonan sus hogares y marchan a las repúblicas sudamericanas, pensando quizás en la riqueza que la tierra de su pueblo oculta y que la negligencia o el exclusivismo del gran dueño o señor deja pudrirse en la tierra, sin beneficio de nadie y con perjuicio de todos...la causa más capital...son los latifundios...pero a esto añado otra no menos evidente, no menos notoria que es el absentismo de los grandes terratenientes extremeños”211

La recurrente pareja latifundismo-absentismo hacía acto de presencia. Del conocimiento que las autoridades tenían de esta cuestión, da fe el siguiente informe regional que el Consejo

Superior de Emigración daba en 1916 sobre la situación de las provincias de Cáceres y

Badajoz:

207

Una visión para Cáceres de estas sociedades colectivas, en SÁNCHEZ MARROYO (1993): Op. Cit., pp. 88-109.

208

Si bien no debemos desdeñar el celo que los propios licitadores que sí participaban en las subastas pondrían en la protección de lo que legalmente habían adquirido.

209

Al menos, indica LINARES (2001): Art. Cit., pág. 37, en el caso de los montes aún no enajenados.

210

ROBLEDO, Ricardo (1988): “Crisis agraria y éxodo rural: emigración española a Ultramar, 1880-1920”, en GARRABOU, Ramón (Editor): La crisis agraria de fines del siglo XIX. Barcelona: Crítica, pág. 213-214.

211 Diario de Sesiones de las Cortes, 26 de octubre de 1910, pp. 1436-1437, citado por MERINERO (1980): Op. Cit..

“...Tampoco las estadísticas oficiales reflejan exactamente, ni con aproximación cercana a la verdad, lo horrible del éxodo mísero y doliente de tierras extremeñas, por falta, que es crimen, de una acción social que iluminara las tenebrosidades de la ignorancia y reparase las iniquidades de la vida de tanto infeliz, arrancó hacia tierras donde el paraíso soñado había de trocarse en infierno de dolores ni imaginables ni concebibles. Al reseñar la emigración por puertos portugueses se insinuó algo referente a la suerte adversa de los extremeños que, hipotecando su libertad y su vida, despoblaban villas y aldeas seducidos por una ciencia de la emigración gratuita a tierras de miseria y muerte. De los millares y millares que con idéntico negro horizonte y también en emigración clandestina han partido por Gibraltar, corresponde una proporción aterradora a las provincias de Badajoz y Cáceres. Una y otra fueron clientes de mayor cuantía en las levas levantadas para Panamá, Brasil, las Hawai...¡PobreExtremadura! ¿Causas de este éxodo tan anormal que, como todos los gratuitos se nutrió de gentes verdaderamente pobres? Sabido es con cuánta razón ha podido decirse de una de esas provincias que se distingue por ser la de los pueblos mayores de 10000 almas, cuyos habitantes no son dueños de nada. ¡Qué aleccionadoras Memorias podrías escribir los notarios y Registradores de la Propiedad de tierras extremeñas; tierras del latifundismo, de las grandes y ricas dehesas, del terreno fértil dedicado exclusivamente al pastoreo! De esas tierras, donde como la Vera de Plasencia, como los feracísimos llanos de Almendralejo, Don Benito, Villafranca de los Barros, podrían roturarse hectáreas y más hectáreas en que arraigaría una riqueza espléndida; y donde por no hacerlo ocurre, y es natural, que la insuficiente, misérrima población que en ellas muriendo vive, las desdeñe, sugestionada por quienes le ahorran hasta el trabajo de tener que arbitrarse recursos para la expatriación, y huya de ellas desplazada por el ganado que, en primitivo e irracional pastoreo, necesita acaparar el terreno que se niega a los hombres”212.

El trágico panorama descrito por este informe debe hacer pensar que las autoridades no deseaban de ninguna manera la merma de población que el país estaba padeciendo. Una de las lamentaciones era el uso ganadero del suelo y se sugiere la roturación de tierras—de la misma manera que Rivas Mateo se refería a la colonización— como solución. Sin embargo, y siguiendo los modelos explicativos que los estudiosos de este tema sugieren como vía de interpretación, debemos observar las siguientes variables213:

a) ¿Existió una verdadera presión demográfica? La región creció, una vez controlada la mortalidad infantil, un 56%. Según Sánchez Marroyo, en el periodo 1877-1920 se produce un incremento medio comarcal del 34% por encima del cual se sitúan Cáceres, Navalmoral, Plasencia Sur y Trujillo. De nuevo coinciden con las zonas en las que adehesamiento post-Reforma Agraria liberal había sido más acusado.

Tabla 2K:

Incremento porcentual de la población cacereña por comarcas, 1877-1920 Comarca Incremento % 1877-1920 Alcántara 27 Cáceres 42 Coria Norte 8 Coria Sur 16 Guadalupe 28 Hervás 18 Jarandilla 33 Navalmoral 42 Plasencia N 26 Plasencia Sur 50 Trujillo 52 Total 34

Fuente: SÁNCHEZ MARROYO (1993): Dehesas y terratenientes..., pág. 284.

212

“Extremadura”, en Consejo Superior de Emigración (1916): La emigración española transoceánica, 1911-1915. Madrid, varias páginas.

213 Para este caso concreto seguimos a ROBLEDO (1988): Art. Cit.,y SÁNCHEZ ALONSO, Blanca (1994): Las causas de la

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Para Sánchez Alonso, un indicador operativo de la presión demográfica es el porcentaje de población del grupo de edad 11-20 años. Éste había pasado de significar un 16,9% en 1877

a un 18,8% en 1900, siguiendo una media nacional que ronda el 17%214.

b) ¿Hubo una alternativa industrial a la expulsión de la mano de obra agraria? Juan García ha estudiado el fenómeno del declive de la pañería en Hervás y Torrejoncillo que durante buena parte del XIX hicieron albergar esperanzas de una localización industrial autóctona215. Esto conectaría bastante bien con la caída en torrente de la pañería en la zona, pues Robledo ha señalado cómo llegaron a ofrecerse en masa cientos de trabajadores del textil bejarano a algunos presidentes de América Latina216.

c) ¿Qué relación existe con el fenómeno agrario? Consideramos que no se puede desvincular de lo anteriormente descrito sobre la desarticulación de la propiedad comunal y el proceso de incremento del latifundismo posterior a las desamortizaciones. Siguiendo a Bernal, se daría la curiosa paradoja de que se produce un trasvase de mano de obra desde las zonas minifundistas (en la provincia serían básicamente las comarcas

de Coria Norte, Hervás y Plasencia Norte) hacia las latifundistas217. No es casualidad

que allí donde el área de cultivo creció más —Castilla la Nueva y Extremadura— el número de activos masculinos creció más que en otras regiones españolas, haciendo mella sobre el crecimiento vegetativo: según los datos de Mikelarena, entre 1911 y 1930 la proporción de migrantes sobre dicho crecimiento ascendía a un 33,2%. Aún lejos del 92,4 de Salamanca —por referirnos al caso más próximo—, estaba muy por encima de otras provincias limítrofes como Badajoz (13,6), Ciudad Real (0,7) y próximo a otras como Toledo (31,2)218.

De las tablas 2L Y 2M que exponemos a continuación se pueden extraer varias conclusiones de interés. Lo primero que debe ser tenido en cuenta son las limitaciones de las cifras oficiales, incapaces de controlar la emigración clandestina y la salida por puertos extranjeros. La condición rayana de Cáceres hace pensar en una representatividad nada desdeñable de la salida por Lisboa u Oporto de emigrantes cacereños. El conjunto de las cifras oficiales se refieren a unos 15000 emigrantes extremeños de los cuales más del 80% provendrían de la provincia de Cáceres. A pesar de no disponerse de datos desagregados por provincias hasta 1911, todo parece apuntar que el proceso venía in crescendo desde los primeros momentos del siglo hasta alcanzar su punto álgido antes de comenzar la Gran Guerra. El conflicto bélico y las esperanzas de un cambio sustancial en el conflictivo trienio 1917-1919 mantuvieron la emigración en un impasse que repuntó al principio de la década de los años 20 para mantenerse en una pendiente suave durante esa década hasta hacerse prácticamente inexistente en los años de la II República.

214

Las causas..., cuadro A6.1, pág. 300.

215

GARCÍA PÉREZ, Juan (1996): Entre la manufactura tradicional y el desierto fabril. Cáceres: Cámara Oficial de Comercio e Industrial, pág. 242 y siguientes. Las Actas del ayuntamiento de Torrejoncillo hablaban para el año 1910 de una emigración que ascendía a 683 personas.

216

ROBLEDO (1988): Art. Cit., nota 47, pág. 239.

217

Cf.el clásico artículo de BERNAL, Antonio Miguel (1985): “La llamada crisis finisecular, 1872-1919”, en GARCÍA DELGADO, José Luis [Editor]: La España de la Restauración: política, economía, legislación y cultura, pp.215-263.

218

Vid. MIKELARENA PEÑA, Fernando (1993): “Los movimientos migratorios interprovinciales en España entre 1877 y 1930: áreas de atracción, áreas de expulsión, periodización cronológica y cuencas migratorias”, Cuadernos Aragoneses de

Tabla 2L:

Serie general de salidas a América de extremeños, 1911-1934 Participación de las regiones españolas en la emigración a América, porcentaje sobre la emigración española y tasas migratorias por 1000 habitantes:

AÑO SALIDAS A AMÉRICA X100 sobre España Tasa x1000 habs. 1911 1.563 1.11 1.57 1912 4.003 2.05 4.03 1913 2.298 1.52 2.31 1914 713 1.07 0.69 1915 239 0.47 0.23 1916 362 0.58 0.35 1917 267 0.62 0.26 1918 85 0.41 0.08 1919 481 0.69 0.45 1920 1.667 1.11 1.58 1921 443 0.70 0.42 1922 483 0.75 0.45 1925 376 0.67 1.58 1926 384 0.84 0.32 1927 346 0.78 0.33 1928 329 0.67 0.30 1929 353 0.70 0.28 1930 231 0.55 0.30 1931 123 0.85 0.20 1932 58 0.57 0.10 1933 17 0.18 0.05 1934 49 0.36 0.04 Tot 14.870 Media: 0.78 -

Fuente: Estadísticas de Emigración Transoceánica... 1911-70, basado en YAÑEZ GALLARDO,César (1994): La emigración española a América, siglos XIX-XX. Colombres: Fundación Archivo de Indianos.

Tabla 2M:

La emigración cacereña según los Boletines de emigración, 1911-1929 País Total Argentina 9.559 Brasil 122 Colombia 3 Costa Rica 41 Cuba 1.580 Chile 31 EE.UU. 59 México 39 Perú 8 Puerto Rico 4 Uruguay 127 Venezuela 5 Otros 8 Total 11.586

Fuente: elaboración propia a partir de los Boletines de Emigración del Consejo Superior de Emigración y de la Dirección General de Emigración, 1911-1930. Madrid.

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G ráfico 2b:

E volución de la em igración cacereña 1911-1929

0 1 0 0 0 2 0 0 0 3 0 0 0 4 0 0 0 5 0 0 0 1911 1913 1915 1917 1919 1921 192 5 1927 192 9 1931 193 3

La emigración cacereña del primer tercio del siglo XX apuntaría en tres direcciones:

- Una de carácter transcontinental que tuvo en Argentina y Cuba sus referentes tal y como

ocurriera con la gran mayoría de las provincias españolas.

- Un tercio de los cacereños que pudieron emigrar en esa época dentro de España tuvieron

como destino preferente Madrid, como foco industrial y sobre todo de servicios que comenzaba a hacer competencia a los otros dos destinos tradicionales (Cataluña y PaísVasco) como centro de atracción219.

- Una tercera dirección muy difícil de cuantificar pero que no se puede olvidar es la que se

produjo dentro de la provincia desde zonas de mayor fragmentación del terrazgo (norte de la provincia) hacia las emergentes dehesas del Campo Arañuelo, de los Riveros del Tajo y del conjunto de la penillanura trujillano-cacereña. Más que de la típica emigración campo- ciudad, se trata de un fenómeno de absorción de mano de obra en las mismas dehesas. En ese sentido, las migraciones interprovinciales y transoceánicas colaborarían en un ajuste de la población regional que nos ayudaría a entender mejor el auge del sector yuntero.