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4.2 Robust RADAR Cluster Map Representation

4.2.2 Particle Filter

Ubicados en la trama de las articulaciones hemos elegido un tríptico14 conceptual que justifica nuestros andares (pensamiento, experiencia y acción), a saber:

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Esta elección se basa en la teoría triádica del signo (Peirce), según la cual “primero, es signo para algún pensamiento que lo interpreta; segundo, es signo por [en lugar de] un cierto objeto del que es equivalente en este pensamiento; tercero, es un signo en algún respecto o cualidad, que lo pone en conexión con su objeto”. (1868: 49) movimiento que permite correlacionar progresiva y recursivamente nuevos conceptos, dispositivos y operadores para enriquecer, engrosar y fortalecer la trama de nuestras reflexiones teóricas y la producción infinita de sentidos.

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 conversación en las fronteras  construcción de la tercera zona  estrategias y tácticas de intervención

Deslindes éstos, que pueden articularse entre ellos y/o con otras dimensiones dando lugar a correlatos cada vez más complejos. A continuación trataremos de desandar breve y sucintamente cada uno de ellos.

 Conversación en las fronteras

Constelación:

frontera- continuidad- diferencia- traducción- diálogo- conversación- interculturalidad- mestizaje-

El concepto teórico de frontera, en su más amplia acepción, permite asociar la problemática que nos interesa con otras esferas: fronteras geopolíticas, ideológicas, disciplinares, tecnológicas, teóricas, prácticas, locales, globales, temporales y suponer a los bordes como espacios de permanente conversación, negociación, corrimientos de sentidos, virtualidad de cambios, replanteos, transgresiones, resolución diferente del problema de lo correcto, trazos de nuevos límites; en fin, la posibilidad de “otro” u “otros” modelo/s.

En este caso en particular las fronteras entre las cuales nos ubicamos son: didáctica general – didácticas específicas. Los universos delimitados por estas fronteras porosas son en sí mismos completos e íntegros pero están conectados, articulados, contactados en una real y posible continuidad de sentidos. La descripción y explicación de estos espacios como universos con sus propios objetos, lógicas y lenguajes las podemos realizar desde el concepto de semiosfera15 propuesto por I. Lotman, ya que ésta presupone la noción de frontera, a la vez que la de traducción:

…la frontera semiótica es la suma de los traductores ‘filtros’ bilingües pasando a través de los cuales un texto se traduce a otro lenguaje (o lenguajes) que se halla fuera de la semiosfera dada. (Lotman, 1996: 24)

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La semiosis “respira” en una atmósfera haciendo posible la existencia cultural de un grupo. “A ese continuum, por analogía con el concepto de biosfera introducido por V.I Vernadski, lo llamamos semiosfera.” (Lotman; 1996; 21-42); concepto que acentúa el arranque teórico desde lo integral y desde la continuidad, para luego introducir otros deslindes y definiciones.

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La traducción es practicada por todos, está presente en cada encuentro comunicativo, en cada diálogo. Zygmunt Bauman (2001) la explica como una resultante de la polivocalidad “lo que equivale a decir que los límites de establecimiento del sentido siguen dibujándose de manera descoordinada y dispersa, en ausencia de una oficina cartográfica suprema y de una versión oficial y autorizada de los mapas en uso”. (210)

El concepto teórico e instrumental clave que asegura estos complejos procesos de pasajes y traducción es para nosotros: la conversación. Ya lo dice la sabiduría popular que

conversando se entiende la gente, haciendo referencia a esta vieja y ninguneada práctica de

la buena conversación (buena enseñanza) como dispositivo para movernos, sobrevivir, crear y resistir en las fronteras.

La conversación en tanto concepto teórico, procedimental y estratégico, para la investigación, el aula y otras alternativas responde a reglas y convenciones que se dice

fácil:

1) predisponerse a la escucha, al intercambio con el otro –el diferente-; 2) cuidar el clima de la interacción;

3) valorar los componentes de la dinámica conversadora: gestos, miradas, distancias, tonos, posturas;

4) dar lugar a las historias de la vida cotidiana, al humor, al sentido común sin desantender el metalenguaje, la rigurosidad y la sistematización que exigen las reflexiones teóricas.

La conversación como praxis que prioriza la palabra del otro significativamente tiene un impacto político e ideológico ya que el individuo no delega su palabra ni su responsabilidad en los valores de las instituciones, en los absolutos de la cultura hegemónica, de clase, sino que los somete al tamiz de sus valores particulares. Y en ese movimiento intersubjetivo, en el encuentro con el otro/ los otros se va delineando la nueva frontera del nosotros.

 Construcción de la tercera zona

Constelación:

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También podemos pensar la frontera como un espacio intermedio que entrelaza aquello compartido culturalmente expresable y lo inefable de la interioridad individual (Winnicott 1971) en esta tercera zona se ubica la experiencia cultural como lugar de transición (dialógica/conversacional) y a la vez en permanente construcción, espacio creativo y vital con límites móviles que en su hacer se libera tanto de los condicionamientos y las demandas propias como de los límites del afuera. Usando categorías de Angenot, podemos decir que es un lugar de desclausuramiento.

También podemos establecer puntos de encuentro con la categoría vigostkiana de Zona de Desarrollo Próximo16, Recordemos que para este autor la inteligencia humana es una creación cultural y en este sentido, se ocupa de analizar el interjuego dinámico entre lo que denomina el desarrollo real y el potencial; es decir, a través de complejos procesos de internalización los sujetos hacemos nuestro lo recibido en los diversos contextos culturales de interacción. Entonces, la ZDP se expone y expresa en la construcción dialógica en donde se producen los procesos posibles de ser materializados gracias a otros, hace referencia al intercambio trasformador y al espacio de producción con otros en donde se definen las funciones potencialmente posibles. Y en este sentido, la consecuencia de ese encuentro es siempre novedosa, una suerte de tercera zona en donde posible aproximar mundos lejanos, desarrollar potencialidades ocultas, exhibir diferencias, en fin, jugar acorde con la perspectiva crítica pretende resignificar los principios normativos universales, y coloca a la enseñanza en una zona heterogénea excediendo el mero procedimiento técnico. Desde una visión instrumental, esta zona de tensiones es negada, legitimándose una visión monológica que enajena y esclerosa los procesos de enseñanza.

 Estrategias y tácticas de intervención

Los sentidos se encuentran en los signos con los cuales comprendemos el mundo y lo mantenemos o lo modificamos. Y con ellos y entre ellos andamos ejerciendo nuestra capacidad de intérpretes ofreciendo nuestra colaboración interpretativa, “como navegantes

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“(...) la zona de desarrollo próximo no es otra cosa que la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinaado por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz” (L. Vigotsky: 1978: 133)

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más o menos hábiles en el agitado mar de la significación”17, buscando y propiciando

oportunidades para encontrar sentidos plurales. Así es que nos movemos en ese “agitado

mar” entre las coordenadas del tiempo y del espacio.

Moverse y accionar en el territorio de las teorías de la enseñanza nos desafía a trazar una cartografía tensionada entre las prescripciones de las tradiciones, la habilidad para ceder turno y “dar la palabra” a otras voces, para ensayar movimientos prestos, suspicaces, oportunos, contingentes; para detectar y cazar lo inesperado, lo discontinuo, la diferencia.

Según apostemos sobre el lugar o sobre el tiempo, estaremos apelando a “estrategias”18 o a “tácticas”. El teórico Michael de Certau (2000) llama “táctica” a las especulaciones y cálculos que no cuentan con un lugar propio, ni tienen una frontera visible, discreta y homogénea que permita separar al otro y visualizarlo como una totalidad. En ese “lugar del otro” se desdibuja el dominio panóptico, se socava el poder, todo se insinúa fragmentariamente y se vuelve necesario hacer de los acontecimientos, “ocasiones” para enseñar a jugar el azaroso juego del aprendizaje.

Las tácticas nos ponen en el lugar del prestidigitador que abre alternativas de conversación, habilita la entrada de lo cotidiano, de lo oculto, de lo que bulle por debajo. Nos demanda una actuación para “aprovechar” la ocasión, para combinar inteligentemente elementos disímiles y heterogéneos, moviéndose con los azares del tiempo, tomando al vuelo las posibilidades que ofrece el aquí y ahora.

Sobre la base de estas conceptualizaciones consideramos que nuestra tarea en la formación docente es colaborar en el perfil de un estratega táctico. Convencidos de que lo que acontece en el aula excede la simple trasmisión y recepción de información, en ese intercambio estratégico se entrelazan generaciones y sobre todo se reconstruye críticamente la cultura (Bixio, C. 2003).

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Andacht Fernando “Elementos semióticos para abordar la comunicación visual e indicial de cada día “, Programa de Pós-Graduação em Ciências da Comunicação, UNISINOS, s/f

18

“Llamo “estrategia” al cálculo de relaciones de fuerzas que se vuelve posible a partir del momento en que un sujeto de voluntad y de poder es susceptible de aislarse de un “ambiente”. La estrategia postula un lugar susceptible de circunscribirse como un lugar propio y luego servir de base a un manejo de sus relaciones con una exterioridad distinta”.XLIX-L

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