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Tenemos, en primer término, un andamiaje construido a partir del guión. En esta película, el guión construye un relato amplio a nivel estructural, con antecedentes ocurridos varios años previos al punto inicial de la narración, y con varios sucesos elementales para el relato que, si bien la cámara no va a mostrar, se las ingenia para narrar. En este sentido, cabe destacar la construcción narrativa a través de los diálogos, recurso fundamental dado que, principalmente en el primer acto del relato, lo que dicen los personajes unos sobre los otros narra hechos importantes para el relato.

Como hemos descrito, en las primeras secuencias aparecen progresivamente los tres personajes principales, La Manuela, Pancho Vega y Don Alejo, junto con su respectivo entorno; estos, a partir del diálogo con las personas cercanas a su entorno, van revelando detalles que

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contextualizan la situación inicial del relato. Un ejemplo de esto es la escena en la que Ludovinia le cuenta a la Manuela que Pancho Vega le debe dinero a Don Alejo; otro, la escena inicial, en la que La Manuela y su hija, tras escuchar el camión de Pancho Vega, hablan de las amenazas que este profirió al travesti durante su última visita al prostíbulo. En ambas escenas, la conversación entre los personajes revela hechos que, aunque la cámara no los ha exhibido, han ocurrido dentro de esta historia, y los diálogos nos los refieren.

Ahora, más allá de este mecanismo de narración particular, la estructura que el guión plantea se basa, como ya mencionamos, en tres conflictos principales. Por un lado, tenemos el encuentro pendiente entre Pancho Vega y La Manuela, que si bien aparece como el menos narrativo, ya que no hay motivos claros ni razones coercitivas detrás de él, este será el punto culmen del relato. En segundo lugar, tenemos el conflicto entre Pancho Vega y don Alejandro Cruz, el cual motiva el regreso de Pancho al pueblo, y permite las circunstancias para que ocurra este encuentro pendiente previamente mencionado. Y finalmente, tenemos el conflicto entre don Alejo y las dueñas del burdel, la Manuela y la Japonesita. Estos tres conflictos básicos son los que impulsan el desarrollo de los acontecimientos.

Dado que el primer conflicto corresponde a la siguiente sección, analizaremos primero los acontecimientos ligados al segundo conflicto descrito. Un primer acontecimiento es el regreso de Pancho Vega, cuyos motivos nos lo refieren otros personajes por medio del diálogo, como hemos visto; pero en todo caso, este regreso desencadena, inevitablemente, otro acontecimiento, el encuentro con Don Alejo. De este encuentro surge un primer punto de giro respecto de este conflicto en particular. Pancho resuelve parcialmente su disputa con el magnate, aunque no salda su deuda por completo ni consigue su objetivo, recuperar los fletes. Posteriormente, otro acontecimiento gira el rumbo de este conflicto. Octavio, cuñado de Pancho, pone su dinero para saldar la deuda de este último, y prácticamente lo obliga a tomar esta alternativa para resolver su disputa con el hacendado.

Respecto del tercer conflicto mencionado, vemos que, durante el primer acto, no hay una confrontación abierta de los objetivos, particularmente entre don Alejo y la Japonesita, cuyos intereses están contrapuestos, por lo que no hay un acontecimiento, en esta parte del relato, que

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gire en mayor medida este conflicto. No obstante, los antecedentes de este conflicto no son referidos por diálogos; estos sí nos los muestra la cámara, fundamentalmente en el segundo acto, en donde los personajes sí protagonizan acontecimientos que giran la trama. Particularmente tenemos al acto sexual que protagonizan La Manuela y La Japonesa, con las consecuencias que ya hemos mencionado.

Este acontecimiento es el que genera el conflicto con don Alejo, pues debido a esto, el burdel que ahora necesita, pasó de sus manos a las de La Japonesa, y posteriormente, de La Manuela y La Japonesita. Además, este episodio es el que da origen al personaje de la Japonesita, quien será fundamental para el relato, pues al aferrarse a su hogar y negarse a la posibilidad de vender el prostíbulo, evita que este conflicto se resuelva, e impide a La Manuela tomar la alternativa de cerrar el establecimiento, venderlo e irse del pueblo, para evitar así el tan temido, pero en el fondo tan ansiado, rencuentro con Pancho Vega.

Como vemos, hay un conflicto central, que por su aspecto expresivo analizaremos en la siguiente sección, desde el cual parte la narración y que será el culmen de la misma, el encuentro entre la Manuela y Pancho Vega. Pero para llegar a ese culmen, el relato desarrolla adicionalmente dos conflictos, ambos relacionados con el personaje de don Alejo Cruz, que desencadenan los acontecimientos con los que llegamos hacia este punto. En este sentido, ya que hemos descrito la configuración de estos conflictos y los acontecimientos que giran su desarrollo, cabe destacar la presencia de personajes que funcionan como motores narrativos, es decir, que, en contraste con los protagonistas, toman acción e impulsan el desarrollo de estos acontecimientos.

El primero de estos, queda claro, es don Alejo. Su poder y capacidad de determinación sobre los acontecimientos de la historia va de la mano con su fortuna y su control sobre la estación El Olivo. Como hemos visto, es este poder económico y este control político sobre el pueblo los que, en varios casos, permiten que se lleve a cabo un determinado acontecimiento. Don Alejo incide en el relato aun sin estar presente en escena, ya que sus actos, sus decisiones y los acontecimientos que protagoniza configuran la dirección misma del relato.

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Debido a esto, el personaje de don Alejo se convierte en una referente externo, anterior y exterior al texto, ya que su incidencia en el relato es mucho más amplia que su presencia en escena. El relato remite constantemente a este personaje, sus actos y antecedentes durante el desarrollo de la trama. Esta característica, como veremos en seguida, tiene consecuencias a nivel espacial y temporal, pero antes de pasar a ello, debemos mencionar algunos otros personajes que, si bien no al nivel de don Alejo, funcionan como motores de la narrativa al igual que él.

El primero de estos es Octavio, el cuñado de Pancho, quien luego de don Alejo, es el personaje con más control y determinación sobre los acontecimientos que suceden en este relato. Su presencia es fundamental para resolver el conflicto entre su cuñado y el hacendado del pueblo. Opera como agente externo a dicho conflicto, cuya incidencia permite resolverlo, por lo que cumple con el rol del ayudante descrito previamente, y constituye así en un engranaje de la estructura narrativa. En otras palabras, Octavio no es un personaje que refiera a sí mismo, sino un motor narrativo que cumple un rol fundamentalmente referencial, y que es clave en el desarrollo de los acontecimientos que conforman el relato.

Por otro lado, tenemos a La Japonesa, que si bien no tiene tanto control como Octavio, menos como don Alejo, sí tiene igual, o más, determinación, y una gran capacidad de manipular a las personas. Esto le permite estar en el momento correcto en el lugar preciso, y protagonizar acontecimientos que, si bien no se muestran ante la cámara en su totalidad, son trascendentales para el relato. Por eso, los otros personajes nos refieren constantemente a esta mujer, pues sus actos son un referente externo al relato, son el gran antecedente del que originó este relato, el cual, en determinado punto, se ve en la necesidad de desplazarse hacia ese momento y narrar parte de esos acontecimientos tan relevantes para la historia.

Hasta aquí, si recogemos los aspectos del filme que hemos descrito, tenemos una estructura narrativa basada en tres conflictos, dos de los cuales cuentan con acontecimientos fundamentales, que giran su desarrollo, protagonizados por Pancho Vega y La Manuela, pero con una fuerte incidencia de los personajes secundarios, sobre todo, de don Alejo, Octavio y la Japonesa, quienes funcionan como motores narrativos para el desarrollo de los acontecimientos.

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Esto demuestra, como nos habíamos planteado al principio, que el desarrollo de estos acontecimientos nos da una profunda estructura narrativa, que configura la dimensión referencial del relato. Lo que nos corresponde a continuación, es demostrar cómo esta dimensión referencial abarca también el aspecto espacial y temporal de este relato cinematográfico.

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