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Perceived Ease of Use and User Satisfaction Questions (Section

Chapter 6: Results 125

6.3   Quantitative Findings 126

6.3.3   Perceived Ease of Use and User Satisfaction Questions (Section

S

'eren lig a rle a usted y doblegarlo a la conveniencia de a. R esu lta porque las víctim as potenciales no lo iden­ tifican cuando se aproxim a y , consecuentem ente, se ven atrap adas en la sensación de culpabilidad o d e irrespon­ sa b ilid ad . D e todas form as, la m ayo ría d e las personas tien en u n a inclinación excesiva a recrearse en e l pasado

f

eso hace tam bién q u e estén dem asiado predispuestas ia p erm itir q u e los opresores abusen d e ellas a través de v arian tes sobre e l tem a d e l com portam iento que ni s i­ q u ie ra se produjeron nunca. C uando alguien em plea el tiste m a del «d eb ería usted h ab e r», lo norm al e s que le in terese que usted no se sien ta m uy católico, con vistas ■ los propios fines d e ese alguien , y lo m ás .probable e s que no albergue e l m enor deseo de ayudarle a usted • sacar la debida enseñanza d e sus pasados errores o a co rregir su ignorancia. U na vez ese alguien h a conse­ guido q u e usted tenga la sensación d e ser m alo o necio, Será fácil convencerle d e que no se le puede ayudar y e stá usted a punto p ara e l «L o siento, pero y a no me e s posible hacer nada. D ebió usted h a b e r ...» . Y si usted lo adm ite, adiós, y a h a pasado a ser una estupenda víc­ tim a, caída por no haber reconocido la tram pa que tan bonitam ente, aunque quizá no deliberadam ente, le ten ­ dieron. Es fácil castigar a alguien que d e modo incons­ cie n te se m uestra d e acuerdo en que ha d e castigársele, y

« 1 «d e b e ría usted h a b e r ...» está diseñado precisam ente p a ra que uno crea eso.

«D eb iste h a b e r ...» se em plea repetidam ente con los n iñ o s, para que se sientan culpables y m antenerlos así d en tro de la discip lin a. « S i pensabas construir en e l só­ tan o tu jau la para conejos, D ennis, deberías habérm elo dicho esta m añana. A hora e s dem asiado tard e, porque •cabo de lim piarlo todo a llá abajo y q uiero que d u re un poco así, arreglad o .» D ennis sabe que ni por lo más tem o to le hubiera sido posible ad ivin ar cuándo ib a su p ad re a m eterse con la lim pieza d e l sótano y com prende lo ilógico del «d eb erías h ab e r». Pero al chico no le es

posible u tilizar su propia lógica fren te al padre, que un vez h a em prendido aquel cam ino, recurrirá a l enojo o sus p rerrogativas d e persona m ayor para im ponerse D ermis una vez más.

L a única estrategia p ara e lu d ir la tram pa del «deb o ría u sted h a b e r ...» consiste e n abstenerse d e in terven il e n e l ritu a l, p ara concentrarse en lo que real y razonable­ m ente puede hacerse en el p resente. Cuando algu ien 1« d ig a: « L o que debiste h a c e r ...» , apresúrese a responder­ le : « ¿ M e propones que h aga retroceder el tiem po p art in ten tar lo que crees que d eb í haber hecho o podemos hablar de lo q u e verdaderam ente puede hacerse en este m o m en to ?». S i, sencillam ente, u sted no puede ap artar d e l gam bito del «d e b e ría usted h a b e r ...» a alguien como e l em pleado recepcionista d e A rth u r y tiene q u e p asar por encim a d e é l y entendérselas con un superior, a éste puede im pedirle que em piece con e l m ism o juego, em ­ pezando usted por d ecir: «T rato d e conseguir q u e nW den la corriente eléctrica (o lo q u e sea) ho y, pero su subalterno sólo q uiere h ab lar d e ay e r (la sem ana pasada, e l año pasado )».

O T R A S T A C T IC A S CO RRIEN TES QUE SE EM PLEAN P A R A M AN TENER LA ATENCION PRO YECTA D A SO BRE L O Q UE Y A NO TIENE

ARREG LO

G eorge Noel G ordon (L ord B yron), e l céleb re poeta in glés, escribió en cierta ocasión: N inguna « sa e ta puede lo grar que e l reloj toque p ara m í las horas q u e y a han p asad o ». Sin em bargo, eso es precisam ente lo q u e in di­ viduos dispuestos a abusar d e usted in ten tarán hacerle con m ultitu d d e sistem as q u e se concentran en la con­ ducta pasada, d e los q u e e l d e l «d eb ería u sted h a b e r ...» es sim plem ente uno d e los m ás comunes y eficaces. Se reseñan a continuación siete frases típicam ente proyec-

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tadas sobre el pasado, que casi siem pre se utilizan para conseguir que las personas se conviertan en estupendas víctim as y acepten su «castig o ».

[—

« ¿ P or qué lo hizo asi?»

P ed irle a usted que exp liq u e o ju stifiq u e d etallad a­ m ente su com portam iento pasado puede e v itar de m a­ nera efectiva que e l centro del debate se traslade al pre­ sente, donde podría servir d e algo ú til. C u alq u ier re s­ puesta q u e usted form ule encontrará desdén, desapro­ bación y un nuevo interrogante que le obligará a m ani­ festarse aún m ás a la defensiva. Andese con cuidado con e l térm ino m ágico

p o r qué-,

puede m antenerle en perpe­ tu a retirad a.

«Si m e hu b iese consultado prim ero»

P uede ser verdad q u e, si hubiese consultado antes a aq u ella persona, las cosas habrían salido m ejor, pero tam bién puede ser falso, porque tal vez la persona en cuestión no le hubiera dicho lo que le d iría ahora (con la ventaja d e haber visto y a e l desarrollo d e los aconte­ cim ientos). Es posible q u e sólo esté aprovechando una g ra tu ita oportunidad d e dárselas d e bueno y enterado, a costa de u sted. Y , adem ás, es dem asiado u r d e y a p ara haberle consultado prim ero, d e modo que si trata d e ayu d arle ahora con esa frase em pleada corrientem ente, a lo único que le ayuda en realid ad es a que se s ie n u usted culpab le por haber actuado sin c o n su lta rle ... probable­ m ente así puede proceder a em baucarle, m ediante el sistem a q u e le plazca, puesto que le h a «d em o strad o » q u e usted lo merece.

«¡P ero e s que siem p re lo hem os h ech o asi!»

Esta háb il estratagem a im plica q u e, e n cu alq u ier mo­ m ento en que se ap arte d e su «a ce p ta d a» co n d u c u pre­ térita, deberá usted sen tirse m al y adm itir que no sólo ha violado los derechos d e alguna otra persona, sino tam-

bién los d e u sted m ism o. (¿Q u é derecho tiene

u s ted

a c a m b ia r?) S i lo gran que reconozca usted que no debe h acer nada que no haya hecho an tes, entonces se veré coartado p ara poner en práctica toda nueva norma de com portam iento, que siem pre le pondrán en tela d e ju i­ cio. ¿C orrecto ?

«S i l o d ijo a n tes

,

¿ p o r q u é n o l o s o s tie n e ahora?»

Ésta es la lógica d e lo p eren n e, que significa q u e, si conviene a los fines d e una persona, ésta tratará conti­ n úe usted m anteniendo lo que h aya dicho alguna vez, in cluso decenios después e incluso aunque usted, lo mis­ m o que la s situaciones, h aya podido evolucionar o el m undo entero pueda haberse vu elto del revés. Pero si u sted actúa d e m odo contrario a lo que d ijo en determ i­ nada ocasión, le tacharán d e in m o ral, inconsecuente, de­ saprensivo, v il, falto de é tic a; e lija o su stitu ya su opción por o tra adecuada calum nia. S i pueden intran­ q u iliz ar su conciencia porque usted h a cam biado, es m u y probable q u e vuelva a ceñirse a lo que h ab ía dicho en principio, pese a que ahora haya cam biado d e idea. Retorno que h ará feliz al so ju zgad o r... ¡F eliz y eficaz!

a ¡S i n o h u b ie s e h e c h o a q u ello !»

Ésta e s la «n eu ro sis d e re v isió n », m ediante la cual u sted se p erjudica a sí m ism o e n e l momento presente, a b ase d e re v iv ir pasados erro res d e ju icio ; literalm ente se m aldice a sí m ism o por haber hecho algo d e cierta m anera. T am bién puede autoavasaliarse con lo contra­ rio : « ¡S i hubiese hecho e s to !* , que es igualm ente necio. A todas luces, ahora es im posible haber hecho algo de m odo d istin to a como se hizo, y darle vueltas y vueltas en la cabeza al asunto no servirá m ás que p ara que uno m algaste sus m omentos presentes.

«Vaya, p recisa m en te a y e r tu v im o s un e je m p lo sim i­

la r al s u y o »

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